El caballo y el pozo: Las críticas destructivas.

Cuando nos hacen una crítica destructiva nos duele y por ello la rechazamos y nos ponemos a la defensiva. Además, no tenemos ningún control sobre lo que hacen los demás. Vamos, que no podemos evitar que los demás nos hagan críticas destructivas. Entonces, ¿qué podemos hacer con esto? Esta situación me recuerda la historia del caballo que cayó en el pozo.

Cuenta la historia que había un campesino que tenía unos caballos que le ayudaban en los trabajos de su hacienda. Un día, su capataz le avisó que uno de sus caballos había caído en el fondo de un viejo pozo abandonado. Rápidamente, fue a ver qué había pasado. Se encontró que el caballo estaba bien, sin embargo, era viejo y los recursos que había que movilizar para rescatarlo eran muchos. Así que, muy a su pesar, decidió renunciar a su rescate. Lo que sí ordenó fue que sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo.

Así se hizo y empezaron a lanzar tierra para cubrir al caballo y tapar el pozo. Pero entonces ocurrió algo curioso. El caballo, con cada palada de tierra que recibía, lo que hacía era sacudírsela de encima y utilizarla para subir un poco más el nivel del fondo del pozo. Y con cada palada hacía lo mismo. Hasta que llegó un momento que el fondo del pozo quedó a una altura suficiente que permitió al caballo saltar y salir de su trampa.

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Simpatía y empatía. ¿Cual es la diferencia?

El otro día, en una conversación con un amigo, me explicó lo indignado que estaba con algo que le había ocurrido en el trabajo. En otro departamento habían hecho algo que, según su modo de entender su trabajo, era una manera muy poco profesional de hacer las cosas. Mientras me lo explicaba notaba cómo se iba enfadando cada vez más, al corroborar lo mal que lo habían hecho. Eran aspectos que para él eran de suma importancia, y precisamente por ello, el hecho que los otros no hubieran actuado así, le hacía indignarse todavía más.

La conversación ocurrió muy deprisa, de una forma improvisada, y la verdad es que en aquel momento sólo supe darle simpatía y no auténtica empatía, que es lo que creo que necesitaba. Y hay una diferencia muy importante. Le doy simpatía si cuando me explica algo, le doy la razón. “Sí, claro, es que no hay derecho con lo que te hacen” podría ser una respuesta típica. Cuando alguien se queja ante nosotros muchas veces es lo que pide, la adhesión a su causa. Pero si lo hacemos no estoy seguro que le seamos de utilidad.

En cambio, empatía sería olvidarse de uno mismo, de si estoy o no de acuerdo con lo que explica y tratar de conectarme con lo que le pasa con lo sucedido. Una manera puede ser simplemente escucharle en silencio. Otras veces, podemos utilizar alguna pregunta. En lo ocurrido con mi amigo, la conversación podría haber ido así:

Yo: Creo que estás muy enfadado con lo ocurrido ….
Amigo: Sí, me pongo de los nervios cuando veo esas chapuzas.
Yo: Ya veo,… Si los demás hubieran actuado de otra forma más acorde con tus criterios de calidad, tú estarías más tranquilo porque para tí es muy importante esa calidad en los resultados.
Amigo: Sí, ya sabes que mi trabajo es algo muy importante para mí. Y los demás no lo valoran.
Yo: Tu trabajo es algo que valoras mucho, y supongo que te encantaría poder compartir esa satisfacción por el trabajo bien hecho con los demás. Eso es lo que te falta y por eso te enfadas, ¿es así?
Amigo: Sí…
Yo: Te encantaría que los demás supieran eso y que contribuyeran a tu necesidad de autorealización y que pudieras compartir esas inquietudes con esas personas para trabajar compartiendo esos mismos criterios.
Amigo: Sí. Creo que es eso…
….

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El impacto de lo que pensamos con un chiste.

El otro día estaba esperando a que mi hija saliera del entrenamiento del fútbol cuando me llamó la atención una persona que iba caminando sola y gesticulando ostensiblemente. Hoy en día es habitual porque en muchos casos se habla por teléfono móvil través de unos auriculares con micrófono. El caso es que la persona de la que os hablo no llevaba ningún auricular ni estaba hablando por teléfono.

