¿Quieres que te quieran?

 

¿Hay alguien que no le guste ser querido? Yo creo que a todo el mundo le gusta. Ahora bien, yo me pregunto, ¿qué me pasa cuando me quieren? Supongo que si respondo sin pararme a pensarlo mucho lo que me sale es “cuando me quieren me siento bien”. Así que, quiero que me quieran porque eso me hace sentir bien aunque no sepa muy bien cómo es eso de sentirse bien. En contrapartida, si no me quieren, no me siento bien. Así que parece lógico plantearme hacer todo lo posible para que me quieran.

Me gustaría reflexionar contigo un poco más respecto a esta manera de plantearse el asunto ¿Qué me pasa cuando actúo de esta forma? Pues que, como tengo que complacer a los demás para que me quieran yo paso a un segundo plano. Parece que tenga que renunciar a mi para conseguir la estimación de los demás. Además esto se convierte en un trueque: yo hago cosas para que me quieras y tú tienes que quererme como contrapartida. La otra cara de este asunto es que, como no me quieras, estaré resentido contigo porque deberías tener en cuenta todos los sacrificios que he hecho para que me quieras. ¡Ufff !, suena extraño eso de obligar a alguien a que me quiera.

En conclusión, esta forma de entender el querer y que te quieran supone un dilema: o me quiero y tengo en cuenta lo que necesito a costa de perder el amor de los demás, o quiero a los demás a costa de no quererme a mi. Siempre hay una pérdida. ¿Habría otra forma de pensar en la que no tenga que renunciar a nada?

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¿Se te escapa el tiempo y no sabes cómo? Mi compromiso para mirar la vida de otra forma.

El tiempo se me escapa, sin quererlo, sin darme cuenta. Parece que cada vez me pasa más deprisa. Me veo un montón de veces diciéndome “Ha pasado un año y sin embargo me parece que fue ayer cuando …”. ¿A ti te ocurre lo mismo? El tiempo es como

 

… el tiempo es como el agua que brota de una fuente. Intento retenerla en mis manos para que no se me escape, pero no lo consigo. La fuente proviene de un manantial que a veces brota con mucha fuerza, mientras que otras veces sólo da un hilo de agua, pero nunca se agota. He intentado retenerla haciendo un cuenco con mis manos, pero el agua acaba por rebosar y se pierde de forma inexorable.

Durante mucho tiempo me he resistido a esto pero me ha dado cuenta que es inútil. No quiero luchar más, quiero aceptarlo sin  resignarme. ¿Cómo sería entonces aceptarlo?

Estoy presente y atento a lo que siento cuando el agua pasa entre mis dedos, sin juzgarlo, sin querer que sea algo diferente de lo que ya es. Entonces es cuando curiosamente se produce un cambio.El agua que me parecía siempre igual deja de serlo. Sólo cuando estoy presente y sólo soy un testigo de lo que pasa puedo apreciar cada gota de agua como algo único e irrepetible. Este momento se convierte en algo sencillamente único y por ello, maravilloso.Así que ahora ya no quiero retener el agua. Ahora simplemente quiero que fluya para disfrutar de ello.

Mi declaración de intenciones

Con esta metáfora lo que te quiero decir es que he descubierto que tratar de resistirse al paso del tiempo es inútil. Me resisto porque supongo que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ahora quiero cambiar de actitud. Así que esta mi declaración de intenciones con respecto a vivir el momento.

Quiero vivir la vida y no estar todo el día perdido haciendo cosas o esperando a que las cosas pasen, sin darme cuenta que la vida está delante mío, esperando que la viva. Quiero dejar de juzgar el tiempo y pensar si es o ha sido mejor o peor. Quiero vivir cada momento de mi vida, cada segundo, simplemente dejando que sea, sintiéndolo. Nada es superfluo, todo es valioso, hasta lo aparentemente más insignificante. Quiero llorar con todas mis lágrimas y reír con todas mis risas. Quiero honrar a la vida en todos sus momentos porque ahí se esconde algo único e irrepetible que quiero descubrir. No quisiera perdérmelo para nada.  Así que no quiero que mi vida se limite a esperar a que lleguen los buenos momentos sino que quiero hacer bueno cada momento.

