El naufragio del submarino o cuando las emociones nos inundan. 6 pasos para evitarlo

 

Un día visité un submarino por dentro. Fue bastante impactante ya que se explicaban las circunstancias extremadamente duras que suponía estar en un lugar como ese. Sin embargo, hubo un aspecto que, en ese momento, no me pareció muy relevante pero con el tiempo he vuelto a recordar. Se trata que los submarinos están organizados en compartimentos que se pueden cerrar y aislar del resto de la nave. La idea es que si hay una fuga de agua que no se puede reparar entonces cierran la parte afectada y sólo se inunda esa parte de la nave  salvaguardando el resto y así evitan que se hunda.

Alguno de vosotros supongo que se preguntará porqué explico este tipo de cosas en un blog como este. Me explico. Todos experimentamos sentimientos que aparecen cuando nuestras necesidades no están satisfechas: la rabia, la tristeza, la preocupación, el miedo,…En otras ocasiones ya he explicado que desde la CNV (Comunicación No Violenta) preferimos no dar juicios de valor sobre los sentimientos y no se clasifican en sentimientos buenos o malos porque todos son legítimos.

Pues bien, la cuestión es que en ocasiones, un acontecimiento en nuestra vida nos produce un sentimiento que invade por  completo nuestro ser y, por lo tanto, influye en cómo vemos el resto de nuestra vida. Es como si se produjera una vía de agua en un submarino que no tuviera compartimentos estancos. El agua va llenando la totalidad de la nave hasta que al final se hunde. ¿Porqué no tomar la solución que los ingenieros aplican al diseño de los submarinos?

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Actuar desde la tolerancia o desde la aceptación. ¿Cuál es la diferencia?

En algún otro artículo (Tolerar vs Aceptar) ya he explicado que no es lo mismo aceptar que tolerar. Las definiciones de ambos términos ya nos lo muestran:

Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

Tolerar: Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

En la aceptación no hay oposición o resistencia. Sin embargo el término tolerar conlleva la idea de permitir algo que no se considera correcto. Por lo tanto hay un juico y se considera que algo o alguien está equivocado y a pesar de ello, se permite.

Ante una persona o comportamiento que no nos gusta tendemos como mucho a tolerar y en contadas ocasiones, lo aceptamos. Seguramente es porque asociamos aceptación con la aprobación de la conducta que nos repugna. Y éste es precisamente el error, porque se puede aceptar sin que ello signifique que estemos de acuerdo.

Por otra parte, si estamos de acuerdo que siempre es más fácil tolerar que aceptar ¿Qué es lo que gano aceptando en contraposición a la simple tolerancia?

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Gestión de conflictos.

conflictUna de las habilidades más importantes es saber gestionar conflictos. Si pensáis en el último mes, ¿sois capaces de encontrar algún momento de conflicto?  Es casi seguro que sí. ¿Y en la última semana? Es bastante probable que también. Lo que quiero decir con esto es que el conflicto es algo habitual en nuestras vidas.  Sin embargo, es muy extraño que alguien nos haya explicado alguna cosa sobre algo tan habitual y que tanto nos inquieta. El objetivo de este artículo es proporcionar alguna información que os pueda ser útil para aprender a afrontar y a gestionar los conflictos.

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Los 4 pasos para la expresión de la ira.

 

La Ira por Ane VanillaCulpar, gritar o golpear a alguien, son maneras de expresar nuestra ira. Sin embargo, es un modo muy superficial de manifestar lo que nos ocurre por dentro. ¿Habría una manera más plena de expresar nuestra ira? La CNV (Comunicación No Violenta), al contrario de lo que pudiera parecer, no nos propone reprimirla sino todo lo contrario, nos incita a expresarla de una manera plena. ¿ Os apetece saber cómo?

Lo primero que es útil conocer es la diferencia entre estímulo y causa. Las circunstancias, las personas y sus comportamientos pueden ser estímulos para que nosostros sintamos ira pero en ningún caso podemos decir que son la causa. Es decir, que el primer paso para poder expresar de un modo pleno la ira es reconocer nuestra responsabilidad sobre ella. Este planteamiento puede sonar un poco provocativo pero en realidad no lo es. Mirémoslo a través de un ejemplo.

Supongamos que circulo por la carretera y en mi camino me encuentro un vehículo que circula bastante por debajo de la velocidad que yo acostumbro a circular. Trato de adelantarlo, pero en ese momento pasan vehículos en dirección contraria, lo cual impide la maniobra. ¿Qué es lo que me pasa? Pues que me enfado porque no puedo adelantar y el de delante va muy lento. ¿Acaso podría reaccionar de otro modo?. Continuar leyendo

Las consecuencias de no darse cuenta de lo que se piensa.

Hoy os quiero hablar de algo que nos ocurre contínuamente y de lo que raras veces nos damos cuenta. Me refiero a la confusión entre los hechos y lo que pensamos respecto a los hechos que estamos observando.  Es decir, que confundimos hechos y opiniones (ver al entrada del  ¿saber diferenciar hechos de opiniones? ) y eso tiene sus consecuencias. Permitirme que lo explique con un ejemplo.

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¿Sabes la diferencia entre aceptar y rendirse?

Hay ocasiones en que las cosas no ocurren tal como las habíamos planeado. Aquí podemos encontrar un amplio rango de decepciones. Desde las que podemos considerar como parte de lo cotidiano hasta decepciones o pérdidas que pueden llegar a tocarnos muy intensamente. Tras una pérdida o decepción importante los psicólogos tienen estudiado que pasamos por una serie de etapas. Concretamente, las etapas que describe la Dra. E. Kubler Ross en caso de graves pérdidas son las siguientes:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué.

3) Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad. Requiera recibir grandes dosis de empatía. (¿Qué es la empatía?)

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz sino que es una tristeza serena.

Pero en este artículo me quiero referir a aquellas pérdidas que son menos intensas, pero que debemos afrontar de una forma cotidiana. Y para esta clase de decepciones, lo que sí voy a tomar del proceso descrito anteriormente es que, independientemente del orden y número de etapas por las que se pasa, al final hay una aceptación.

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