No quiero ser el responsable de cómo te sientes.

En la entrada de hoy te quiero hablar de la diferencia que hay entre las frases siguientes:

1.- Siento que mi comentario te haya molestado

2.- Siento que te hayas molestado cuando he hecho ese comentario

Son prácticamente iguales, ¿verdad? ¿o quizás notas alguna diferencia? Te dejo un rato para que las vuelvas a leer, esta vez, con más atención, porque en mi opinión sí que hay una diferencia sustancial.

……

¿Lo ves ahora?

……

Bueno, si quieres te digo cual es esa diferencia que yo considero tan sustancial y luego me dices si estás o no de acuerdo,  ¿vale?

Continuar leyendo

El caballo y el pozo: Las críticas destructivas.

Cuando nos hacen una crítica destructiva nos duele y por ello la rechazamos y nos ponemos a la defensiva. Además, no tenemos ningún control sobre lo que hacen los demás. Vamos, que no podemos evitar que los demás nos hagan críticas destructivas. Entonces, ¿qué podemos hacer con esto? Esta situación me recuerda la historia del caballo que cayó en el pozo.

Cuenta la historia que había un campesino que tenía unos caballos que le ayudaban en los trabajos de su hacienda. Un día, su capataz le avisó que uno de sus caballos había caído en el fondo de un viejo pozo abandonado. Rápidamente, fue a ver qué había pasado. Se encontró que el caballo estaba bien, sin embargo, era viejo y los recursos que había que movilizar para rescatarlo eran muchos. Así que, muy a su pesar, decidió renunciar a su rescate. Lo que sí ordenó fue que sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo.

Así se hizo y empezaron a lanzar tierra para cubrir al caballo y tapar el pozo. Pero entonces ocurrió algo curioso. El caballo, con cada palada de tierra que recibía, lo que hacía era sacudírsela de encima y utilizarla para subir un poco más el nivel del fondo del pozo. Y con cada palada hacía lo mismo. Hasta que llegó un momento que el fondo del pozo quedó a una altura suficiente que permitió al caballo saltar y salir de su trampa.

Continuar leyendo

Reduce la marcha que viene una subida…

Vas circulando por la carretera manejando tu vehículo. Circulas por un llano. No hay baches, todo funciona con normalidad. Entonces aparece un repecho en el camino. Tu no haces nada y continúas tu marcha. El repecho se convierte en una fuerte subida. Tu continúas sin hacer nada. Las revoluciones del motor bajan, y bajan. El motor renquea, la velocidad disminuye hasta que el motor se cala y el vehículo se detiene. Bajas del coche y te lamentas de tu mala suerte. ¿Porqué demonios tendría que haber aparecido ese repechón en mi camino? Con lo bien y feliz que estaba yo… Te dices. Mira que es mala suerte.

Para los que conducir un vehículo con cambio manual sea una cosa habitual esta historia quizás os parezca un poco absurda. Todo el mundo sabe que cuando uno lleva una marcha demasiado larga el motor se cala. Y aunque te gustaría llegar lo más rápido posible a tu destino, si encuentras una subida, lo más natural del mundo es reducir la marcha y por lo tanto, la velocidad. Parece un contrasentido, pero sabes muy bien que no reducir la marcha supone algo peor: pararte del todo con la consecuente pérdida de tiempo. El buen conductor sabe adaptar la marcha a las circunstancias del terreno y no se queja continuamente que la carretera tenga subidas y bajadas, curvas y rectas. Simplemente es así e incluso puede llegar a ser placentero: una carretera llana y sin curvas sería profundamente aburrida. Continuar leyendo

¿Es lo mismo un problema que un reto?

teneis un problemaLa frase “tengo un problema” es algo muy corriente. Se expresa en nuestra vida cotidiana cuando actividades que realizamos de forma habitual se interrumpen. Por ejemplo, vamos en coche y pinchamos la rueda.