Muchas veces, a éstas personas se las dice que no están muy cuerdas. ¿Porqué? Pues supongo que están tan metidos en sus diálogos internos que no se dan ni cuenta que son eso, internos, y que por lo tanto no tiene ningún sentido ni hablar en voz alta o gesticular, que son acciones hacia el exterior. Si consideramos sólo este aspecto para decir que estamos cuerdos o locos, entonces la linea que separa unos de otros es muy delgada. Ahora os explico mi interpretación.

Los supuestamente cuerdos nos damos cuenta (me vais a permitir que me incluya en esta categoría) cuándo lo que nos decimos es sólo nuestro y tenemos esa consciencia para no exteriorizarlo. Ahora bien, ¿cuantos de nosotros podemos estar seguros que nuestros diálogos internos, especialmente si hay en ellos fuertes emociones, no se manifiestan en el exterior sin que nos demos cuenta de ello? ¿Cómo podéis estar seguros que exteriormente no se manifiesta aquello que estáis pensando?

Os propongo que observéis a la gente en el metro, un lunes por la mañana. Las personas vivimos tan absortos en nuestros pensamientos que no vemos al que tenemos delante. Y sino, fijaros en las miradas de la gente, perdidas en el infinito, o mirando al suelo, o jugando con su smartphone compulsivamente como una forma de escapar al no saber estar con uno mismo.

¿Qué diferencia hay entonces entre cualquier persona perdida en sus pensamientos y la persona que vi el otro día que hablaba sola? La única diferencia es que una exterioriza su estado interno y la otra no pero, en lo esencial, están igual de perdidas en sus pensamientos.

Alguno de vosotros se podría preguntar, ¿hay algo de malo en ello?. La cuestión no es que sea bueno ni malo. Lo único que os planteo es que ésto hace que perdamos de vista que una cosa es lo que pasa y otra muy diferente es lo que pensamos al respecto de lo que está pasando. Lo segundo es una producción propia fruto de cómo somos, de nuestros valores, de nuestras vivencias personales. Desde luego que tiene que ver con lo que está pasando pero que NO es lo que pasa. (Podéis ver ->  El mapa no es el territorio). Ante la misma cosa pueden haber tantos diálogos internos como gente hay que mira la misma cosa y confundirlo con la realidad puede llevarnos graves consecuencias (podéis ver la primera parte del artículo ->Etiquetar a las personas)

Para ilustrar esto mismo de otra forma menos trágica os voy a explicar un chiste.

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Una noche muy oscura, sin luna …

Es una noche muy oscura, sin luna. Estás conduciendo por una carretera solitaria. Entras en una recta y pones las luces largas. No hay nadie más que tú, la carretera y las sombras que se crean con la luz de los faros. El final de la recta se acerca y aparece otro vehículo en dirección contraria. También sus faros iluminan la noche. Pones las cortas para no molestar. El otro vehículo no. Cada vez está más cerca y su luz hiere tus ojos. Le haces unas ráfagas pero no hace caso. Te enfadas. A pesar de que la luz te molesta mucho mantienes la vista en la carretera.

Entonces el coche que te deslumbraba te rebasa y puedes ver de nuevo la carretera. Es posible que aun te duelan los ojos, pero es un dolor diferente. Es más, te das cuenta que ahora ves la carretera de otra forma porque se ilumina con otro tipo de luz. No sabes muy bien cómo definirla … quizás sea más serena. Es la misma carretera solitaria, en la misma noche cerrada, y sin embargo te das cuenta que hay otros caminos que ahora ves y que antes no podrías haber visto.

 

Este simple relato para mí es una metáfora de lo que nos pasa con los sentimientos desagradables. Si los miras cara a cara te molestan e incluso te pueden herir. Sin embargo si los aceptas, puedes encontrar en ellos un sentido. Están ahí para decirte que te falta algo que es muy importante: hay una necesidad insatisfecha (Listado de necesidades). Cuando investigas y descubres cual es y lo importante que es para ti, puedes aceptar el sentir lo que sientes, te permites sentirlo. Y cuando lo haces, de repente todo tiene sentido. Te quedas el tiempo necesario para honrar esa necesidad tan importante que no está satisfecha. La aceptación transforma ese dolor en una tristeza serena. Entonces entiendes que puedes estar triste y sereno al mismo tiempo. Esta es la alquimia de la aceptación.

¡Buen viaje!

 

¿Es cierta la frase “Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas”?

