No compres su película: la diferencia entre simpatía y empatía

Quiero explicarte esta distinción a través de una conversación entre un jefe y su colaborador, que entra el despacho de su jefe para explicarle una dificultad que tiene con una persona que participa en el mismo proyecto.

-( Colaborador) Durante las últimas dos reuniones la persona que dejó el proyecto y que acaba de regresar se ha dedicado a criticar el trabajo que he hecho durante el tiempo que ha estado fuera. Ha sido muy cansado porque he tenido que responder a esas críticas y me ha costado mucho avanzar. Entorpece el ritmo de avance del proyecto y estoy harto que me critique contínuamente. Además no entiendo porqué antes de irse era muy buen colaborador y ahora no para de criticar.

-(Jefa) ¿Puede ser que hayas comprado su película?

-No sé qué quieres decir

-Digo que has comprado su película, en el sentido que has confundido críticas, que son juicios y opiniones sobre tu trabajo, con la realidad de los hechos. Lo que quiero decir es que has creído como una verdad algo que es un juicio y los juicios no pueden ser nunca ciertos o falsos sino que sólo pueden estar bien o mal fundamentados. Pero incluso una opinión que esté muy bien fundamentada sobre hechos observables, nunca lo convertirá en una verdad. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos y la frontera entre hechos y opiniones a veces muy difícil de encontrar. Puedes entrar a rebatir su opinión sobre si está bien o mal, lo que ocurre es que cuando hay confusión sobre si estamos hablando de hecho o de opiniones, entonces es muy fácil entar en la dinámica de saber quien tiene y quien no tiene la razón. Eso es significa jugar al juego de ser simpáticos (tienes y de doy la razón) o antipáticos (no tienes razón y la razón la tengo yo, claro). Es un juego en que siempre hay uno que gana pero a costa del resentimiento del que pierde. 

-No sé si te entiendo muy bien. Entonces, ¿cómo sería dejar de jugar a este juego?

-Bueno, lo que hace falta primero es darse cuenta de que estamos hablando de opiniones y no de hechos, lo cual no es cosa fácil. Pero si tienes la habilidad de darte cuenta de eso, entonces mi propuesta es que dejes de jugar al “¿Quien tiene la razón?” y que hables y escuches de un lugar diferente: la empatía.

-Eso es muy abstracto. ¿Cómo se hace?

-Una forma es traducir el lenguaje de las opiniones y los juicios al lenguaje de las Necesidades Universales

-Estoy perdido

-Primero déjame explicarte lo que son las Necesidades Universales

-Vale

-Es aquello que tenemos en común todos los seres humanos y que es indispensable en nuestras vidas. Engloba las necesidades vitales (respirar, beber, comer,…) las de seguridad (material y afectiva) y las necesidades de desarrollo del ser humano (contribución, sentido, libertad,…)

-Entendido. Ahora, ¿cómo continúo?

-Vamos a ver. Dime algo que te haya dicho que te molestó.

-Dijo que lo que habíamos hecho el último año estaba todo mal. ¡TO-DO!

-Dijo “todo”…

-SÍ!

-Supongo que estás molesto porque se cargó de un plumazo tu trabajo desde que se fue hasta ahora. Así que supongo que es muy importante para ti ser visto y reconocido por el esfuerzo realizado durante ese año, con todas las dificultades que eso te ha supuesto, ¿no?

-Sí, exacto.

-Así que es muy valioso para tí ser visto. Por eso te sentiste molesto. Si no necesitaras ser visto y reconocido por el trabajo que has hecho, no te hubieras molestado en absoluto.

-Sí…

-Quizás te parezca extraño pero ahora te propongo que te quedes un rato para darte cuenta de lo importante que es para tí ser visto y reconocido. 

(silencio)

-Ahora que sabes cuales son tus Necesidades no satisfechas y te has dado cuenta de lo importantes que son para ti, me pregunto si estarías dispuesto a indagar sobre sus Necesidades, es decir, te propongo traducir sus juicios en Necesidades Universales. Cuando dijo que todo está mal quizás esperaba encontrar el proyecto en un estado diferente en el que está. ¿Qué crees tu que son las Necesidades que le están faltando?

-Que no le cambien aquello que dejó cuando tuvo que irse del proyecto.

-Vale, necesita estabilidad. ¿Qué más?

-No lo sé.

-Te ayudo. Te critica porque quizás necesita …

-No lo sé.

