El poder de la empatía: cómo responder a una pregunta incómoda

por | 18/09/2013

El otro día leí un artículo en un blog sobre psicologia que decía lo siguiente “20 respuestas ingeniosas a la pregunta ¿me estás analizando? El autor explica que ésta es una de las preguntas a las que un psicólogo o estudiante de psicología se debe enfrentar cuando revela su identidad a los demás. Las respuestas son realmente ingeniosas. Os pongo alguna de ellas:

“Yo no trabajo gratis.

Sí, te estoy analizando; pero la verdad es que no te quiero preocupar.

El diagnóstico es reservado.

¿Y tú crees que no tengo nada mejor que hacer? …”

Lo que me pasó al cabo de un rato de leerlas es que me quedó una sensación extraña. Las respuestas me hicieron sonreir pero con una cierta sensación agridulce. Detrás de ellas percibí una cierta agresividad, pero no gratuita, sino aquella que utilizamos cuando percibimos que nos atacan. Supongo que a un psicólogo o estudiante de psicología no le debe sentar muy bien que le hagan esta pregunta y para defenderse utiliza la ironía. Si lo único que pretende es mostrarse ingenioso creo que es una respuesta eficaz.Ahora, si lo que quiere es que los demás entiendan que no le ha gustado para nada la pregunta, que está harto u ofendido y quiere que le comprendan, la verdad es que no me parece que estas respuestas vayan a ser muy eficaces.

¿Alguna vez te has sentido molesto ante una pregunta y no has sabido cómo responderla? ¿Te gustaría poder explicar a los demás tu incomodidad sin que ello conlleve una respuesta agresiva? ¿O simplemente quieras responder con ironía ácida, pero no desde la reactividad, sino desde la libertad de hacerlo, porque crees que es la mejor opción entre varias disponibles? Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas te propongo un método en 4 pasos que te puede ser de utilidad.

Los 4 pasos para responder eficazmente a algo que te ha molestado.

El marco que te propongo es responder de una forma honesta, es decir, explicar al otro lo que te molesta de su comentario y que esa razón llegue y se entienda. Desde luego no es algo fácil porque en este proceso entran en juego las emociones, que por un lado, nos pueden ayudar a comunicar de forma honesta, pero por el otro, pueden provocar que utilicemos un lenguaje que ponga a la otra parte a la defensiva y, entonces, sea incapaz de escucharnos. Así que para guiar el proceso te propongo seguir los siguientes pasos.

1. Reconoce tus sentimientos y juicios sobre lo que te está pasando y tradúcelos a necesidades.

Lo que se trata es de darte autoempatía, es decir, trata de entender tus propios sentimientos y necesidades cuando te pasa lo que te enfada Para ilustrarlo utilizaré el ejemplo de antes: Supón que yo soy alguien que me molesto cuando me preguntan ¿Me estás analizando? Mi diálogo interior podría ser algo como lo siguiente:

– Estoy harto que me hagan esta pregunta. Por el hecho de ser psicólogo piensan que todo el día me lo paso analizando a la gente. Me molesta que piensen que no soy una persona normal, que cuando estoy con los amigos, simplemente estoy disfrutando del momento. Y también me molesta que el hecho que sepan que soy psicólogo les pueda crear desconfianza, como si yo tuviera rayos x y pudiera verles por dentro. Y sobretodo es muy cansado porque es como si me estuvieran juzgando sin darme una oportunidad. Y esto me pasa con tanta frecuencia… Es tan cansado tener que dar explicaciones, …

– Ahora me doy cuenta que lo que necesito es que me acepten sin juzgarme, y me encantaría poder despertar confianza en vez de desconfianza. También creo que hay una necesidad de facilidad y descanso y también de comprensión. Y sobretodo empatía, me encantaría que entendieran lo que me pasa cuando me hacen esta pregunta.

2. Reconoce los sentimientos y juicios que tiene la otra parte cuando hace el comentario que hace.

Lo que se trata es de que busques lo que crees que siente la otra persona cuando hace el comentario que hace y busca qué es lo que podría pensar y las necesidades que hay detrás de los pensamientos que le llevan a decir lo que dice. Lo importante, más que acertar, es tener la intención sincera de entender qué es lo que lo pasa al otro y tratar de encontrar las necesidades universales que se esconden tras ese comentario o pregunta. Si contínuamos con el ejemplo sería algo como lo siguiente:

-Cuando el otro hace esa pregunta creo que sobretodo tiene un cierto miedo a que pueda descubrir cosas que no quiere mostrar (algo que por cierto todos hacemos: esconder aquello que no nos gusta de nosotros mismos). Supongo que tiene miedo que mis conocimientos en psicología puedan descubrir eso que no quiere mostrar y por lo tanto desconfía de mí. Y le encantaría poder estar tranquilo y confiado en que eso no va a ocurrir. Y supongo que también hay una necesidad de ser aceptado tal y como es, con sus luces y sus sombras. Si pudiera descubrir sus sombras quizás ya no le querría o aceptaría…

– En definitiva tiene miedo y lo que necesita es que su intimidad va a ser preservada. Y también confianza de que mis conocimientos no van a utilizarse para romper esa necesidad de secreto.

