El mensaje valioso que esconde la ira.

Safari salacotLa ira es una fuerza muy poderosa, tanto, que puede provocar mucha destrucción. Creo que todos hemos podido comprobar su poder cuando la hemos sufrido en nuestras carnes y también, cuando experimentamos el resentimiento al pensar que somos sus víctimas. Otras veces, cuando la ira nos atrapa, podemos ver su efecto en los demás y, posteriormente, en nosotros mismos en forma de culpa y vergüenza.

Ahora bien, a mi me asalta alguna pregunta, ¿significa eso que siempre hay que eliminar la ira? ¿Acaso no es “correcto” sentir ira cuando somos testigos de injusticias y sufrimiento? ¿Cuál podría ser el mensaje valioso que se esconde en la ira que nos puede ayudar a transformarla en algo valioso al servicio de la vida y no en algo destructivo?

Esto es de lo que voy a tratar en este post. Si decides acompañarme, te pido que lo hagas con una actitud similar a la que tienen los arqueólogos, que van levantando capas de sedimentos pacientemente, a la espera que se produzca algún hallazgo oculto entre la tierra que el tiempo ha ido depositando. ¿Nos ponemos el salakov para ver qué descubrimiento valioso podemos hacer?

Cuando la ira nos atrapa: el círculo vicioso de la vergüenza y culpabilidad

Supongo que no estoy sólo si digo que en ocasiones la ira me atrapa en sus redes. Cuando me ocurre, paso por un proceso que tiene dos fases. La primera en la que la ira toma el mando. Es cuando me enfado, grito y me expreso de forma violenta.

La segunda fase, cuando veo los efectos de esa ira en los demás. Entonces es cuando viene el sentimiento de vergüenza y de culpa al pensar que soy el culpable de cómo se sienten los demás.  Entonces quizás sea mejor reprimir la ira. Sin embargo, tiene eso tiene un efecto limitado porque vuelve aparecer y, si lo he reprimido durante mucho tiempo, entonces se manifiesta con más virulencia. Es aquello de “traga sapos y vomita dragones“.

Esto supone estar atrapado en este círculo vicioso de la ira que se torna en culpa, para luego volver a ser ira y así hasta el infinito. ¿Te gustaría conocer alguna manera de salir de este círculo vicioso? Antes que te explique una forma de hacerlo, permíteme que te diga alguna cosa más sobre la ira. Creo que nos ayudará a que la conozcamos mejor.

La causa de la ira

Lo primero que se me ocurre pensar es cuál podría ser el origen de la ira. Piensa en un momento en que sentiste ira. ¿Qué fue lo que la desencadenó y qué es lo que la mantiene viva?

En mi opinión, el desencadenante es algo que pasó, los hechos desnudos de interpretaciones y juicios. Lo que mantiene viva la ira son los pensamientos y juicios sobre lo ocurrido. Por ejemplo, alguien me habla en un tono de voz más alto de lo que yo considero correcto, entonces pienso que me está faltando al respeto y siento ira. Así que los hechos son los que desencadenan los pensamientos y juicios y éstos, a su vez, desencadenan mi ira.

¿Qué tipos de pensamientos son capaces de generar tanta energía y violencia?

Hay un sinfín de pensamientos que pueden ser generadores de ira. En general los juicios y etiquetas que tenemos sobre las personas, los pensamientos sobre lo que deberían o no deberían hacer los otros o bien las culpas que atribuimos a los demás porque consideramos que son los causantes de cómo nos sentimos son algunos de los tipos de pensamientos que generan separación y violencia.

La fuerza y el mensaje oculto en la ira

Ya hemos visto que la ira es una emoción capaz de movilizar una gran cantidad de energía. Seguramente recordarás que en otros post te he explicado que las emociones que etiquetamos como agradables son una señal que sirve para indicarme que hay una o varias necesidades universales (necesidades en CNV) satisfechas. De la misma forma, las emociones que etiquetamos como desagradables, también son una señal de aviso, pero esta vez nos indican que hay necesidades no satisfechas.

Así que, si yo siento ira, que es una emoción muy fuerte, significa que debe haber una o varias necesidades universales que son muy, muy, muy importantes para mí que no están siendo satisfechas. Si no me faltara algo que yo valoro muuuuucho, no sentiría ira ni ningún otro sentimiento.

En definitiva, la ira es una emoción muy intensa que está tratando de avisarme que hay una o varias necesidades muy valiosas para mi vida que no estoy atendiendo en este momento. Cuanto más fuerte es la ira más imperiosa se hace el hecho que esa necesidad sea escuchada y atendida. Así que, ¿no crees que vale la pena investigar sobre cuál podría ser ese mensaje tan valioso?

El mensaje valioso de la ira: los pasos para descubrirlo.

Bueno, por fin ha llegado el momento de ponerse el salakov y empezar a desenterrar ese mensaje valioso. Lo que te propongo es un método para que la búsqueda sea más fácil. Se trata de seguir unos pasos que te explicaré utilizando ejemplos. Así creo que se entenderá mejor.

Paso 1: permitirse la expresión de la ira en un entorno seguro

El primer paso consiste en expresar la ira, dejando rienda suelta para expresar lo que sentimos, sin filtros ni autocensura. No hay que ser amable sino todo lo contrario, se trata de ser irrespetuoso para que salga todo lo que tiene que salir. Incluso se puede exagerar lo que sentimos para que salgan todos los juicios, insultos y he incluso gritos. Para poder hacer esto se trata de buscar un entorno seguro donde eso que expresemos no pueda causar ningún daño a nadie. Lo podemos hacer a solas o mejor, con alguien que nos acompañe en este proceso. Aquí tienes algunos ejemplos de cosas que pueden salir podrían ser:

– ¡Le odio! ¡Quiero que se haga justicia y que le castiguen severamente! ¡quiero sufran tanto como lo que yo he sufrido !

