¿Las cosas tienen sentido?

Un terremoto o una catástrofe natural, ¿pueden tener sentido? Que un niño pequeño muera por una enfermedad, ¿tiene sentido? Que una persona que pasea tranquilamente por la acera de una ciudad, sea atropellada por un coche y muera, ¿tiene eso sentido? En general, las cosas que pasan, ¿tienen sentido?

Cuando nos ocurren cosas desagradables o terribles buscamos desesperadamente que eso tenga algún sentido. Es como si que para que las cosas pasen tuviera que haber una explicación.No sé qué es lo que tu opinas al respecto. Yo creo que las cosas que pasan pueden ser los efectos de unas causas, y que suceden independientemente de que tengan sentido o no lo tengan para mí.

Me parece un poco pretencioso por mi parte esperar que las cosas pasen o dejen de pasar, esperando que haya alguien como yo que dé el visto bueno para que eso suceda. Un terremoto que arrasa ciudades y pueblos y mata a miles de personas tiene unas causas geológicas, y ocurre independientemente que tenga o no tenga sentido para mí. Esto me trae a la memoria una cita que tiene que ver con el sentido de justicia en la vida. En palabras de Mordecai Kaplan,

Esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como esperar que el toro no te embista porque eres vegetariano.

Lo que yo creo es que las cosas no tienen intrínsecamente sentido, aunque sí creo que las personas buscamos y podemos encontrar un sentido a las cosas que nos pasan. Así que de lo que se trata es de poner el foco en nosotros y no en las cosas que suceden. Con todo esto, la pregunta que ahora me viene es: ¿Qué es lo que me impulsa a buscar sentido a las cosas? ¿Para qué busco un sentido a las desgracias que me acontecen en la vida?

Si te parece podemos buscarlo juntos. Lo que se me ocurre es que recordemos algo que nos haya pasado en la vida que no tenga sentido. Yo ya tengo el mío, ¿tienes tú el tuyo? Me espero… Ahora te pido algo (o mucho) de imaginación. Supón que por arte de magia, ya has encontrado el sentido a ese suceso. Golpe de varita mágica y … ¡zas! Ahora lo ves claro. Todo lo que pasó, ves que tiene todo el sentido del mundo.

¿Cómo te sientes ahora que todo tiene sentido? ¿Cómo ha cambiado la forma en que estás viviendo esas circunstancias? Quédate un rato ahí para experimentarlo.

….

Me encantaría que me pudieras explicar qué te ha sucedido. Lo que a mí me ha ocurrido es que tengo una gran sensación de tranquilidad. Eso no me ha quitado la sensación de tristeza pero es una tristeza tranquila, podría decir que es dulcemente amarga. Cuando las cosas dolorosas que nos pasan tienen sentido, se produce algo que hace posible que los sentimientos se transformen. ¿Porqué?

Cuando encuentro sentido a algo, eso me ayuda a aceptar las circunstancias por penosas que éstas puedan ser. Al aceptar dejo de resistirme y de vivir peleado con lo que me ha ocurrido y eso me permite trascender la rabia. El aceptar es como un poderoso disolvente que me “des-a-pega” de una realidad dolorosa que ya no puedo cambiar. Es entonces cuando dejo de preguntarme ¿Cómo ha podido pasarme esto a mí? Esto es poderoso porque es el paso necesario para poder hacer el siguiente paso.

Cuando encuentro sentido a algo que me ha pasado y lo he aceptado, entonces es posible encontrar un “para qué” y eso hace que mire hacia adelante. Un “para qué” me impulsa a moverme hacia un futuro mejor a partir de lo que es, y me da la energía para hacer cosas, o “simplemente” me da la energía suficiente para continuar. Esto me recuerda una cita de Nietzsche que dice:

«Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo»

El ejemplo de Viktor Frankl

Este psiquiatra Austríaco pasó por la dolorosa experiencia de los campos de concentración nazis. Viktor Frankl sobrevivió al Holocausto, pero tanto su esposa como sus padres fallecieron en los campos de concentración. A su regreso escribió el libro “El hombre en busca de sentido“, (por cierto te recomiendo encarecidamente su lectura). En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir.

Las personas que buscaron y encontraron un sentido a todo esa locura, tuvieron una energía vital suplementaria que les permitió aumentar sus probabilidades de supervivencia. Quizás te estés preguntando, ¿qué razones para vivir podrían encontrar personas que vivieron situaciones tan “sin sentido” como los prisioneros de los campos de concentración? Cada una tuvo que encontrar su propio sentido y habitualmente eran motivaciones que iban más allá de su propia persona. El propio Viktor Frankl encontró en el amor que sentía por su familia y por su esposa la fuerza para continuar luchando. Así, escribiría después

“[…] la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor”.

