¿Porqué somos violentos?

Peter van der Sluijs.

Peter van der Sluijs.

Lo que primero me gustaría hacer es que nos pongamos de acuerdo en lo entendemos por comportamiento violento, porque hay muchos grados de violencia. Seguro que estaremos de acuerdo que matar es una acción violenta. Ahora bien, también me gustaría considerar como violentos comportamientos que no suponen dolor físico y que no son tan claramente violentos porque quizás no causan dolor físico, como por ejemplo gritar a alguien, insultar o amenazar, ¿qué te parece?

Para llegar hasta comportamientos que son claramente violentos, normalmente se pasa antes por una fase que yo llamo de violencia latente, que es un estadio incipiente de violencia de la cual normalmente no somos conscientes porque proviene de una forma habitual de comunicarse que está instalada en nuestra cultura y que nos acerca sin darnos cuenta, a comportamientos manifiestamente violentos.

Así que, mi propuesta de hoy para ti es explicarte algo que te sirva para darte cuenta cuando estás en alguno de estos estados incipientes de violencia, lo cual tiene un doble beneficio. En primer lugar, al darte cuenta que estás en este estadio evitas que vaya a más y rompes la espiral de violencia. En segundo lugar, como es un estado incipiente de violencia, te resultará más fácil manejarlo que cuando la situación ya se ha hecho insostenible.

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¿Qué es la Comunicación NoViolenta?

Querido lector@, si has leído unos cuantos artículos de este blog habrás podido comprobar que utilizo y aplico la Comunicación NoViolenta (CNV) como un recurso para gestionar las dificultades que se presentan y también como una forma de vivir la vida de una forma más plena y satisfactoria. Sin embargo, nunca te he hablado de forma explícita sobre qué es la CNV, así que este es el objetivo de este artículo.

Al principio me pareció que sería una tarea fácil pero no ha sido así. Mientras elaboraba el artículo las ideas se amontonaban como si estuvieran ansiosas por mostrarse al mundo y lucharan entre ellas para darse paso. Así que he tenido que hacer un ejercicio de contención, tratando de escuchar cada una de esas ideas y actuar como si fuera un guardia que ordena el tráfico en un cruce colapsado. Las he tratado de ordenardar con la intención que su mensaje puedan llegarte de la forma más clara posible. Espero que lo consiga.

CNV: un lenguaje de vida

La Comunicación NoViolenta, es en primer lugar una forma de comunicarse (vaya obviedad, ¿no?). Lo que quiero decir es que la CNV es una forma de comunicarse con los demás, pero también es una forma de hablarse a uno mismo. La otra cosa que quiero destacar es que la CNV explica como hablar (y hablarse a uno mismo) y también como escuchar (y cómo escucharse a uno mismo). Es decir que describe el acto de hablar y escuchar aplicado a los demás y a uno mismo.

La naturaleza humana es compasiva

La CNV bebe de las teorías de la psicología humanista y parte de la creencia que los seres humanos tienen una tendencia natural a ser solidarios, compasivos y colaborativos y que gracias a ello hemos podido sobrevivir como especie. Supongo que también podrías decirme que la historia de la humanidad también está llena de ejemplos que demuestran lo crueles y violentos que podemos ser los seres humanos. Sin embargo, Marshall Rosemberg, el creador de la CNV, creía que sólo cuando nos olvidamos de nuestra tendencia natural a la solidaridad y la compasión, es cuando aparece la violencia.

Entonces, ¿qué es lo que hace que nos olvidemos de esta tendencia natural a la compasión? Investigó y se dio cuenta que hay una forma de usar el lenguaje y las palabras basado en las evaluaciones, prejuicios y etiquetas sobre los demás, que contribuía de gran manera a alejarnos de esa tendencia natural a la compasión.

Al mismo tiempo, se fijó en los ejemplos de personas que estando presos en los campos de concentración nazis habían podido mantenerse conectados a su verdadera naturaleza compasiva. Y también en personas como Ghandi o Martin Luther King que había respondido a la violencia con la “NoViolencia”. Entonces se preguntó ¿cómo es posible que haya personas que en circunstancias de violencia extrema hayan podido mantenerse conectados a esa tendencia humana a la empatía y la compasión? ¿Cómo han podido responder de forma eficaz a la violencia de una forma NoViolenta?

