Llámate por teléfono

En el post de hoy quería hablar contigo sobre qué es la autoempatía y sobretodo, cómo ponerla en acción. Es algo que quería hacer hace tiempo pero no sabía muy cómo abordarlo… hasta ahora. Todo gracias a un video de Fidel Delgado que te recomiendo que mires (Fidel Delgado: llámate por teléfono). Este post está basado en él aunque yo te propongo una pequeña variación sobre las preguntas que él propone. Ahora te explico de qué se trata.

De la misma manera que cuando recibimos un golpe o nos hacemos una herida que nos duele conviene prestarle atención lo antes posible, cuando nos ocurre algo que nos toca emocionalmente, es conveniente también prestarle atención. A mi me parece lógico. Ahora bien, en ocasiones no actuamos de esta manera y esto puede ser por varias razones. Una podría ser porque las emociones desagradables tendemos a reprimirlas o a enmascararlas ya que hay una tendencia natural a alejarse de lo desagradable y acercarse hacia lo agradable. Otra razón podría ser que, aunque se pueda reconocer la emoción no se sepa qué hacer con ellas. Seguramente debe haber otras muchas razones…

La cuestión es que hay algo que duele y requiere nuestra atención. Una manera de hacerlo es mediante la auto-empatía, es decir, darse empatía a uno mismo, atenderse y escucharse para saber que es lo que nos hace daño. ¿Cómo ? Pues a ahí es donde entra en juego mi propuesta de hoy para ti:

¡ Llámate por teléfono !

Toma tu teléfono móbil y marca un número. Te propongo que marques tu número de DNI, más que nada para evitar que llames a alguien de verdad de forma accidental. Luego te llamas por tu nombre. En mi caso sería:

– Hola Cesc

Eso ya te sorprenderá porque normalmente los que te llaman por tu nombre son los otros y no tu mismo. Eso te hará regresar a ti mismo. Luego te preguntas lo siguiente:

– ¿Cómo estás ? ¿Qué te pasa?

Y te lo explicas. Es hora de desahogartete porque hay alguien que te está escuchando con atención plena, al 100%, que te conoce y que está dispuesto a escucharte de verdad y con presencia. Quédate el rato que necesites hasta que llega el momento de hacerte la siguiente pregunta:

– ¿Qué necesitas?

Esta pregunta es una revolución porque te saca de la queja, que es como una droga que satisface pero que te deja sin energía para salir de la situación en la que te encuentras. De lo que se trata es de encontrar qué necesidades y valores universales te están faltando en estas situación. (Acceso a listado de necesidades) Este paso te dará mucha claridad. Una vez que hayas descubierto y reconocido cuales son esas necesidades que son tan valiosas para ti, te propongo que te quedes ahí un ratito. Dedicarles unos instantes para reconocerlas y para darse cuenta de lo importantes que son es una forma de honrar algo que es muy valioso. Finalmente acabas con un:

– Luego te llamo

Y vuelves a la situación en la que estabas. Después de haber “recibido” una llamada tan especial tendrás otra perspectiva y es muy probable que se te abran unas posibilidades que antes no podías ver.

Confieso que parece una tontería o incluso una locura, pero lo he probado y me ha funcionado. Esto no es ninguna garantía de que eso te sirva, pero ¿qué pierdes con probarlo? Después de todo, darte un espacio para ti y para escucharte cuando te pasa algo, podría ser un gran favor que te puedes, porque cuidar de ti mismo es tu responsabilidad y es un paso necesario para que puedas ayudar a otros con garantías. Prueba y me dices.

¡Buen viaje!

Las emociones desagradables: 4 pasos para gestionarlas

El Grito de Edvard Munch

Hay muchas cosas que los seres humanos tenemos en común y hoy quiero hablar de una de ellas: las necesidades y valores universales. La Comunicación NoViolenta denomina así a aquello que es indispensable para el ser humano.

