Los buenos propósitos de principio de año

Hoy quisiera compartir contigo el capítulo número 16 de Conecta 3, el podcast que hacemos Dani Muxi, Alicia Mánuel y yo mismo para difundir la CNV (Comunicación Noviolenta) de una forma seriamente divertida. En este capítulo, por ser el primero de año, hemos querido tratar sobre los buenos propósitos, algo que muchas personas hacemos cuando comienza el año nuevo. En este episodio te encontrarás con los siguientes contenidos.

En la sección de “La anécdota” comentamos la recopilación que ha hecho Dani con la colección de buenos propósitos más habituales que la gente hace. Hay cosas realmente sorprendentes, y otras no tanto… ¿Quieres saber cuáles?

En la sección del “Debate” hacemos un recorrido a través de tres preguntas. La primera es ¿Porqué los buenos propósitos a principio de año? La segunda responde a la inquietud de calificar los propósitos como buenos propósitos ¿que hay debajo de calificar los propósitos como “buenos”? Finalmente, la tercera pregunta es ¿Porqué fracasan los buenos propósitos que nos marcamos a principio de año? Te animo que escuches las respuestas que damos el equipo de Conecta 3 a estas preguntas.

Después podrás escuchar en la sección “la cita” un pasaje de “Alicia en el país de las maravillas” que hemos creído adecuado a la temática del programa. No te lo pierdas.

Seguidamente podrás escuchar la sección “La llamada”. En esta ocasión recibimos la llamada del Sr. Exuperio que nos explica una cuales son sus buenos propósitos un compartirá con nosotros una estrategia para ver si consigue una tasa de éxito mayor. Si lo escuchas quizás te sorprenda 😉

Luego podrás escuchar la sección “Ojos que ven corazón que siente” en la que compartimos situaciones de nuestro día a día y cómo las hemos vivido. Hacías programas que no aparecía esta sección, así que si te gusta especialmente, ahora tendrás la oportunidad de escuchar esta sección.

Finalmente tenemos la sección “La voz del escuchante” en la que nuestros “escuchantes” se han atreven ha dejarnos mensajes de voz o de Whatsup (+34 644 74 60 75 ) en los que nos plantean dudas, inquietudes o simplemente comparten cosas con nuestra comunidad de seguidores. En este episodio, una persona que habitualmente nos deja mensajes, nos plantea una pregunta muy interesante: ¿Qué decir a una persona que acaba de sufrir una pérdida personal muy importante? Si quieres saber lo que pensamos de esto y cómo nos conecta con el tema de la exigencia, te recomiendo que lo escuches.

Aquí tienes el enlace al programa.

¡Buen viaje!

 

Cambiar de perspectiva no es lo mismo que hacer concesiones

Resultat d'imatges de perspectivaHay ocasiones en las que, en una discusión, una de las partes decide hacer una concesión para evitar un conflicto. A corto plazo puede ser una buena solución. Sin embargo, el conflicto en realidad no se ha resuelto sino que se ha aplazado. La parte que cede y hace una concesión puede generar resentimiento hacia la otra parte. Si esto se convierte en un patrón que se repite en el tiempo, el resentimiento se acumula y puede pasar que una circunstancia aparentemente insignificante desate un gran conflicto. Es aquello de “traga sapos y vomita dragones“.

Así que mi propuesta de hoy para ti es que, en vez de hacer concesiones, lo que hagamos es un cambio de perspectiva que no tiene el inconveniente de generar resentimiento y respuestas explosivas y permite generar soluciones eficaces. Si quieres saber cual es la diferencia y como se puede hacer te recomiendo que continúes leyendo este artículo. ¿Me acompañas?

Continuar leyendo

La intuición empática frente a las conjeturas intelectuales

Resultat d'imatges de conjeturaHoy quisiera hablarte de la diferencia entre tener una intuición empática de lo que es tener conjeturas intelectuales, situándolo en el marco de una conversación. Concretamente, me refiero a ese diálogo interno que se produce cuando estás escuchando a otra persona.

Para explicarte esta distinción creo que lo mejor será hacerlo a través de un ejemplo. Supón que vienes un día a verme y me dices que quieres explicarme una cosa que te inquieta y empiezas a hablarme, y yo me quedo en silencio. En tu conversación me explicas algo que me dispara en siguiente pensamiento:

  • “Ah mira, lo que yo creo que le está pasando es que quiere una cosa pero lo que expresa es otra cosa diferente. Quizás me está tratando de ocultar algo o se está auto engañando.”

Esto podría ser el ejemplo de una conjetura intelectual en el sentido que es algo que yo pienso que podría pasarte desde una perspectiva intelectual, mental. Analizo, comparo con mis patrones y modelos mentales y hago un diagnóstico de lo que podría estar pasándote.

