¿Sabemos valorar lo que tenemos?

El pasado domingo fui al quiosco donde compro habitualmente el diario. Era el día del sorteo de Navidad (para los lectores que no lo conozcáis, es un sorteo de la Lotería Nacional de España, muy popular porque se encuadra en las fechas navideñas). Encontré al quiosquero revisando unos boletos de lotería. Entonces le dije,

– Qué,  ¿ha habido suerte? ¿Eres ya millonario?

Entonces se paró unos instantes antes de contestar y me dijo.

– Yo ya soy rico.

Me contestó con su voz característica: tiene dificultades para hablar porque sufrió y superó un cáncer de laringe. Entonces continuó su explicación.

– Mira, tengo salud que es lo más importante. Sin esto lo demás no sirve para nada. Yo, que he superado algo como esto ( y me señaló su cuello, tapado siempre con un pañuelo) es algo que tengo en cuenta. Antes estaba siempre preocupado por cualquier cosa, pero ahora, ya no. Como dicen por Madrid, me pongo el mundo por montera.

– Ya entiendo. Le contesté.

– Muchas gracias (…por la lección de sabiduría, pensé)

¿Tenemos que esperar a perder algo para aprender a valorarlo? Creo que muchos de nosotros somos capaces de darnos cuenta de ello cada vez que nos ocurre algo trascendente en nuestras vidas o cuando le pasa a alguien cercano a nosotros, pero enseguida se nos olvida en la vorágine del día a día. ¿Cómo podríamos aprender a valorar estas cosas tan importantes en nuestras vidas?

La manera que yo estoy encontrando es la de establecer pequeños rituales de agradecimiento e incorporarlos a la vida diaria. Agradecer el confort que me da una buena ducha de agua caliente por las mañanas. Agradecer los alimentos que voy a comer antes de empezar la comida. Agradecer que puedo ir caminando mi trabajo ( los que tenemos el privilegio de tenerlo) y sentir el aire fresco en la cara, … Trato de incorporar poco a poco estos rituales en mis rutinas diarias para que mi vida sea más rica, para que la pueda vivir con más intensidad. No quiero esperar al fin de semana para vivir. No quiero esperar a las vacaciones o al viaje extraordinario para disfrutar …. no quiero pasar de puntitas por la vida.

IMG_3698Para acabar te adjunto un texto que creo que tiene que ver con esto. Espero que te sea de inspiración.

Los milagros son comparables a las piedras: están en todos los sitios, ofreciendo su belleza y casi nadie las valora. Vivimos una realidad donde abundan los prodigios, pero sólo los ven los que han desarrollado la percepción. Sin esta sensibilidad, todo se vuelve banal, al acontecimiento maravilloso lo llamamos casualidad, avanzamos por el mundo sin esta actitud clave que es la gratitud. Cuando pasa la cosa más extraordinaria, lo vemos como un fenómeno natural, como si fuéramos parásitos, lo usamos sin dar nada a cambio. Pero el milagro exige un intercambio: He de fructificar aquello que me has dado para los otros. Si no estamos unidos, no captamos el portento. Los milagros no los hace ni los provoca nadie; se descubren. Cuando el que se creía ciego se quita las gafas oscuras, ve la luz.

Alejandro Jodorowsky

¿Qué tal si nos quitamos las gafas oscuras?

¡Buen viaje!

 

Entradas relacionadas:

Se te escapa el tiempo y no sabes cómo …

Amaneceres perdidos

 

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Sobre nosotros Francesc Bonada

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *