Si haces esto… me enfado

Resultat d'imatges de enfadoHoy quisiera compartir contigo un patrón de comportamiento entre personas que veo muy a menudo y del cual me parece útil sacar a la luz para tomar conciencia de él. Se trata del patrón que quiero simbolizar con el título del post: Si haces esto, entonces me enfado. Tu verás … O aquello de “Tú haz lo que quieras pero …” Seguro que alguna vez has sido objeto de este chantaje emocional y también es posible que alguna vez también lo hayas utilizado.

Así que lo que quiero tratar en este artículo es descubrir cual es la manera de entender los sentimientos de uno mismo y de los demás cuando se hacen este tipo de comentarios y también proporcionar un enfoque diferente al que ya conocemos para que tengas más posibilidades de acción. ¿Te apuntas?

Descubrir pensamientos

Lo primero que me gustaría hacer es des-cubrir (quitar lo que cubre para ver qué hay debajo) cuales son los pensamientos que hay detrás de este tipo de comentarios. En mi opinión, yo veo que se puede esconder lo siguiente:

1- No quiero que hagas una determinada cosa porque yo me enfado.
2- Enfadarme es algo que no me gusta.
3- Si yo te importo estaría bien que me evites algo que no me gusta.
4- Tu comportamiento es el responsable de como me siento yo. Así que si yo me siento mal es por tu culpa.
5- Como eres el que causas mi malestar entonces deberías sentirte culpable por ello
6- Si a pesar de todo esto mantienes una actitud que me causa enfado entonces debo advertirte de las posibles consecuencias que puede tener esto (“arrieros somos y en el camino nos encontraremos“)

¿Qué te parece esto que te estoy planteando? Quizás estás pensando que no todo es cierto, o que sólo lo es en parte… Lo que a mi me gustaría es que seamos lo más honestos que podamos con nosotros mismos. De lo que se trata de momento es de ir más allá de si una cosa es correcta o incorrecta y solamente ver si una cosa es así o no es así.

Cambiemos de perspectiva

De las cosas que acabo de enumerar las tres primeras me parecen muy legítimas. Hay cosas que me sientan mal y a mi me gustaría que que tú evites hacerlas porque eso es una forma de cuidarme. La cosa se lía en el punto 4 porque dice que “tu comportamiento es el responsable de cómo me siento yo“. Si esto fuera cierto, entonces también me parece legítimos los razonamientos que le siguen. Ahora bien ¿y si no fuera cierto?

Porque, a mi modo de ver no es cierto, o para ser más preciso sólo es cierto en parte. Te voy a dar el enfoque que tiene la CNV de esto. Dice lo siguiente: las cosas que hacen los demás son un estímulo pero no son la causa de nuestros sentimientos. La causa raíz de nuestros sentimientos son nuestras necesidades y valores universales. Si se satisfacen entonces tenemos sentimientos agradables. Y si no están satisfechas entonces aparacen los sentimientos desagradables. Por eso dice que lo que hacen los demás es un estímulo pero no la causa. Voy a tratar de explicar esto un poco mejor.

Las necesidades y los valores universales

A modo de ejemplo, pudiera pasar que en un cierto momento de mi vida, yo esté necesitando mucho cuidado, atención y respeto (según la CNV esto son necesidades y valores universales) y resulta que la acción de una persona no esté cuidando estas necesidades. Entonces, yo tendré sentimientos de frustración o quizás de rabia, o de tristeza, …no lo sé. La cuestión es que en la raíz de esos sentimientos están mis necesidades y valores universales. ¿Qué “culpa” tiene la otra persona que yo esté necesitando esto en este momento?

Fíjate que si la otra persona hiciera lo mismo y yo, por las circunstancias que fueran, no necesitara mucho cuidado y respeto, entonces es posible que no me afectara o que me afectara muy poco, lo que hace la otra persona. También date cuenta que hay comportamientos que me disparan, pero esos mismos comportamientos a otra persona lo dejan indiferente.

Eso es otra prueba que las cosas que hacen los demás son estímulos pero no causa de cómo nos sentimos. O si lo prefieres, lo que hacen los demás es un factor que influye en mis sentimientos y que el otro factor son mis necesidades y valores universales y este último no tiene nada que ver con la otra persona. ¿Te das cuenta de las consecuencias que tiene esto?

Tomar responsabilidad de nuestros sentimientos

Si esto es así, quiere decir que ya no puedo culpar a la otra persona cuando me hace algo que me molesta o que estimula algún sentimiento. Al menos, no puedo culparla en su totalidad porque mis sentimientos dependen de si ese comportamiento satisface o no, ciertas necesidades y valores que sólo tienen que ver conmigo.

Volviendo al principio

Si no puedo culpar al otro de lo que me pasa, ¿qué hago yo con mis sentimientos? Pues hacerme cargo de ellos. ¿Cómo? Pues expresando cómo me siento desde cuales son mis necesidades no satisfechas. Se trata de tratarme con compasión para reconocer que soy un ser vulnerable y que por eso tengo necesidades.

Al expresar esto y hacer una petición para que cambie de actitud (no una exigencia) lo que yo espero es que la otra persona acceda libremente movida por su deseo de contribuir mi bienestar. Desde ese lugar, los otros ya no actuaran obligados por el miedo a mis represalias, o por sentimientos de culpabilidad.

Hay que decir que esto tiene el inconveniente que ya no domino al otro, ni me aseguro que haga lo que yo quiero. Sin embargo, de esta forma, si los otros cambian su comportamiento después de hacerles una petición, será porque quieren hacerlo libremente. ¿Tu que prefieres?

¡Buen viaje!

P.D. Si quieres aprender más sobre esto, sobre cómo poner límites y aplicarlo a situaciones de tu día a día apúntate a mis talleres. En ellos ponemos en acción estos conceptos con ejemplos cotidianos de los participantes

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

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