En muchas ocasiones me he encontrado con personas que me dicen que les cuesta decir “no” a peticiones de la gente, es decir que quieren decir “no” pero acaban diciendo “sí”. ¿A quién no le ha pasado esto alguna vez? Por ejemplo, te invitan a algo que no te apetece para nada y acabas yendo. O los compañeros de trabajo te piden algo y como no sabes decirles que no, acabas cargado con un montón de trabajo que no sabes cómo manejar,…Seguro que a vosotros se os ocurren cosas de vuestra vida diaria.
Ante esto, la pregunta que se me ocurre es ¿Qué nos pasa por la cabeza cuando nos ocurre esto? Posibles respuestas a esta pregunta podrían ser: ¿qué pensarán de mi si digo que no? ¿Pensarán que no sé hacerlo? ¿Pensaran que no quiero hacerlo y se enfadarán conmigo?, ¿Creerán que soy una persona antipática y poco servicial?”
El problema es que nos hacemos este tipo de preguntas casi sin darnos cuenta y lo que nos ocurre es que nos damos cuenta que hemos aceptado algo que no deseábamos hacer demasiado tarde. ¿Desde dónde actuamos cuando nos pasa esto, desde una actitud positiva como podría ser la voluntad de servicio o en realidad lo hacemos desde el miedo ( a que nos rechacen, a que no nos quieran, ….)?
Para qué lo hacemos