Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para transformar la comunicación “pre-violenta” en algo que cuide de la relación, es mediante la Comunicación NoViolenta (CNV), modelo desarrollado por Marshall Rosenberg. Así que en este artículo voy a tratar de hacer un resumen del proceso de la CNV y cuáles son las tres formas en que se puede utilizar:

Primera forma: la auto-empatía

Se trata de darse cuenta de las cosas que nos decimos a nosotros mismos cuando nos ocurren cosas y transformar el lenguaje pre-violento hacia uno mismo. El objetivo es de auto-cuidarnos y utilizar un lenguaje compasivo hacia uno mismo, porque ¿cómo vamos a tratar bien a los demás si nos tratamos con violencia a nosotros mismos?

Segunda forma: Expresión honesta

En esta modalidad se trata de utilizar el proceso de la CNV para expresar a los demás cuales son nuestras necesidades sin utilizar los patrones de la pre violencia (¿Porqué somos violentos?). De esta forma tenemos más probabilidades de que los otros accedan a nuestras peticiones por el deseo de contribuir a nuestro bienestar y no por el miedo a las consecuencias de no hacerlo.

Tercera forma: Escucha empática

De lo que se trata es de utilizar la CNV para recibir un mensaje de otra persona que se comunica de forma “pre-violenta” y transformar esa comunicación en otra que favorezca el diálogo, en vez de que sea una escalada de monólogos violentos que no llevan a nada constructivo.

Una vez que hemos visto de qué manera se puede utilizar la CNV veamos cuales son las 4 fases del proceso.

Las 4 etapas de la CNV

El proceso de la método de la comunicación no violenta se puede resumir como un camino de 4 pasos:

1.- Observación. Describir la situación limitándose a los hechos evitando añadir juicios y pensamientos sobre ellos. Parace algo sencillo pero si se quiere hilar fino, no es tan fácil como parece (¿Crees que sabes diferenciarlos?)
2.- Sentimientos y actitudes: explicar los sentimientos que esa situación despiertan diciendo “yo me siento…” Es importante, de nuevo, no mezclarlos con jucios y pensamientos.
3.- Necesidad. Clarificar la necesidad que está en juego.
4. Petición. Hacer una petición que sea realizable, concreta y formulada en términos positivos. (Las 4 características de las peticiones eficaces)

Ejemplo

Te pondré un ejemplo para que veas las diferencias entre la comunicación pre-violenta a la que estamos habituados y cómo se transforma utilizando la CNV.

Escenario 1: comunicación pre-violenta (violencia latente)

Imagina la siguiente situación: llego a casa después de un día duro en la oficina y me encuentro la ropa de mi hija tirada por el suelo. Entonces digo:

Siempre que llego a casa me encuentro tu ropa tirada en el suelo. Recógela inmediatamente o sino te quedarás sin el móvil hasta mañana.

Es posible que mi hija haga lo que le exijo, pero ¿cual es el coste? ¿Cómo queda afectada la relación? ¿Quiero que recoja la ropa porque quiero que contribuya a mi bienestar porque estoy cansado, necesito orden y me preocupa que desarrolle costumbres que le serán beneficiosas en el futuro o que lo haga por miedo al castigo que supone quedarse sin el móvil? ¿Qué valores deseo promover en mi hija, la obediencia por miedo al castigo o la solidaridad y la contribución al bienestar de los demás?

También me gustaría que nos diéramos cuenta que este tipo de comunicación es pre violenta porque en ella hay juicios y exigencias. Cuando me juzgan no hay aceptación ni comprensión y cuando hay exigencia sólo doy espacio al sometimiento o a la rebelión. Veamos la alternativa que propone la CNV

Escenario 2: utilizando la Comunicación NoViolenta

Primero: autoempatía.

Antes de comunicarnos con los demás puede ser útil “comunicarse con uno mismo”. Me explico, se trata de darse cuenta de cual es el diálogo interior que uno tiene y transformar la comunicación  pre violenta y descubrir qué necesidades no cubiertas hay en todo ese diálogo interni.  En esta situación podría ser algo así:

Llego a casa después de un día muy duro en el trabajo y lo único que no quiero es ver semejante desorden en casa. Cuando llegan a casa y veo las cosas tiradas por el suelo pienso que sólo se preocupan de su comodidad y que no piensan si los demás que vivimos en esta casa necesitamos orden y tranquilidad. Además también me preocupa que no tengan la buena costumbre de dejar su ropa ordenada, lo cual es beneficioso para toda la familia y también para ella misma.