-Quizás decir que está mal es una forma de expresar que lo de antes estaba bien. ¿Qué necesidad hay ahí?

…. (silencio)

-Puede ser que necesite reconocimiento por el trabajo que hizo antes de irse. 

-Si eso es así, significa que los dos necesitáis reconocimiento, es decir, ser vistos por el trabajo que habéis hecho.

-Quizás sea eso, sí. … ¡Ufff! …

-Con esto que has visto, ¿se te ocurre alguna manera diferente de relacionarte con él?

-Desde luego que sí. La próxima vez quizás empiece por interesarme por el trabajo que hizo antes de irse… y también le explicaré todo lo que yo he hecho durante el tiempo que ha estado fuera. Quizás eso sirva.

-Yo creo que sí servirá.

Conclusiones

Bien, después de éste diálogo espero que haya podido explicarte la diferencia entre escuchar desde el tener o no tener la razón (simpatí o antipatía) y escuchar desde la empatía. Desde la empatía no hay uno que gana y otro que pierde, sino que se escuchan las necesidades que hay tras cualquier juicio y opinión. ESo permite que las personas se vean y se reconozcan como seres humanos vulnerables, con necesidades que esperan ser reconocidas íntimamente y recíprocamente. Entonces el conflicto se disuelve y las dos partes pueden ganar, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

 

Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil, ¿porqué?

Archivo:Superman Herido.pngHoy quiero empezar con un acertijo. Me gustaría que me contestaras a lo siguiente:

¿Qué es lo que tenemos en común los seres humanos?

Venga, te dejo un tiempo para que lo pienses … ¿lo tienes ya? …. puedes buscar por internet a ver qué encuentras… ¿Has encontrado una respuesta que te satisfaga? … Si es así, estaré encantado que me dejes un comentario en el blog para compartirla con todo el mundo, y si no la tienes, o lo que has encontrado no te satisface te puedo dar mi respuesta.

Mi respuesta a esta pregunta es…..

… lo que tenemos en común los seres humanos es….

….

Lo que tenemos los seres humanos en común es que somos humanos.

Estoy casi seguro que estás pensando que te estoy tomando el pelo o que me estoy burlando de ti, pero no es así. De hecho me gustaría que pensáramos juntos que es lo que quiero decir con esta obviedad. Mi respuesta quiere llevarte a que pensemos qué es lo que hace que seamos humanos. Quizá me puedas responder que los humanos somos animales racionales, así que lo que tenemos en común es nuestra inteligencia.

Si es así, acepto tu respuesta, aunque yo tengo una propuesta diferente. Yo creo que lo que tenemos en común es que los seres humanos somos vulnerables y lo que nos hace vulnerables es que tenemos necesidades.

Cuando digo necesidades me refiero a las necesidades universales tal y como se entienden en la CNV (Comunicación NoViolenta). Las necesidades es aquello que es indispensable en nuestra vida y que engloba las necesidades vitales (respirar, comer, beber, domir, evacuar), nuestras necesidades de seguridad material y afectiva y las necesidades de desarrollo como pueden ser la de contrubuir a la vida, necedidad de dar sentido.

Efectivamente todos los seres humanos compartimos necesidades como la empatía, el respeto, la sinceridad, la belleza, la igualdad, la consciencia, la espiritualidad… Que todos tengamos las mismas necesidades no significa que todos tengamos las mismas necesidades en el mismo momento, sin embargo, sí que podemos vibrar cuando reconocemos una necesidad en otro ser humano. Que tengamos necesidades es lo que nos hace vulnerables y por lo tanto, humanos. Creo que podrás reconocer la belleza de necesidades como el amor, la belleza, la libertad, la espiritualidad, la empatía,… y también creo que es fácil de entender que cuando nos faltan, entonces sufrimos.

Por ejemplo, si hay algo que encuentro profundamente repulsivo, seguramente será porque me está faltando algo que yo valoro también profundamente: la belleza. Al reconocer y aceptar que lo repulsivo me afecta, que soy vulnerable a eso, también reconozco la importancia que tiene para mi la belleza. Lo repulsivo me permite darme cuenta que la belleza es importante, lo cual me conecta con mi humanidad y con la vida.

