Cómo transformar una situación de bloqueo: “Las constelaciones no son, las vemos”

Arnau Vilardebò: espectáculo Ese Sísifo

Hace unos meses tuve la oportunidad de asistir a un espectáculo en el Museo Marítimo de Barcelona, en la que una persona en un planetario, nos mostraba el cielo nocturno y las constelaciones que podíamos ver. Entonces, alguien del público, escogía alguna de las constelaciones que nos acababa de mostrar y un actor nos relataba la historia de esa constelación, normalmente de la mitología griega, los personajes y los “líos” que había entre ellos, todo en un lenguaje muy actual y sobretodo, divertido. Por cierto, si tenéis oportunidad, no os lo perdáis (Enlace a espectáculos de Arnau ). La cuestión es que, en un momento de la explicación, Arnau dijo una cosa que se me quedó gravada.

“las constelaciones no son, las constelaciones las vemos” Arnau Vilardebò

Las personas en general, cuando nos encontramos ante una realidad compleja que queremos comprender, tratamos de estructurarla, y dividirla en pedazitos que sean de más fácil comprensión. Así, los observadores antiguos, cuando se enfrentaron al reto de entender la inmensa complejidad la cúpula celeste con la inmensidad de puntitos buscaron patrones para organizarlos de un modo que les facilitara su compresión.

¿Nunca has jugado a mirar las nubes e imaginar caras u objetos? ¿Nunca has visto alguna formación rocosa que te recuerda alguna cosa familiar? Lo mismo sucede con las estrellas y los observadores antiguos, al mirar el cielo, vieron patrones que pensaron que podrían ser símbolos importantes. Así, los nombres de las constelaciones fueron creadas por las personas que vivían en el Mediterráneo y en Medio Oriente. Muchas de las historias de las constelaciones nos cuentan los mitos y leyendas de las personas que les dieron nombres hace miles de años.

Hoy, seguramente, si nos enfrentáramos al mismo reto sin tener los conocimientos científicos que tenemos ahora, estoy seguro que veríamos “otras” constelaciones completamente diferentes. Quizás estaría la constelación “Bicicleta”, o la constelación Cenicienta,… El firmamento estaría organizado de “otra” forma, porque vemos el mundo como somos, y no tanto como es.

Quizás te estés preguntando porqué te explico todo esto. Pues te lo explico porque la forma como vea una situación compleja puede marcar la diferencia entre quedarme bloqueado o bien solucionarla y tirar adelante. Algo que aparentemente no tiene solución, si se cambia de perspectiva, tiene solución. Por ejemplo, te planteo el siguiente juego. Se trata que unas los nueve puntos con no más de 4 líneas rectas contínuas sin levantar el lápiz. Pruébalo y me dices…

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¿Mejorar o desarrollar?

Muchas veces me encontrado en el paradigma de esforzarme para ser mejor: mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor amigo. Es un noble deseo porque implica una necesidad y una voluntad de desarrollarme como persona con todo lo que eso supone para el mundo y para las personas que me rodean. Si yo mejoro significa que cuando me vaya habré dejado un mundo mejor que el que me he encontrado. Hay una voluntad de vivir de una forma que sea en beneficio de todos los seres. Hay también una voluntad de evolución, bondad, de alegría, de progreso, … Es una actitud vital deseable, ¿no crees? Si todas las personas viviéramos nuestra vida desde este lugar el mundo que vivimos sería un lugar digno de ser vivido, y desde luego dejaríamos un mundo mejor a los que nos siguen.

Sin embargo… ¿Qué inconveniente podría haber en vivirme yo y el mundo que me rodea desde esta perspectiva? Fíjate que “ser mejor” implica que “no soy suficiente” lo cual lleva a la idea de carencia, que me falta algo que puedo encontrar ahí fuera y que necesito para ser mejor. En cierta forma hay una idea de depredación porque lo que hay fuera es algo escaso y si lo tomas tu, significa que me faltará a mi.

Por otra parte hay la palabra “esfuerzo” significa que “podría ser más de lo que soy si me esfuerzo”. Hay un “tengo que”, lo que implica que me auto impongo algo y cuando alguien me impone algo, sólo puedo hacer dos cosas: rebelarme o someterme. Así que, en cierta manera, es una actitud violenta.

Finalmente, una vida vivida desde este lugar significa estar en continua insatisfacción. De hecho la insatisfacción es el motor del cambio ya que si no hay insatisfacción no hay motivación para “ser mejor”. De ahí surge la necesidad de esforzarse continuamente.

Así que me pregunto, ¿Hay otra forma de mantener el mismo espíritu y la misma intención sin tener que pagar este precio en forma de violencia, insatisfacción permanente y violencia? Yo creo que sí. ¿Quieres acompañarme para que lo veamos juntos?