La respuesta de Marshall Rosemberg

Así que investigó sobre ello y desarrolló un modelo de comunicación para hacer posible que cualquier persona se pueda mantener conectado a su naturaleza compasiva a pesar de que las circunstancias y el lenguaje sean violentos. Mantenerse en ese lugar hace que, a su vez, también se despierte la tendencia compasiva de los demás por lo que se convierte en una forma muy eficaz de romper el círculo vicioso que supone responder a la violencia con más violencia.

La expresión honesta, la escucha empática y los 4 pasos de la CNV

El modelo de comunicación desarrollado por Marshall se basa en 4 elementos simples que combinados en 4 pasos producen el efecto de recordarnos cual nuestra verdadera naturaleza. Se trata de expresarse utilizando los 4 componentes de la CNV que son las observaciones, los sentimientos, las Necesidades Universales y las peticiones de la siguiente forma:

(paso 1) Expresar con claridad lo que ha ocurrido ciñéndose a observaciones sin  añadir juicios ni valoraciones, (paso 2) decir lo que uno siente, porque valora alguna Necesidad Universal (paso3) y finalmente (paso 4) hace una petición.

El modelo de la CNV nos mueve a expresarnos de forma honesta, es decir, desde lo que necesitamos y no desde lo que los demás deben hacer para satisfacernos. Es por tanto una forma de hacerse responsable uno mismo y de su propio bienestar y de pedir, más que exigir que los demás hagan lo que nosotros queremos. Pedir significa mostrarse humano y vulnerable y de esta forma tenemos más posibilidades que se despierte la naturaleza compasiva y colaborativa que tenemos todos los seres humanos “instalada de fábrica”. Así, lo que necesitamos de los demás es más probable que se nos entregue desde la voluntad a contribuir a nuestro bienestar y no por ser una obligación o porque es lo que se supone que se debe hacer.

La CNV también nos ayuda a desarrollar la escucha empática que consiste en escuchar al otro desde un lugar en el cual no hay juicios ni etiquetas. Cuando eso ocurre, estamos haciendo uno de los mayores regalos que podemos hacer a una persona: nuestra presencia en cuerpo y alma. ¿Porqué considero eso un regalo? Yo creo que cuando se produce esta escucha se crea una conexión que va más allá de lo superficial. En este modo de escuchar, el tu y el yo desaparcen y aparece un nosotros que es mucho más que la suma del tu y el yo. Uno se puede ver a si mismo gracias a la presencia del otro. Entonces se despierta la capacidad que todas las personas tenemos, de curarnos y sobreponernos a las dificultades. Algo que vive en mi, que se manifiesta gracias a la presencia del otro, lo cual me parece la manifestación de un maravilloso milagro.

Me resulta muy difícil de explicar sólo con palabras. Creo que Octavio Paz y a Humberto Maturana, lo expresan mucho mejor que yo. Aquí te dejo sus palabras…

“Para que pueda ser, he de ser otro, salir de mi, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia.”

Octavio Paz

——-

“Si no estoy en la emoción en donde incluyo al otro en mi mundo, no me puedo ocupar de su bienestar”

Humberto Maturana

 

¡Buen viaje!

P.D. Si estás interesado en conocer en más detalle en que consiste la CNV y cómo la puedes aplicar en tu día a día, apúntate a algunos de los talleres introductorios que organizo.

Grita, pero de forma diferente: transformando la basura emocional, 2ª parte

Querido lector@, si leíste mi entrada Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono …. verás que me comprometí a darte una alternativa para enfadarte de una forma diferente cuando la situación necesita e nuestra respuesta inmediata y no podemos poner en práctica los pasos que te describí. Así que, lo que trataré de explicarte es cómo enfadarte de otra forma para situaciones de urgencia. ¿Qué podría ser una de urgencia?