Cuando pienso todo esto me entra una mezcla de rabia, cansancio y desánimo porque me encantaría llegar a casa y encontrármela  ordenada. También me gustaría que lo hicieran sin tener que amenazar con castigos ni enfadarme, esto también es importante para mi. Así que descubro que para mi son mjy importantes las necesidades de descanso, facilidad, contribución a la educación de mis hijas y apoyo. Ahora puedo ir a la segunda modalidad

Segundo: Expresión honesta

Después de la autoempatía podría expresarme de forma honesta respecto cuales son los hechos, sentimientos, necesidades para acabar con una petición. Podría ser algo así:

Hoy he tenido un día muy duro en la oficina y estoy muy cansado.

Cuando he entrado en casa y he visto tu ropa en el suelo del recibidor, (hechos sin evaluaciones),

me he sentido desbordado, (expresión de sentimientos)

porque tener la casa ordenada me da tranquilidad y que la ropa esté en el suelo no me ayuda. Hoy realmente necesito mucha tranquilidad y descanso. (expresión honesta de mis necesidades insatisfechas de descanso y orden. Expresarlas significa poner de manifiesto mi vulnerabilidad, para lo cual se necesita ser valiente)

¿Estarías dispuesta a recoger tu ropa ahora? (petición concreta, en positivo, realizable, para satisfacer mis necesidades de orden, descanso y apoyo)

Conclusiones

Con esta fórmula no tengo garantizado que mi hija haga lo que tu yo quiero (si fuera así, entonces no sería una petición sino una exigencia y eso es comunicación pre-violenta). Sin embargo, ¿qué crees tu que podría pasar? Desde luego es una manera de comunicarme muy diferente a al que está acostumbrada.  Además, lo que yo en realidad deseo por enciam de todo es que recoja su opa por un deseo verdadero de contribuir a tu bienestar y no por miedo a recibir un castigo.

Finalmente me gustaría decir que esto no significa que siempre haya que utilizar esta forma de comunicarnos. Obligarnos a ello sería un comportamiento violento hacia nosotros mismos, lo cual es contrario al propio sentido de la CNV. Lo que quiero señalar, es que la CNV nos ayuda a tomar conciencia de la importancia que tiene la forma con que nos comunicamos con las personas que nos importan y que si utilizamos la CNV con la intención de cuidarnos a nosotros mismos a la vez que cuidamos de los demás puede ser una forma de contribuir a hacer un mundo menos violento. Para mi es un camino que abre posibilidades, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

¿Porqué somos violentos?

Peter van der Sluijs.

Peter van der Sluijs.

Lo que primero me gustaría hacer es que nos pongamos de acuerdo en lo entendemos por comportamiento violento, porque hay muchos grados de violencia. Seguro que estaremos de acuerdo que matar es una acción violenta. Ahora bien, también me gustaría considerar como violentos comportamientos que no suponen dolor físico y que no son tan claramente violentos porque quizás no causan dolor físico, como por ejemplo gritar a alguien, insultar o amenazar, ¿qué te parece?

Para llegar hasta comportamientos que son claramente violentos, normalmente se pasa antes por una fase que yo llamo de violencia latente, que es un estadio incipiente de violencia de la cual normalmente no somos conscientes porque proviene de una forma habitual de comunicarse que está instalada en nuestra cultura y que nos acerca sin darnos cuenta, a comportamientos manifiestamente violentos.

Así que, mi propuesta de hoy para ti es explicarte algo que te sirva para darte cuenta cuando estás en alguno de estos estados incipientes de violencia, lo cual tiene un doble beneficio. En primer lugar, al darte cuenta que estás en este estadio evitas que vaya a más y rompes la espiral de violencia. En segundo lugar, como es un estado incipiente de violencia, te resultará más fácil manejarlo que cuando la situación ya se ha hecho insostenible.

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Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil, ¿porqué?

Archivo:Superman Herido.pngHoy quiero empezar con un acertijo. Me gustaría que me contestaras a lo siguiente:

¿Qué es lo que tenemos en común los seres humanos?

Venga, te dejo un tiempo para que lo pienses … ¿lo tienes ya? …. puedes buscar por internet a ver qué encuentras… ¿Has encontrado una respuesta que te satisfaga? … Si es así, estaré encantado que me dejes un comentario en el blog para compartirla con todo el mundo, y si no la tienes, o lo que has encontrado no te satisface te puedo dar mi respuesta.

Mi respuesta a esta pregunta es…..

… lo que tenemos en común los seres humanos es….

….

Lo que tenemos los seres humanos en común es que somos humanos.

Estoy casi seguro que estás pensando que te estoy tomando el pelo o que me estoy burlando de ti, pero no es así. De hecho me gustaría que pensáramos juntos que es lo que quiero decir con esta obviedad. Mi respuesta quiere llevarte a que pensemos qué es lo que hace que seamos humanos. Quizá me puedas responder que los humanos somos animales racionales, así que lo que tenemos en común es nuestra inteligencia.