Efectivamente, una persona, no importa de que sexo, edad, raza o cultura sea, necesita para vivir y desarrollarse, seguridad física y emocional, alimento y cobijo, amor, pertenencia, sentido, libertad… Así que, por ser humanos, compartimos necesidades y valores universales. (Enlace a un listado de necesidades y valores universales). ¿Qué ocurre cuando no se satisfacen estas necesidades y valores? Pues que aparecen los sentimientos desagradables. Así que los sentimientos son un indicador que hay necesidades satisfechas o insatisfechas.

Ahora quisiera hablar de los sentimientos desagradables. Yo no se qué te pasa a ti pero yo, cuando siento una emoción que no me gusta, muchas veces trato de ignorarla o de taparla. Es una respuesta de defensa ante algo desagradable ¿Cuál crees que pueden ser las consecuencias de actuar de esta forma?

Vamos a ver, si estamos de acuerdo en lo que hemos hablado hasta ahora y no hago caso a mis sentimientos desagradables, entonces no sabré qué necesidades me están faltando. ¿Porqué podría ser eso importante? Es importante porque las acciones que pondré en marcha para dejar de tener esos sentimientos desagradables serán poco eficaces ya que iré probando cosas hasta que acierte con una estrategia que satisfaga la(s) necesidad(es) que me está faltando. Es el método ensayo/error pero completamente a ciegas. Ahora bien, si sé qué me está faltando, las probabilidades de encontrar algo que funcione para mi, serán más elevadas, ¿no te parece?

Después de esto creo que estarás de acuerdo conmigo que el no mirar cara a cara y huir de los sentimientos, por desagradables que sean, consigue cuidarme y preservar mi bienestar, por lo menos en el corto plazo. Sin embargo es una estrategia muy poco eficaz, al menos en el largo plazo.

Por otra parte, creo que conviene no pasarse al otro extremo y quedarse todo el tiempo auto observando los sentimientos porque eso me impide poner en marcha acciones, que es lo que hace que las cosas pasen. Te lo digo porque es muy fácil quedarse en el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables. Así que mi propuesta de hoy para ti es que, cuando te asalten sentimientos desagradables sigas los siguientes pasos:

4 pasos para gestionar las emociones desagradables.

1. Atiende y escucha los sentimientos desagradables cuando aparezcan porque son un indicador de que hay algo que no va bien.

2. Indaga las necesidades y valores universales te están faltando. Puedes consultar el listado que te he pasado antes.  (Enlace a un listado de necesidades y valores universales).

3. Busca estrategias que puedan satisfacer esas necesidades. ¿Qué puedes pedirte para tratar de satisfacer eso que te está faltando? Sé imaginativo y haz una lista, cuanto más larga mejor. Te darás cuenta que hay un montón de posibilidades.

4. Ponte en marcha. La única manera de recorrer un camino es caminando y ahora, además tienes una dirección: tus necesidades y valores universales.

Ya me contarás.

¡Buen viaje!

¿Se puede responder de forma constructiva a una crítica destructiva?

¿Te molesta cuando alguien te critica? ¿Te pones a la defensiva o reaccionas criticando al otro cuando te critican a ti? ¿Te gustaría poder acoger los juicios negativos de los otros de una manera más respetuosa hacia ti mismo y hacia los demás? A continuación te doy algunas claves para hacerlo.

Lo que me gustaría hacer primero es hablar sobre las expectativas que yo tengo respecto la forma en que los otros deberían opinar sobre mi. Fíjate que he dicho “deberían”, lo cual es un síntoma que, en realidad, más que tener una expectativa lo que en realidad tengo es una exigencia. Así que, si los demás no actúan de la forma que yo considero como “la forma correcta” entonces me enfadaré. Ser honesto en cuanto a esto me da mucha claridad. A continuación te digo cuales cuales son mis “exigencias” respecto a cómo deberían ser las críticas.

Transformar mis exigencias sobre cómo se deberían comportar los demás.