En resumen, reconocer que somos vulnerables nos permite abrirnos al dolor que sentimos cuando tenemos necesidades que nos están faltando. Permitirnos sentir el dolor y aceptarlo de forma incondicional abre la puerta a reconocer necesidades que son muy bellas y valiosas, lo cual nos conecta con la vida. Hacer esto, más que una muestra de debilidad, es para mi una verdadera muestra de valentía. Además, saber qué nos está faltando, puede llevarnos a emprender acciones para tomar responsabilidad de nuestras vidas de una forma mucho más consciente y eficaz.

!Buen viaje!

El efecto sedante de lo habitual: la felicidad, la brújula y el destino

ASCENSOR ANTIGUO REFORMADOEl otro día me ocurrió una cosa que me ha hecho reflexionar. A media mañana recibí un mensaje de un amigo con el que había quedado para visitarle por la tarde, que me decía lo siguiente. “Están revisando el ascensor de casa y lo más probable es que cuando tu llegues no esté operativo.”

Hay que tener en cuenta dos cosas. La primera es que vive en un ático y la segunda es que voy en bicicleta. Es una de estas plegables y siempre la llevo conmigo así que las perspectivas eran subir la bicicleta (pesa 12 kilos) por la escalera hasta el ático. ¡Uffff!

A medida que se acercaba la hora de la visita no podía evitar el agobio al pensar que tendría que hacer el esfuerzo de subir a pie con la bicicleta a cuestas. Total, que cuando llegué a la portería no estaba de muy buen humor. Plegué la bicicleta y me planté delante del ascensor. No había ningún cartel avisando que estaba fuera de servicio así que pulsé el botón de llamada, sólo para probar.

Se escuchó un ruido, se iluminó el indicador y el ascensor empezó a descender: ¡Funciona! ¡Qué alegría! Ya no tenía que subir a pie con la bicicleta todos los pisos hasta el ático. Mientras subía en el ascensor y experimentaba esta alegría me di cuenta que lo que estaba pasando en esos momentos no era en absoluto diferente a lo que me había pasado todas las veces que había tomado el ascensor de esa casa, que eran muchas. Sin embargo era la primera vez que este mismo hecho suponía una alegría indescriptible. Si el hecho es el mismo, ¿qué es lo que lo había hecho diferente?

Creo que está claro que lo que hace diferente el hecho es mi interpretación sobre lo que ocurre, es decir, lo que convierte una cosa normal en una cosa extraordinaria motivo de alegría es lo que yo pienso acerca de hecho, concretamente mis expectativas.

El efecto sedante de lo habitual

Mi día a día, y supongo que el tuyo, esta lleno de hechos normales en el sentido que son habituales. Esa cotidianidad hacen que me impida ver lo extraordinario que hay en algo a pesar que eso sea habitual, o que quizás, a pesar de ser normal, no por ello es digno de mi admiración.

Sino fíjate bien en el montón de hechos normales que se producen desde que te levantas. Por ejemplo darle a un botón y que se encienda una luz parece algo simple pero, ¿tienes idea del montón de cosas que hay detrás de eso para que sea posible? Para que esto pase tiene que haber una central eléctrica que produce la energía, un sistema de transporta de alta y media tensión, un sistema de cableado de distribución desde esas subcentrales hasta tu casa y en tu casa debe haber una instalación eléctrica. Y para que una central exista alguien la ha tenido que diseñarla y un montón de gente ha tenido que construirla. Y el que lo ha diseñado previamente a tenido que estudiar durante muchos años. Y lo que ha estudiado esa persona es a la vez fruto de un montón de generaciones anteriores que han desarrollado todos esos conocimientos. Cada elemento de la cadena, a su vez forma parte de otra cadena, que también forma parte de otra … y así “ad infinitum”.

Así que no es lo mismo que algo sea habitual a que sea normal. De hecho si lo miro con la perspectiva de lo que ocurre en el mundo puedo decir que hay un montón de países y un montón de personas para los que este hecho tan normal no es en absoluto habitual.

Esto es lo que yo llamo el efecto sedante de lo habitual. Las cosas que pueden llegar a considerarse extraordinarias, con el tiempo dejan de serlo por el simple hecho que se conviertan en habituales. Esto ocurre no sólo con las cosas que nuestra sociedad nos pone al nuestro alcance sino que también ocurre con las cosas que adquirimos y con los objetivos personales y profesionales que conseguimos. Incluso pasa en el aspecto relacional.

En el momento de conseguir aquello que tanto deseábamos, somos felices, pero una vez conseguido se convierte en algo habitual, y el efecto sedante de lo habitual, convierto aquello que era tan maravilloso y extraordinario en normal. ¿Donde quedó la felicidad?