Si es así, acepto tu respuesta, aunque yo tengo una propuesta diferente. Yo creo que lo que tenemos en común es que los seres humanos somos vulnerables y lo que nos hace vulnerables es que tenemos necesidades.

Cuando digo necesidades me refiero a las necesidades universales tal y como se entienden en la CNV (Comunicación NoViolenta). Las necesidades es aquello que es indispensable en nuestra vida y que engloba las necesidades vitales (respirar, comer, beber, domir, evacuar), nuestras necesidades de seguridad material y afectiva y las necesidades de desarrollo como pueden ser la de contrubuir a la vida, necedidad de dar sentido.

Efectivamente todos los seres humanos compartimos necesidades como la empatía, el respeto, la sinceridad, la belleza, la igualdad, la consciencia, la espiritualidad… Que todos tengamos las mismas necesidades no significa que todos tengamos las mismas necesidades en el mismo momento, sin embargo, sí que podemos vibrar cuando reconocemos una necesidad en otro ser humano. Que tengamos necesidades es lo que nos hace vulnerables y por lo tanto, humanos. Creo que podrás reconocer la belleza de necesidades como el amor, la belleza, la libertad, la espiritualidad, la empatía,… y también creo que es fácil de entender que cuando nos faltan, entonces sufrimos.

Por ejemplo, si hay algo que encuentro profundamente repulsivo, seguramente será porque me está faltando algo que yo valoro también profundamente: la belleza. Al reconocer y aceptar que lo repulsivo me afecta, que soy vulnerable a eso, también reconozco la importancia que tiene para mi la belleza. Lo repulsivo me permite darme cuenta que la belleza es importante, lo cual me conecta con mi humanidad y con la vida.

En resumen, reconocer que somos vulnerables nos permite abrirnos al dolor que sentimos cuando tenemos necesidades que nos están faltando. Permitirnos sentir el dolor y aceptarlo de forma incondicional abre la puerta a reconocer necesidades que son muy bellas y valiosas, lo cual nos conecta con la vida. Hacer esto, más que una muestra de debilidad, es para mi una verdadera muestra de valentía. Además, saber qué nos está faltando, puede llevarnos a emprender acciones para tomar responsabilidad de nuestras vidas de una forma mucho más consciente y eficaz.

!Buen viaje!

Resignarse o aceptar: la diferencia entre el punto final y el punto seguido.

Son dos conceptos muy similares pero hay un matiz que marca la diferencia. Si te parece podemos ir primero a ver en qué se parecen y luego vemos qué es lo que marca la diferencia.

La resignación

A la resignación y a la aceptación se llega a través de una situación en la que hay intereses contrapuestos. Por un lado hay unas circunstancias y por el otro estoy yo que considero que esas circunstancias no son aceptables para mi. Sin embargo, la diferencia estriba en el paradigma desde el que actúo para tratar de resolver esta situación de intereses contrapuestos.

A la resignación se llega desde el paradigma que dice que para resolver estos intereses contrapuestos hay que entrar en confrontaciónconflicto con ellos, es decir, se trata de emprender acciones con el objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a eso contra lo que estoy luchando. Actúo desde la concepción del conflicto que dice que para que yo gane tu tienes que perder. Es como “los inmortales” sólo puede quedar uno.

Lo que ocurre es que, tras un período de lucha,  aquello contra lo que se lucha es más fuerte que yo y decido no emplear más tiempo, esfuerzo y energía en tratar de alcanzar mi objetivo y me someto a su voluntad.

Las consecuencias de la resignación

La parte positiva de la resignación es que se abandona la lucha y se llega a la paz, lo cual puede llegar a ser algo muy importante. Sin embargo hay que tener en cuenta las consecuencias negativas, porque hay un sometimiento hacia aquello que no he podido cambiar lo cual me lleva al resentimiento y seguramente a la amargura. Hay paz pero quizás no hay un verdero descanso.

Actuar desde un paradigma diferente: la aceptación.

Supón que se produce una circunstancia o un hecho que no puedo cambiar. Por ejemplo, hago planes para el fin de semana y decido ir de excursión. Llega el sábado por la mañana y no me encuentro bien. Estoy resfriado no tengo las fuerzas para salir de excursión y pasar el día en la montaña.

Desde el paradigma de la resignación no me queda más remedio que acatar mi derrota porque las circunstacias (estoy enfermo) son más fuertes que mi deseo a ir de excursión. Las circunstancias ganan, yo pierdo. Efectivamente, desde ahí es probable que entre en la amargura del resentimiento que supone pensar que por culpa de ese resfriado no puedo pasar un fantástico fin de semana. ¿Como sería el paradigma de la aceptación?

