Los pensamientos violentos contra uno mismo

Para hablarte sobre este tema quiero explicarte antes una pequeña anécdota que va de lo siguiente. Cantar es como pintar, en el sentido que hace falta tener unas habilidades naturales para atreverse a hacerlo. Yo siempre he pensado de mi mismo que “no sé cantar” así que no me he atrevido a cantar. Sin embargo, siempre ha sentido una atracción por la música.

Esta atracción hacia el canto y la música en general me ha llevado a la idea aprender a tocar un instrumento musical. Sin embargo, el hecho de ser un analfabeto musical (no sé leer música ni he estudiado nunca música) me ha dificultado empezar este aprendizaje. Hasta que un día pensé que el instrumento musical que podría aprender a usar podría ser mi propia voz. Con esta idea primero pensé en apuntarme a algún coro de Gospel para aficionados, pero la sólo idea de pensar lo mal que podría hacerlo y el ridículo que sentiría, hizo desechar esta idea. Así que un día, dándole vueltas al asunto, me acordé de una amiga que hacía clases de canto y contacté con ella para hacer clases particulares: puestos a hacer el ridículo, mejor en privado que en público.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención durante los meses que hice clases de canto fue la sensación de vulnerabilidad que experimentaba. Al comentarlo con mi profesora me explicó que esta sensación era muy habitual. La voz es algo muy personal, algo que nos caracteriza y nos individualiza. Así que cuando cantamos, mostramos a los demás una parte nuestra muy personal lo cual nos conecta con nuestra vulnerabilidad.

Efectivamente, eso era lo que yo experimentaba en las clases. Cuando algo en mi voz salía “mal” era como si mi persona es estuviera mal. Un dia, al darme una nota con el piano, lo que me salió de mi boca fue una nota totalmente diferente. Me paré y fui probando hasta que acerté con la nota. Sin embargo lo que yo pensé en ese momento fue “vaya forma de desentonar” “mira que eres malo” y cosas parecidas. Me sentí avergonzado…

Yo en cambio veia a profesora sonreír de una manera que me transmitía algo así como aceptación… Así que no pude evitar de preguntarle.

  • Pareces muy contenta con lo que me acaba de pasar…
  • Sí , me dijo. Me encanta y disfruto al ver como una persona modula su voz hasta que encuentra la nota adecuada. Para conseguirlo tienes que atento y en contacto con tu cuerpo, sintiéndolo, y modular la voz hasta que encuentras la nota que buscas. ¿No te parece genial?

Me quedé atónito. ¿Cómo es posible que un mismo hecho -alguien que desentona- pueda ser vivido de formas tan diferentes? No sólo eso. Me di cuenta que la profesora, que es la que tenía la autoridad para juzgar si lo estaba haciendo bien o mal, no me había juzgado en absoluto. Mientras que yo, la persona inexperta que se supone debería ser la parte más comprensiva y empática, es la que estaba utilizando un lenguaje totalmente violento hacia mi mismo.

Te he traído esta anécdota porque me parece un ejemplo claro del poder auto-destructivo que tiene un diálogo interno que utiliza un lenguaje lleno de etiquetas, de juicios moralistas sobre lo que está bien y lo que está mal, que nos dice lo que deberíamos hacer, …. En Comunicación Noviolenta (CNV) utilizamos un símbolo para esta forma de comunicación: es el lenguaje “Chacal”

Sin embargo, a mi lo que me gustaría es utilizar una forma de tratarme que no pierda la esencia y que a la vez, sea empática y compresiva. Quiero dejar de tratarme de forma violenta. Quiero tratarme con comprensión, compasión y empatía sin que ello me convierta en alguien y sin energía.

La propuesta: traducir el lenguaje “Chacal” por el lenguaje “jirafa”

Mi apuesta personal desde hace ya unos años es, poner atención a mis diálogos internos para detectar cuando estoy utilizando una lenguaje violento y traducirlo al lenguaje Noviolento. Al igual que en una traducción lo que se hace es cambiar de idioma pero no de mensaje, en la traducción de lenguaje chacal (violento) a lenguaje jirafa (noviolento) se hace algo similar. La esencia del mensaje es el mismo pero se dice de otra forma que es más fácil de escuchar y entender. Lo explicaré con un ejemplo.

Lenguaje chacal seria “Pero mira que soy malo cantando, vaya forma de desentonar”.

La cuestión es cómo se puede traducir esto a otro lenguaje que sea más eficaz sin que se pierda su esencia. Pues la clave es precisamente esto, encontrar la esencia del lenguaje chacal. Y la forma que propone la CNV de encontrar la esencia de un mensaje chacal es buscar las necesidades no satisfechas. Así que cuando me digo “Pero mira que soy malo cantando, vaya forma de desentonar”, ¿qué necesidades no cubiertas se esconden en este mensaje?

Pues necesidades no cubiertas de logro (me encantaria entonar a la primera…), de ser aceptado por el otro (a pesar de que la nota no salga…) y de autoaceptación (aceptarme a mi mismo a pesar de mi imperfección)… Qué necesidades tan bellas, ¿no crees? Me encanta cuando traduzco de chacal a jirafa… Así que otra forma de dar el mismo mensaje, es decir, la misma frase en lenguaje jirafa sería:

Cuando no llego a la nota musical y desentono, me siento irritado, confuso y vulnerable porque necesito eficacia (que me salga la nota que yo quiero) También estoy necesitando ser aceptado y querido) por el otro -mi profesora- y por mi mismo, a pesar de mi imperfección. Así que, sabiendo lo que estoy necesitando, lo que me pido a mi mismo es compasión y comprensión ante los errores (aceptación y auto aceptación). De esta forma aprenderé más rápidamente y satisfaré también mi necesidad de eficacia. 

¿Ves la diferencia? Así que esta es mi propuesta de hoy para ti. Estar atento a la forma cómo te hablas y te tratas, sobretodo cuando te equivocas.  Y cuando te des cuenta que estás siendo violento contigo mismo, traduce de lenguaje chacal (etiquetas, juicios y necesidades) a lenguaje Jirafa (sentimientos, necesidades y peticiones). Es mucho más cuidadoso y respetuoso hacia ti mismo. Te lo agradecerás y te lo agradecerán.

¡Buen viaje!

 

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