La ventaja de este mecanismo es que me impulsa a conseguir más y más cosas y por lo tanto a progresar y en definitiva a ser feliz. Sin este impulso hacia la felicidad es al mismo tiempo una fuente de insatisfacción permanente porque cuando alcanzo eso que me hacía feliz, por el efecto sedante de lo habitual, hace que quiera otras cosas. ¿Cuando descansaré? ¿Donde está el límite? ¿Cuando podré ser feliz?

La felicidad, la brújula y el destino

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El apego y la diferencia entre necesidad y estrategia.

Una de las cosas que me resulta muy útil a la hora de encontrar respuestas a situaciones difíciles, ya sea en el campo personal como en el profesional, es la conocer la distinción entre necesidad y estrategia. Las Necesidades según la Comunicación NoViolenta (CNV), son todo aquello que es esencial en nuestras vidas. Así hay necesidades vitales cómo son el respirar, comer, beber, dormir, evacuar; también existen las necesidades de seguridad tanto material como afectiva; finalmente también se incluyen las necesidades de desarrollo del ser humano como son las contribución a la vida, la de dar sentido, etcétera.

En cambio, las estrategias son todo aquello hacemos para intentar satisfacer las necesidades. Es más, nuestras acciones son siempre un intento más o menos exitoso o más o menos “ecológico” para ir al encuentro de una o varias necesidades que están vivas en ese momento. Ahora bien, ¿Porqué es tan importante esta distinción?

No es lo mismo necesidades que estrategias.

Ya he dicho antes que nuestras acciones son siempre estrategias para satisfacer necesidades. Así que las acciones son importantes en la medida que nos ayudan a satisfacer necesidades. La cuestión es que,  si confundo la estrategia con la necesidad entonces la acción deja de convertirse en un medio para convertirse en un fin en si mismo. Esto supone que me aferro a una estrategia porque creo que es la única forma para satisfacer las necesidades, y las necesidades son esenciales para la vida lo cual reduce enormemente mis posibilidades para encontrar la felicidad.

Sin embargo si soy consciente de qué necesidades estoy intentando satisfacer con una determinada acción, desaparece mi apego a esa estrategia y me abro a buscar y encontrar otras estrategias que también sirvan para satisfacer esas necesidades. Para explicarme mejor, me gustaría ponerte un ejemplo. Supón que te digo que estoy muy frustrado y enfadado porque necesitaba ir al cine y ya es demasiado tarde para ir. 

Lo primero a tener en cuenta es que he dicho que ir al cine es una necesidad cuando en realidad es sólo una estrategia. Sin embargo estoy con un amigo que conoce la CNV y me va a ayudar a diferenciarlas. El diálogo podría ser algo como lo que sigue.

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Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpg?resize=388%2C258En alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el “buen rollo ” de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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Cómo sustituir costumbres no deseadas por costumbres sanas.

A veces me plantean cosas como la siguiente. ¿Oye Francesc, cómo es que continúo haciendo cosas que sé que me perjudican? Veo claramente que eso que hago no me beneficia pero es como si estuviera atrapad@ porque continúo haciéndolo.

¿Te ha pasado alguna vez algo parecido? En este post voy a tratar de que juntos investiguemos qué es lo que puede hacer que nos mantengamos enganchados a costumbres perjudiciales. No puedo salir de una prisión si antes no trato de comprender cómo está construida y cuales son sus entresijos así que éste será el primer paso que vamos a dar para que luego podamos construir costumbres que sí sean beneficiosas. Así que, si estás interesado en este tema, y porqué nos hacemos auto boicot, este artículo puede ser de tu interés.

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Cómo ser el protagonista de mi vida: La diferencia entre dolor y sufrimiento

Hoy quiero empezar por comentar un episodio de una serie de televisión. Se trata de “Cómo conocí a vuestra madre” Concretamente hay un episodio en el que dos amigos, Barney y Marshall hacen una apuesta. El que la pierda recibirá 10 bofetadas del que haya ganado.

La cuestión es que Barney pierde y su amigo Marshall, le da a elegir entre dos opciones: podrá recibir las 10 bofetadas seguidas o bien sólo 5, pero se las podrá dar en cualquier momento que elija Marshall, sin avisar. Se lo piensa un rato y al final al elije la modalidad de las 5 bofetadas. En los siguientes capítulos se puede ver el sufrimiento de Barney, porque cada pequeño gesto de Marshall lo interpreta como el preludio de una bofetada, aunque al final no acaba por llegar.