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4 pasos para transformar tu “clima emocional”

Estimad@ lector@,

Cada mañana, antes de salir de casa, me gusta consultar la predicción meteorológica. Tengo la costumbre de ir en bicicleta y saber si va a llover me ayuda a decidir cómo prepararme (tomar el chubasquero, calzarme con zapatos de lluvia,…) o bien dejar la bici y tomar otro medio de transporte. Te explico esto porque, al igual que la climatología impacta en mi vida y en mis decisiones cotidianas, creo que mi clima emocional también impacta de alguna manera en mis decisiones y en mi vida, pero, ¿de qué forma? Esto es lo que me gustaría tratar hoy contigo.

Supongo que estás de acuerdo conmigo en que la reacción ante una misma cosa puede ser muy diferente si estoy de buen o mal humor. El clima emocional me hace ver una misma cosa de forma muy diferente. Si esto es así, mi clima emocional actúa como si fuera un filtro que modifica la realidad. Si estoy de buen humor es como si llevara una gafas de resaltan y hacen brillar las cosas y si estoy de mal humor, las gafas actúan de modo contrario.

También podríamos estar de acuerdo en que, si llevo puestas las gafas de “buen tiempo” mi vida es más fructífera y provechosa que cuando llevo las gafas del “mal tiempo”. Ver las cosas por el lado positivo me hace aprovechar las posibilidades que ofrece la vida y también estoy más feliz. Entonces, si me doy cuenta que llevo las gafas del mal humor, ¿porqué no me las cambio por las del buen humor? en definitiva ¿porqué no cambiar mi clima emocional?

Supongo que podrías decirme que, igual que el clima meteorológico no puede cambiarse, el clima emocional tampoco. En ese caso estaría de acuerdo contigo y también estaría en desacuerdo. Permíteme que te lo explique.

Por un lado, estoy de acuerdo porque lo que sentimos en un momento dado, es algo que existe, es un hecho y por lo tanto simplemente es así. Aunque lo que esté sintiendo no me guste, o incluso lo aborrezca, no lo puedo cambiar porque es. Puedo hacer ver que no existe, pero sigue ahí. En este sentido, es como el tiempo meteorológico: si llueve, llueve y si hace sol, hace sol, independientemente de cuales son mis preferencias. La realidad es muy tozuda.

Entonces, ¿Porque no estoy de acuerdo? Porque opino que, aunque no puedo cambiar el clima emocional actual, si que puedo influenciar en el clima emocional que ha de venir. ¿Quieres saber cómo?

Cambia de gafas: cómo transformar tu clima emocional

Lo primero de todo es hacerte la siguiente pregunta: ¿cual es mi clima emocional actual? Es algo que parece obvio pero no lo es en absoluto. A veces podría resultar difícil aceptar que llevo las gafas “del mal humor”. En esto conviene ser muy honesto porque, sin hacer este paso, es imposible avanzar.

El segundo paso consiste en hacerse la siguiente pregunta: ¿porqué estoy de mal humor? Normalmente creemos que la causa del mal humor son las cosas que nos pasan, aunque yo opino que no es así. Por ejemplo, puedo decir que “estoy de mal humor porque es lunes pero yo creo que la verdadera causa que tenga mal humor el lunes por la mañana, son las cosas que me digo cuando es lunes por la mañana. Para hacer un ejemplo, sigamos con la misma situación: es lunes por la mañana, me despierto y entonces me digo:

– Qué cansancio, … cómo me gustaría quedarme en la cama más tiempo… porque lo que me espera en el trabajo es la presión de mi jefe para que acabe lo pendiente, qué agobio …

Y entonces me viene el mal humor.

Tercer paso: identifica las necesidades que hay tras ese diálogo

La pregunta que toca hacerse ahora es ¿qué necesidades y valores universales crees que hay tras estos pensamientos? De lo que se trata es que identifiques de este listado cuáles te podrían estar faltando cuando piensas eso.

En este ejemplo me parece que lo más evidente es que hay una necesidad de descanso. No obstante, aunque exista esa necesidad hay ocasiones en que estar cansado no es motivo suficiente para estar de mal humor. Por lo tanto debe haber algo más y seguro que tiene que ver con “lo que me espera al llegar al trabajo…¡presión por acabar trabajo pendiente! Así que probablemente además de necesitar descanso, también necesite respeto al ritmo personal, y quizás también empatía y respeto a lo que me está pasando, definitiva, ser visto y tenido en cuenta. ¡Ufff!