1.- Los demás deberían hacer críticas constructivas

Esta es mi primera exigencia disfrazada de expectativa. En cuanto a esto he de reconocer que no estamos acostumbrados a hacer críticas constructivas. Por un lado porque nadie nos enseña a hacerlas, y la segunda es que, cuando alguien está muy enfadado, es casi imposible que esté en condiciones de realizar críticas constructivas. Así que, ahora me doy cuenta que estoy pretendiendo obtener algo que es muy difícil de conseguir.

2.- No esperes que los demás te traten como tu estás tratando a los demás

A mi me encantaría que los demás hicieran las críticas como a mi mes gusta hacerlas: siendo lo más concreto posible y dando mi opinión desde lo que yo estoy viviendo y no desde “lo que es” o desde “lo que debería ser”. Esto me recuerda una cita de Mordecai Kaplan que dice lo siguiente:

Esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como pretender que un toro no te embista porque eres vegetariano.

Así que, después de esto, me doy cuenta que todo el mundo hace lo que puede con lo que tiene. No quiero luchar más contra esto, quiero aceptarlo para poderlo transformar.

Cómo encarar una crítica si eres tú el que pide la opinión de los demás.

Ya hemos visto que lo más probable es que si pregunto, lo que obtendré será una crítica negativa. Sin embargo, tras cualquier crítica hay algo que no ha funcionado para esa persona independientemente de la forma en que lo exprese y esa información podría ser muy valiosa para enriquecer eso sobre lo que pido opinión. Así que, eso significa que estoy dispuesto a hacer el esfuerzo de traducir los juicios y críticas en algo que te pueda serme útil.

Así que de lo que se trata no es de rebatir la opinión de los demás sino indagar sobre ellas. Porque si las discuto, ¿para qué le pido su opinión? Si me sienta muy mal, me doy empatía y continuo escuchando, porque quiero saber qué hay detrás de esa crítica y si la corrijo me lo pierdo. En definitiva, se trata de escuchar al otro.

Lo que a mi me ayuda es tener en cuenta que ante el mismo estímulo las personas reaccionamos de formas muy diversas. Respetar la opinión de los demás es repetar que cada persona tiene una cultura, educación, personalidad, creencias propia y única. Cuando escucho sin rebatir al otro estoy respetando esa diversidad teniendo en cuenta que es eso, su opinión, su verdad pero no LA VERDAD, aunque esa persona lo exprese de esa forma.

Cómo encarar una crítica cuando no has pedido una opinión.

No se lo que te pasa a ti. Yo tengo dificultades cuando halguien expresa sus opiniones y críticas y yo no se lo he pedido. Supongo que tiene que ver que no me lo espero, me enfado y no sé cómo reaccionar. A veces me quedo callado y otras respondo con otra crítica. Sin embargo no me satisface porque es una respuesta totalmente reactiva. Lo que quiero conseguir es expresarme de forma honesta y poner unos límites cuando una opinión estimula en mí emociones que me son difíciles de gestionar.

No pretendo hacer responsable al otro de lo que me pasa y, al mismo tiempo, quiero expresar de forma honesta como me siento porque quiero ser respetuoso conmigo mismo. Así que lo que a mi me funciona es seguir los pasos que te explico a continuación. Para explicarlos lo haré a través de un ejemplo. Supón que critican un trabajo que acabo de hacer de una forma que a mi me parece irrespetuosa y sin que haya pedido su opinión. Sería algo como lo que sigue.

1.- Lo que siento y pienso en el momento de la crítica.

Pienso que es una crítica irrespetuosa hacia mi trabajo y me enfado porque lo que me digo es que no tienen respeto hacia mi trabajo.

2.- Necesidades que hay detrás de esos sentimientos.

Lo que me está faltando es que mi trabajo y esfuerzo sea tenido en cuenta y también necesito cuidado y atención hacia mi persona. Me enfado y mucho porque estos son valores muy importantes para mi. Me encantaría saber qué es lo que no funciona para él pero no puedo hacerlo mientras se siga expresando de esta forma. Así que también hay una necesidad de comprensión.