Por ejemplo, imagínate que durante mi jornada de trabajo he tenido una discusión con un cliente (… malo) y luego mi jefe me ha dado una bronca (… más malo todavía). Acaba la jornada y sólo tengo ganas de llegar a casa para descansar y para que escuchen mi relato del día tan horrible que he tenido. Me encantaría que me dieran mucha escucha, atención y empatía. Hoy realmente lo necesito porque estoy muy mal… Pues bien, cuando llego a casa lo que me encuentro son mis dos hijas peleándose, gritándose e insultándose ¿te lo imagina?

– Ahh! Brrr! No puede ser, ¡ hoy no! ¡ Esto es demasiado para mi !

Con estos pensamientos en la cabeza y con mi estado de ánimo después del día tan horrible la reacción que me pide el cuerpo es enfadarme con ellas, gritarlas e incluso, si estoy muy enfadado, castigarlas por pelearse e insultarse. Digo reacción porque no hay ningún espacio entre el estímulo (mis hijas están en casa peleándose) y mi respuesta (me pongo yo también a gritar diciéndolas que no saben comportarse, que son unas desconsideradas y que se merecen un castigo)

La reacción conocida tiene un resultado conocido, no podría ser de otra manera. El castigo no me sirve porque lo que consigo es tranquilidad aun precio muy alto ya que me he enfadado todavía más. Al castigarlas y gritar que son unas desconsideradas he conseguido que ellas también se enfaden lo cual afecta a mi relación con ellas, que es algo que quiero evitar porque me intersa cuidar la relación. Además no he conseguido aquello que tanto necesitaba que era escucha, atención, cariño y empatía. Como ves unos resultados muy pobres.

Lo que a mi me gustaría es enfadarme de una forma que provoque en los demás un impulso de ayudar al que está enfadado y darle la empatía que tanto está necesitando. Ya te comenté en el pasado artículo que una persona enfadada es en realidad una persona que sufre. Lo que ocurre es que expresa ese enfado culpabilizando a los demás por sentirse como se siente. Así que las personas reciben un mensaje agresivo y ante una agresión, las reacciones posibles son el contra-atacar, someterse a la agresión o huir. En cualquier caso, la respuesta está a las antípodas de la escucha, la atención y la empatía, que es lo que necesita una persona que está enfadada.

¿Cómo sería enfadarse diferente? Recuerda que lo que quiero conseguir es expresar mi sufrimiento de forma que no sea percibido como una agresión. Para que esto ocurra hay que hacer un cambio de paradigma. La propuesta es cambiar de:

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Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

EnfadarseHoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.

¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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Mirar más allá de las etiquetas

Hoy quiero hablarte de algo que alguna vez ya hemos visto: se trata de las etiquetas. Entiendo por etiquetas todo aquello que pienso y opino sobre una persona. Quiero a volver a hablarte de ello porque es una asunto que yo creo que tiene mucha importancia en nuestras relaciones personales. A continuación te explico porqué pienso así.

Algo sobre las etiquetas

Las etiquetas que yo tengo sobre las personas son juicios que se basan en mis experiencias pasadas con esa persona. Ya hemos visto juntos en alguna otra entrada que una cosa son los hechos y otra cosa diferentes son los juicios y opiniones (¿Sabemos diferenciar juicios de opiniones?) y que estos últimos no son nunca ni verdaderos ni falsos, sino que las opiniones que tenemos sobre las personas sólo pueden estar bien o mal fundamentados.

Aunque una opinión esté bien fundamentada, es decir, que tiene una base sólida de hechos que lo sostienen, seguirá siendo una opinión y no por ello pasará a ser una afirmación cierta. Por la misma razón, un opinión por ser generalizada no pasará a ser una certeza, y se quedará en eso, en opinión generalizada.

Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque cuando uno se olvida de este matiz importante entonces los juicios y opinbiones se convierten en certezas y verdades absolutas. Cuando entro en este terreno entonces ya nada es opinable y la etiqueta o juicio queda congelada como algo cierto.

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Pasos para desbloquear una conversación.