Algo pasa cuando uno se da cuenta de cuales son las necesidades en juego porque tienen ver con lo que está vivo en ese momento. Si no fueran importantes los valores y necesidades que hemos visto juntos yo no estaría de mal humor aunque fuera lunes por la mañana, ¿no crees?

Cuarto paso ¿Ha cambiado tu clima emocional?

Ahora me gustaría que me dijeras cómo te sientes después de este descubrimiento. Lo más probable es que el mal humor se haya transformado en otra cosa. No digo que ahora pases a estar de buen humor sino que, de tener un clima emocional tormentoso, quizás pases a tener un clima en que, haya dejado de llover, todavía esté nublado y sobretodo, empiece a asomar el sol entre las nubes.

Porque hacer este descubrimiento me libera de culpabilizar a los demás y a las circunstancias de mi mal humor, y a la vez, me lleva a un sitio un poco incómodo porque ya no hay excusas ni culpas. Ahora sé en qué dirección puedo actuar para tratar de satisfacer eso que me está faltando. Es un asunto mío y de nadie más. Dejar de culpar a los otros y a las circunstancias tiene el inconveniente de la incomodidad pero a cambio me proporciona algo que yo creo que es muy, muy, muy valioso: la libertad de elegir cómo quiero que sea mi futuro.

¡Buen viaje!

Llámate por teléfono

En el post de hoy quería hablar contigo sobre qué es la autoempatía y sobretodo, cómo ponerla en acción. Es algo que quería hacer hace tiempo pero no sabía muy cómo abordarlo… hasta ahora. Todo gracias a un video de Fidel Delgado que te recomiendo que mires (Fidel Delgado: llámate por teléfono). Este post está basado en él aunque yo te propongo una pequeña variación sobre las preguntas que él propone. Ahora te explico de qué se trata.

De la misma manera que cuando recibimos un golpe o nos hacemos una herida que nos duele conviene prestarle atención lo antes posible, cuando nos ocurre algo que nos toca emocionalmente, es conveniente también prestarle atención. A mi me parece lógico. Ahora bien, en ocasiones no actuamos de esta manera y esto puede ser por varias razones. Una podría ser porque las emociones desagradables tendemos a reprimirlas o a enmascararlas ya que hay una tendencia natural a alejarse de lo desagradable y acercarse hacia lo agradable. Otra razón podría ser que, aunque se pueda reconocer la emoción no se sepa qué hacer con ellas. Seguramente debe haber otras muchas razones…

La cuestión es que hay algo que duele y requiere nuestra atención. Una manera de hacerlo es mediante la auto-empatía, es decir, darse empatía a uno mismo, atenderse y escucharse para saber que es lo que nos hace daño. ¿Cómo ? Pues a ahí es donde entra en juego mi propuesta de hoy para ti:

¡ Llámate por teléfono !

Toma tu teléfono móbil y marca un número. Te propongo que marques tu número de DNI, más que nada para evitar que llames a alguien de verdad de forma accidental. Luego te llamas por tu nombre. En mi caso sería:

– Hola Cesc

Eso ya te sorprenderá porque normalmente los que te llaman por tu nombre son los otros y no tu mismo. Eso te hará regresar a ti mismo. Luego te preguntas lo siguiente:

– ¿Cómo estás ? ¿Qué te pasa?

Y te lo explicas. Es hora de desahogartete porque hay alguien que te está escuchando con atención plena, al 100%, que te conoce y que está dispuesto a escucharte de verdad y con presencia. Quédate el rato que necesites hasta que llega el momento de hacerte la siguiente pregunta:

– ¿Qué necesitas?

Esta pregunta es una revolución porque te saca de la queja, que es como una droga que satisface pero que te deja sin energía para salir de la situación en la que te encuentras. De lo que se trata es de encontrar qué necesidades y valores universales te están faltando en estas situación. (Acceso a listado de necesidades) Este paso te dará mucha claridad. Una vez que hayas descubierto y reconocido cuales son esas necesidades que son tan valiosas para ti, te propongo que te quedes ahí un ratito. Dedicarles unos instantes para reconocerlas y para darse cuenta de lo importantes que son es una forma de honrar algo que es muy valioso. Finalmente acabas con un:

– Luego te llamo

Y vuelves a la situación en la que estabas. Después de haber “recibido” una llamada tan especial tendrás otra perspectiva y es muy probable que se te abran unas posibilidades que antes no podías ver.

Confieso que parece una tontería o incluso una locura, pero lo he probado y me ha funcionado. Esto no es ninguna garantía de que eso te sirva, pero ¿qué pierdes con probarlo? Después de todo, darte un espacio para ti y para escucharte cuando te pasa algo, podría ser un gran favor que te puedes, porque cuidar de ti mismo es tu responsabilidad y es un paso necesario para que puedas ayudar a otros con garantías. Prueba y me dices.