La naturaleza como fuerza de inspiración

Hayeda camino a Santa del Montseny. CatalunyaPara encontrar una forma diferente de actuar manteniendo el espíritu de progreso necesito cambiar la forma de verme a mi mismo y al mundo. ¿Desde dónde tengo que mirar para verlo diferente? Antes de responderte a esta pregunta me gustaría que nos fijáramos cómo funciona la naturaleza porque muchas veces es una gran fuente de inspiración. Tomemos el ejemplo de una semilla de haya. Si la plantamos en un lugar propicio, es decir, que tiene agua, sol y nutrientes suficientes en el suelo, la semilla de la haya germinará y saldrá una plantita. Al principio será muy pequeña, pero si las condiciones son las correctas, la plantita se irá desarrollando, y con el paso de los años irá creciendo hasta convertirse en un árbol frondoso y magnífico.

Ahora me gustaría hacerte una pregunta. ¿Cómo hace la semilla de haya para llegar a ser una haya? A lo que me refiero es a cómo ha tenido que esforzarse la semilla para conseguir llegar a ser una frondosa haya si al principio era algo insignificante, porque desde luego no parece un trabajo fácil. ¿O sí? Venga, me espero a tu contestación…

Según lo veo yo, la semilla “sólo” ha tenido que desarrollarse porque siempre ha sido una haya, desde que era una semilla hasta que se ha convertido en un árbol magnífico que da sombra en verano. Desde el principio simplemente es. Si las condiciones son las favorables es inevitable que se convierta en un árbol frondoso. Cuando era una semilla era una haya. Cuando era una plantita de unos pocos centímetros también era una haya. Cuando hacia unos pocos metros, seguía siendo una haya. Ahora que es una árbol frondoso, continúa siendo una haya y de aquí a unos años lo seguirá siendo.

La haya no tiene que esforzarse para ser algo porque ya lo es desde el primer momento de su existencia. La haya está completa siempre, en cualquier momento de su vida. Lo que le ocurre es que pasa por diferentes momentos de desarrollo, pero eso no la hace menos, ni tampoco le falta nada para llegar a ser lo que ya es desde el principio. ¿Cómo sabe la haya lo que tiene que hacer? Está escrito en su interior, es su esencia, algo que pervive siempre y su vida es un despliegue de esa potencialidad.

Otra forma de mirarnos y de mirar el mundo

¿Cómo sería si aplicamos esta mirada a las personas? Desde esta perspectiva las personas cuando nacemos ya somos y estamos completos: no nos falta nada. Nuestra esencia está en nuestro interior desde el primer día y no nos abandona mientras existimos. Nacemos y vivimos con nuestro potencial a la espera de encontrar las condiciones necesarias para que crezcan y se desarrollen.

¿Te das cuenta de lo que eso significa? Tu ahora ya eres completo, no tienes que hacer nada porque has sido, eres y serás siempre. ¿No te alegra el darte cuenta de esto? No hay que perseguir ni añorar nada, ni aspirar a nada porque ya eres un ser maravilloso en este mismo momento.

Por ejemplo, cuando yo pienso que soy miedoso, estoy haciéndolo desde el paradigma de la escasez y la carencia. ¿Y si en realidad soy una persona que está desarrollando su potencialidad de ser valiente? Eso significa que lo que etiqueto como una carencia es en realidad un estado intermedio de un valor que tengo que se está desarrollando. Es decir, en realidad soy una persona que esta desarrollando su valentía. Esta mirada me es más útil.

Así que, ahora mismo, no me falta nada porque ya estoy completo. Simplemente es mi opción y mi responsabilidad crear las condiciones necesarias para que mis potencialidades que llevo desde el día que nací, se desarrollen y crezcan. Todo lo que están siendo ahora ha sido posible porque había algo que ya estaba en mi interior que se ha desarrollado. He cultivado la potencialidad de ser, lo que ha permitido que se manifieste. Me parece fantástico descubrir que tu, yo y todos, somos maravillosos, independientemente de lo que hayamos hecho o conseguido o lo que podamos hacer en el futuro. Me encantaría poder mirarte a los ojos para gozar al reconocer en ti esa esencia que es, ha sido y será, que está en continuo movimiento para desarrollarse y desplegarse.

Nuestra responsabilidad

Una haya, es una haya desde el principio. No tiene que hacer nada para serlo, sin embargo no puede ser un roble o un gato, sólo puede ser una haya. La cuestión que se me plantea es. ¿Qué es lo que potencialmente puede ser una persona? Bueno, mira la historia de la humanidad y podrás ver lo que podemos llegar a hacer las personas. Piensa en pintores, escritores, escultores y científicos ilustres. Piensa en personas anónimas que han hecho cosas increíbles. Eso en realidad son manifestaciones de algo que ya estaba en su interior y que han cultivado y cuidado para que pudiera desarrollarse. Lo que se manifiesta surge de una semilla.