Otros prisioneros la encontraron reconfortando a los demás, … Cada persona tuvo que encontrar la suya. (Puedes leer más en: Monografías: El hombre en busca de sentido)

Nuestra responsabilidad

Así que, quizás, ante cualquier situación dolorosa nos encontramos ante la responsabilidad de buscar dentro de nosotros, un sentido a todo eso que nos está pasando, un sentido que, a su vez, lo encontramos curiosamente fuera de nuestro ego, cuando hay un para qué que nos trasciende. En palabras de Frankl:

«Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.»

Te deseo que siempre puedas encontrar un “buen sentido” y …

¡Buen Viaje!

San Jorge y el dragón: un cuento sobre el miedo

La entrada de hoy es un relato que escribí para el día de Sant Jordi. La imagen de San Jorge matando el dragón es muy potente para mi. ¿Tuvo miedo antes de enfrentarse al dragón? ¿Cómo lo superó? Para responder a estas preguntas he inventado un cuento. A ver si te gusta.

P.S. Aquí tienes la versión escrita (San Jorge y el dragón llamado Miedo)

San Jorge y el dragón: un cuento sobre el miedo

La entrada de hoy es un relato que escribí para el día de Sant Jordi. La imagen de San Jorge matando el dragón es muy potente para mi. ¿Tuvo miedo antes de enfrentarse al dragón? ¿Cómo lo superó? Para responder a estas preguntas he inventado un cuento. A ver si te gusta.

P.S. Aquí tienes la versión escrita (San Jorge y el dragón llamado Miedo)

Gestión de conflictos. Plan de acción

conflictPor fin ya hemos llegado a la última entrega sobre cómo gestionar conflictos. Juntos hemos recorrido un camino que empezó en la primera entrega, cuando vimos cuales son los factores clave para resolver una situación conflictiva. En la segunda parte aprendimos a traducir nuestros juicios en necesidades y en la tercera aplicamos la misma habilidad para descubrir las necesidades que se escondían detrás de un comportamiento.
En esta última entrega, tal y como te prometí, toca dejar de reflexionar y entrar en acción. ¿De qué forma? Pues haciendo peticiones y negociando estrategias que puedan ser adecuadas para todas las partes.
Todo ello se sustenta en que, la inmensa mayoría de los conflictos se producen a nivel de estrategias pero no a nivel de necesidades. Ya vimos que descubrir las necesidades que hay detrás de un comportamiento es muy importante  a la hora de buscar estrategias. Para explicarte con mayor claridad esto que estoy exponiendo te pondré un ejemplo de un conflicto. Para ello haré el proceso desde el principio, para que puedas ver las diferentes fases y etapas por las que voy a pasar aplicándolo de una forma práctica. Vamos allá.

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Gestionar conflictos, 3ª parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer.

conflictBienvenid@ a la tercera parte que trata sobre la gestión de conflictos. Recuerda que en el primer artículo de la serie (Gestionar conflictos (1era parte) vimos juntos  la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello. En la segunda parte (Gestionar conflictos 2ªparte) aprendimos a traducir juicios en necesidades, que son las razones profundas que dan sentido al conflicto y que conviene que no pierdas por el camino y quedamos que en esta entrada íbamos a tratar de mirar hacia la otra parte en conflicto.

Antes de entrar en materia, creo que es muy importante resaltar cual va a ser el marco general de todo el proceso:  la intención de conectar con la otra persona para indagar cuales son sus razones profundas para mantenerse en el conflicto. Recuerda que esas razones las habíamos llamado necesidades (Link a Necesidades). Es aquello que es indispensable en nuestra vida ya que engloba nuestras necesidades vitales (respirar, beber, dormir, evacuar), de seguridad (material y afectiva,…) y de desarrollo (de contribuir a la vida, de sentido,..). Las necesidades son universales y semejantes a todos los seres humanos y precisamente por eso, cuando nos hablamos a este nivel, todos los seres humanos nos podemos comprender. Por eso resulta tan importante llegar a ellas.

Por lo tanto, si son universales y estan detrás de cualquier comportamiento humano, lo que toca ahora es buscar, con la intención de encontrar, cuales podrían ser las necesidades que hay escondidas detrás del comportamiento de la otra persona. Ya hemos visto que este proceso puede no ser evidente pero también sabemos que sólo en este lugar es donde vamos a poder encontrar estrategias que sean respetuosas con las necesidades de ambas partes. Para ello te propongo seguir el mismo proceso que has hecho tú para encontrar las tuyas. Son 4 pasos:

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Cómo gestionar un conflicto: 2ª parte

conflictBienvenidos a la segunda entrada de la serie dedicada a la gestión de conflictos. En la primera vimos la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello.