3. Muestra empatía hacia al otro antes de pedir empatía para ti

La necesidad de empatía, de que nos comprendan puede llegar a ser muy intensa y puede hacer que pidamos empatía antes que la demos a nuestro interlocultor y eso no acostumbra a funcionar. Ya sé que lo que te pido requiere mucho efuerzo pero creo que no podrás recibir empatía si antes no la dás. Continuando con el ejemplo, el diálogo que surgiría podría ser algo como lo siguiente:

– supongo que cuando me haces la pregunta “¿me estás analizando?” lo que necesitas es tener la confianza que yo no voy a tratar de buscar analizarte ni de buscar cosas que estén mal en tí.

– Bueno…(responde la otra parte)

– … Y que te encantaría tener la confianza que puedes estar tranquilo de estar en un sitio libre de personas que te estén juzgando y analizando, ¿es así?

– Sí creo que sí. Tengo la impresión que los psicólogos estáis siempre analizando a las personas y eso no me gusta. 

– Ya veo. Desconfías porque no sabes qué es lo que hacen y piensan mientras estás con ellos, ¿no?. Supongo que te gustaría poder confiar y estar tranquilo que no van a tratar de buscar cosas en ti sin que tú des tu consentimiento….porque para ti es muy importante que se respete tu intimidad.

-Sí

-ya veo

Después de esta fase, la otra parte estarà abierta a escuchar qué es lo que te pasa a tí. Si pides empatía antés de darla, la otra parte no estará abierta a escucharte. Sino, haz la prueba.

4. Pide empatía: expresa cómo te has sentido cuando el otro ha hecho el comentario que te ha molestado.

Una vez que hemos dado empatía a la otra persona y la hemos ayudado a encontrar aquello que valora y que necesita cuando hace la pregunta que nos ha molestado es el momento de pedir empatía para ti (por fin, ¿eh?) El dialogo podría continuar de la siguiente manera:

– Me pregunto si estás abierto a que te diga lo que me ha pasado cuando has hecho la pregunta “¿me estás analizando?”

– vale

– Pues la verdad es que me he sentido molesto porque me encantaría que no desconfiaran de mi. Que pudiera estar con la gente y disfrutar de su compañía sin tener que estar explicando que no estoy invadiendo su intimidad.  -… – ¿Te importaría decirme qué es lo que has oído?

– que te has enfadado porque no confío en ti.

– no es eso exactamente… Entiendo que no puedas o no quieras confiar cuando se trata de preservar algo que es muy valioso para ti como es tu intimidad. Lo que me gustaría es simplemente que entendieras mi cansancio y desánimo por tener que dar explicaciones sobre algo que a los demás no se les pide…

– Ah… Te gustaría no estar en desventaja con los demás cuando se trata de poder disfrutar de la compañía de los demás.

– No me lo había planteado nunca pero en realidad creo que es eso lo que me pasa… Muchas gracias. Me siento muy reconfortado cuando noto que me has entendido. ….

Conclusión

Lo que he querido mostrarte con este artículo es que podemos mostrar a la gente cómo nos sentimos cuando hacen o dicen cosas que estimulan en nosotros sentimientos desagradables. Y hacerlo de una forma que no culpabilice al otro de como me siento yo, ni utilizar un lenguaje violento porque es una forma eficaz de conseguir que entiendan qué me ha ocurrido. Todo ello sin renunciar a expresar de una forma clara cómo nos hemos sentido con los hechos o las palabras de la otra parte. Espero que te sea de utilidad.

¡Buen viaje!

 

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5 pensamientos en “El poder de la empatía: cómo responder a una pregunta incómoda

  1. Cin

    siento que es demasiada explicación y caen en lo mismo de escucharse muy profesionales (muy psicólogos) yo recomiendo algo tan sencillo como esto: Yo no hago pro bono, no money no análisis, así que no se preocupen no los voy a analizar, sonriendo finalizar
    Si conoces a una de las personas y los otros son amigos de él o ella decir, Además estamos ¿entre amigos no? porque ustedes son amigos de mi amiga(o).

    Responder
  2. jempdulintre

    Que ironía, tengo conocidos psicólogos sin embargo no les realizo la típica pregunta.

    La verdad es que los psicólogos son mis polos opuestos cuando no los conozco, o cuando sin decir ni que hacer ya me empiezan a terapiar y por si fuera poco en ocasiones realizan sus especies de chantajes emocionales que odio admitirlo les ha funcionado un par de veces.

    Por eso y mas en lo personal “Y con otras personas” a ocasionado en mi esa sensación agridulce.

    Saludos…

    Responder
  3. Noranta-vuit percent

    Yo respondería con una sonrisa:
    “La verdad, no me lo habían preguntado nunca. No sé qué decirte. Tendría que analizarlo.”
    Es irónico sin ser agresivo, no?

    Responder

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