Así que ¿qué hay en tu interior esperando a ser desplegado y manifestado? ¿Cual es tu esencia, la semilla que ha estado desde el principio, que estás desarrollando y haciendo crecer? Este es nuestro verdadero trabajo: indagar para descubrir lo que hay en nuestro interior que es un regalo único disponible para ser entregado a este mundo.

Cierre

Teniendo en cuenta todo esto que hemos visto juntos me gustaría dejarte dos preguntas:
¿Sientes que puedes ser un regalo para los demás y para el mundo? ¿Qué te hace falta para ser un regalo?

¡Buen Viaje!

PD. Gracias a Marita Osés (atrevete camina disfruta ) y Miquel Vidal (@miqvid) por ser fuente de inspiración para poder apreciar la “Alegría de ser” y  a Miriam Subirana (@MiriamSubirana) por hacer posible espacios de reflexión como  “Diálogos Sabio-Logos

Equivocarse: una alternativa más allá de la culpa.

Cuando hago algo cuyo resultado no esperaba o resulta que mi acción causa un daño moral y/o material a otra persona, puedo sentir culpa. Lo que me pregunto es, ¿el sentimiento de culpa es la forma más eficaz para aprender de los errores y reparar el daño causado? ¿Hay alguna alternativa más constructiva y respetuosa con migo y con los demás? En este vídeo quizás encuentres alguna respuesta. Ya me dirás.

¡Buen Viaje!

 

Post relacionados: Transformar el sentimiento de culpa en algo enriquecedor para la vida, Excelencia y exigencia. Qué me pasa cuando me equivoco, ¿Realmente crees que hay decisiones correctas e incorrectas?

 

¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

File:World War One; soldier looked after by nurses Wellcome L0009333.jpg

World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

File:World War One; soldier looked after by nurses Wellcome L0009333.jpg

World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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Cómo evitar malos entendidos con la Comunicación Honesta

Para empezar me gustaría que vieras este vídeo y luego continuamos hablando. Es divertido, ¿te apetece?

Quiero aprovechar este vídeo para señalarte las  consecuencias de confundir lo que pienso sobre los hechos con la realidad. Sin ir más lejos el otro día me pasó algo que me recuerda esto. Estaba con una persona contándole una cosa que a mi me parecía importante y mientras le daba mis explicaciones, no paraba de bostezar. Entonces me indigné. ¿Cómo conseguí enfadarme? Pues pensando cosas como las siguientes:

– No hay derecho a que me haga esto. Qué falta de respeto y de consideración hacia lo que le estoy explicando. Yo esforzándome por explicarle algo importante para mi y él bostezando. No me está teniendo en cuenta.

Cada uno de estos pensamientos alimentaba más mi enfado, y cuanto más enfadado estaba, más pensamientos de este tipo se despertaban en mi. (5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos desagradables.) Entonces, no pude evitarlo y le dije:

– No paras de bostezar.

El tono y la intención que tenía ese comentario era de reproche y de molestia. Sin embargo él me contestó:

– Sí, disculpa pero esta noche no he dormido casi nada. Mi hijo se ha puesto enfermo y hemos pasado la noche en vela…

Uf. No es que no le interesara lo que le estaba explicando sino que la noche en vela le impedía seguir mi conversación que, desde luego, requería mucha atención. Vaya, y yo le había juzgado tan severamente y todo tenía una explicación tan diferente a la que yo había imaginado… ¿Como hubiera quedado mi relación con esa persona si no me hubiera dicho qué le estaba pasando?

Seguro que tú me podrías explicar algún ejemplo en que te ha ocurrido algo parecido. Así que me hago la siguiente pregunta ¿Es posible evitar los males entendidos y sus desgraciadas consecuencias? ¿Podría hacer alguna cosa para que esto me pase con menor frecuencia? Yo creo que sí. Si quieres, a continuación te explico una manera que a mi me funciona.

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La crueldad y la compasión, dos caras de la misma moneda.

¿Puede una persona ser compasiva  y cruel al mismo tiempo? ¿Cómo alguien compasivo puede cometer actos crueles? Voy a tratar de responder a estas preguntas, pero en esta entrada voy a cambiar de formato. Hasta ahora siempre me he dirigido a ti por escrito, así que, ¿porque no probamos otra forma? Ya me dirás que te parece.

¡Buen viaje!

 

5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos desagradables.

Epicteto

En esta entrada quiero empezar con la siguiente cita:

«Los hombres no se perturban por las cosas,

sino por la opinión que tienen de éstas.»