Vamos a ver, entre recibir 10 bofetadas o “sólo” 5 mi elección está clara: prefiero la segunda opción. Lo que ocurre es que en este caso concreto mi elección no sería tan clara porque 5 bofetadas es menos desagradable que 10 sólo si tengo en cuenta el dolor. Ahora bien, si además del dolor considero el sufrimiento, 5 bofetadas pueden llegar a ser peor que 10. ¿Quieres saber porqué?

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Excelencia y exigencia: el impacto de la diferencia.

¿Te consideras una persona auto-exigente?  ¿Tienes alguna inquietud respecto a las consecuencias negativas que tiene en tu vida ser exigente o auto-exigente? ¿Sabes cuál es la diferencia entre exigencia y excelencia? Si estás interesado en conocer alguna respuesta a estas preguntas entonces este artículo puede ser de tu interés. ¿Me acompañas?

Primero quiero que nos pongamos de acuerdo sobre cómo entiendo yo la exigencia o la auto-exigencia. No sé lo que a ti te pasa pero a mí, hablar de exigencia o de auto-exigencia tiene relación con una actitud que lleva detrás un espíritu permanente de esfuerzo y búsqueda para que las cosas se hagan de la forma correcta porque se busca la perfección.

¿Qué hay de bueno en la exigencia?

Esta pregunta tiene una respuesta que puede ser diferente para cada persona. No por ello voy a dejar de contestarla, aunque ésta será mi respuesta y me gustaría que tu pensaras cuál es la tuya.

La exigencia satisface algo que es es muy importante para mi: el progreso personal. Ser exigente conmigo mismo implica un espíritu de moverme a hacer mejor las cosas y a convertirme en mejor persona. Implica no querer conformarme con lo que hay y buscar hacerlo cada vez mejor. También significa obtener resultados de calidad, alejarme de la chapuza. Me ayuda a conseguir la satisfacción por el trabajo bien hecho y por los buenos resultados.

¿Qué es lo que te aporta la exigencia a ti? Permítete un tiempo para pensar sobre ello.

Ahora que ya hemos encontrado cuales son las necesidades que satisface el ser exigente podemos ir al siguiente paso porque vivir en la exigencia no es algo que sólo tiene ventajas, ¿verdad?

Las consecuencias negativas de la exigencia.

Para hablar de esto ocurre lo mismo que antes. Lo realmente útil para este asunto es tu respuesta más que la mía. No obstante te voy a decir lo que a mí me pasa y luego te tomas tu tiempo para tu respuesta.

Para mi vivir la exigencia tiene el inconveniente de estar en una permanente insatisfacción por no alcanzar la perfección. Esa búsqueda constante de hacerlo mejor significa que siempre lo hago mal porque es imposible, o casi imposible, hacerlo perfecto. Lo que no me gusta es que esta manera de vivirme y de vivir a los otros es que, en el fondo, es una actitud violenta que se manifiesta hacia mi y hacia los demás.

Además, esta forma de pensar no tiene fin porque, si sé que la perfección es algo a lo que se aspira pero nunca se llega, la insatisfacción estará siempre presente. La insatisfacción es el motor de cambio, así que no quiero librarme de ella porque eso supondría dejar de mejorar y progresar. Esto me recuerda la imagen de un cochero con látigo en mano que castiga a sus caballos para que el carro continúe avanzando, y si cabe, lo haga a la máxima velocidad posible.

¿Cual es el coste de este tipo de mecanismo en el que estoy atrapado? ¿Hasta cuándo hay que “fustigar a los caballos“? ¿Es sostenible esta manera de llegar a donde quiero llegar? Sin embargo, el cochero no ve otra manera de conseguir que los caballos corran. Es la única manera que conocen.

Hay que decir que el enfoque de la exigencia me ha permitido llegar hasta donde estoy. Es como si fuera el precio que hay que pagar para conseguir lo que he conseguido. Pero, ¿y si hubiera una manera de conseguir lo mismo sin estas consecuencias negativas? ¿Te imaginas cómo podría ser tu vida personal y profesional manteniendo esta actitud de progreso sin la necesidad de tener que “usar el látigo” para conseguirlo? ¿Y si esta forma te permitiera tener incluso mejores resultados siendo más cuidadoso en el trato hacia los demás y, sobretodo, hacia ti mismo? Yo creo que es posible. ¿Quieres saber cómo?

