Observar sin juzgar, ¿es eso posible?

Hoy quiero compartir contigo algo que me llena de curiosidad y sobre lo que estoy investigando. Se trata de observar sin juzgar. Es posible que te estés preguntando, ¿ a qué viene esto? Mira, si eres un lector habitual de mis post habrás visto que lo primero que hace falta para que podamos salir de una situación de dificultad es darnos cuenta de lo que pensamos.

Una cosa es lo que pasa, los hechos mondos y lirondos, y otra muy diferente aquello que viene a nuestra cabeza cuando nos ocurre lo que nos ocurre. Así que los juicios y los pensamientos que me vienen cuando me pasan las cosas que me pasan son un factor clave para entenderme y encontrar soluciones a mis bloqueos.

El otro asunto respecto a los pensamientos y juicios es que muchas veces me identifico tanto con mis pensamientos que confundo lo que pienso sobre los hechos, con los hechos mismos. Esta confusión tiene una consecuencia importante. Los hechos no se pueden cambiar mientras que sí puedo cambiar lo que pienso. Si confundo una cosa con otra entonces me resultará muy difícil cambiar mis ideas sobre lo que me ocurre, así que eso supone que me quedaré en el bloqueo.

Ya he escrito algún post para hablar sobre ello así que  (la importancia de darse cuenta de lo que se piensa) hoy quiero que miremos juntos otro aspecto de los pensamientos. No sé si te habrás dado cuenta pero somos auténticas fábricas de pensamientos. Hay algún estudio que afirma que esta cantidad es de 60.000  ! La cuestión que se me plantea es la siguiente:  ¿de dónde sale lo que pienso? ¿De dónde sale lo que estás pensando ahora mismo? Quédate un rato antes de contestarme de forma rápida…

Quizás puedes contestar, “de mi cerebro” o “de mi”… aunque eso que dices es un pensamiento que viene de algún sitio. Se trata de hilar un poco más fino: cuando veas que aparece el pensamiento quédate para observar de donde surge, sin pensarlo, sólo siendo un espectador de lo que sucede. Vuelve a probar…

¿Qué te ha pasado? Es posible que durante un brevísimo momento hayas tenido una experiencia muy difícil de explicar. Son ese tipo de cosas que no se pueden explicar con palabras, sólo cuenta experimentarlo. ¿Cómo explicarías a alguien lo que experimentas al ver una puesta de sol? Complicado, tiene que vivirlo él mismo porque las palabras se quedan cortas.

En mi opinión, lo que acabas de hacer es experimentar lo que es observar quien eres tú en realidad. Pero no quiero entrar en la esencia de lo que eres sino en la esencia de observar.

¿Qué significa observar realmente?

Es imposible observar el mundo sin aplicar de forma involuntaria los filtros que suponen mi historia personal, mis vivencias, mis creencias sobre el mundo, sobre las personas y sobre mí mismo. No veo el mundo como es sino, en gran parte, como soy. Sobre esto ya he escrito en alguna ocasión (no es lo mismo mapa que territorio).

Ahora bien, ¿hay alguna forma de observar sin las gafas que llevamos cada uno de nosotros? Poder hacerlo implicaría que podría dejar de lado todo lo que tiene que ver conmigo y mirar el mundo, libre de todo  eso. ¿Es eso posible? Y si lo fuera ¿qué implicaría? Si veo el mundo a través de mis filtros personales y tuviera la capacidad de poder quitarme esas gafas entonces podría ver lo que realmente es y no lo que yo creo que es. Bua! Eso sería una pasada, ¿no crees? ¿A ti no te gustaría descubrirlo?

Vale, quizás te pase como a mí, que te encantaría poder hacerlo, así que “sólo” queda un pequeño detalle, ¿Cómo podemos quitarnos las gafas de nuestra historia personal? ¿Imposible?