Hay una frase que se oye muchas veces y que produce sensaciones y efectos contradictorios. Es la siguiente: ” Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas“. En ocasiones, hay comentarios irónicos, como por ejemplo:

– Sí claro, si me lo propongo, puedo a llegar a ser un Messi del fútbol, ¿Verdad que no?. Entonces esta frase es mentira.

Analicémoslo.

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Por favor, no me digas que no me enfade.

Suponed que estáis enfadados por alguna razón. ¿Qué os pasa cuando alguien os dice que no os enfadéis? No sé a vosotros pero a mi no me gusta nada. Supongo que la persona que lo dice lo que pretende es que no me enfade, pero, si ya lo estoy,  ¿de qué sirve que me lo diga?. Así que, si estoy enfadado, por favor, no me digas que no me enfade. ¿Sabes lo que necesito cuando estoy enfadado? Un poquito o más bien, mucha empatía. ¿Cómo me puedes ayudar?

Ayúdame a entender qué es lo que me está pasando sin querer arreglar nada en mí, sólo acompáñame, ayúdame a sentir lo que es ahora.

Permíteme sentirme enfadado, déjame que lo sienta porque seguro que hay algo que es importante para mi que hace que me sienta así. Si soy capaz de reconocer esa necesidad insatisfecha podré dejar de culpar a los demás por mi enfado. El entender que ese sentimiento responde a algo que estoy necesitando me ayuda a aceptar lo que me pasa, me permite sentir lo que siento.

Por favor, no quiero que me hagas sentir mejor, no quiero que mitigues mi enfado, no quieras transformar lo que me pasa….porque eso no es empatía.

No me enjuicies, por favor, no quieras sacar importancia al asunto aunque con eso pienses que me estás ayudando, porque eso no es empatía.

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Relación de artículos publicados hasta ahora.

Han pasado ya casi cinco meses desde que inicié la andadura de este blog, en el mes de octubre del 2011. Ya son unos cuantos los artículos que he escrito y he creído oportuno que esta entrada sea una relación de los artículos escritos hasta el momento.

He pensado que seria bueno hacer un pequeño alto en el camino y volver la vista atrás para ver la senda recorrida para que, a vista de pájaro, podáis tener un pequeño mapa de lo que hemos caminado hasta el momento. El recorrido no va a seguir la línea del tiempo sino que voy a agrupar los artículos por temáticas. Si hacéis clic en el título del artículo iréis directamente a la entrada correspondiente. Continuar leyendo

Estar presente

Hola,

hoy os quiero hablar sobre lo que es estar presente, vivir el momento y fluir en él sin pensar en lo que fue ni en lo que va a ser. Es lo que el autor del libro “Fluir (Flow)”, Mihaly Csikszentmihalyi, llama “estados de experiencia óptima” en los que uno se siente poseído por un estado de concentración y gozo creativo,  de absorción absoluta en lo que se está haciendo, cuando todo el mundo entero desaparece para estar sólo ahí. Ya no hay ego y con él los conflictos emocionales. Este estado de máximo goce y rendimiento.

¿Alguno de vosotros ha experimentado en algún momento de vuestra vida este estado experiencia óptima? ¿Podríamos aprender a reconocer estos estados para aprender a ser más creativos y alcanzar una calidad de vida superior?

Aquí tenéis el video. Es un fragmento de la película El Guerrero Pacífico. Disfrutadlo

El guerrero pacífico

¿Estás o no estás?

Hace unos días publiqué una entrada titulada “Fregar los platos para fregar los platos”. En él se habla de la capacidad transformadora de vivir el momento presente. Para ello se explica cómo una experiencia tan poco atractiva como lavar los platos se puede convertir en algo único e irrepetible, en algo extraordinario, únicamente estando atentos al momento presente para vivirlo sin juzgarlo, estando en él y dejando todo lo demás. Estar presentes al 100% es la alquimia que convierte el plomo en oro, que transforma lo insustancial en algo único, irrepetible y por ello mágico y digno de ser honrado.

Pues bien, el video de hoy para mí está relacionado con esto pues el hecho de “estar pero no estar” (estar de cuerpo presente pero con la mente en otro sitio) nos impide vivir la vida en toda su plenitud. Y quizás el momento presente merezca que le dediquemos toda nuestra atención, para ser vivido en su plenitud. Honremos el ahora, que es lo único que tenemos. Ya me contareis…

Disfrutad del video y buen viaje.