3. Petición desde lo que está vivo en mi y no desde lo que deberían hacer los otros.

Lo que se trata ahora es de hacer una petición que exprese como me siento, los valores que son importantes para no se están satisfaciendo y la petición desde lo que yo necesito y no desde lo que deberían hacer los otros. Podría ser algo como esto:

– Respeto tu derecho a opinar lo que quieras sobre mi trabajo y a la vez encantaría saber las razones que hay en esa crítica. Sin embargo, estoy muy incómodo en la forma que expresas tu opinión porque para mi es muy importante el respeto y que se valore el trabajo de las personas y no estoy percibiendo eso en tus comentarios y de esta forma me resulta muy difícil poder escucharte. ¿Estarías dispuesto expresar tu crítica siendo más concreto para decirme lo que no funciona para ti?

Por cierto, recuerda siempre que los demás tienen derecho a opinar lo que les dé la gana y de la forma que quieren… o pueden. Desde luego, tú también.

¡Buen Viaje!

¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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San Jorge y el dragón: un cuento sobre el miedo

La entrada de hoy es un relato que escribí para el día de Sant Jordi. La imagen de San Jorge matando el dragón es muy potente para mi. ¿Tuvo miedo antes de enfrentarse al dragón? ¿Cómo lo superó? Para responder a estas preguntas he inventado un cuento. A ver si te gusta.

P.S. Aquí tienes la versión escrita (San Jorge y el dragón llamado Miedo)

San Jorge y el dragón: un cuento sobre el miedo

La entrada de hoy es un relato que escribí para el día de Sant Jordi. La imagen de San Jorge matando el dragón es muy potente para mi. ¿Tuvo miedo antes de enfrentarse al dragón? ¿Cómo lo superó? Para responder a estas preguntas he inventado un cuento. A ver si te gusta.

P.S. Aquí tienes la versión escrita (San Jorge y el dragón llamado Miedo)

La crueldad y la compasión, dos caras de la misma moneda.

¿Puede una persona ser compasiva  y cruel al mismo tiempo? ¿Cómo alguien compasivo puede cometer actos crueles? Voy a tratar de responder a estas preguntas, pero en esta entrada voy a cambiar de formato. Hasta ahora siempre me he dirigido a ti por escrito, así que, ¿porque no probamos otra forma? Ya me dirás que te parece.

¡Buen viaje!

 

El mensaje valioso que esconde la ira.

Safari salacotLa ira es una fuerza muy poderosa, tanto, que puede provocar mucha destrucción. Creo que todos hemos podido comprobar su poder cuando la hemos sufrido en nuestras carnes y también, cuando experimentamos el resentimiento al pensar que somos sus víctimas. Otras veces, cuando la ira nos atrapa, podemos ver su efecto en los demás y, posteriormente, en nosotros mismos en forma de culpa y vergüenza.

Ahora bien, a mi me asalta alguna pregunta, ¿significa eso que siempre hay que eliminar la ira? ¿Acaso no es “correcto” sentir ira cuando somos testigos de injusticias y sufrimiento? ¿Cuál podría ser el mensaje valioso que se esconde en la ira que nos puede ayudar a transformarla en algo valioso al servicio de la vida y no en algo destructivo?

Esto es de lo que voy a tratar en este post. Si decides acompañarme, te pido que lo hagas con una actitud similar a la que tienen los arqueólogos, que van levantando capas de sedimentos pacientemente, a la espera que se produzca algún hallazgo oculto entre la tierra que el tiempo ha ido depositando. ¿Nos ponemos el salakov para ver qué descubrimiento valioso podemos hacer?

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San Jorge y el dragón llamado Miedo

El miércoles pasado, 23 de abril fue el día de San Jorge, e inspirado en la vida de este santo he escrito un cuento sobre el miedo. Espero que te guste. Ya me dices…

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La fama de San Jorge se había extendido por todo el mundo gracias a su habilidad para matar dragones y no era extraño que tuviera encargos por todo el mundo de gente que tenía este tipo de problemas. Así fue como un día le llamaron de un pueblo que estaba aterrorizado por un dragón. Ellos decían que era el más terrible que se podía encontrar.

