Mirar más allá de las etiquetas

Hoy quiero hablarte de algo que alguna vez ya hemos visto: se trata de las etiquetas. Entiendo por etiquetas todo aquello que pienso y opino sobre una persona. Quiero a volver a hablarte de ello porque es una asunto que yo creo que tiene mucha importancia en nuestras relaciones personales. A continuación te explico porqué pienso así.

Algo sobre las etiquetas

Las etiquetas que yo tengo sobre las personas son juicios que se basan en mis experiencias pasadas con esa persona. Ya hemos visto juntos en alguna otra entrada que una cosa son los hechos y otra cosa diferentes son los juicios y opiniones (¿Sabemos diferenciar juicios de opiniones?) y que estos últimos no son nunca ni verdaderos ni falsos, sino que las opiniones que tenemos sobre las personas sólo pueden estar bien o mal fundamentados.

Aunque una opinión esté bien fundamentada, es decir, que tiene una base sólida de hechos que lo sostienen, seguirá siendo una opinión y no por ello pasará a ser una afirmación cierta. Por la misma razón, un opinión por ser generalizada no pasará a ser una certeza, y se quedará en eso, en opinión generalizada.

Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque cuando uno se olvida de este matiz importante entonces los juicios y opinbiones se convierten en certezas y verdades absolutas. Cuando entro en este terreno entonces ya nada es opinable y la etiqueta o juicio queda congelada como algo cierto.

Llegados a este punto, me gustaría que pensaras en alguna persona con la que antes te llevabas mal y ahora tenéis una buena relación. Seguro que al principio tenías la certeza sobre algunos aspectos de esa persona que ahora han cambiado. O también ha podido ocurrir lo contrario. En cualquier caso, si lo que pensabas de esa persona fuera una certeza y no una opinión (una etiqueta), entonces eso no podría cambiar porque las cosas que son ciertas o falsas, son inmutables, no cambian con el tiempo. Lo que quiero decir con esto es que es muy fácil confundir las etiquetas que tengo sobre las personas con certezas y verdades inmutables.

El impulso de etiquetar

Nuestra necesidad de poner etiquetas es tan poderosa que las ponemos aunque sea la primera vez que vemos a una persona. Sino me gustarías que pensaras en la primera vez que has conocido a una persona. La miras, ves su aspecto, su forma de vestir, de andar y de expresarse y eso ya dispara en ti un montón de juicios y etiquetas: agradadable, antipática, guapa, estravangante, elegante, …. Es algo inevitable.

Ventajas e inconvenientes de poner etiquetas.

Por un lado las etiquetas son útiles porque nos hacen la vida más fácil porque no hay que evaluar a la persona para que tome una decisión sobre cómo interactuar con una persona. Si tengo la etiqueta que una persona es diga de confianza, actuaré así sin esperarme a evaluar su comportamiento. Si creo que el mecánico de mi barrio es competente y de confianza no pensaré mi decisión de llevar mi auto a revisar o a reparar. Tener etiquetas me es cómodo y me ahorra mucho tiempo y energías.

Por otra parte tiene algunos inconvenientes. El lenguaje de las etiquetas es un lenguaje estático y limitante. Estático porque muchas veces me olvido que que etiqueta es un juicio y no la verdad absoluta y por lo tanto, una opinión que me formé un día sobre alguien, al considerarlo una certeza, se me cierra la posibilidad de revisarla.

También digo que es limitante porque, ya sea una etiqueta positiva o negativa, actúo en función de las posibilidades que me ofrece esa etiqueta o conjunto de etiquetas, pero no otras. Por ejemplo, puedo pensar en una persona como un incompetente porque he tenido malas experiencias en algún aspecto concreto. Si me centro en ello me cerraré cualquier posibilidad de trabajar con él aunque sea en algun campo en el cual esa persona sí que sea competente. Mis etiquetas me limitan y por consecuencia, también limitan a los que interactúan con nosotros.

Las etiquetas son como filtros que yo pongo de forma involuntaria entre esa persona y yo. Igual que hay filtros que aumentan, otros que disminuyen, unos que nos hacen ver las cosas de un determinado color … Lo que está claro es que los filtros deforman la realidad que es.

Ver más allá de las etiquetas

¿Qué pasaría si pudiéramos librarnos de las etiquetas? ¿Quien hay detrás de todas esas capas de juicios que yo tengo sobre una determinada persona? Es más, ¿quien hay tras ese filtro de juicios que la propia persona tiene de sí misma?

Mi respuesta es que lo que se encuentra es el ser humano tal cual está siendo. No sé si tú tienes curiosidad, pero a mi me encantaría poder ver a la persona sin todos estos filtros que distorsionan su imagen. Aunque sólo fuera durante unos breves instantes, a mi me encantaría, ¿a ti no? La cuestión que se me plantea es, ¿cómo puedo hacer eso? Yo no tengo LA respuesta aunque sí te puedo dar MI respuesta

Si quiero romper esos límites tengo que desafiar esas etiquetas y preguntarme ¿Y si eso que estoy viendo no fuera exactamente así? ¿Es posible que esté mirando con algún filtro que cambia lo que realmente es? ¿Qué posibilidades se me abrirían si pudiera ir más allá de esa opinión que ahora tengo de esa persona?

Se trata de mirar apartando todos los pensamientos y juicios que esté teniendo sobre esa persona y yo sólo lo consigo haciendo una cosa: mirando a los ojos en absoluto silencio. ¿Has probado ponerte en frente de una persona y mirarla fíjamente a los ojos sin deciros nada en absoluto?

Parece fácil pero no lo es. Es muy probable que enseguida alguno de los dos aparte la mirada, o le entre la risa. Ahora bien, si sois capaces de sostener la mirada entonces podrás ver a la otra persona, porque los ojos son la ventana a nuestra alma.

Esto que te explico es como tratar de explicar una puesta de sol. Puedo escribir páginas y páginas sobre lo que es, pero para saber qué es de verdad sólo sirve tu experiencia. Así que te propongo que lo pruebes y me lo cuentes.

¡Buen viaje!

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Sobre nosotros Francesc Bonada

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *