Recuperarse de una decepción.

Piscina

Imagen extraída del blog de Javi Manzanares

Supongo que tú, igual que yo, has tenido alguna decepción. ¿Cómo lo has hecho para sobreponerte? ¿Te ha costado mucho? ¿Cómo lo has hecho? Me encantaría que pudieras compartir estas respuestas conmigo y te invito a ello dejando un comentario o bien enviándome un e-mail. De todas formas, si quieres, te digo como lo hago yo, a ver si te sirve. ¿Me acompañas?

Cuando vivimos una situación que nos resulta decepcionante, creo yo que se nos plantean dos alternativas para superar la situación.

Estrategia numero 1: yo soy más fuerte que eso, no me voy a dejar vencer.

Esta manera yo la he utilizado en muchas ocasiones. Sin embargo, para mi tiene dos inconvenientes. El primero es que se requiere mucha energía y la segunda, que me inquieta un poco más es, ¿y si esa situación fuera tan dura y/o decepcionante que yo no tuviera la fuerza suficiente como para sobreponerme a ella? Esto me lleva a la segunda estrategia.

Estrategia número 2: Me rindo.

Si no puedo vencer al enemigo quizás sea mejor rendirse. También tengo que decirte que también es una estrategia que he utilizado en múltiples ocasiones. Igual que la primera tiene inconvenientes. El principal y para mi, muy peligroso, es que es muy fácil caer en el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos depresivos. Me explico: experimento una situación decepcionante y eso me produce dolor. Al sentirlo, vulevo a pensar que esa situación es muy decepcionante, lo cual me provoca todavía más dolor. Ese dolor vuelve a estimular en mi los mismos tipos de pensamientos, que me vuelven a estimular todavía más dolor. ¿Lo ves? Se entra en un círculo vicioso del cual es muy difícil de salir y que me puede llevar muy, muy, muy a las profundidades.

(Para más información puedes hacer un clic en el enlace Los 4 pasos para romper los pensamientos rueda de hamster )

Después de esto parece que no haya ninguna estrategia que pueda funcionar. ¿Habría alguna otra forma aparte de estas dos, que pueda funcionar mejor? Yo creo que sí. A continuación te doy mi respuesta.

Tirarse a la piscina

¿Te has nitrado alguna vez a una piscina? Volver a la superficie puede costar un cierto esfuerzo. A veces es mucho mejor dejarse caer hasta el fondo, apoyarse en él para impulsarse hacia arriba y gastar así menos energías para salir. Puede parecer que dejarse caer hasta el fondo no sea lo mejor pero puede que esta sea una solución más rápida, eficaz y que gasta menos energías.

Te explico esto porque yo creo que con las decepciones puede que ocurra lo mismo. ¿Y si me dejo caer hasta el fondo para tomar impulso desde ahí? Un miedo me asalta cuando trato de aplicar esta estrategia. ¿Y si no encuentro el fondo de la piscina o está muy fondo?

Para mi, el problema en realidad no está ahí sino que la cuestión es saber aguantar la respiración para no tragar agua. Me explico mejor.

Romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos depresivos.

Como ya he dicho antes, el problema de esta estrategia es que puedo caer en el círculo vicioso que ya he explicado antes. Cuando me entro en esta dinámica es lo mismo que si me hundiera para tocar el fondo de la piscina y entonces abriera la boca para tomar aire. Así no voy bien. De lo que se trata es de descender al fondo manteniendo la boquita cerrada, manteniendo la calma, hasta que toque el fondo. ¿Cómo se hace esto?

Se trata de romper este círculo vicioso. La forma que yo encuentro más eficaz es traducir pensamientos en necesidades y luego sentir la tristeza cuando esas necesidades no están satisfechas. Lo explico con un ejemplo:

Me siento deprimido y pienso “no hay derecho que esto me ocurra a mi”. Si pienso esto significa que me encantaría que la situación tuviera sentido para mi. Así que, que las cosas tengan sentido es algo muy muy muy importante y valioso. La manera que yo tengo de honrar que algo muy valioso que no está presente es dándole un espacio. Así que lo honro dando espacio a la tristeza que me produce que la necesidad de sentido no esté presente. Se trata de sentir esa tristeza sin nada más que añadir. Sólo hay que estarse ahí, honrando eso que me falta porque es valioso y se lo merece.

Entonces vuelven a aparecer más pensamientos. No pasa nada: los vuelvo a traducir a necesidades y las honro otra vez dándoles el espacio que se merecen, porque son algo muy valioso y esencial para mi vida. Por ejemplo vuelve a surgir un pensamiento del tipo “no debería ser así”. Eso significa que estoy en lucha contra algo que es y no puedo cambiar. Así que lo que necesito es aceptación. Cuando hay aceptación en mi vida hay calma y acción serena. Estas necesidades para mi son muy valiosas y no están presentes, así que decido darles un espacio sintiendo la tristeza que eso me produce, como una forma de honrar algo valioso y esencial en mi vida. Se trata de quedarse con el sentimiento puro, despojándolo de los pensamientos que nos llevan a un lugar que no quiero ir.

Así voy bajando más y más, pero con serenidad, porque se puede sentir tristeza con muuuucha serenidad. Hasta que ya no haya más pensamientos y la tristeza remita. Eso significa que ya he tocado el fondo de la piscina. Es momento de subir a la superficie. Entonces me apoyo  suavemente y me impulso hacia arriba, a la superficie, donde podré volver a respirar aire fresco.

Entonces ocurre algo sorprendente: el mundo me parece diferente. No porque el mundo haya cambiado sino porque el que ha cambiado he sido yo. Ahora soy más fuerte, más sabio. Ahora puedo hacer frente a eso que me parecía infranqueable desde una perspectiva diferente. Ahora no hay rabia y en cambio hay serenidad, lo cual me da una fuerza mucho más poderosa.

Es como el ave_fenix que al quemarse resurge de sus propias cenizas pero más fuerte. Porque todos tenemos la misma capacidad que el ave fénix. Yo la tengo. Tú la tienes, puedes estar seguro. Lo que ocurre es que somos tan poderosos, que hace falta ser valiente para poder reconocer que esta capacidad de renacer de nuestras propias cenizas esté en nosotros mismos, ¿verdad que sí? Te animo a que redescubras este gran tesoro que llevas dentro.

¡Buen viaje!

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2 comentarios

  1. Bravo! desde ya lo pondré en practica, gracias por compartirlo 🙂

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