La entrada de hoy, comenzará de la forma en la que concluimos, ¿te acuerdas?: vamos a investigar juntos las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas. Quizás pueda parecerte provocador que te diga que quieres mantenerte en el conflicto cuando seguro que es algo que no te gusta. Mi creencia es que las personas siempre tienen razones de peso para hacer lo que hacen, así que,¿cuales son las tuyas?

Te podría ayudar a encontrarlas si escribes en un papel los juicios sobre la otra persona y sobre ti y los transformas en necesidades insatisfechas. Las necesidades según la CNV son siempre bellas, universales. Traducir juicios en necesidades es algo que puede resultar complicado, simplemente porque no estamos acostumbrados a ello, así que creo que lo más fácil va ser explicartelo a través de ejemplos. En algunos verás que los juicios los convierto rápidamente en necesidades. Otros requieren indagar un poco más y hay más elaboración. Te recuerdo que si tienes dificultad para traducir tus juicios en necesidades puedes contactar conmigo dejándome un mensaje en la pestaña de contacto. Vamos a ver los ejemplos.

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Cómo gestionar un conflicto: 1era parte. El coste de tener la razón

conflictÉste va a ser el primero de una serie de artículos destinados a la gestión de conflictos. En esta serie te voy a dar las claves que te van a ayudar a salir de una situación conflictiva que quieres solucionar. Para que te puedan ser de máxima utilidad esta serie de artículos puedes pensar en una situación de bloqueo con una persona, ya sea en el ámbito laboral como en el personal para aplicar lo que vayas viendo a tu propio caso. ¿La tienes ya? Vamos a por ello.

El primer paso consiste en saber cuán importante es para ti esa relación porque eso va a determinar tu grado de compromiso con tu objetivo de restablecer esa relación perdida. Otra manera de mirarlo es encontrar cual es TU coste (emocional, de desarrollo de la tarea, …) que supone que esa relación esté rota. Si te importa muy poco la relación o bien eso tiene un coste muy bajo entonces no hace falta que sigas leyendo este artículo porque tu compromiso con restablecer puentes será muy bajo. Vamos, que esperarás que sea el otro el que haga algo, porque ” no es tu problema”.

Sin embargo, si ese coste emocional es importante, si el llevarte mal con esa persona supone que tu desarrollo de la tarea en lo profesional se resiente, si esa persona es importante para ti, entonces eso quiere decir que te has dado cuenta que ese problema, es TU problema. Si es tu problema, ¿qué piensas hacer con ello?

Quiero decirte que hay cosas que te pueden dificultar llegar a esta conclusión y es cuando piensas cosas como “yo tengo la razón y el otro no”. Y aunque puede que parezca que eso es muy importante, que lo es, no es lo suficientemente importante si lo que quieres es resolver tu problema. Permíteme que te lo explique con un ejemplo personal.

Esto me ocurrió hace ya unos años. Era la época en que enseñamos a los niños a respetar los semáforos. Estábamos mi hija y yo parados en un paso de peatones.  Entonces se puso el semáforo en verde y mi hija se dispuso a cruzar la calzada a la carrera, sin mirar. Inmediatamente la paré. Ella se quedó muy extrañada y me preguntó.

– ¿Porqué me paras si está verde?- me preguntó

– Pues porque antes de pasar hay que mirar si viene un coche a toda velocidad.

– !Pero si estoy pasando en verde¡ – exclamó

– Sí, ya lo sé. Pero imagina que un coche se despista y se pasa el semáforo en rojo. Tu lo habrías hecho bien y el coche mal. Tú tendrías toda la razón y el coche no. Ahora, ¿ de que te serviría tener razón si te atropella el coche?

Lo que quería decirle a mi hija es lo siguiente ¿De qué sirve tener la razón? Habría ganado la batalla de tener la razón pero sería una Victoria Pírrica.

Volviendo a lo nuestro, si has asumido que esta situación es, por encima de todo, tu problema y quieres hacerte cargo de ello, podemos continuar. Te sugiero que escribas en un papel qué te supone el tener el conflicto con esa persona y lo que obtendrías si esta relación funcionara bien. Entonces contesta a la pregunta: ¿Vale la pena?

El segundo paso consiste en investigar las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas, ¿no te parece?, aunque esto lo dejaré para que lo investiguemos juntos  en la siguiente entrada. Te pido un poco de paciencia…

¡Gracias!

Buen viaje.

Entradas relacionadas -> Cómo gestionar un conflicto 2ª parteGestionar conflictos 3 era parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer

¿Tu actitud ante las dificultades es práctica?

pregunta dificilCuando queremos algo normalmente emprendemos acciones para conseguirlo. Si es un verdadero reto, seguro que vamos a encontrarnos con dificultades puesto que supone moverse fuera de nuestra zona cómoda, que es donde  tenemos todos los recursos. Si aceptamos esto, vale la pena que nos enfrentemos a las dificultades que van a aparecer con una actitud que sea lo más práctica posible.  ¿Qué significa eso?