Llevándolo a la práctica

¿Cómo estoy llevando esto a mi vida diaria? Pues a través de mi intención de poner cada vez más consciencia en todas y cada una de las cosas que hago en mi vida. Así que, antes de hacer algo, decido cual va a ser mi intención y si quiero hacerlo de forma consciente. Entonces, antes de empezar algo me pregunto ¿Cesc, quieres hacer esto de forma consciente?

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¡Me haces enfadar! 2ª parte: Cómo transformar la ira.

En el último artículo “Tú me haces enfadar: cuidado con las relaciones causa-efecto” expliqué la diferencia entre causa y estímulo, una distinción que resulta clave para poder gestionar las emociones. Al final del artículo prometí que en la siguiente entrada pondría algún ejemplo para ilustrar el proceso que te permitiría poder elegir tu respuesta cuando te enfadaras con alguien. Así que, primero expondré una situación y luego volveré a reproducir la misma situación pero esta vez aplicando los pasos del proceso para transformar la ira, para puedas ver la diferencia. ¡Vamos allá!

La situación es la siguiente:

Hoy tengo una reunión a primera hora de la mañana. Para llegar a tiempo tengo que levantarme especialmente temprano y la verdad es que, a parte del esfuerzo que ello me supone, no puedo despedirme de mi familia y eso no me gusta nada. Pues bien, como hay reunión me levanto temprano y al salir para ir a buscar el tren me encuentro unas obras que me retrasan. Después de mucho correr consigo pillar el tren que quería. ¡Menos mal! Llego al trabajo acalorado justo a la hora de comienzo de la reunión. Entro en la sala de reuniones y no hay nadie. Entonces pregunto por Miguel, el que convocó la reunión.

– ¿Donde está Miguel? Hoy teníamos reunión.

– No creo que haya reunión porque Miguel está de viaje. 

-¿Cómo dices? 

Entonces exploté de rabia gritando:

– ¡ Es que no hay derecho. Qué falta de respeto. Anulan una reunión y ni avisan. La gente no piensa en los demás ! 

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¡Tú me haces enfadar! Ten cuidado con las relaciones causa efecto

El post de hoy voy a hablar sobre las relaciones causa-efecto. Quizás sea algo poco claro así que voy a tratar de explicarme lo mejor posible. Para ello voy a empezar poniendo algunos ejemplos que ilustren lo que son para mi.

1- Como en exceso. Me engordo. La causa que me engorde es comer en exceso.
2- Me insultas. Me enfado. La causa de mi enfado es tu insulto.
3- Estoy triste. Como chocolate. Ya no estoy triste. La causa que ya no esté triste es comer chocolate.
4- Haces algo que no me gusta. Me siento infeliz. La causa de mi infelicidad eres tú.

¿Sigo?

Creo que no hace falta. El mecanismo para hacer estos razonamientos causa-efecto es que hay cosas que pasan unas después de otras y que nos hacen deducir que las primeras son la causa de las segundas. La verdad es que viendo estos ejemplos está claro que lo primero alguna cosa tiene que ver (o mucho) para que se desencadene lo segundo. Ahora bien, cuando decimos que lo primero es la causa de lo segundo no dejamos ningún resquicio a la posibilidad que no se produzca lo segundo cuando pasa lo primero. Aquí es cuando digo que hay que tener mucho cuidado. Y cuando digo mucho, es mucho. Como decía Jack el Destripador, vayamos por partes ( ;-)) y analicemos algunos de los ejemplos que he puesto.

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Dos mapas, una realidad: cómo afrontar los conflictos.

Esta semana he visto en un programa de televisión algo que me ha llamado la atención y que quiero compartir contigo. El programa trataba sobre una persona que hacía una visita a un compañero periodista que estaba de corresponsal en Jerusalén. Durante el programa le acompaña por diferentes lugares conflictivos. Finalmente le lleva al lugar donde prepara sus crónicas. Se trata de un edificio compartido por otros colegas periodistas y al final llegan al lugar donde trabaja. Entonces hubo algo que me llamó la atención: le enseñó dos mapas de la zona y dijo.

