¿Cual es tu actitud cuando visitas una ciudad?

Estos días de vacaciones he tenido la oportunidad de viajar y he podido visitar algunas ciudades y pueblos. Se me ocurren dos posibles formas diferentes de viajar y visitar lugares.

La primera consiste en tener previamente una lista de cosas que quiero visitar y plantear la visita como si fuera un “check list” que voy completando a medida que voy visitando las cosas que tenía en la lista.

El segundo planteamiento es totalmente diferente puesto que de lo que se trata es de olvidarse de listas de “cosas a visitar” y abandonarse a deambular sin ningún rumbo fijo, dejando que sea el lugar que me sorprenda con lo que voy viendo y sintiendo. Cada estilo tiene sus ventajas e inconvenientes.

La primera forma de viajar se basa en el hecho de que antes han habido otras personas nos recomiendan unos lugares que son especialmente característicos o que se consideran representativos. Se me ocurre que un paseo por las Ramblas o visitar la Sagrada Familia son ejemplos de este tipo de lugares que si vas Barcelona tienes que visitar. Plantear la visita con una lista de lugares tiene la ventaja que me aseguro que voy a visitar lo que realmente vale la pena y aseguro utilizar el tiempo de la forma más fructífera posible.

El segundo estilo puede parecer a primera vista, que no tiene ninguna ventaja. Sin embargo, visitar un lugar sin una lista ni un rumbo predeterminado, tiene algo que no tiene la primera opción: el factor sorpresa. Por un lado se abre la posibilidad de pueda visitar sitios que no aparecen “la lista” y que  nunca habría visitado. Por otra parte, esta forma de visitar proporciona una forma de mirar totalmente diferente a la primera puesto que, como no hay cosas que visitar, cada lugar y cada paso se convierte en el lugar objeto de visita por sí mismo, lo cual permite gozar de cada cosa por insignificante que parezca.

Así que tengo dos formas aparentemente contrapuestas de visitar un lugar. Lo que se me plantea con todo esto es la siguiente pregunta. ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo?

Antes de darte mi opinión al respecto quisiera hacerte la siguiente pregunta. ¿Para qué visitas un lugar? No me contestes rápidamente y quédate un ratito pensando en las necesidades que cubres cuando visitas un lugar. Para ello te puede resultar de utilidad el listado que te proporciono en el siguiente enlace (Listado de necesidades y valores universales). Las puedes leer lentamente y anotar aquellas que te resuenen más.

¿Cuales te han salido a ti? Si quieres, te digo las mías: entretenimiento, diversión, reponer energía, compartir, aprendizaje y descubrimiento. Es posible que hayamos coincidido en alguna, aunque, lo que va a resultarte realmente útil es tu propia respuesta. Así que, lamento decirte que no hay una respuesta correcta, o mejor, hay tantas respuestas correctas como personas.

En mi caso, de todas las necesidades universales que busco satisfacer cuando viajo, hay una que me resuena especialmente: la de descubrimiento. La forma en que puedo descubrir más cosas cuando visito un lugar es teniendo la actitud que he descrito cuando no tengo una lista de lugares que tengo que visitar. Aunque también me gusta tener un cierto plan que me ayude a empezar la visita pero que no se convierta en un corsé que me impida fluir con lo que pueda ir surgiendo.

Así que, mi opción preferida podría decirse que es una mezcla entre las dos formas: quiero tener una lista de lugares a visitar y, a la vez, quiero tener la actitud que uno tiene cuando no tiene nada que visitar y se deja sorprender por lo que uno puede ver y sentir.

Así, el “check list” actúa como una guía orientativa que utilizo para empezar o para transitar de un lugar a otro, pero durante la visita, me olvido de la lista y trato de disfrutar de lo que veo, y sobre todo, estoy muy abierto a cambiar el plan. Porque para mí, por encima de tener una lista con un montón de lugares visitados, lo que me importa más es disfrutar del placer que me produce descubrir cosas nuevas.

Quizás te preguntes porqué te estoy explicando todo esto. La cuestión es que muchas veces se dice que la vida es como un viaje. Así que, ¿no crees que podría haber alguna relación entre la forma y actitud con la que viajo y visito lugares con la que tengo para viajar por la vida?

Si eso fuera así… quizás sea de los que se obsesiona en conseguir objetivos y completar listas de cosas conseguidas y se me haya olvidado de vivir el camino. O quizás sea de aquellos que no se fija ningún objetivo y prefiere fluir con lo que le ocurre en la vida, sin más. O quizás sea una mezcla de ambos. O quizás viaje de una forma que no es ninguna de las anteriores …

La cuestión que me gustaría plantearte es la siguiente: teniendo en cuenta las dos formas de viajar que te he explicado ¿cuál es el estilo que utilizas para transitar en tu viaje vital?  ¿Es la que te gustaría tener? Si no es así puedes indagar acerca de las necesidades y valores universales que quieres satisfacer en tu viajar por la vida. Eso te dará la pista sobre cual puede ser la forma más adecuada para tí. Si necesitas ayuda para descubrirlo, ya sabes dónde encontarme.

¡ Buen Viaje !

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