¿Tu actitud ante las dificultades es práctica?

pregunta dificilCuando queremos algo normalmente emprendemos acciones para conseguirlo. Si es un verdadero reto, seguro que vamos a encontrarnos con dificultades puesto que supone moverse fuera de nuestra zona cómoda, que es donde  tenemos todos los recursos. Si aceptamos esto, vale la pena que nos enfrentemos a las dificultades que van a aparecer con una actitud que sea lo más práctica posible.  ¿Qué significa eso?

Si somos capaces de observar nuestros pensamientosen los momentos de dificultad que se nos presentan ante un reto nos daremos cuenta que probablemente hay una cierta queja por lo que nos está pasando y eso es normal. La cuestión es cuanto tiempo nos quedamos lamentándonos, porque si no nos movemos, ¡se acabó el reto!. ¿Qué podemos hacer para salir lo antes posible?

Lo que en mi opinión podemos hacer en primer lugar es permitirnos sentir las emociones (Gestión de las emociones). Para eso nos podemos preguntar qué es lo que estamos necesitando que es muy importante para nosotros y nos está faltando (Necesidades). Quedémonos ahí el tiempo necesario hasta que ya no haya resistencia (¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?, La diferencia entre actuar desde la Tolerancia o desde la Aceptación). Eso lo sabremos porque ya no aparecerán juicios y no culpabilizaremos a las circunstancias de lo que nos ha pasado. Hasta que lo podamos ver como algo que es un estímulo pero no una causa de nuestros sentimientos (Estímulo y Reacción).

Una vez hecho este trabajo ya podremos resignificar lo que nos ha ocurrido. Me explico. Lo que se trata es de encontrar una interpretación que sea lo más práctica posible. Para ello os propongo el siguiente juego.

Imaginaros una habitación con dos puertas, una de entrada y una de salida. La habitación no esta vacía. Hay una mesa rodeada de sillas, un sillón, y también algunos muebles auxiliares. Pues bien, el juego es el siguiente: debéis ir desde la puerta de entrada a la de salida. No parece algo difícil a menos que os diga que lo debéis hacer con los ojos tapados. Antes de nada os dejo el tiempo que creáis necesario para observar la sala. ¿Qué es lo que haríais?

Es probable que os quedéis un buen rato intentando registrar en vuestra memoria el mobiliario de la habitación, aquello que os vais a encontrar en vuestro camino desde la puerta de origen a la puerta destino. Cuando lo hayáis memorizado entonces estaréis dispuestos a iniciar la prueba. Os taparán los ojos y avanzaréis con mucho cuidado hasta que os topéis con algo. Trataréis de reconocerlo para identificarlo con vuestra imagen mental de la habitación. Ahora ya tenéis una referencia de dónde estáis y podéis continuar vuestro camino hasta la puerta de salida. Y así hasta que lleguéis a vuestro destino siguiendo vuestro mapa mental de la habitación.

En este caso los muebles os han servido para saber dónde estáis. No os enfadáis porque habéis chocado con ellos sino que los utilizáis como referencia que os permiten saber dónde estáis en vuestro camino hacia la puerta de salida, a pesar que en realidad os están obstaculizando vuestro camino.

Ahora me gustaría regresar a nuestro tema sin olvidarnos del “juego” de la habitación. Ya sabíamos que nuestro reto supondría aprendizaje de cosas que no tenemos y que son necesarias para alcanzarlo. Precisamente por eso es un reto ¿Y si la dificultad nos esté mostrando aquello que nos está faltando? Entonces, las dificultades además de ser un obstáculo, ¿podrían ser también una referencia? Si las entendemos de esta forma, las podemos utilizar para que nos den información muy valiosa acerca de lo que nos está faltando y que podemos aprender o entrenar. Las dificultades son como los muebles de la habitación, más allá de impedirnos llegar a nuestro objetivo, nos están mostrando cual es el camino de los aprendizajes necesarios que debemos adquirir para convertirnos en una persona diferente, con más recursos, capaz de alcanzar aquello que nos hemos propuesto. Y así, nos damos cuenta que sólo podemos conseguir más cuando somos más.

¡Buen viaje!

¿Cómo puedo convertir el odio en algo valioso?