Epicteto

Lo cierto es que esta cita la he oído muchas veces, infinidad, pero es ese tipo de frase que, a pesar de ser una vieja conocida, siempre me da nuevas perspectivas para aplicarla en mi vida. Me explico. Últimamente he recibido alguna noticia que no me ha gustado, o mejor dicho, que me disgustado profundamente. Entonces he pensado, “bien, así que estoy profundamente disgustado, no por el hecho en sí mismo, sino por la opinión y los juicios que me he formado de ellos.” Uff, ¿cómo es que ahora me cuesta aceptar esa frase que tan cierta veo en otras ocasiones? Antes de contestar a esta pregunta, me gustaría plantearte una cosa.

Lo que pienso sobre los hechos, no son los hechos en sí mismos (¿Sabemos diferenciar hechos de opiniones?). Sin embargo, lo que estoy sintiendo ahora mismo cuando pienso lo que pienso, eso sí que es tan real como los hechos mismos. Así que veo dos categorías diferentes de cosas. Por una parte, tenemos los hechos y los sentimientos asociados a esos hechos, que forman parte de lo que yo llamo, la “realidad real“. Es lo tangible porque se puede tocar y experimentar. Por otra parte existen los pensamientos, juicios y opiniones, que para distinguirlos de los primeros lo voy a llamar “realidad pensada“. Digo que es “realidad” porque yo creo que esos pensamientos son ciertos y por lo tanto forman parte de mi realidad, y también digo que es “pensada“, porque habita en mi mente, no es algo tangible.

Algo que hay que tener en cuenta es que los hechos pueden ser ciertos o falsos, mientras que los pensamientos y opiniones, como pertenecen a otra categoría, no nunca pueden ser ni ciertos ni falsos, sino que sólo pueden estar bien o mal fundamentados.

Apliquemos esto con ejemplo. Si voy en el metro y una persona me pisa el pie (eso es un hecho y por lo tanto forma parte de la “realidad real”), yo podría pensar que lo ha hecho expresamente (eso es un pensamiento y por lo tanto forma parte de la “realidad pensada”). Y si pienso y creo que lo ha hecho expresamente entonces me puedo enfadar con esa persona (el enfado que yo siento es tan real como el hecho que me ha pisado).

Sin embargo, también podría pensar que lo ha hecho sin darse cuenta (realidad pensada) y entonces no estaría enfadado, sino tan sólo dolorido, y ese sensación es tan real como que me acaba de pisar. Así que, ante un mismo hecho mi realidad puede ser completamente diferente en función de mi “realidad pensada“. Esto me recuerda algún experimento de la física cuántica en el que el observador modifica lo observado Erwin Schrodinger- el observador modifica lo observado. ¡Epicteto ya había intuido algo parecido 2.000 años antes !

Ahora me gustaría volver a la pregunta que me hacía al principio, ¿cómo es que me cuesta tanto aceptar que estoy profundamente disgustado, no por el hecho en sí mismo, sino por la opinión y los juicios que me he formado de ellos? La clave está en los sentimientos.  Para explicártelo te propongo que pensemos juntos en un caso que haya estimulado uno o varios sentimientos desagradables. ¿Lo tienes ya? Si quieres te explico mi vivencia.

Cuando sucede algo que estimula en mí sentimientos desagradables lo que ocurre es que trato de evitarlos. Sin embargo estoy tratando de escapar de algo que existe de una forma tan contundente como los hechos. Son la otra cara de la realidad real, aunque eso no me guste. Por mucho que corra, continúan estando ahí, porque vaya al lugar que vaya, hay alguien que siempre esta ahí: yo mismo, y los sentimientos forman parte de mi.

Por cierto, yo tengo una cierta experiencia buscando estrategias para escapar de los sentimientos desagradables. Una que he utilizado mucho en una época de mi vida ha sido la de tratar de ignorarlos haciendo ver que no existen.  Otra cosa que he probado ha sido aplacar el “ruido” que me produce un sentimiento desagradable con otro “ruido” que sea más fuerte. Me explico: hacer alguna actividad emocionalmente intensa puede ahogar ese sentimiento desagradable … hasta que llega el silencio de la noche. También he probado otras cosas, sin embargo ninguna me ha resultado porque, si una cosa que tiene la realidad real es que es muy tozuda … y sigue estando ahí aunque la ignore.

Después de todo que te he explicado quizás te estés diciendo que, si de lo que se trata es de no escapar de los sentimientos desagradables, lo que tampoco quieres es estar todo el día triste y obsesionado con pensamientos que lo que hacen es aumentar y mantener esos sentimientos desagradables. Así que, ¿hay alguna solución a este lío? Yo creo que sí, ¿te apetece conocerlo?.

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