El viaje a Plenilandia

Querido lect@r de Rumbo Interior. Se acerca el fin de año y  he preparado para ti dos regalos. El primero es un cuento que he escrito para desearte lo mejor para el año que ha de venir. Espero que te guste. El otro regalo te lo daré al final del relato, y me gustaría que esperases hasta el final. ¿Me acompañas?

Resultat d'imatges de plenitudÉrase una vez una persona que quería vivir una vida plena. Se preguntaba, ¿dónde podría ir para encontrar la felicidad y disfrutar de la vida? Así que cogió un mapa del mundo y empezó a mirar lugares en donde podría encontrar eso que tanto ansiaba. Se pasaba los días mirando y remirando su mapa, pero no encontraba ningún lugar que le llamara la atención. Un día, ya cansado de buscar, mirando de reojo su mapa, vio una pequeña isla en medio del océano, con un hombre que le llamó la atención: Plenilandia.

Entonces empezó a buscar información sobre ese lugar. Todo lo que leía le llenaba de anhelo, porque en ese lugar podría gozar de libertad y conexión consigo mismo, qué era lo que más estaba necesitando en ese momento de su vida. Decidido: iría a Plenilandia. Sólo le quedaba pensar cómo llegar hasta allí y cómo era muy aficionado a navegar pensó que podría hacer el viaje de su vida: iría navegando con su velero.

Planificó el viaje con mucho detalle y cuidado. Equipó su velero con provisiones, agua, y guardó muy bien su mapa y una brújula un poco especial que le iba ayudar a Resultat d'imatges de veleroencontrar su destino. Un precioso día de primavera emprendió su viaje. Durante unos días todo fue como lo había planeado y los vientos le fueron favorables. Ajustaba las velas y el timón para llevar su nave rumbo a Plenilandia. Estaba exultante de alegría.

Hasta que llegó un día que dejó de brillar el sol y unas nubes amenazantes aparecieron por el horizonte. Así que se aseguró que las provisiones estaban bien trincadas y se preparó para lo que iba a venir. La tormenta no tardó en llegar. Las olas movían su pequeño velero de forma caprichosa y violenta. Él luchaba por mantenerlo a flote, tratando de encarar las olas de las mejor manera posible.

Resultat d'imatges de tormenta en el marLa tormenta fue dura, pero consiguió superarla. Descansó y pasó revista a su velero. Tenía desperfectos pero no eran graves y podría repararlos. Repasó las provisiones: algunos objetos se habían soltado y había algunos daños. Nada parecía grave, salvo que un depósito de agua se había abierto y había derramado su contenido sobre el mapa. ¡Había quedado totalmente inservible!

Eso era terrible. Sin su mapa no podría llegar a ese lugar tan ansiado donde por fin podría ser feliz. Eso era una verdadera tragedia. ¡Qué mala suerte había tenido! Estuvo un tiempo completamente abatido. Recordó que tenía una botella de whisky y se sirvió unos tragos hasta que perdió la conciencia. Se despertó con mucho dolor de cabeza. No sabía muy bien el tiempo que había quedado dormido.

-¿Qué hago yo con todo esto?- se preguntó
-El barco está en buenas condiciones y todavía conservo mi brújula y tengo fijado el rumbo hacia Plenilandia. Lo que puedo hacer es seguirlo y al final es muy probable que encuentre mi destino.

Resultat d'imatges de navegando veleroY así lo hizo. Navegó y navegó. En su camino encontró lugares desconocidos donde pudo reponerse, reparar su velero y disfrutar de la Libertad y la Conexión Consigo mism@, cosas que tanto amaba y tanto estaba necesitando. Y en su cuaderno de bitácora registró sus vivencias sobre cada uno de los lugares que iba visitando en su viaje a su tan deseada Plenilandia. Y así pasaron los días… y los meses…

Un día, al parar para descansar en un lugar, se dedicó a releer su bitácora. Cuando acabó de hacerlo anotó lo siguiente:

“Buscaba llegar a Plenilandia para poder ser feliz y llevar una vida plena. Ahora me doy cuenta que siguiendo el rumbo que marcaba mi brújula he podido encontrar la plenitud en cada lugar que he visitado. De hecho, todavía no he llegado a Plenilandia pero en muchos de los lugares que he visitado he encontrado Libertad y Conexión conmigo mismo, que es lo que estaba necesitando para sentirme pleno y feliz.

Lo único que hecho es manejar mi nave y navegar teniendo siempre la referencia de mi rumbo. Unas veces podía seguir un camino directo mientras que otras veces, he tenido que dar alguna vuelta o hacer algún rodeo para mantenerme en ese rumbo. Así que voy a continuar mi viaje sabiendo que la felicidad y la plenitud no es tanto un lugar concreto, siempre que tenga claro cual es el mi rumbo. De momento mi brújula marca hacia la Libertad y hacia el autoconocimiento.

Esto es todo lo que sabemos de esa persona, que continuó su viaje hasta el final de sus días, viviendo una vida plena. A veces me pregunto si al final encontró Plenilandia, pero ¿eso realmente importa?

Y antes de acabar este relato, quisiera hacerte mi segundo regalo. Recordarás que en este viaje nuestro protagonista llevaba una brújula un poco especial. No es de esas que marcan el norte si no que era otro tipo de brújula. Era su brújula interior. Era ésta:

Así que te propongo que tomes tu brújula interior y le preguntes, ¿hacia dónde señalas? Sabiendo tu rumbo te será más fácil escoger el camino que transitar por tu vida sabiendo que, como decía Antonio Machado, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

¡Buen viaje!

Te deso que vivas un 2017 con plenitud, siguiendo tu RUMBO INTERIOR

 

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

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