La Ira por Ane VanillaCreo que todos en algún momento hemos sentido odio hacia algo o alguien. Aunque sólo haya sido momentáneo habremos percibido lo intenso de esa emoción y cómo puede llegar a invadir nuestros pensamientos. Antes de hablar sobre ello veamos cómo define wikipedia el odio:

El odio es una emoción de profunda antipatía, rencor, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir el objeto odiado. El odio se describe con frecuencia como lo contrario del amor o la amistad; otros, como Elie Wiesel, consideran al odio como lo opuesto al amor.

Como ya he explicado en otro artículo (¿Podemos cambiar nuestras emociones?) todas las emociones, incluidas el odio, son legítimas. Es más, no se pueden ni se deben controlar. Ahora bien, lo que tampoco puede ocurrir es que el odio te controle a ti. Lo que se puede hacer con las emociones es aceptarlas, y gestionarlas. ¿De qué forma?

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Actuar desde la tolerancia o desde la aceptación. ¿Cuál es la diferencia?

En algún otro artículo (Tolerar vs Aceptar) ya he explicado que no es lo mismo aceptar que tolerar. Las definiciones de ambos términos ya nos lo muestran:

Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

Tolerar: Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

En la aceptación no hay oposición o resistencia. Sin embargo el término tolerar conlleva la idea de permitir algo que no se considera correcto. Por lo tanto hay un juico y se considera que algo o alguien está equivocado y a pesar de ello, se permite.

Ante una persona o comportamiento que no nos gusta tendemos como mucho a tolerar y en contadas ocasiones, lo aceptamos. Seguramente es porque asociamos aceptación con la aprobación de la conducta que nos repugna. Y éste es precisamente el error, porque se puede aceptar sin que ello signifique que estemos de acuerdo.

Por otra parte, si estamos de acuerdo que siempre es más fácil tolerar que aceptar ¿Qué es lo que gano aceptando en contraposición a la simple tolerancia?

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Por favor, no me digas que no me enfade.

Suponed que estáis enfadados por alguna razón. ¿Qué os pasa cuando alguien os dice que no os enfadéis? No sé a vosotros pero a mi no me gusta nada. Supongo que la persona que lo dice lo que pretende es que no me enfade, pero, si ya lo estoy,  ¿de qué sirve que me lo diga?. Así que, si estoy enfadado, por favor, no me digas que no me enfade. ¿Sabes lo que necesito cuando estoy enfadado? Un poquito o más bien, mucha empatía. ¿Cómo me puedes ayudar?

Ayúdame a entender qué es lo que me está pasando sin querer arreglar nada en mí, sólo acompáñame, ayúdame a sentir lo que es ahora.

Permíteme sentirme enfadado, déjame que lo sienta porque seguro que hay algo que es importante para mi que hace que me sienta así. Si soy capaz de reconocer esa necesidad insatisfecha podré dejar de culpar a los demás por mi enfado. El entender que ese sentimiento responde a algo que estoy necesitando me ayuda a aceptar lo que me pasa, me permite sentir lo que siento.

Por favor, no quiero que me hagas sentir mejor, no quiero que mitigues mi enfado, no quieras transformar lo que me pasa….porque eso no es empatía.

No me enjuicies, por favor, no quieras sacar importancia al asunto aunque con eso pienses que me estás ayudando, porque eso no es empatía.

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Los 4 pasos para la expresión de la ira.

 

La Ira por Ane VanillaCulpar, gritar o golpear a alguien, son maneras de expresar nuestra ira. Sin embargo, es un modo muy superficial de manifestar lo que nos ocurre por dentro. ¿Habría una manera más plena de expresar nuestra ira? La CNV (Comunicación No Violenta), al contrario de lo que pudiera parecer, no nos propone reprimirla sino todo lo contrario, nos incita a expresarla de una manera plena. ¿ Os apetece saber cómo?

Lo primero que es útil conocer es la diferencia entre estímulo y causa. Las circunstancias, las personas y sus comportamientos pueden ser estímulos para que nosostros sintamos ira pero en ningún caso podemos decir que son la causa. Es decir, que el primer paso para poder expresar de un modo pleno la ira es reconocer nuestra responsabilidad sobre ella. Este planteamiento puede sonar un poco provocativo pero en realidad no lo es. Mirémoslo a través de un ejemplo.