Cuando San Jorge oía esto pensaba que la gente siempre piensa que su dragón es el más grande y terrible de todos los dragones que puedan existir. Sin embargo su experiencia le decía que un dragón, es un dragón y punto. La cuestión es que decidió entrevistarse con las autoridades del pueblo. El alcalde le dijo:

– Nos enfrentamos a un dragón de dimensiones descomunales. Toda la población está completamente aterrorizada. Sus gritos y rugidos son suficientes para dejarnos la sangre helada.

San Jorge y el dragón. Rubens

– ¿Cómo se llama vuestro dragón? – Preguntó San Jorge

(Permíteme una pequeña interrupción en el relato porque quizás esta pregunta te pueda parecer extraña o inútil, sobre todo si no estás familiarizado con el mundo de los dragones. Te comento, todos los dragones tienen nombre y sin él perderían todo su poder. Con esta aclaración podemos volver a la historia)

– Nuestro dragón se llama MIEDO. – le dijo el alcalde

Al mencionar ese nombre San Jorge sintió una presión en el estómago y se le erizó la piel. Se había enfrentado a muchos dragones pero nunca le había sentido antes esa sensación. Qué extraño…

– Decidme por donde vive y lo iré a buscar.

– Vive al otro lado de esas montañas, por donde se pone el sol.

– De acuerdo, mañana iré.

Durante el resto del día preparó sus armaduras y material de guerra, alimentó bien a su caballo y lo dejó descansar.

– A ver que nos encontramos mañana– dijo mientras cepillaba las crines de su caballo.

Al día siguiente se dirigió a las montañas que escondían al dragón. No tardó mucho en encontrarlo. Lo que se encontró superaba todas sus expectativas. Era un dragón de dimensiones increíbles. Tenía una piel llena de gruesas escamas que le daban un aspecto invencible. Su sola visión le paralizó. Sólo pensaba en alejarse de semejante peligro, así que se apartó para pensar con un poco más de calma.

Entonces se acordó de Merlín y pensó que iría a hablar con él para exponerle el asunto. En otras ocasiones ya lo había hecho y siempre le había resultado de ayuda. Fue a palacio y le expuso todo el asunto. Merlín se quedó un rato pensando, en silencio. Aspiró su pipa y de su boca salió un humo que dibujó en el aire unas formas sugerentes. Al final le dijo lo siguiente.

– Tienes que dejarte matar por el dragón.

San Jorge se quedó atónito.

– Cómo puedes decirme semejante cosa. ¿Me estás diciendo que me deje matar por el dragón? ¿Lo he entendido bien?

– Lo has entendido perfectamente. Te has de dejar matar por el dragón. Repitió Merlín y continuó de la siguiente forma.

– La vida es una rueda que no para nunca: para que haya un nuevo principio debe haber un final. Así que tienes que morir tal como eres ahora para que otro San Jorge, más fuerte vuelva a nacer y pueda enfrentarse a este dragón llamado MIEDO. Yo no conozco otro camino. Y ahora me tendrás que disculpar, pero otros asuntos reclaman mi atención. Que tengas buen viaje.

San Jorge montó su caballo y inició el camino de vuelta completamente desconcertado por las palabras de Merlín. Durante el viaje estuvo dándole vueltas al asunto hasta que al final, decidió que cuando llegara, decidiría qué iba a hacer. El camino se hizo más corto de lo que hubiera deseado. Cuando llegó a la guarida del dragón, lo encontró dormido y pensó.

– No tengo ni idea de cómo matarlo así que, lo que voy a hacer es lo que me dijo Merlín porque yo soy San Jorge y mi misión es acabar con los dragones, sea como sea.

Entonces empezó a gritar y hacer ruido golpeando la espada contra su armadura hasta que lo despertó. Entonces el dragón empezó a caminar hacia él. Sus miradas se cruzaron y se quedó helado. Era enorme aunque eso no le impedía moverse con la elegancia de los movimientos de un felino. Se fue acercando lentamente. Parecía que disfrutara con su sufrimiento. De vez en cuando lanzaba por su boca una llamarada y el calor y el hedor a azufre llegaban a él de una forma insoportable.