Ahora que estamos de acuerdo respecto a lo entiendo como una conjetura intelectual te explicaré qué es para mi la intuición empática. Se parece a la anterior en el sentido que la intuición empática también indica que es algo presuntivo, es decir, que no tengo certeza sobre eso. Sin embargo, esa intuición se emite no desde algo intelectual sino desde la empatía, desde el corazón. Desde luego es una forma de hablar metafórica, no literal pero a mi me parece útil para entender mejor la diferencia.

Te propongo utilizar el mismo ejemplo que antes para ver mejor esa diferencia. Recuerda que vienes a verme para explicarme algo que te inquieta. Tendría una intuición empática si pensara de la siguiente forma.

  • “Vale. Me doy cuenta que cuando pienso que quizás estás tratando de ocultar algo entonces me siento inquieto porque necesito claridad y es algo que yo valoro y necesito. También me parece intuir incomodidad en tu expresión, quizás porque también esté necesitando claridad u honestidad, aunque no tengo ninguna certeza sobre eso. La única manera de saber es preguntártelo, así que es lo que voy a hacer ahora mismo.”

Si te fijas, la diferencia con respecto a la conjetura intelectual es que mi intuición (y no certeza) viene de lo que yo creo que tu podrías estar sintiendo y necesitando. Como hago referencia a necesidades y sentimientos, metafóricamente digo que viene del corazón, para distinguirlo de las conjeturas intelectuales que digo que vienen de la cabeza.

Ahora, quizás te esté preguntando: vale, ¿porqué te empeñas en hacer esta distinción? ¿Porqué es tan importante?

El impacto de este distinción en la calidad de la conexión que tenemos con las personas

Creo que la respuesta me la podrías dar tu mism@. ¿Te sentirías igual si te dijera la conjetura intelectual del ejemplo, que si te lo expresara en forma de intuición empática? Supongo que no. Quizás en la primera podrías pensar que te estoy juzgando. Si tenemos mucha confianza y conexión quizás se podría superar la desconexión y separación que provoca ese juicio, e incluso quizás podría ayudarte a ver que quizás te estás auto engañando. O no, porque sólo es una conjetura, no una certeza. Y también podría pasar, que la confianza y conexión de ese momento se rompiera porque la conjetura intelectual implica que te estoy juzgando. Y cuando a alguien le juzgan se puede sentir atacado por lo que es posible que se ponga a la defensiva.

En cambio, en la intuición empática no hay juicio sino que hay un intento de conectar con la otra persona a través de lo que podría estar sintiendo y necesitando. Incluso, aunque no acierte con el sentimiento y la necesidad, podría hacer otra intuición empática para tratar otra vez de conectar contigo, no desde lo intelectual, y más desde “el corazón”. ¿Qué tipo que conexión tu prefieres? Y sobretodo, ¿qué es lo que más te ayudaría para aclarar qué es lo que te está pasando?

Bajo el paradigma de la intuición empática hay la creencia y la fe que no hay que intervenir para cambiar ni arreglar al otro, sino que se trata de tener la confianza que la otra persona es capaz de encontrar claridad y dar el espacio para que eso sea posible a través de la empatía. Y alegrarte cuando eres testigo una y otra vez que eso pasa.

Conclusiones

Con esto no quisiera decir que hacer intuiciones es mejor que conjeturas, simplemente porque muchas veces los pensamientos surgen sin que se puedan evitar. No te estoy hablando de reprimir o controlar pensamientos. Lo que sí que está en nuestras manos es poner conciencia y darnos cuenta cuando estamos haciendo conjeturas intelectuales y cómo trasnformarlas en intuiciones empáticas si queremos conectar de forma profunda con la otra persona.

Así que esta es mi propuesta de hoy para ti. Que tengas …

¡Buen viaje!

¿Te cuesta expresar gratitud? ¿Y recibirla? la diferencia entre cumplidos y agradecimientos

Resultat d'imatges de agradecimientoCon este artículo quiero darte la bienvenida a mi blog después del paréntesis del mes de agosto, que es mi período vacacional. Este año ha sido el primero desde que empecé el blog en noviembre del 2011 que no he mantenido mi costumbre de publicar un artículo cada semana. Espero que seas comprensivo conmigo. En mi blog estan a tu disposición los 253 artículos publicados hasta ahora.

Ya tenía ganas de volver a conectar contigo, y quisiera hacerlo para hablarte sobre las dificultades que podemos tener para expresar la gratitud hacia los demás i/o para recibir un agradecimiento que alguien nos hace. ¿Te apetece acompañarme?