Supongamos que circulo por la carretera y en mi camino me encuentro un vehículo que circula bastante por debajo de la velocidad que yo acostumbro a circular. Trato de adelantarlo, pero en ese momento pasan vehículos en dirección contraria, lo cual impide la maniobra. ¿Qué es lo que me pasa? Pues que me enfado porque no puedo adelantar y el de delante va muy lento. ¿Acaso podría reaccionar de otro modo?. Continuar leyendo

Las consecuencias de no darse cuenta de lo que se piensa.

Hoy os quiero hablar de algo que nos ocurre contínuamente y de lo que raras veces nos damos cuenta. Me refiero a la confusión entre los hechos y lo que pensamos respecto a los hechos que estamos observando.  Es decir, que confundimos hechos y opiniones (ver al entrada del  ¿saber diferenciar hechos de opiniones? ) y eso tiene sus consecuencias. Permitirme que lo explique con un ejemplo.

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¿Sabes la diferencia entre aceptar y rendirse?

Hay ocasiones en que las cosas no ocurren tal como las habíamos planeado. Aquí podemos encontrar un amplio rango de decepciones. Desde las que podemos considerar como parte de lo cotidiano hasta decepciones o pérdidas que pueden llegar a tocarnos muy intensamente. Tras una pérdida o decepción importante los psicólogos tienen estudiado que pasamos por una serie de etapas. Concretamente, las etapas que describe la Dra. E. Kubler Ross en caso de graves pérdidas son las siguientes:

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué.

3) Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: Es un estado, en general, temporal y preparatorio para la aceptación de la realidad. Requiera recibir grandes dosis de empatía. (¿Qué es la empatía?)

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz sino que es una tristeza serena.

Pero en este artículo me quiero referir a aquellas pérdidas que son menos intensas, pero que debemos afrontar de una forma cotidiana. Y para esta clase de decepciones, lo que sí voy a tomar del proceso descrito anteriormente es que, independientemente del orden y número de etapas por las que se pasa, al final hay una aceptación.

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Relación de artículos publicados hasta ahora.

Han pasado ya casi cinco meses desde que inicié la andadura de este blog, en el mes de octubre del 2011. Ya son unos cuantos los artículos que he escrito y he creído oportuno que esta entrada sea una relación de los artículos escritos hasta el momento.

He pensado que seria bueno hacer un pequeño alto en el camino y volver la vista atrás para ver la senda recorrida para que, a vista de pájaro, podáis tener un pequeño mapa de lo que hemos caminado hasta el momento. El recorrido no va a seguir la línea del tiempo sino que voy a agrupar los artículos por temáticas. Si hacéis clic en el título del artículo iréis directamente a la entrada correspondiente. Continuar leyendo

Las emociones no se pueden controlar, pero sí gestionar.

… o cómo transformar una reacción en una acción elegida: el poder de la conexión.

Para hablar de esto vamos a hacerlo con un ejemplo hipotético. Supongamos que estás en una situación en la cual otra persona se dirige de una forma que para ti es agresiva o poco respetuosa, por ejemplo, eleva su tono de voz para decirte alguna cosa. ¿Qué es lo que nos pasa a nosotros cuando alguien hace algo así? La reacción puede ser diferente en función de la persona e incluso la misma persona puede reaccionar diferente depende del momento en que se encuentre. De ello se deduce que el hecho en sí puede ser el estímulo de lo que sintamos en ese momento, sin embargo no su causa, ya que si fuera así todo el mundo reaccionaría de la misma forma. ¿Por qué ocurre esto? La diferencia está en lo que sentimos en ese momento y lo que nos decimos cuando nos está pasando esto.

Hay una parte que no podemos controlar: lo que estamos sintiendo cuando alguien nos grita. Aceptémoslo, las emociones son siempre reactivas, disparadas por algo que nos ocurre, son de corta duración y no se pueden ni evitar ni controlar. ¿Significa esto que nos debemos resignar a simplemente reaccionar y actuar a lo que nos predisponga cada emoción que sintamos?

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La gente no se resiste a cambiar, se resiste a ser cambiada

Está de moda hablar de cambio y muy poca gente se atreve a decir que no es partidaria de él. Incluso muchos de nosotros podemos llegar a ser promotores del cambio. Vemos alguna cosa que se puede cambiar para ser mejorada. O bien, en una situación conflictiva con otra persona vemos claramente que para el asunto se desencalle, la otra persona debe cambiar alguna cosa.

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