La taza de té

por | 30/12/2018

Para desearte un feliz año pensé en escribir un pequeño relato pero al final me decidí por seleccionar este breve cuento zen. Espero que te guste.

Nan-in, un maestro japonés de la era Meiji (1868-1912), recibió un cierto día la visita de un profesor universitario que venía a informarse sobre el Zen.
Nan-in le sirvió un té. Llenó la taza de su huésped hasta arriba, y entonces, en lugar de detenerse, siguió vertiendo con toda naturalidad. El profesor lo contempló completamente asombrado, hasta que al final no pudo aguantar más.

– Ya está llena a rebosar. No cabe ni una gota más.

– Como esta taza – dijo entonces Nan-in-, usted esta lleno de sus opiniones y de sus propias especulaciones. ¿Cómo podré enseñaros lo que es el Zen si no vaciáis antes vuestra taza?


Con este cuento quería hacerte llegar mi deseo de apertura a nuevas formas de mirar la realidad, ya que eso para mi es positivo porque me enriquece y por eso lo deseo también para ti. En este sentido los prejuicios nos pueden alejar de eso.

Sin embargo después de releer este breve relato este tuve sentimientos contradictorios. Primero de simpatía hacia el maestro zen, supongo que harto de tener que luchar contra prejuicios hacia su forma de pensamiento y con muchas ganas de que se pueda ver que el Zen puede ser algo que puede contribuir al bienestar de las personas. Y al mismo tiempo también sentí proximidad hacia el profesor universitario. ¿Se supone que todos los años de estudio que le habría costado llegar a ser profesor, tenía que tirarlos por la borda para escuchar al maestro zen?

Así que he pensado que el cuento podría ser un poco diferente. ¿Y si el profesor universitario, en vez de tener que tirar el contenido de su taza de té por el fregadero pudiera conservarlo en un recipiente para guardar “su sabiduría”? Entonces yo creo que estaría abierto a probar de buen grado lo que el maestro zen quisiera servirle. Y creo que el profesor lo degustaría con todo el cuidado y la atención que se merece la posibilidad de descubrir algo nuevo.

Así que es esto lo que deseo para ti para el nuevo año: que puedas ampliar tu mirada con nuevas perspectivas que te enriquezcan, sin que eso suponga una obligación a renunciar a lo que ya forma parte de ti.

Por cierto, ¿vamos a hacer un té juntos? Y quizás sea bueno que te lleves un termo…. nunca se sabe 😉

¡Buen viaje!

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

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