Continuar leyendo

“Todo lo que nos irrita de los demás puede conducirnos a la comprensión de nosotros mismos” C. Jung

Hoy empiezo con esta cita de Carl J. Jung porque me parece una manera excelente de introducir el concepto de Necesidades según la Comunicación Noviolenta (CNV) y el papel central que juegan en la comprensión del ser humano. Pero mi propuesta no es una viaje teórico sobre la naturaleza humana sino que voy a tratar de explicarte qué sentido tiene para mi esta cita de Jung. ¿Me acompañas?

Continuar leyendo

Las consecuencias de culpabilizar a los demás de nuestros sentimientos

En muchas ocasiones oigo decir cosas similares a “él me ha hecho sentir mal” o “Me has hecho llorar“… Estos son ejemplos que demuestran de qué forma hacemos responsables a los demás nuestros sentimientos. La lógica que hay detrás de esto es algo parecido a lo siguiente: La otra persona hace algo, yo me siento mal (aunque no sea muy consciente de ello), así que la otra persona es culpable que yo me sienta mal.

Hoy quisiera hablar de esto porque esta forma de pensar tiene grandes inconvenientes y me gustaría aportarte una alternativa a la ya conocida de culpabilizar a los otros o a ti mismo, por sentirte como te sientes. Lo que se trata de estar o no en lo cierto, sino de ampliar tu campo de posibilidades para que tú elijas qué hacer ¿te apetece?

Continuar leyendo

Eres un inútil, 2ª parte. El enfoque de la CNV

En la entrada anterior vimos juntos lo que ocurría cuando alguien nos decía algo parecido a “Eres un inútil“, nos sentíamos molestos por ello y queríamos disponer de alguna respuesta diferente a las ya conocidas. La primera que repasamos fue la de responder al “ataque” con un contraataque, como por ejemplo “Pues mira que tu !“. La segunda que vimos fue, atacarse a uno mismo, por ejemplo decir “Sí, es verdad, soy un desastre, todo lo hago mal“. La tercera que vimos fue la de huir, es decir, irse sin decir nada.

Lo que planteamos en el último post fue, ¿hay alguna otra forma de responder que no sea, atacar, contra atacar o huir? ¿Hay alguna manera de responder que suponga que yo sea tenido en cuenta sin que ello suponga responder de alguna de estas formas? Yo creo que sí y si me acompañas lo veremos juntos tal y como te prometí en mi último post.

Continuar leyendo

¡Eres un inútil!

Es posible que alguien te haya dicho alguna vez “eres un inútil“. Habrá casos que eso no te haya molestado, aunque yo estoy interesado en aquellos casos en los cuales eso sí que te ha afectado.

¿Recuerdas algún caso en concreto? ¿Esta situación te ha bloqueado de alguna manera o ha provocado una escalada de violencia verbal que no te ha llevado a ningún sitio? ¿Te gustaría ver alguna alternativa que te permita ser más flexible y eficaz para otras veces que ese repita? Si tu respuesta es afirmativa entonces te podría resultar de utilidad acompañarme en este artículo, ¿Te apetece?

Continuar leyendo

El lenguaje que bloquea la comunicación

Hoy me gustaría que veamos juntos uno de los elementos que según la CNV (Comunicación NoViolenta) bloquea la comunicación entre las personas. Se trata de los juicios moralistas, que son aquellos que emitimos cuando las personas no actúan de acuerdo con nuestros valores. Culpar, etiquetar, comparar o criticar a otra persona son formas de hacer juicios moralistas.

¿Qué te pasa cuando alguien utiliza este tipo de lenguaje? Supongo que no te vienen muchas ganas de acercarte, de colaborar o de simpatizar con esa persona, ¿verdad? Cuando hacemos esto, es muy difícil que aparezca la tendencia natural a la compasión y a la colaboración que tiene el género humano. Por eso te decía que este tipo de lenguaje bloquea la comunicación entre las personas.

No sé que te ocurre a ti, pero lo más habitual (no lo más natural) es que cuando alguien hace algo que me molesta me sale este tipo de lenguaje. Por ejemplo, alguien me adelanta de una forma inapropiada y digo que es un idiota. Si mi hija no me agradece un regalo digo que es una desagradecida. Si mi compañero no me saluda, digo que es un antipático…

Continuar leyendo

¿Me puedes decir hola?

Hoy quiero empezar contándote algo que me ha pasado hace poco. Estaba esperando el ascensor en el hall del edificio donde trabajo. Eran aproximadamente las ocho de la mañana. Pulso el botón para que baje el ascensor y me quedo esperando. Mientras espero viene una persona que se queda esperando a mi lado. Le miro para establecer contacto visual y saludar, pero lo otra persona no lo hace y se pone a mirar su móvil.