Si somos capaces de observar nuestros pensamientosen los momentos de dificultad que se nos presentan ante un reto nos daremos cuenta que probablemente hay una cierta queja por lo que nos está pasando y eso es normal. La cuestión es cuanto tiempo nos quedamos lamentándonos, porque si no nos movemos, ¡se acabó el reto!. ¿Qué podemos hacer para salir lo antes posible?

Lo que en mi opinión podemos hacer en primer lugar es permitirnos sentir las emociones (Gestión de las emociones). Para eso nos podemos preguntar qué es lo que estamos necesitando que es muy importante para nosotros y nos está faltando (Necesidades). Quedémonos ahí el tiempo necesario hasta que ya no haya resistencia (¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?, La diferencia entre actuar desde la Tolerancia o desde la Aceptación). Eso lo sabremos porque ya no aparecerán juicios y no culpabilizaremos a las circunstancias de lo que nos ha pasado. Hasta que lo podamos ver como algo que es un estímulo pero no una causa de nuestros sentimientos (Estímulo y Reacción).

Una vez hecho este trabajo ya podremos resignificar lo que nos ha ocurrido. Me explico. Lo que se trata es de encontrar una interpretación que sea lo más práctica posible. Para ello os propongo el siguiente juego.

Imaginaros una habitación con dos puertas, una de entrada y una de salida. La habitación no esta vacía. Hay una mesa rodeada de sillas, un sillón, y también algunos muebles auxiliares. Pues bien, el juego es el siguiente: debéis ir desde la puerta de entrada a la de salida. No parece algo difícil a menos que os diga que lo debéis hacer con los ojos tapados. Antes de nada os dejo el tiempo que creáis necesario para observar la sala. ¿Qué es lo que haríais?

Es probable que os quedéis un buen rato intentando registrar en vuestra memoria el mobiliario de la habitación, aquello que os vais a encontrar en vuestro camino desde la puerta de origen a la puerta destino. Cuando lo hayáis memorizado entonces estaréis dispuestos a iniciar la prueba. Os taparán los ojos y avanzaréis con mucho cuidado hasta que os topéis con algo. Trataréis de reconocerlo para identificarlo con vuestra imagen mental de la habitación. Ahora ya tenéis una referencia de dónde estáis y podéis continuar vuestro camino hasta la puerta de salida. Y así hasta que lleguéis a vuestro destino siguiendo vuestro mapa mental de la habitación.

En este caso los muebles os han servido para saber dónde estáis. No os enfadáis porque habéis chocado con ellos sino que los utilizáis como referencia que os permiten saber dónde estáis en vuestro camino hacia la puerta de salida, a pesar que en realidad os están obstaculizando vuestro camino.

Ahora me gustaría regresar a nuestro tema sin olvidarnos del “juego” de la habitación. Ya sabíamos que nuestro reto supondría aprendizaje de cosas que no tenemos y que son necesarias para alcanzarlo. Precisamente por eso es un reto ¿Y si la dificultad nos esté mostrando aquello que nos está faltando? Entonces, las dificultades además de ser un obstáculo, ¿podrían ser también una referencia? Si las entendemos de esta forma, las podemos utilizar para que nos den información muy valiosa acerca de lo que nos está faltando y que podemos aprender o entrenar. Las dificultades son como los muebles de la habitación, más allá de impedirnos llegar a nuestro objetivo, nos están mostrando cual es el camino de los aprendizajes necesarios que debemos adquirir para convertirnos en una persona diferente, con más recursos, capaz de alcanzar aquello que nos hemos propuesto. Y así, nos damos cuenta que sólo podemos conseguir más cuando somos más.

¡Buen viaje!

¿Es cierta la frase “Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas”?

Hay una frase que se oye muchas veces y que produce sensaciones y efectos contradictorios. Es la siguiente: ” Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas“. En ocasiones, hay comentarios irónicos, como por ejemplo:

– Sí claro, si me lo propongo, puedo a llegar a ser un Messi del fútbol, ¿Verdad que no?. Entonces esta frase es mentira.

Analicémoslo.

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La zona de confort

La zona de confort es aquel espacio en el cual nos sentimos cómodos, seguros en lo que hacemos. Es por lo tanto, una zona en la que nos sentimos muy bien. Es un buen sitio si donde estamos es donde queremos estar. Sin embargo, podría ser que queramos alcanzar un objetivo que sea para nosotros muy importante. En ese caso, quedarse en la zona cómoda supone quedarse en donde estamos, y por lo tanto, renunciar a nuestro objetivo. Moverse hacia aquello que queremos y vale la pena supone salir de nuestra zona de confort, de aquello que conocemos, de aquello que sabemos hacer bien y adentrarnos en terrenos desconocidos, que no controlamos ni conocemos.

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