Actuar desde la tolerancia o desde la aceptación. ¿Cuál es la diferencia?

En algún otro artículo (Tolerar vs Aceptar) ya he explicado que no es lo mismo aceptar que tolerar. Las definiciones de ambos términos ya nos lo muestran:

Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

Tolerar: Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

En la aceptación no hay oposición o resistencia. Sin embargo el término tolerar conlleva la idea de permitir algo que no se considera correcto. Por lo tanto hay un juico y se considera que algo o alguien está equivocado y a pesar de ello, se permite.

Ante una persona o comportamiento que no nos gusta tendemos como mucho a tolerar y en contadas ocasiones, lo aceptamos. Seguramente es porque asociamos aceptación con la aprobación de la conducta que nos repugna. Y éste es precisamente el error, porque se puede aceptar sin que ello signifique que estemos de acuerdo.

Por otra parte, si estamos de acuerdo que siempre es más fácil tolerar que aceptar ¿Qué es lo que gano aceptando en contraposición a la simple tolerancia?

La diferencia está en la calidad y eficacia de la respuesta que puedes proporcionar ya que en la aceptación no hay conflicto ni lucha sino serenidad, equilibrio. Aceptar significa entender que lo que hay es lo que es, sin más. No hay juicios sobre si lo que ocurre es bueno o malo, sobre si está bien o mal. Simplemente es. Actuar desde la aceptación implica que la acción es proactiva, no reactiva. Hay presencia, flexibilidad, es adaptativa, podemos poner en ella todos nuestros recursos. En cambio, desde la tolerancia sólo reaccionamos, ya no respondemos desde la libertad de elección sino desde la reactividad. La respuesta es rígida, previsible, caemos en la dualidad estímulo-respuesta (Estímulo y reacción). Bajemos esto con un ejemplo.

Supongamos que en mi entorno próximo observo que hay personas que se dedican a extender rumores que no están fundados. Y este comportamiento me molesta profundamente porque no puedo entender que se actúe sin tener en cuenta el posible daño que esto puede causar a las personas. Y cada vez que lo veo no puedo evitar enfadarme.

Como es algo muy importante para mí podría decidirme a actuar y ponerlo de manifiesto ante las personas que extienden los rumores. Dado mi enfado, mi reclamación podría ser algo similar a lo siguiente:

“Escuchad. He comprobado que estáis difundiendo rumores que no son ciertos. Y esto para mí es una actitud totalmente irresponsable e inadmisible. Es por esto que os pido que continuéis con esta actitud que tanto daño causa a las personas.”

Lo más probable es que las personas que escuchan esto, lejos de aceptarlo, se pogan a la defensiva y entren en la confrontación directa, con lo que el resultado más probable de la conversación es que nada cambie.

¿Se podría obtener algo diferente desde la aceptación?

Para pasar de la tolerancia a la aceptación tendría que olvidarme de juicos y observar los hechos sin confundirlos con opiniones. (¿Sabemos diferenciar hechos de opiniones?). También indagaría respecto cual es mi necesidad no satisfecha con ese comportamiento. Veamos cómo sería.

“Los hechos son que esas personas hablan y expresan cosas que no se pueden comprobar dando por sentado que son ciertas. El hecho que se den por ciertas cosas que no lo son me molesta porque creo que puede provocar un daño y para mi es muy importante el respeto hacia las personas. Creo que mi necesidad de respeto hacia los demás no se tenga en cuenta es lo que me molesta y entristece en todo esto.”

Fijaros que me limito a recoger hechos y evito en todo momento los juicios de valor de esa conducta (aunque ganas de hacerlo no me faltan…). Y este es un cambio sutil pero muy importante. No es que ellos actúen de manera incorrecta sino que lo hacen de un modo que no está de acuerdo con mi manera de entender el mundo. El foco ya no está en ellos sino que está en mí, en mis necesidades no cubiertas. Es por esto que dejo de ser una víctima de su comportamiento porque dejo de poner el foco en ellos y lo pongo sobre mí, y eso sí que lo puedo gestionar. Si en mi escala de valores el respeto estuviera muy por debajo de lo que lo está ahora, su comportamiento no me importaría lo más mínimo. No es por tanto el hecho lo que me molesta sino que es mi valoración sobre el mismo lo que me enfurece.

Bien, la cuestión es que ese comportamiento me molesta porque mi sistema de valores es el que es. Y quiero actuar siendo consecuente con todo lo que he reflexionado hasta el momento. Una respuesta posible sería:

“Hola, he comprobado que hacéis comentarios sobre personas dando por sentado que son ciertas. Cuando esto pasa me imagino las posibles consecuencias que puede tener un comentario negativo sobre una persona si luego se comprueba que eso que sospechábamos que era cierto resulta que no lo es. Para mí es muy importante no causar un daño moral basándonos en rumores y no en cosas personalmente contrastadas. Es por esto que me gustaría saber si estáis dispuestos a absteneros de hacer este tipo de comentarios. ¿Qué os parece?”

Como veis, hay un cambio sustancial. Aquí ya no juzgo a las personas sino que simplemente expongo lo que me ocurre con lo que ellos hacen y les hago una petición. No les hago culpables de lo que me ocurre a mí. Y cuando hago una petición sin juzgar a las personas tengo más posibilidades de que mi petición sea escuchada.

Espero que os sea de utilidad

¡Buen Viaje!

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Sobre nosotros Francesc Bonada

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4 comentarios

  1. Francesc, es un artículo excelente sin duda, deja bien a las claras la diferencia (más que sustancial) entre la tolerancia y la aceptación… y los beneficios que tiene para nosotros mismos esta última.

    Yo añadiría a modo de resumen que la tolerancia está concebida para no entrar en conflicto los unos con los otros, y la aceptación, para eso mismo y además para no entrar en conflicto con uno mismo (mentalmente hablando) y crear ese espacio de equilibrio y serenidad que comentas… gracias a la habilidad de enfocar en nosotros la cuestión de fondo, que es algo más hacedero que tratar de cambiar a los demás enfocándonos en ellos superficialmente.

    • Efectivamente, poner el foco en nosotros hace que el asunto sea más manejable.
      Gracias por tu aportación!

  2. Interesante, voy a trabajar la aceptación, en mi vida particular tiendo mucho a emitir juicios, se que no está bien pero sin darme cuenta ya caí en la tentación, Voy a seguir leyendo para practicar y mejorar

    • Hola Ana,
      decir que emitir juicios está mal ya es un juicio 😉 La cuestión, creo yo, no es tanto emitirlos, como darse cuenta que lo que decimos es un juicio y no confundirlo con hechos. Y sobretodo indagar qué necesidad tuya es la que hay detrás. El juicio es una buena manera de indagar en ti y descubrir cuales son tus necesidades para hacer peticiones desde lo que necesitas y no desde lo que los demás DEBEN hacer.

      Un saludo

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