Me siento juzgado, ¿es eso un sentimiento?

Muchas veces oigo expresiones como “me siento juzgado” o “me siento rechazado” y me pregunto, ¿es eso un sentimiento? Si no lo es, se le parece mucho. En todo caso ¿qué importancia podría tener que eso no sea sentimiento? Si quieres encontrar respuestas a estas preguntas te invito a que leas este artículo, ¿me acompañas?

Lo primero que me gustaría hacer es que veamos lo que dice wikipedia sobre qué es un sentimiento:

Sentimiento se refiere tanto a un estado de ánimo como también a una emoción conceptualizada que determina el estado de ánimo. Por tanto, «estado del sujeto caracterizado por la impresión afectiva que le causa determinada persona, animal, cosa, recuerdo o situación en general»

Entonces, ¿existe el sentimiento juzgado? ¿Y el sentimiento rechazado? ¿Juzgado y rechazado son estados de ánimo o emociones? ¿Qué opinas? Supongo que te estás diciendo que si te lo pregunto no debe ser así. Efectivamente para mi no es lo mismo aunque está muy cerca una cosa de la otra. Permíteme que te explique la distinción entre sentimientos y sentimientos mezclados con pensamientos según la perspectiva de la Comunicación Noviolenta.

Distinguir sentimientos de pensamientos y juicios

Hablar sobre sentimientos puede no ser fácil. Algo que a mi me ayuda es disponer de un vocabulario que pueda ir más allá de me siento bien o me siento mal. Se trata de pasar del blanco y negro al color. Para eso te propongo que veas una lista de sentimientos para que puedas ampliar tu vocabulario. Es Éste -> Listado de sentimientos

Si buscas en este listado verás que no aparecen palabras como juzgado ni rechazado porque en realidad no son sentimientos puros, sino porque están mezclados con un pensamiento. Por ejemplo, supón que yo te digo, “me siento juzgado“.

La pregunta que podrías hacerme es, Cuando piensas que te juzgan, ¿cómo te sientes? Porque, la cosa que está clara es que hay un sentimiento en juego, pero este sentimiento surge cuando pienso que alguien me juzga. Entonces de lo que se trata es de indagar sobre el verdadero sentimiento que experimento cuando tengo este pensamiento.

El impacto de conocer esta distinción

Quizás te estés preguntando. ¿porqué es tan importante hacer esta distinción? Yo veo tres motivos. El primero es que cuando yo pienso que me juzgan quizás sienta miedo. Pero también es posible que sienta rabia. Como ves, son sentimientos muy diferentes y cada emoción nos predispone a una acción. Saber cual es mi sentimiento me da información útil para decidir y actuar de la forma más adecuada, ¿no crees?

La segunda razón es que tener claro que lo que yo podría sentir y lo que tu sientes pueden ser cosas muy diferentes nos evita malos entendidos por presuponer yo cosas que no son ciertas. Evito que tu sientas frustración porque “no te entiendo”.

La tercera razón y la que más peso tiene para mi es que, los sentimientos mezclados con juicios hacen culpables a los demás de los sentimientos de uno mismo, lo cual dificulta a la persona el darse cuenta de cuales son sus necesidades y valores universales que están en juego. Desde la culpa a los demás la persona se convierte en víctima y le dificulta el poner en marcha acciones que me saquen de esa situación, es decir, el convertirse en protagonista de su propia vida.

¿Cómo distinguirlo?

Reconozco que muchas veces es difícil darse cuenta de esta distinción porque el pensamiento lleva asociado un sentimiento muy fuerte. Así que, si quieres ser más consciente de esta distinción te propongo que te leas la lista que te adjunto a continuación.

Es un listado de “falsos sentimientos” es decir que parecen sentimientos pero en realidad son interpretaciones, evaluaciones o juicios respecto a cosas que hago yo o hacen los demás que nos quitan poder y nos convierten en víctimas. Te puedes hacer la pregunta ¿Qué siento yo cuando me “siento” xxx? ¿Qué necesidades y valores me están faltando?

Esto te ayudará a conectar con lo que realmente valoras y necesitas y te dará claridad para pedir a los demás o a ti mismo cosas que contribuyan a satisfacer esos valores y necesidades para pasar de víctima a protagonista de tu vida.

¡Buen viaje!

LISTA DE ALGUNAS EVALUACIONES OCULTAS O “FALSOS SENTIMIENTOS”

Abandonado; Acorralado; Acosado; Acusado; Aislado; Alejado; Amenazado; Antipático; Apartado; Aplastado; Atacado; Atrapado; Avergonzado; Burlado; Celoso; Censurado; Coaccionado; Culpable; Defensivo; Degradado; Desacreditado; Desagradable; Desamparado; Desatendido; Desdeñado; Desfavorecido; Despreciado; Destructivo; Detestado; Engañado; Envidioso; Estafado; Estúpido; Excluido; Explotado; Humillado; Ignorado; Incompetente; Incomprendido; Indigno; Infravalorado; Insultado; Intimidado; Invisible; Juzgado; Manipulado; Negado; Obligado; Olvidado; Pisoteado; Presionado; Protegido; Rebajado; Rechazado; Repelente; Ridiculizado; Robado; Sin importancia; Sin valor; Superfluo; Timado; Tirado; Tonto; Traicionado; Ultrajado; Utilizado; Vencido; Vengativo; Víctima;

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2 comentarios

  1. Hola Francesc, me gustó mucho tu artículo, fue claro, sencillo y muy informativo. Mucha gracias!

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