¿Podemos cambiar nuestras emociones?

Hay muchas ocasiones que reconocemos una emoción o un estado de ánimo que no deseamos y queremos cambiarlo. Es ese tipo de cosas de las que decimos: vale, fácil de decir pero difícil de hacer. ¿ Cómo se hace ? Bien, en este artículo quiero daros alguna herramienta que os puede ser de utilidad.

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Los 4 pasos para la expresión de la ira.

 

La Ira por Ane VanillaCulpar, gritar o golpear a alguien, son maneras de expresar nuestra ira. Sin embargo, es un modo muy superficial de manifestar lo que nos ocurre por dentro. ¿Habría una manera más plena de expresar nuestra ira? La CNV (Comunicación No Violenta), al contrario de lo que pudiera parecer, no nos propone reprimirla sino todo lo contrario, nos incita a expresarla de una manera plena. ¿ Os apetece saber cómo?

Lo primero que es útil conocer es la diferencia entre estímulo y causa. Las circunstancias, las personas y sus comportamientos pueden ser estímulos para que nosostros sintamos ira pero en ningún caso podemos decir que son la causa. Es decir, que el primer paso para poder expresar de un modo pleno la ira es reconocer nuestra responsabilidad sobre ella. Este planteamiento puede sonar un poco provocativo pero en realidad no lo es. Mirémoslo a través de un ejemplo.

Supongamos que circulo por la carretera y en mi camino me encuentro un vehículo que circula bastante por debajo de la velocidad que yo acostumbro a circular. Trato de adelantarlo, pero en ese momento pasan vehículos en dirección contraria, lo cual impide la maniobra. ¿Qué es lo que me pasa? Pues que me enfado porque no puedo adelantar y el de delante va muy lento. ¿Acaso podría reaccionar de otro modo?. Continuar leyendo

¿Sabes la diferencia entre aceptar y rendirse?

Hay ocasiones en que las cosas no ocurren tal como las habíamos planeado. Aquí podemos encontrar un amplio rango de decepciones. Desde las que podemos considerar como parte de lo cotidiano hasta decepciones o pérdidas que pueden llegar a tocarnos muy intensamente. Tras una pérdida o decepción importante los psicólogos tienen estudiado que pasamos por una serie de etapas. Concretamente, las etapas que describe la Dra. E. Kubler Ross en caso de graves pérdidas son las siguientes:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué.

3) Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad. Requiera recibir grandes dosis de empatía. (¿Qué es la empatía?)

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz sino que es una tristeza serena.

Pero en este artículo me quiero referir a aquellas pérdidas que son menos intensas, pero que debemos afrontar de una forma cotidiana. Y para esta clase de decepciones, lo que sí voy a tomar del proceso descrito anteriormente es que, independientemente del orden y número de etapas por las que se pasa, al final hay una aceptación.

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Etiquetando a las personas. Cuidado con las primeras impresiones.

En general acostumbramos a etiquetar a las personas. Decimos que una determinada persona es fiable, o bien, egoísta, amable, interesada,…. es algo inevitable. Veamos porqué y cuáles pueden ser las consecuencias.

Podríamos pensar que las etiquetas que “colgamos” a las personas son sólo fruto de nuestras experiencias. Por ejemplo, si alguien te ha engañado varias veces, lo lógico es que acabes pensando de él que es de poco fiar. Es decir, que las etiquetas surgen después de tener unas experiencias. Sin embargo os quisiera plantear la siguiente situación: suponed que os acaban de presentar a alguien. ¿Te atreverías a decirme que no le pones algún tipo de etiqueta casi en el mismo momento en que te lo están presentando? Siempre hay una primera impresión. En este caso, no hemos podido tener las experiencias suficientes como para formarnos una opinión fundamentada. Pero eso no evita que lo hagamos.

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Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil

¿Qué es ser vulnerable?  Según el diccionario de la Real Academia es la “capacidad de ser herido física o moralmente”. Uf, con esta definición, ¿quién se atreve a ser vulnerable? ¿Qué posibles ventajas tendría admitir ser vulnerable? Lo que podemos ver primero es cuales son las desventajas de no mostrarnos vulnerables y para eso pongamos ejemplos que lo puedan ilustrar.

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