La buena noticia es que es posible, y la mala es que no es fácil. Bueno, quizás sea un poco presuntuoso decir que es posible. Lo que sí puedo afirmar es que yo si creo que es posible. El camino no te lo voy a descubrir yo, sino que hay sabiduría milenaria que habla sobre ello que se basa en aprender la habilidad de observar sin juzgar, sin pensar ni etiquetar sobre lo que observamos. Fácil de decir y difícil de hacer.

Lo que te estoy diciendo es muy radical porque observar sin añadir mis juicios ni mis etiquetas significa observar incluso sin utilizar palabras, porque una palabra es una etiqueta de una cosa y no es la cosa en sí misma. Así que si utilizo la palabra ya me estoy limitando. ¿Se puede llegar a observar liberándonos incluso de este límite? Yo creo que sí porque yo lo he hecho y estoy convencido que tú también lo has hecho, aunque a veces no nos demos ni cuenta y sólo lo hagamos durante unos brevísimos momentos.

Para ponerte un ejemplo, busca un momento en tu vida en el que te hayas sentido profundamente conectado a eso que estabas viendo. Puede ser un paisaje, la visión de una persona querida o alguna cosa que al observarla te hayas sentido conectado de una forma especial. ¿Qué pasaba en el momento de máxima conexión? ¿Es posible que no hubiese ninguna palabra? Simplemente estabas ahí, presente al 100% y cuando eso ocurre entonces desaparece el tiempo. Si hay pensamiento hay tiempo, así que si no hay tiempo es posible que no haya pensamiento. Es como si el ponerse en contacto con la realidad real y no con la realidad imaginada fuese una experiencia que nos dice que estamos en contacto con la realidad…

Estoy de acuerdo que estos momentos pueden ser muy breves pero existen. Y si los podemos crear una vez, aunque sea durante un breve instante, eso quiere decir que los podemos reproducir más veces y los podemos expandir. Soy consciente de la dificultad que supone observar de esta forma.

Por ejemplo, cuando miro una puesta de sol enseguida me surge el pensamiento que dice “qué puesta de sol tan bonita”. Pongo etiquetas sobre si es bonito o si me gusta, y entonces pienso que quiero conservar ese momento para volver a sentirlo más adelante. Cuando ocurre esto entonces es cuando me desconecto de la experiencia de observar y pierdo la conexión con lo que es. Por eso observar de esta forma es tan difícil y tan sutil. Por eso observar la realidad real es tan difícil.

Conclusiones

Observar de esta forma para mi es más una dirección que un destino. Quiero decir con esto que es algo a lo que no pretendo llegar, simplemente porque si pienso que lo he alcanzado entonces ya vuelvo a estar en mis pensamientos y eso quiere decir que no estoy observando.

Me es útil saber que cuando me alejo de esta forma de observar entonces lo que veo es algo que se aleja de la realidad real. Me ayuda a darme cuenta que cuando pongo etiquetas, juicios y pensamientos sobre lo que veo entonces lo que estoy haciendo es mirar a través de mis gafas personales y eso me ayuda a darme cuenta que eso que yo veo, no es lo que es sino que es la realidad vista a través de las gafas de mi yo, de mi ego…

Y tú, ¿cómo observas lo que te rodea? ¿Cómo te observas a ti mismo? ¿Por qué no pruebas de observar y observarte? En la meditación puede que encuentres alguna respuesta…

¡Buen viaje!

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Sobre nosotros Francesc Bonada

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

2 comentarios

  1. Nacho Fernández

    Hola Cesc:

    Excelente post como siempre 😉

    Claro que se puede observar sin juzgar! Forma parte de nuestro proceso natural (los bebés y los nińos que no hablan lo hacen). Lo que ocurre como bien apuntas, es que no es tan fácil volver a conectarnos con ese proceso.

    Hay una práctica que aprendí hace algunos ańos que precisamente ayuda a ser más consciente y observador sensorial que se llama mindfullness. La recomiendo para vivir la vida más conscientemente sin juzgar.

    Abrazo digital!

    • Sí claro, se trata de recodar algo que sabíamos y hemos olvidado. Muchas gracias por tu aportación. Desde luego el mindfullnes es una forma muy útil de observar sin juzgar. A mi no se me había ocurrido. Gracias por tu aportación.
      Saludos !