Los problemas también aparecen en el camino que nos lleva a la consecución de nuestros objetivos. Queremos conseguir algo y los problemas nos dificultan su consecución.

El objetivo de este artículo es explicar cual puede ser una actitud que nos ayude a ser más eficaces a la hora de gestionarlos. Y para empezar, vamos a tratar de ver lo que nos pasa cuando surge el problema y veremos que puede tratarse de un proceso que tiene varias fases.

Continuar leyendo

¿Porqué se nos arrugan los dedos bajo el agua? Distinguir entre porqué y para qué.

 

El otro día apareció en la prensa una notícia que me llamó la atención por su curiosidad. El título del artículo era exactamente. ¿Porqué se nos arrugan los dedos en el agua? Y os preguntaréis, ¿qué tiene que ver esta curiosidad científica con este blog? Pues que este artículo me ha recordado la importancia de distinguir entre el  porqué y el para qué.

El artículo nos explica que al principio, se creía que se nos arrugaban los dedos porque el paso del agua por la capa externa de la piel lo provocaba, mientras que ahora se sabe que la causa es otra: es una constricción de los vasos sanguíneos. Precisamente este descubrimiento ha hecho que los científicos se hayan planteado el para qué de ese comportamiento de  estímulo y reacción. En este marco, hacen conjeturas respecto a la necesidad que pretendía satisfacer ese comportamiento. ¿Veis la diferencia?

Continuar leyendo

Las 4 características de las peticiones eficaces.

Ya he tratado en otras ocasiones que la petición es el último paso en el proceso que nos propone la CNV (Comunicación No violenta): 1. Observación 2. Sentimiento 3. Necesidad 4. Petición

En este post quiero tratar de explicar cómo podemos hacer peticiones que sean más eficaces. Antes de entrar en ello creo que es importante señalar algunos aspectos que pueden ayudar a entender porqué no es un asunto sencillo.

La primera viene, como hemos visto, de que una petición muestra una necesidad nuestra no satisfecha, por lo que, cuando hacemos una petición, nos estamos mostrando vulnerables ante esa persona al demostrar que necesitamos una cosa que no tenemos. (Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil)

La segunda, supone que podamos recibir un no cuando hacemos una petición. ¿Qué nos pasa cuando lo recibimos? En algunas ocasiones un NO a una petición lo interpretamos como un NO a nuestra persona, por lo que nos lo tomamos como algo personal. Ocurre muchas veces que las personas que no encajan muy bien un NO tampoco saben decir  NO a las peticiones de las otras personas (Saber decir no).

Finalmente decir que a veces confundimos las peticiones con expectativas cuando esperamos que los otros cumplan algo que nunca hemos pedido expresamente (Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión ….)

En fin, por todo ello, podemos concluir que resulta complicado realizar peticiones. Por este motivo os paso a continuación una lista de condiciones que deben cumplir la peticiones si queremos que sean eficaces. ¿Os apetece?

Continuar leyendo

Diferencia entre causa y estímulo: cómo gestionar mejor nuestras emociones.

Hablar sobre los sentimientos y las emociones es una cosa difícil. En muchas ocasiones, para expresarlos decimos cosas como ” me siento traicionado, juzgado, herido, maltratado, manipulado, intimidado,…” cuando no son cosas agradables.  Y también expresiones para lo agradable como “me asiento acogido, respetado, valorado …”

Esta manera de expresarse tiene un inconveniente que me gustaría resaltar: la responsabilidad de sentir lo que sentimos la ponemos en los demás, lo cual nos convierte en sus víctimas. Es cierto que lo que hacen los otros nos afecta. La cuestión es darse cuenta de hasta qué punto es la causa o sólo es un estímulo. ¿Cual es la diferencia?

Continuar leyendo

Transformar o adaptarse, ¿qué es lo mejor?