¡Buen viaje!

Las emociones: sólo puedes gestionar lo que aceptas

Venus Puzzle Personalised JigsawSupongo que puedes estar pensando, “vaya tontería acaba de decir” o “qué obviedad”. Sin embargo te pido que me des un poco de tiempo para mostrarte algo que me parece muy importante.

Lo primero que me gustaría hacer es ponernos de acuerdo sobre qué significa para mí la palabra gestionar.

Por gestionar entiendo poner en marcha acciones dirigidas a conseguir un objetivo. Por lo tanto, según esta definición, no se puede gestionar algo si no hay un objetivo.

La segunda cosa relevante es que gestionar es un verbo de acción. Gestionar implica hacer.

Finalmente, para gestionar algo hay que aceptarlo. Esto último es lo que me resulta más difícil de explicar. Voy a tratar de hacerlo con un ejemplo.

Imagina que dejo encima de la mesa un puzzle y te digo, Haz este puzzle. Entonces tú, te acercas a la mesa y cuando vas a tocar las piezas que están amontonadas te digo: ¡No las puedes tocar! Entonces tu me dices ¡¿Pero si no puedo tocar las piezas, cómo quieres que monte el puzzle?!

Desde luego es una obviedad. Si quiero que montes el puzzle lo tienes que poder tocar, mirar, hacerlo tuyo, para que así lo puedas montar. Si no es imposible. Gestionar entonces significa hacer acciones (ordenar las piezas) con el objetivo re reproducir la imagen del modelo a partir de unir las piezas. Como ves, hay un objetivo, realizas unas acciones y aceptas “eso” que quieres gestionar. Lo tomas en tus manos porque sin aceptar eso que quieres gestionar es imposible hacer nada, no puedes ni empezar.

Ahora te lo voy a poner un poco más difícil, ¿vale? Te propongo que gestionemos algo que sea difícil de gestionar. Por ejemplo, no sé si para ti puede serlo pero a mi a veces me resulta difícil gestionar las emociones, ¿a ti también?

Gestionar las emociones

Normalmente pasa con las que son desagradables, porque con las emociones agradables seguramente no tenemos muchas dificultades para gestionarlas, ¿verdad? Así que este es el asunto que quiero tratar hoy contigo y para ello vamos a aplicar la frase del principio: “Sólo puedes gestionar lo que aceptas” así que si aplicamos esto a las emociones significa que sólo puedes gestionar las emociones desagradables si las aceptas.

Para eso me gustaría volver al ejemplo del puzzle, porque podría ser algo parecido. Imagina que ya has empezado a montar el puzzle. ¿Qué haces con las piezas que están delante tuyo amontonadas encima de la mesa? Supongo que las toma cada pieza en tus manos y la observas cuidadosamente para decidir qué hacer con ella. Quizás la puedas colocar directamente y pruebas de encajarla en tu puzzle a medio construir o bien la agrupas junto con otras que se le parecen. Tu actitud hacia ellas es de aceptación. Lo que me refiero con ello es que las observas todas, una a una. No se te ocurre tirar una pieza porque no es la que esperabas o no te encaja todavía. No hay ninguna que no valga, todas son valiosas aunque todavía no encajen Tienes paciencia, porque sabes que todas tienen su valor. No hay juicios.

Pues bien, lo que te invito ahora es a que indagues sobre cual es tu actitud hacia las emociones desagradables. ¿Qué haces cuando aparece una emoción desagradable? Supongo que una posibilidad es ignorarla, otra podría ser reprimirla o quizás sea cambiarla por otra emoción más fuerte que la enmascare y así tenga la ilusión que ha desaparecido. Cada persona tiene su estrategia o conjunto de estrategias para esquivar las emociones desagradables. A mi me parece una actitud del todo lógica en el sentido que la tendencia natural es tratar de evitar las cosas desagradables. Ahora bien, esto está bastante alejado de lo que yo entiendo por aceptar. De hecho es exactamente lo contrario, ¿no crees?

Después de esto tengo una mala noticia y una buena noticia para ti. La mala es que si ignoro, rechazo o reprimo una emoción me resultará imposible gestionarla y el resultado es que la emoción me gestionará a mi. La buena es que si la acepto podré gestionarla. Vale, ahora quizás la pregunta del millón sea, ¿y cómo se aceptan las emociones desagradables?