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Observar sin juzgar, ¿es eso posible?

Hoy quiero compartir contigo algo que me llena de curiosidad y sobre lo que estoy investigando. Se trata de observar sin juzgar. Es posible que te estés preguntando, ¿ a qué viene esto? Mira, si eres un lector habitual de mis post habrás visto que lo primero que hace falta para que podamos salir de una situación de dificultad es darnos cuenta de lo que pensamos.

Una cosa es lo que pasa, los hechos mondos y lirondos, y otra muy diferente aquello que viene a nuestra cabeza cuando nos ocurre lo que nos ocurre. Así que los juicios y los pensamientos que me vienen cuando me pasan las cosas que me pasan son un factor clave para entenderme y encontrar soluciones a mis bloqueos.

El otro asunto respecto a los pensamientos y juicios es que muchas veces me identifico tanto con mis pensamientos que confundo lo que pienso sobre los hechos, con los hechos mismos. Esta confusión tiene una consecuencia importante. Los hechos no se pueden cambiar mientras que sí puedo cambiar lo que pienso. Si confundo una cosa con otra entonces me resultará muy difícil cambiar mis ideas sobre lo que me ocurre, así que eso supone que me quedaré en el bloqueo.

Ya he escrito algún post para hablar sobre ello así que  (la importancia de darse cuenta de lo que se piensa) hoy quiero que miremos juntos otro aspecto de los pensamientos. No sé si te habrás dado cuenta pero somos auténticas fábricas de pensamientos. Hay algún estudio que afirma que esta cantidad es de 60.000  ! La cuestión que se me plantea es la siguiente:  ¿de dónde sale lo que pienso? ¿De dónde sale lo que estás pensando ahora mismo? Quédate un rato antes de contestarme de forma rápida…

Quizás puedes contestar, “de mi cerebro” o “de mi”… aunque eso que dices es un pensamiento que viene de algún sitio. Se trata de hilar un poco más fino: cuando veas que aparece el pensamiento quédate para observar de donde surge, sin pensarlo, sólo siendo un espectador de lo que sucede. Vuelve a probar…

¿Qué te ha pasado? Es posible que durante un brevísimo momento hayas tenido una experiencia muy difícil de explicar. Son ese tipo de cosas que no se pueden explicar con palabras, sólo cuenta experimentarlo. ¿Cómo explicarías a alguien lo que experimentas al ver una puesta de sol? Complicado, tiene que vivirlo él mismo porque las palabras se quedan cortas.

En mi opinión, lo que acabas de hacer es experimentar lo que es observar quien eres tú en realidad. Pero no quiero entrar en la esencia de lo que eres sino en la esencia de observar.

¿Qué significa observar realmente?

Es imposible observar el mundo sin aplicar de forma involuntaria los filtros que suponen mi historia personal, mis vivencias, mis creencias sobre el mundo, sobre las personas y sobre mí mismo. No veo el mundo como es sino, en gran parte, como soy. Sobre esto ya he escrito en alguna ocasión (no es lo mismo mapa que territorio).

Ahora bien, ¿hay alguna forma de observar sin las gafas que llevamos cada uno de nosotros? Poder hacerlo implicaría que podría dejar de lado todo lo que tiene que ver conmigo y mirar el mundo, libre de todo  eso. ¿Es eso posible? Y si lo fuera ¿qué implicaría? Si veo el mundo a través de mis filtros personales y tuviera la capacidad de poder quitarme esas gafas entonces podría ver lo que realmente es y no lo que yo creo que es. Bua! Eso sería una pasada, ¿no crees? ¿A ti no te gustaría descubrirlo?

Vale, quizás te pase como a mí, que te encantaría poder hacerlo, así que “sólo” queda un pequeño detalle, ¿Cómo podemos quitarnos las gafas de nuestra historia personal? ¿Imposible?