En ocasiones, cuando estoy viviendo una situación difícil, me he planteado si debo resistirme y rebelarme contra lo que está pasando, o bien abandonar y buscar algo mejor. Me recuerda a la dualidad luchar o huir. Entonces me viene a la memoria un fragmento de una oración que escribió el teólogo y politólogo protestante Karl Paul Reinhold Niebuhr en 1943. Dice así:

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.

Para los que esten incómodos con la palabra Dios la pueden eliminar de la oración sin que por ello se pierda nada de la esencia del mensaje. La frase es simple y por ello, sumamente potente.

Así nos habla de tener serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar. La primera dificultad está en saber distinguir si es algo que puedo cambiar, aunque hay algo sobre lo que no cabe ninguna duda: el pasado seguro que no. Sin embargo nos quedamos lamentándonos sobre algo que pasó, aunque sabemos que no sirve de nada. ¿Significa eso que debamos saltarnos esta fase? Yo opino que no y que es necesaria. Es importante saber aceptar el sentimiento que aparezca en ese momento, ya sea frustración, tristeza, rabia,… y darle espacio, porque aquello que hemos perdido seguro que era algo muy valioso para nosotros. Sólo cuando hemos sido lo suficientemente valientes como para vivir con esa incomodidad podremos pasar a la siguiente etapa.

Continuar leyendo

El poder de la confianza.

Hace ya tiempo que tenia en mente hablaros sobre la confianza. La verdad es que es algo recurrente y que afecta muchos ámbitos. Sin embargo la amplitud del tema me ha frenado hasta ahora para escribir sobre ello. Lo que me ha acabado de decidir ha sido la petición de uno de vosotros. “Tienes que hablar sobre la confianza” me dijeron hace poco… Pues ahí va. El artículo quiere tratar el tema tanto desde la perspectiva personal como el de las empresas.

Las tres dimensiones de la confianza

Como siempre, voy a tratar de explicar el término. A mi, lo que me ayuda a entenderlo es saber que la confianza tiene tres dimensiones.

Sinceridad. Podemos pensar que no confiamos en alguien porque no es sincero con nosotros, es decir, que pensamos que nos está mintiendo.

Competencia. También podemos decir que no confiamos cuando lo que hay es un juicio sobre si es capaz de hacer lo que está diciendo, es decir, sobre su competencia técnica. De este modo podríamos pensar que es sincero pero no es competente y por ello no confiamos.

Credibilidad. El tercer aspecto que afecta a la confianza es la credibilidad. Vamos, que puedo pensar que es una persona sincera, que también es una persona que tiene la competencia técnica para hacer lo que ha dicho que va a hacer. Sin embargo, puedo pensar que no es fiable, que dice una cosa, que es capaz de hacerla, pero no me fìo de que vaya a acabar por hacerla.

Como hemos visto, para que haya confianza tienen que cumplirse estas tres condiciones.  Sin embargo, es muy importante saber cual de ella (s) está afectada para que podamos emprender aciones encaminadas en la dirección correcta.

Así, podéis pensar en alguna persona de vuestro entorno en la que no confiéis, ya sea en el ámbito personal como en el profesional. ¿Cual de los tres pilares está fallando?. Una vez identificado esto, ¿qué se te ocurre que podrías hacer para recuperar la confianza?

Continuar leyendo

¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?

Aceptar y tolerar son dos conceptos que podrían parecernos que tienen significados muy similares. Sin embargo hay un matiz que marca la diferencia y que puede llegar a tener mucha importancia, sobretodo en el contexto de las relaciones humanas. Antes de nada veamos las definiciones según el diccionario de la RAL para determinar cual es ese matiz:

Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

Tolerar: Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

La diferencia que os quería hacer notar se refiere a que en la aceptación no hay oposición o resistencia. Sin embargo el término tolerar conlleva la idea de permitir algo que no se considera correcto. Por lo tanto hay un juico y se considera que algo o alguien está equivocado (y nosotros no, claro) y a pesar de ello, se permite.

Continuar leyendo