Aceptando las emociones: cómo hacerlo

Aceptación para mi significa adoptar una actitud similar a la que tenías con las piezas del puzzle, ¿recuerdas? La tomas, la observas con cuidado y miras cómo puede contribuir a construir y completar tu puzzle. El reto es precisamente ese: tomar la emoción desagradable, mirarla con atención, tomarla entre tus manos y preguntarle ¿cómo puedes contribuir a mi bienestar?

Al igual que en el puzzle, al principio puede ser muy difícil entender cómo puede contribuir a tu bienestar algo que te está causando tanto malestar. Sin embargo, es una aparente contradicción porque si la emoción está, debe ser por algo. Entonces, ¿qué mensaje valioso querrá darme esa emoción tan desagradable? La respuesta que da la CNV a esta pregunta es la siguiente: las emociones desagradables son algo que sirve para avisarnos que hay una o varias Necesidades o Valores Universales que son muy importantes y que me están faltando.

Por ejemplo, puedo sentir ira porque quizás esté en una situación en la que me falte empatía, libertad, ser visto, auto afirmación ,….. (puedes consultar un listado), no lo sé. La única manera de saber qué necesidad valiosa y fundamental me está faltando es que acepte y mire cara a cara la emoción, por desagradable que sea. ¿Te das cuenta? Sólo puedo gestionar lo que acepto.

Quizás estés pensando “fácil de decir, difícil de hacer“. Efectivamente, creo que lo que realmente supone un reto es llevar esto a la práctica. ¿Porqué? Yo creo que por dos razones. La primera es que esto supone romper el hábito de huir de nuestras emociones desagradables. Y la segunda es que esto requiere aceptarlas plenamente, sin juzgarlas. No hay emociones malas, no hay que reprimirlas porque no me gusten y cuando la emoción es muy intensa eso se convierte en un verdadero reto.

Sé comprensivo, por favor

Precisamente por todo esto me gustaría que tuvieras mucha comprensión y compasión contigo mismo cuando quieras ponerlo a la práctica. Al principio es probable que sólo seas capaz de hacerlo en contadas ocasiones y la mayor parte de las veces es posible que no lo consigas. ¡Perfecto! Bienvenido al camino del aprendizaje. A mi me gustaría que recuperaras la actitud que tenía cuando eras un bebé y aprendiste a caminar. Estoy seguro que antes de hacer tus primeros pasos te caíste un montón de veces y en cada caída aprendías alguna cosa. Se trata de recordarte esa actitud compasiva ante los fracasos que suponía cada caída. Recordar, palabra que viene del latín recordare, que se compone del prefijo re- (‘de nuevo’) y un elemento cordare formado sobre el nombre cor, cordis (‘corazón’) es decir, pasar de nuevo por el corazón, eso que fuiste y que quizás ya habías olvidado.

Aceptar las emociones desagradables puede llegar a convertirse en un proceso tan mágico como aprender a caminar. Y como el aprender a caminar, quizás te abra mundos que no habías llegado a imaginar.

¡Buen viaje!

Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

EnfadarseHoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.

¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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Las emociones desagradables: 4 pasos para gestionarlas

El Grito de Edvard Munch

Hay muchas cosas que los seres humanos tenemos en común y hoy quiero hablar de una de ellas: las necesidades y valores universales. La Comunicación NoViolenta denomina así a aquello que es indispensable para el ser humano.

Efectivamente, una persona, no importa de que sexo, edad, raza o cultura sea, necesita para vivir y desarrollarse, seguridad física y emocional, alimento y cobijo, amor, pertenencia, sentido, libertad… Así que, por ser humanos, compartimos necesidades y valores universales. (Enlace a un listado de necesidades y valores universales). ¿Qué ocurre cuando no se satisfacen estas necesidades y valores? Pues que aparecen los sentimientos desagradables. Así que los sentimientos son un indicador que hay necesidades satisfechas o insatisfechas.

Ahora quisiera hablar de los sentimientos desagradables. Yo no se qué te pasa a ti pero yo, cuando siento una emoción que no me gusta, muchas veces trato de ignorarla o de taparla. Es una respuesta de defensa ante algo desagradable ¿Cuál crees que pueden ser las consecuencias de actuar de esta forma?

Vamos a ver, si estamos de acuerdo en lo que hemos hablado hasta ahora y no hago caso a mis sentimientos desagradables, entonces no sabré qué necesidades me están faltando. ¿Porqué podría ser eso importante? Es importante porque las acciones que pondré en marcha para dejar de tener esos sentimientos desagradables serán poco eficaces ya que iré probando cosas hasta que acierte con una estrategia que satisfaga la(s) necesidad(es) que me está faltando. Es el método ensayo/error pero completamente a ciegas. Ahora bien, si sé qué me está faltando, las probabilidades de encontrar algo que funcione para mi, serán más elevadas, ¿no te parece?