– Mira, aquí tienes dos mapas. Uno es el hecho por los Israelíes y el otro por los Palestinos. Corresponden al mismo lugar pero lo explican de forma diferente. Cuando me tengo que mover siempre consulto los dos mapas y así dispongo de más información y voy más seguro.

Lo explica como algo sorprendente. Supongo que nosotros estamos acostumbrados a que a un territorio le corresponde un mapa. Sin embargo, en ese lugar tan conflictivo, un mismo territorio tenía dos representaciones bastante diferentes.

A mi me parece que la estrategia de aceptar los dos mapas como descripciones de la realidad y no descartar ninguno de ellos por incompleto o por falso es muy práctico. Suma la información que le aportan los dos mapas y así tiene una visión más completa de lo que puede encontrarse cuando se desplace a la zona, especialmente teniendo en cuenta que se trata de una zona en conflicto y hay que estar preparado.

A estas alturas puede que te estés preguntando qué tiene que ver esto de los dos mapas con la gestión de conflictos. Permíteme que te lo explique.

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Los sentimientos y “matar al mensajero”.

El origen de la expresión “matar al mensajero” se remonta a la Antigüedad, ya que en aquella época se exponían a perder la vida cuando llevaban malas noticias a los poderosos. En la Edad Media era costumbre azotar al mensajero portador de malas noticias, aunque ya no se le daba muerte. Vaya progreso, ¿eh? Supongo que el sindicato de los mensajeros no debía estar muy organizado….

En fin, hoy en día “matar al mensajero” no pasa de ser una frase hecha, pero alguna cosa debe quedar porque todos tenemos cierta tendencia a culpabilizar a otros o a las circunstancias de las cosas malas que nos pasan. Es una forma de sacudirnos de encima la responsabilidad ( link a artículo: Estímulo y reacción). A estas alturas de la entrada  quizás te estés preguntando qué tiene que ver la expresión “matar al mensajero” con el mundo de las emociones y los sentimientos. Permíteme que te lo explique.

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El poder de la empatía: cómo responder a una pregunta incómoda

El otro día leí un artículo en un blog sobre psicologia que decía lo siguiente “20 respuestas ingeniosas a la pregunta ¿me estás analizando? El autor explica que ésta es una de las preguntas a las que un psicólogo o estudiante de psicología se debe enfrentar cuando revela su identidad a los demás. Las respuestas son realmente ingeniosas. Os pongo alguna de ellas:

“Yo no trabajo gratis.

Sí, te estoy analizando; pero la verdad es que no te quiero preocupar.

El diagnóstico es reservado.

¿Y tú crees que no tengo nada mejor que hacer? …”

Lo que me pasó al cabo de un rato de leerlas es que me quedó una sensación extraña. Las respuestas me hicieron sonreir pero con una cierta sensación agridulce. Detrás de ellas percibí una cierta agresividad, pero no gratuita, sino aquella que utilizamos cuando percibimos que nos atacan. Supongo que a un psicólogo o estudiante de psicología no le debe sentar muy bien que le hagan esta pregunta y para defenderse utiliza la ironía. Si lo único que pretende es mostrarse ingenioso creo que es una respuesta eficaz.Ahora, si lo que quiere es que los demás entiendan que no le ha gustado para nada la pregunta, que está harto u ofendido y quiere que le comprendan, la verdad es que no me parece que estas respuestas vayan a ser muy eficaces.

¿Alguna vez te has sentido molesto ante una pregunta y no has sabido cómo responderla? ¿Te gustaría poder explicar a los demás tu incomodidad sin que ello conlleve una respuesta agresiva? ¿O simplemente quieras responder con ironía ácida, pero no desde la reactividad, sino desde la libertad de hacerlo, porque crees que es la mejor opción entre varias disponibles? Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas te propongo un método en 4 pasos que te puede ser de utilidad.