En la última entrada (¿Qué hace que una conversación funcione?) vimos juntos que las conversaciones dejan de funcionar cuando deja de haber escucha. Vimos que en un conflicto resulta muy difícil tener una buena conversación porque las dos partes están desesperadas por encontrar una escucha que no le proporciona el otro. También vimos la situación era como un atasco en un cruce entre dos calles. Los dos quieren pasar al mismo tiempo (las dos partes quieren recibir escucha) pero la urgencia es tan grande que se atascan por esta urgencia de ser escuchados.

¿Cómo se soluciona o se previenen un atasco en un cruce de calles? Una de las formas que más se utilizan es mediante un semáforo que regula el tiempo que tiene cada parte para pasar. ¿Podríamos aplicar un sistema similar en una conversación conflictiva? Sí y no, me explico. Por una parte sí, porque así damos un cierto tiempo a cada parte para que tenga la oportunidad de hablar. por otra lado no, porque eso no asegura que las dos partes se escuchen. Hace falta algo más para restablecer la conexión y la escucha. Veamos una forma de hacerlo.

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¿Qué hace que una conversación funcione?

Una conversación que funciona es como una pareja que baila de forma armoniosa. En el baile, uno hace un movimiento que es escuchado por su pareja y, gracias a eso hay una respuesta que, a su vez es escuchada por el otro. Así es como surgen los pasos y movimientos de una forma fluida y armoniosa. Para bailar hay que estar muy atento al otro, sino la magia se rompe y el baile también. Sin escuchar el movimiento del otro es imposible que se produzca un baile armonioso.

Por eso digo que las buenas conversaciones son como un buen baile. En una buena conversación hay uno que habla y la respuesta del otro surge de una escucha auténtica y profunda. Esa respuesta es escuchada de forma profunda y desde ese lugar surge otra respuesta, o un silencio, que también es escuchado. ¿Puedes ver la armonía de una buena conversación? Cuando hay una buena conversación los interlocutores se sienten a gusto porque el baile fluye de una forma natural y armoniosa: hay escucha y enriquecimiento mutuo.

Sin embargo hay veces que las conversaciones no funcionan de esta forma, y yo me pregunto, ¿qué es lo que hace que la magia se rompa? Yo creo que eso pasa cuando deja de haber escucha profunda. Cuando falta este ingrediente el diálogo fluido que surge y se enriquece con las aportaciones de cada parte degenera y se convierte a un intercambio de monólogos. Cada parte dice lo suyo, pero no hay una verdadera interacción ni enriquecimiento porque lo que se dice no surge de la escucha sino de una necesidad de “decir lo mío“.

Volviendo a la imagen del baile, es como si cada bailarín se pusiera a bailar con un estilo totalmente diferente al del otro. ¿Te imaginas una pareja en el que uno baila salsa y el otro un vals? Pues esto es lo que ocurre cuando en los diálogos deja de haber escucha. Entonces la experiencia agradable de fluir se convierte en desasosiego, en impaciencia e incluso aparece la ira.

Si estás de acuerdo en lo que acabamos de ver juntos, recuperar el diálogo sería tan simple como recuperar la escucha. Simple, sí, porque sólo es esto, pero en absoluto fácil, porque cuando lo que rompe la escucha son las emociones que sienten los interlocutores y eso no es fácil de gestionar. Sino, recuerda alguna conversación en la que no haya habido escucha. ¿Qué pasaba con las emociones de los interlocutores? … Es muy probable que la intensidad emocional fuera muy alta, ¿verdad que sí?

Cuando discutimos con alguien de forma acalorada cada uno habla pero no recibe ni escucha ni comprensión de la otra parte. Entonces lo que hace es insistir en su expresión, y lo que consigue es más de lo mismo, es decir falta de escucha y comprensión. El círculo vicioso va creciendo y la sensación de desesperación va en aumento junto con la falta de escucha mutua.