Al cabo de unos segundos las puertas del ascensor se abren. La otra persona entra en el ascensor y luego lo hago yo. Cada uno marca su piso: yo al sexto, la otra persona al segundo. Vuelvo a mirarle para ver si puedo contactar visualmente con él, pero se queda mirando hacia las puertas del ascensor. Se cierran y esa persona se queda en la misma posición, con la mirada puesta hacia un lugar en el infinito, como si su mirada fuera capaz de traspasar las puertas metálicas y las paredes. Llegamos al segundo. Se abren las puertas y no se gira hacia mi ni dice nada. Simplemente sale.

Yo continuo mi “viaje” hasta el sexto piso. Al salir al rellano me doy cuenta que estoy enfadado, lo cual me sorprende. Lo que ha ocurrido, si lo miras desde el punto de vista de los hechos, no parece ofensivo. No ha habido ninguna cara agresiva, ningún insulto, … nada.  Simplemente no me ha dicho nada ni al entrar ni al salir.

Sin embargo me doy cuenta que tengo un montón de juicios y pensamientos sobre esa persona que acaba de subir conmigo en el ascensor. Por ejemplo, pienso cosas como “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….”

Me enfado porque pienso que los demás, en este caso, la otra persona, debería actuar de una forma diferente a como lo está haciendo. Debería saludar y decir hola. Antes de continuar, me gustaría que viéramos juntos algunas cosas.

Lo que hacen los demás tiene una influencia sobre mis sentimientos, pero no es su causa.

Lo primero que me gustaría que veamos juntos es que otra persona persona puede vivir esto que me ha ocurrido, de una forma completamente diferente a la mía. Sin ir más lejos, es posible que tú, en una circunstancia similar, no te enfades. Lo que quiero decir con esto es que, lo que hacen las personas es un factor que influye en mis emociones pero no es su causa. Si fuera así, siempre que ocurren los hechos que te acabo de relatar, me enfadaría yo, tú y todas las personas del mundo mundial, y esto no es así ¿verdad? Por ejemplo, yo puedo recordar otras ocasiones en las que ha ocurrido lo mismo pero no me he enfadado. Si fuera la causa, siempre que ocurre esto, todas las personas del mundo nos enfadaríamos, pero no es así.

La causa de mi enfado es un pensamiento

Me gustaría que vieras conmigo que, lo que hace que me enfade es mi forma de pensar acerca de lo que ha pasado. Mira, por un lado pienso que esa persona esta siendo desconsiderada conmigo al no mirarme ni saludarme. Me estoy diciendo que me falta al respeto. Pero lo que realmente hace que me enfade es que la forma como se comporta considero que es “incorrecta”, es decir, que se “debería” comportar de una forma diferente a como lo ha hecho.

Fíjate que lo que me ocurre es que me convierto en un juez que dicta lo que es un comportamiento correcto del que no lo es. Así, lo inadecuado merece ser castigado. Me revelo contra lo que es y me digo que eso no debería ser así. ¿lo ves?

Todos los juicios tienen un buen motivo

Lo que yo pienso sobre las circunstancias y mis juicios sobre los demás y sobre mí mismo siempre tienen como causa raíz una o varias necesidades y valores universales. Al menos así lo postula la CNV (Comunicación Noviolenta) y todavía no he podido encontrar ningún caso en que esto no sea así. Permíteme que lo aplique a mi ejemplo.

Cuando me estoy diciendo “Qué antipático que es. No es capaz de mirar a las personas que estamos compartiendo un lugar tan pequeño como un ascensor. Qué desconsiderado hacia los demás. Parece que no le importen para nada las personas….” la causa raíz es que hay necesidades/valores universales como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, … que son muy, muy importantes para mi y que me están faltando en este momento.

Si estas necesidades no fueran valiosas no tendría estos juicios sobre esta persona y tampoco estaría enfadado en absoluto. De hecho me daría absolutamente igual. ¿Ves lo que quiero decir con que todos los juicios tienen un buen motivo? Siempre hay algún valor o necesidad universal que me está faltando que está en la raíz de mis juicios sobre los demás.

¿Qué hago yo con todo esto?

Comprender que mis juicios hacia la persona del ascensor tienen su raíz en necesidades tan bellas como la consideración, ver y ser visto por los demás, la conexión y el contacto con los seres humanos, me ayuda a conectar con lo que es esencial para mi. Desde este lugar ya no siento rabia ni quiero que los demás se comporten de una forma determinada. Ni siquiera su comportamiento me parece incorrecto a pesar que no sea de mi agrado. De hecho, ahora empiezo a pensar que en la raíz del comportamiento de la otra persona debe haber también unos buenos motivos.

Me encantaría que me hubiera saludado, porque para mí son muy importantes todos estos valores que hemos visto, pero ahora ya no quiero obligar a nadie a que se comporte de una forma determinada. Sabiendo ahora lo que sé, la próxima vez que me pase lo mismo, quizás pueda conectar con estos valores tan importantes y quizás le diga algo como “Buenos días”. A ver qué pasa. Ya te lo contaré.

¡Buen viaje!