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Gestión de conflictos. Plan de acción

conflictPor fin ya hemos llegado a la última entrega sobre cómo gestionar conflictos. Juntos hemos recorrido un camino que empezó en la primera entrega, cuando vimos cuales son los factores clave para resolver una situación conflictiva. En la segunda parte aprendimos a traducir nuestros juicios en necesidades y en la tercera aplicamos la misma habilidad para descubrir las necesidades que se escondían detrás de un comportamiento.
En esta última entrega, tal y como te prometí, toca dejar de reflexionar y entrar en acción. ¿De qué forma? Pues haciendo peticiones y negociando estrategias que puedan ser adecuadas para todas las partes.
Todo ello se sustenta en que, la inmensa mayoría de los conflictos se producen a nivel de estrategias pero no a nivel de necesidades. Ya vimos que descubrir las necesidades que hay detrás de un comportamiento es muy importante  a la hora de buscar estrategias. Para explicarte con mayor claridad esto que estoy exponiendo te pondré un ejemplo de un conflicto. Para ello haré el proceso desde el principio, para que puedas ver las diferentes fases y etapas por las que voy a pasar aplicándolo de una forma práctica. Vamos allá.

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Gestionar conflictos, 3ª parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer.

conflictBienvenid@ a la tercera parte que trata sobre la gestión de conflictos. Recuerda que en el primer artículo de la serie (Gestionar conflictos (1era parte) vimos juntos  la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello. En la segunda parte (Gestionar conflictos 2ªparte) aprendimos a traducir juicios en necesidades, que son las razones profundas que dan sentido al conflicto y que conviene que no pierdas por el camino y quedamos que en esta entrada íbamos a tratar de mirar hacia la otra parte en conflicto.

Antes de entrar en materia, creo que es muy importante resaltar cual va a ser el marco general de todo el proceso:  la intención de conectar con la otra persona para indagar cuales son sus razones profundas para mantenerse en el conflicto. Recuerda que esas razones las habíamos llamado necesidades (Link a Necesidades). Es aquello que es indispensable en nuestra vida ya que engloba nuestras necesidades vitales (respirar, beber, dormir, evacuar), de seguridad (material y afectiva,…) y de desarrollo (de contribuir a la vida, de sentido,..). Las necesidades son universales y semejantes a todos los seres humanos y precisamente por eso, cuando nos hablamos a este nivel, todos los seres humanos nos podemos comprender. Por eso resulta tan importante llegar a ellas.

Por lo tanto, si son universales y estan detrás de cualquier comportamiento humano, lo que toca ahora es buscar, con la intención de encontrar, cuales podrían ser las necesidades que hay escondidas detrás del comportamiento de la otra persona. Ya hemos visto que este proceso puede no ser evidente pero también sabemos que sólo en este lugar es donde vamos a poder encontrar estrategias que sean respetuosas con las necesidades de ambas partes. Para ello te propongo seguir el mismo proceso que has hecho tú para encontrar las tuyas. Son 4 pasos:

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Cómo gestionar un conflicto: 2ª parte

conflictBienvenidos a la segunda entrada de la serie dedicada a la gestión de conflictos. En la primera vimos la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo “el tener la razón” puede alejarnos de ello.

La entrada de hoy, comenzará de la forma en la que concluimos, ¿te acuerdas?: vamos a investigar juntos las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas. Quizás pueda parecerte provocador que te diga que quieres mantenerte en el conflicto cuando seguro que es algo que no te gusta. Mi creencia es que las personas siempre tienen razones de peso para hacer lo que hacen, así que,¿cuales son las tuyas?

Te podría ayudar a encontrarlas si escribes en un papel los juicios sobre la otra persona y sobre ti y los transformas en necesidades insatisfechas. Las necesidades según la CNV son siempre bellas, universales. Traducir juicios en necesidades es algo que puede resultar complicado, simplemente porque no estamos acostumbrados a ello, así que creo que lo más fácil va ser explicartelo a través de ejemplos. En algunos verás que los juicios los convierto rápidamente en necesidades. Otros requieren indagar un poco más y hay más elaboración. Te recuerdo que si tienes dificultad para traducir tus juicios en necesidades puedes contactar conmigo dejándome un mensaje en la pestaña de contacto. Vamos a ver los ejemplos.

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