La buena noticia es que es posible, y la mala es que no es fácil. Bueno, quizás sea un poco presuntuoso decir que es posible. Lo que sí puedo afirmar es que yo si creo que es posible. El camino no te lo voy a descubrir yo, sino que hay sabiduría milenaria que habla sobre ello que se basa en aprender la habilidad de observar sin juzgar, sin pensar ni etiquetar sobre lo que observamos. Fácil de decir y difícil de hacer.

Lo que te estoy diciendo es muy radical porque observar sin añadir mis juicios ni mis etiquetas significa observar incluso sin utilizar palabras, porque una palabra es una etiqueta de una cosa y no es la cosa en sí misma. Así que si utilizo la palabra ya me estoy limitando. ¿Se puede llegar a observar liberándonos incluso de este límite? Yo creo que sí porque yo lo he hecho y estoy convencido que tú también lo has hecho, aunque a veces no nos demos ni cuenta y sólo lo hagamos durante unos brevísimos momentos.

Para ponerte un ejemplo, busca un momento en tu vida en el que te hayas sentido profundamente conectado a eso que estabas viendo. Puede ser un paisaje, la visión de una persona querida o alguna cosa que al observarla te hayas sentido conectado de una forma especial. ¿Qué pasaba en el momento de máxima conexión? ¿Es posible que no hubiese ninguna palabra? Simplemente estabas ahí, presente al 100% y cuando eso ocurre entonces desaparece el tiempo. Si hay pensamiento hay tiempo, así que si no hay tiempo es posible que no haya pensamiento. Es como si el ponerse en contacto con la realidad real y no con la realidad imaginada fuese una experiencia que nos dice que estamos en contacto con la realidad…

Estoy de acuerdo que estos momentos pueden ser muy breves pero existen. Y si los podemos crear una vez, aunque sea durante un breve instante, eso quiere decir que los podemos reproducir más veces y los podemos expandir. Soy consciente de la dificultad que supone observar de esta forma.

Por ejemplo, cuando miro una puesta de sol enseguida me surge el pensamiento que dice “qué puesta de sol tan bonita”. Pongo etiquetas sobre si es bonito o si me gusta, y entonces pienso que quiero conservar ese momento para volver a sentirlo más adelante. Cuando ocurre esto entonces es cuando me desconecto de la experiencia de observar y pierdo la conexión con lo que es. Por eso observar de esta forma es tan difícil y tan sutil. Por eso observar la realidad real es tan difícil.

Conclusiones

Observar de esta forma para mi es más una dirección que un destino. Quiero decir con esto que es algo a lo que no pretendo llegar, simplemente porque si pienso que lo he alcanzado entonces ya vuelvo a estar en mis pensamientos y eso quiere decir que no estoy observando.

Me es útil saber que cuando me alejo de esta forma de observar entonces lo que veo es algo que se aleja de la realidad real. Me ayuda a darme cuenta que cuando pongo etiquetas, juicios y pensamientos sobre lo que veo entonces lo que estoy haciendo es mirar a través de mis gafas personales y eso me ayuda a darme cuenta que eso que yo veo, no es lo que es sino que es la realidad vista a través de las gafas de mi yo, de mi ego…

Y tú, ¿cómo observas lo que te rodea? ¿Cómo te observas a ti mismo? ¿Por qué no pruebas de observar y observarte? En la meditación puede que encuentres alguna respuesta…

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  1. Nacho Fernández

    Hola Cesc:

    Excelente post como siempre 😉

    Claro que se puede observar sin juzgar! Forma parte de nuestro proceso natural (los bebés y los nińos que no hablan lo hacen). Lo que ocurre como bien apuntas, es que no es tan fácil volver a conectarnos con ese proceso.

    Hay una práctica que aprendí hace algunos ańos que precisamente ayuda a ser más consciente y observador sensorial que se llama mindfullness. La recomiendo para vivir la vida más conscientemente sin juzgar.

    Abrazo digital!

    • Sí claro, se trata de recodar algo que sabíamos y hemos olvidado. Muchas gracias por tu aportación. Desde luego el mindfullnes es una forma muy útil de observar sin juzgar. A mi no se me había ocurrido. Gracias por tu aportación.
      Saludos !

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