Es como si cada parte estuviera diciendo: “Para y escúchame a mi primero, que tengo cosas muy importantes a decirte y necesito urgentemente que tú me escuches y me comprendas”. Sin embargo en vez de recibir escucha y comprensión sólo hay un busto parlante que explica su propia historia. Lógico porque curiosamente, la otra parte está exactamente igual, es decir, está necesitando desesperadamente ser escuchada.

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Una forma de responder a los gritos: practicando el “aikido emocional”

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Ō-Sensei Morihei Ueshiba, maestro fundador del Aikido

Todas las personas tienen todo el derecho del mundo a ser como son y a comportarse como se comportan, independientemente que a mi me guste más o menos o me perjudique en mayor o menor forma. Por otra parte, yo también tengo todo el derecho del mundo a comportarme de la forma que a mi me parezca más adecuada teniendo en cuenta mis necesidades y mis valores.

Teniendo en cuenta esto, cuando alguien actúa de una forma que no me satisface y opto por quedarme y afrontar la situación, se me ocurre que puedo actuar de dos formas. Una, de forma reactiva, y la otra proactiva. ¿Te interesaría saber en qué consiste cada una y cual podría ser la mejor para ti? Si tu respuesta es afirmativa te recomiendo que continúes leyendo.

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El apego y la diferencia entre necesidad y estrategia.

Una de las cosas que me resulta muy útil a la hora de encontrar respuestas a situaciones difíciles, ya sea en el campo personal como en el profesional, es la conocer la distinción entre necesidad y estrategia. Las Necesidades según la Comunicación NoViolenta (CNV), son todo aquello que es esencial en nuestras vidas. Así hay necesidades vitales cómo son el respirar, comer, beber, dormir, evacuar; también existen las necesidades de seguridad tanto material como afectiva; finalmente también se incluyen las necesidades de desarrollo del ser humano como son las contribución a la vida, la de dar sentido, etcétera.

En cambio, las estrategias son todo aquello hacemos para intentar satisfacer las necesidades. Es más, nuestras acciones son siempre un intento más o menos exitoso o más o menos “ecológico” para ir al encuentro de una o varias necesidades que están vivas en ese momento. Ahora bien, ¿Porqué es tan importante esta distinción?

No es lo mismo necesidades que estrategias.

Ya he dicho antes que nuestras acciones son siempre estrategias para satisfacer necesidades. Así que las acciones son importantes en la medida que nos ayudan a satisfacer necesidades. La cuestión es que,  si confundo la estrategia con la necesidad entonces la acción deja de convertirse en un medio para convertirse en un fin en si mismo. Esto supone que me aferro a una estrategia porque creo que es la única forma para satisfacer las necesidades, y las necesidades son esenciales para la vida lo cual reduce enormemente mis posibilidades para encontrar la felicidad.

Sin embargo si soy consciente de qué necesidades estoy intentando satisfacer con una determinada acción, desaparece mi apego a esa estrategia y me abro a buscar y encontrar otras estrategias que también sirvan para satisfacer esas necesidades. Para explicarme mejor, me gustaría ponerte un ejemplo. Supón que te digo que estoy muy frustrado y enfadado porque necesitaba ir al cine y ya es demasiado tarde para ir. 

Lo primero a tener en cuenta es que he dicho que ir al cine es una necesidad cuando en realidad es sólo una estrategia. Sin embargo estoy con un amigo que conoce la CNV y me va a ayudar a diferenciarlas. El diálogo podría ser algo como lo que sigue.

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Los malos entendidos cuando nos comunicamos. Cómo ser proactivo.

video

Hoy quiero traerte un vídeo para que lo veas y luego hablamos sobre él.

Clica en el enlace para verlo: Video

¿Qué te ha parecido? Desde luego es buen ejemplo de algo que nos pasa muy a menudo en nuestras comunicaciones con los demás: los malos entendidos. Supongo que todos nosotros hemos experimentado una profunda frustración cuando comprobamos que los que ha entendido nuestro interlocutor no es lo que queríamos transmitir e incluso, es lo contrario de lo que queríamos expresar. ¿Porqué ocurre esto? ¿Hay alguna manera de evitarlo? En este artículo voy a tratar de responder a estas preguntas. ¿Me acompañas?

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