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¿Qué significa ser proactivo y qué impacto tiene?

Hola. Hoy quiero hablarte de una palabra que se utiliza con mucha frecuencia, sobretodo en mundo empresarial y que es absolutamente aplicable al entorno personal.  Se trata de la pro-actividad y te explicaré cómo la entiendo yo, cual es el impacto positivo qué podría tener en tu vida personalprofesional, y cómo se hace para ser más pro-activo ¿te apetece?

La pro-actividad

Antes de nada me gustaría que nos pongamos de acuerdo sobre lo que es ser pro-activo. Uno de los autores, que a mi gusto mejor lo explican es Stephen Covey. En su libro, los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, cita el ser pro-activo como uno de esos hábitos clave. Pero para entenderlo mejor, casi te explico antes otra cosa.

El círculo de preocupación y el círculo de influencia.

En general las personas nos preocupamos de aquellas cosas que nos importan: la salud, los hijos, los problemas del trabajo, la paz mundial,… mientras que hay cosas que no nos inquietan. Así que podríamos dibujar un círculo imaginario llamado círculo de preocupación y dentro de él pondríamos las cosas que nos preocupan para separarlo de las cosas que no nos importan.

Si haces una revisión de eso que está dentro de tu círculo de preocupación, te darás cuenta que algunas cosas sobre las que no tienes ningún tipo de control. Sin embargo hay cosas que sí están tus manos. Así que, podría dibujar otro círculo, dentro del primero, donde poner las cosas que me preocupan y de las que puedo ocuparme. Eso sería el círculo de influencia. Para que quede un poco más claro te pondré un ejemplo.

Supón que me preocupa el futuro de mis hijas. Podría dibujar mi círculo de preocupación referente al futuro de mis hijas. Dentro de él pondría cosas como por ejemplo, la situación del mercado laboral. Eso estaría dentro del círculo de preocupación pero fuera del mi círculo de influencia porque mi capacidad para modificarlo prácticamente nulo. Ahora bien, si mis hijas están bien preparadas afrontarán ese futuro con más garantías, así que la educación de mis hijas, lo pondría dentro de mi círculo de influencia, porque eso sí que queda dentro de las cosas sobre las que puedo influir. ¿Ves la diferencia?

Entender esta distinción puede tener un impacto fundamental en mi vida porque las personas pro-activas, centran sus esfuerzos en el círculo de influencia y no en el de preocupación. Eso no quiere decir que no tengan en cuenta el círculo de preocupación. Al contrario, tener conciencia de él me indica lo que es importante y esencial en mi vida. Pero una vez hecho esto, si soy pro-activo centraré mis esfuerzos en buscar aquello que yo puedo hacer para mejorar o favorecer eso que me toca vivir y me olvidaré de aquello que está fuera de mi alcance. Es lo contrario de ser una persona reactiva. (Estímulo y reacción)

Lo más potente de este enfoque es que, entro en una dinámica de “círculo virtuoso” y abandono el “círculo vicioso” de la queja y el resentimiento. Cuando yo decido dejar de gastar energía en quejarme y en sentir la lástima de mi mismo por lo que me está ocurriendo y me centro en aquello que yo podría hacer, lo que consigo es aumentar el círculo de influencia a costa del de preocupación. Es decir, que cosas sobre las que antes, aparentemente, no tenía capacidad de influir ahora descubro sí puedo actuar, lo que me permite transformar aquello que me ha sucedido y que no me satisface. Este tipo de personas crean su propio futuro.

Ampliar el círculo de influencia: ¿cómo se hace?

Yo creo que es alentador saber que mi actitud ante las circunstancias puede llevarme a hacer cosas que transformen mi realidad insatisfactoria y que me aleja de la pasividad que provoca la queja y el resentimiento. Ahora bien, saberlo o entenderlo a nivel intelectual, aunque es necesario, muchas veces no es suficiente. Por mucho que me digan, o que me diga, “hay que cambiar de actitud“, muchas veces soy incapaz de ver nada que pueda hacer para que cambie mi situación.

En mi opinión, esto ocurre porque estoy buscando soluciones en el mismo lugar que se han creado (¿Dónde buscas las soluciones a tus problemas?). Buscar en otro sitio implica que hay algo que tiene que cambiar en mi para que pueda mirar con otros ojos lo que me está pasando y eso supone un proceso ¿Quieres saber cual es?

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