Paso 2: traducir los juicios y pensamientos en la necesidad primaria de la expresión de la ira

De lo que se trata ahora es de traducir todo lo que ha salido en la primera fase y buscar cuales son las necesidades no satisfechas que hay detrás de esas expresiones. Esta parte me gusta especialmente porque se trata de hacer un proceso de alquimia que permite destilar algo que tiene apariencia repulsiva, como son los juicios e insultos, y convertirlos en algo bello, como son las necesidades y valores universales. Vamos a aplicar esto que te estoy diciendo.

Juicio / pensamiento: – Que paguen por lo que han hecho

Traducción: Si pagan por ello no querrán hacerlo otra vez. Así evito a mí y a los demás lo que yo he sufrido. Por otra parte, el castigo o la pena debería servir para ese aprendizaje. Si el que cumple el castigo lo considera como una moneda de cambio, y no lo vuelve a hacer sólo que para evitar el castigo, entonces no hay aprendizaje. A mi, en ese caso no me sirve.

Juicio / pensamiento: – Que se haga justicia y que sufran tanto como yo he sufrido

Yo no me considero un sádico, ni me gusta ver sufrir a las personas. Sin embargo, cuando tengo mucha rabia quiero que los causantes de ello paguen y sufran por ello. La pregunta que me surge es, si no soy un sádico, ¿qué es lo que me hace querer que alguien sufra? Estoy seguro que tiene que haber algo muy valioso que está al servicio de la vida y que busca ser satisfecho cuando quiero que alguien sufra. ¿Qué podrá ser? Indaguemos…

Lo primero que se me ocurre es la necesidad de justicia, pero justicia no es una necesidad universal entendida como lo hace la CNV (Comunicación NoViolenta). Si no, fíjate en la historia de la humanidad y podrás ver la cantidad de barbaridades que hemos cometido en nombre de la justicia… Así que cuando digo que quiero justicia prefiero ir un poco más allá.

Digo que es injusto porque me gustaría que mis necesidades sean tenidas en cuenta, por lo menos, al mismo nivel que las de la persona que ha disminuido mi bienestar. La cosa es que yo estoy fatal mientras que el otro está de rositas. Así que lo que necesito es que mi sufrimiento sea tenido en cuenta. Necesito el reconocimiento de que yo soy tan importante y digno de ser tenido en cuenta, por lo menos tanto como lo tiene la otra persona.

Además, también me iría muy bien que alguien me ayude a sobrellevar ese sufrimiento. Creo que lo que necesito es empatía, entendida como que alguien me acompañe en ese dolor y que pudiera sentirlo conmigo, dando espacio y sostén a ese sufrimiento que tengo. Alguien que se ocupe y honre conmigo ese dolor, que lo pueda ver y sentir, y que le de la importancia que tiene.

Llegados a este punto, me parece un grandísimo descubrimiento que, cuando deseo que alguien sufra, lo que estoy necesitando en realidad es auténtica y profunda empatía y compresión. Además, si esa comprensión y esa empatía me la proporcionara el que disminuyó mi bienestar, si esa persona pudiera llegar a sentir conmigo el dolor que yo estoy sintiendo y lo viera y sintiera en sus carnes, entonces …. uf !!!!!! Entonces habría aprendizaje, comprensión y curación de mi sufrimiento. Y si, además, esa persona me ofreciera algo que me pudiera compensar por todo eso …

….

….

Creo que ya he descubierto cual es el mensaje valioso de la ira. Desde luego que era valioso y también es cierto que estaba muy enterrado y escondido.

Conclusiones

Con todo lo que hemos recorrido creo que se hace necesario recapitular. Recordarás que al principio hemos visto cual es el círculo vicioso de la ira: primero la ira me atrapa y luego siento vergüenza y culpa por lo ocurrido. También vimos como la estrategia de reprimir la ira tampoco era muy eficaz (“tragar sapos para vomitar dragones”). También hemos visto que la raíz de la ira está en lo que pensamos acerca de lo que nos ha pasado.

Finalmente hemos visto un método en 2 pasos para encontrar el mensaje valioso que se esconde en la ira. Así hemos descubierto que mi ira es una expresión trágica y desesperada de mi necesidad de empatía, escucha y reconocimiento. Saberlo me ayuda porque me permite ser más comprensivo conmigo mismo y con lo que estoy sintiendo. Sentir la ira no es algo malo porque esconde un mensaje muy importante que está al servicio de la vida. Eso me permite abrazarla. Si lo hago con compasión puedo entender que lo que estoy necesitando desesperadamente es empatía y comprensión. Y ya hemos visto en mi mi post Pedir en positivo y los inconvenientes de pedir lo que no queremos, que saber lo que necesito es el ingrediente básico para hacer peticiones a los demás que enriquezcan mi vida.

Así que, sólo me quedaría dar el último paso, que es hacer hacer la petición que puede ser hacia mi mismo o bien hacia los demás. Pero creo eso lo dejaré para otro post. Estamos ya un poco cansados con este post tan largo, ¿verdad?

Para acabar quiero agradecerte de corazón que hayas llegado conmigo hasta el final.

¡Buen viaje!

 

 

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Un comentario

  1. Lo que dices en esta entrada para mi choca con algo muy importante: el equilibrio o la paz interior contra la sensación que tu te esfuerzas pero el otro no. Vivimos en una sociedad en la que se valora más estar mejor que el que tienes enfrente, aunque los dos estéis mal. Así que para mi es muy importante querer buscar, ante todo, la tranquilidad para uno mismo independientemente de la reacción del contrario…¿has escrito algo sobre esto?

    Un placer leer tus entradas

    Gracias

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