Después de esto creo que estarás de acuerdo conmigo que el no mirar cara a cara y huir de los sentimientos, por desagradables que sean, consigue cuidarme y preservar mi bienestar, por lo menos en el corto plazo. Sin embargo es una estrategia muy poco eficaz, al menos en el largo plazo.

Por otra parte, creo que conviene no pasarse al otro extremo y quedarse todo el tiempo auto observando los sentimientos porque eso me impide poner en marcha acciones, que es lo que hace que las cosas pasen. Te lo digo porque es muy fácil quedarse en el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables. Así que mi propuesta de hoy para ti es que, cuando te asalten sentimientos desagradables sigas los siguientes pasos:

4 pasos para gestionar las emociones desagradables.

1. Atiende y escucha los sentimientos desagradables cuando aparezcan porque son un indicador de que hay algo que no va bien.

2. Indaga las necesidades y valores universales te están faltando. Puedes consultar el listado que te he pasado antes.  (Enlace a un listado de necesidades y valores universales).

3. Busca estrategias que puedan satisfacer esas necesidades. ¿Qué puedes pedirte para tratar de satisfacer eso que te está faltando? Sé imaginativo y haz una lista, cuanto más larga mejor. Te darás cuenta que hay un montón de posibilidades.

4. Ponte en marcha. La única manera de recorrer un camino es caminando y ahora, además tienes una dirección: tus necesidades y valores universales.

Ya me contarás.

¡Buen viaje!

¿Qué hace que una conversación funcione?

Una conversación que funciona es como una pareja que baila de forma armoniosa. En el baile, uno hace un movimiento que es escuchado por su pareja y, gracias a eso hay una respuesta que, a su vez es escuchada por el otro. Así es como surgen los pasos y movimientos de una forma fluida y armoniosa. Para bailar hay que estar muy atento al otro, sino la magia se rompe y el baile también. Sin escuchar el movimiento del otro es imposible que se produzca un baile armonioso.

Por eso digo que las buenas conversaciones son como un buen baile. En una buena conversación hay uno que habla y la respuesta del otro surge de una escucha auténtica y profunda. Esa respuesta es escuchada de forma profunda y desde ese lugar surge otra respuesta, o un silencio, que también es escuchado. ¿Puedes ver la armonía de una buena conversación? Cuando hay una buena conversación los interlocutores se sienten a gusto porque el baile fluye de una forma natural y armoniosa: hay escucha y enriquecimiento mutuo.

Sin embargo hay veces que las conversaciones no funcionan de esta forma, y yo me pregunto, ¿qué es lo que hace que la magia se rompa? Yo creo que eso pasa cuando deja de haber escucha profunda. Cuando falta este ingrediente el diálogo fluido que surge y se enriquece con las aportaciones de cada parte degenera y se convierte a un intercambio de monólogos. Cada parte dice lo suyo, pero no hay una verdadera interacción ni enriquecimiento porque lo que se dice no surge de la escucha sino de una necesidad de “decir lo mío“.

Volviendo a la imagen del baile, es como si cada bailarín se pusiera a bailar con un estilo totalmente diferente al del otro. ¿Te imaginas una pareja en el que uno baila salsa y el otro un vals? Pues esto es lo que ocurre cuando en los diálogos deja de haber escucha. Entonces la experiencia agradable de fluir se convierte en desasosiego, en impaciencia e incluso aparece la ira.

Si estás de acuerdo en lo que acabamos de ver juntos, recuperar el diálogo sería tan simple como recuperar la escucha. Simple, sí, porque sólo es esto, pero en absoluto fácil, porque cuando lo que rompe la escucha son las emociones que sienten los interlocutores y eso no es fácil de gestionar. Sino, recuerda alguna conversación en la que no haya habido escucha. ¿Qué pasaba con las emociones de los interlocutores? … Es muy probable que la intensidad emocional fuera muy alta, ¿verdad que sí?

Cuando discutimos con alguien de forma acalorada cada uno habla pero no recibe ni escucha ni comprensión de la otra parte. Entonces lo que hace es insistir en su expresión, y lo que consigue es más de lo mismo, es decir falta de escucha y comprensión. El círculo vicioso va creciendo y la sensación de desesperación va en aumento junto con la falta de escucha mutua.

Es como si cada parte estuviera diciendo: “Para y escúchame a mi primero, que tengo cosas muy importantes a decirte y necesito urgentemente que tú me escuches y me comprendas”. Sin embargo en vez de recibir escucha y comprensión sólo hay un busto parlante que explica su propia historia. Lógico porque curiosamente, la otra parte está exactamente igual, es decir, está necesitando desesperadamente ser escuchada.

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