Estaba aterrado, pensando cómo iba a ser su final. Sólo tenía ganas de salir corriendo y salvar su vida. Sin embargo se quedó quieto, sintiendo en su cuerpo las sensaciones que le producían esos pensamientos. Entonces hubo un momento en que dejó de pensar y sólo sentía, nada más. Mientras, el dragón avanzaba inexorable, hacia él.

Ya estaba delante suyo y entonces, abrió su enorme boca que mostraba unas filas de dientes perfectamente alineados, afilados y brillantes, listos para devorarle. Cerró los ojos y pudo sentir como nacía la oscuridad mientras el dragón cerraba su boca sobre él y esperó…

… pero sorprendentemente no pasó nada. Entonces abrió los ojos y el dragón se había desvanecido. Bueno, en realidad, se había reducido a la mínima expresión y correteaba entre las patas de su caballo, con un aspecto que recordaba el pasado terrorífico que había tenido aunque ahora fuera inofensivo. Por un momento pensó en acabar con él definitivamente, pero una extraña sensación de compasión, compresión y amor invadió su cuerpo y no lo hizo. Cuanto más lo miraba, más se reconocía en él. Matarlo significaría matar algo de si mismo y así que decidió acogerlo para escucharlo y entenderlo. También pensó en Merlín y decidió ir a verlo enseguida para explicarle lo que le había sucedido. Cuando al día siguiente llegó a palacio le estaba esperando.

– Te veo diferente, así que estoy seguro que te dejaste devorar por el dragón, ¿no es así?

– Sí, ¿cómo sabías que iba a sobrevivir?

– Mira, el dragón era real, pero su tamaño y su ferocidad, era una ilusión que se alimentaba de la energía de tu MIEDO. Cuanto más miedo tenías, más grande y terrible se hacía. Eso hacía que le tuvieras más miedo lo cual le daba más energía para crecer y así sucesivamente. Habías entrado en un círculo vicioso muy difícil de romper. De nada hubiera servido que te hubiera dicho que el dragón no era real porque para ti lo era, y eso es lo que importa cuando tienes que afrontarlo. Merlín continuó.

– La única manera que conozco de romper ese círculo vicioso es que dejes sentir en ti la sensación cuando evocas el MIEDO, sin juzgarla, sin tan siquiera tratar de nombrarla. Se trata que la puedas observar de tal forma que tu y el miedo seáis la misma cosa. En ese momento ya no hay la necesidad de llamar eso de ninguna forma. Se trata de dejar que sea lo que ya es. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo? – Entonces continuó.

-El dragón sólo puede vivir a través de ti porque en realidad tú y el dragón sois la misma cosa. Si puedes permanecer mirando de frente eso, sintiéndolo profundamente con absoluta presencia, entonces podrás cortar la energía con la que se alimenta. En cambio, si al observar y sentir esa sensación tratas de escaparte, vuelves a pensar en ella y la reconoces y dices, mira, tengo MIEDO, entonces vuelve a recobrar energía y el dragón vuelve a crecer. Es una forma muy sutil de estar con lo que es.

– Creo que ahora entiendo lo que me ha ocurrido. Me doy cuenta que mientras esperaba a ser devorado he tenido la sensación que el dragón cambiaba de tamaño, y unas veces se hacía más pequeño mientras que otras veces se hacía más terrible. Ahora que entiendo y veo porqué me ocurría eso creo que voy a entrenar mi capacidad de observar y sentir sin juzgar ni etiquetar. Ahora entiendo eso de me dijiste de “dejarte morir para volver a nacer”.

Sólo cuando me rindo y me dejo sentir la sensación del MIEDO, sólo cuando puedo estar presente con ella sin más, sólo en ese momento en que acepto lo que es y “muero” es cuando vuelvo a la vida transformado. Morir para renacer renovado y fortalecido. Aceptar lo inaceptable para comprender lo incomprensible. No es fácil pero sé que es posible. De nuevo gracias Merlín, por abrirme este nuevo camino.

Francesc Bonada