“Me siento sólo” no es un sentimiento.

Una vez un abogado me hizo una recomendación: “Si un día te entregan un documento que en su cabecera diga “contrato” ves con cuidado, porque eso no implica que lo que venga a continuación sea necesariamente un  contrato. Es más, en ocasiones es cualquier cosa menos un contrato.”

Hago este comentario porque creo que, cuando intentamos hablar de nuestros sentimientos nos ocurre algo parecido. Decimos cosas como “Me siento sólo” o “Siento que no me escuchas” y estas expresiones, aunque digan que hablan de nuestros sentimientos, en realidad no lo están haciendo.

Hablar de nuestros sentimientos es algo complicado porque nadie nos ha enseñado cómo hacerlo. Es un terreno desconocido y en el que muchas veces no queremos ni entrar. ¿No os gustaría adentrados en este mundo? ¿No os pica un poco la curiosidad? Si os parece, vamos a tratar de sacar alguna cosa en claro sobre este tema.

Vocabulario

Primero creo que para hablar de algo tenemos que ver de qué vocabulario disponemos. ¿Cuantos tipos de sentimientos diferentes podríais decirme en este momento? Apuntadlas en un papel. Yo me espero…….¿Cuantas os han salido? ¿Más de cinco? ¿Más de diez? ¿Más de veinte? Creo que no tantas, ¿verdad?

El mundo occidental, para nombrar la nieve se dispone de unas cinco palabras, dependiendo del idioma. Sin embargo, los esquimales tienen varias docenas (mirar el articulo siguiente porque hay una cierta polémica en cuanto al numero exacto para designarlas Link a artículo). Ello les permite hablar de la nieve con mucha más precisión ya que es un elemento que esta presente en sus vidas.

Lo que os propongo es que para poder hablar con más precisión de los sentimientos es necesario  ampliar nuestro vocabulario. Acontinuación os paso un listado que nos va a servir de guía para que podamos hablar con más precisión de los sentimientos. ( Enlace a PDF )

Expresión distorsionada de sentimientos.

Ahora que ya tenemos un vocabulario más amplio vamos a tratar de hablar de sentimientos con propiedad, es decir, tratando de diferenciarlos de lo que no lo son. Para ello veamos algunas frases que hablan de emociones ( o quizás no….)

  1. Siento que me juzgas.
  2. Siento que no me quieres.
  3. Me siento triste cuando te comportas de esta manera.
  4. Me siento que no sirvo para nada.
  5. Cuando me hablas así me siento que me amenazas.

Analicemos una a una para ver si realmente lo son.

  1. Es más un juicio que un sentimiento. Cuando “me juzgas” me puedo sentir de diferentes formas. Por ejemplo, me podría sentir abatid@, quizás desilusionad@, enfurecid@, insegur@, intranquil@,… Existen muchos sentimientos posibles que dependerían de dada persona y de las circunstancias.
  2. Es el mismo caso que el anterior. Es un juicio sobre una situación que provocará unos sentimientos determinados sobre mi persona. Podría ser ira, decepción, me podría sentir aturdid@, culpable, herid@, apenad@, desesperad@, desdichad@,…
  3. Esta frase sí que, a mi entender, expresa un sentimiento.
  4. En esta frase se expresa un juicio sobre sí mismo que no es un sentimiento. Podríamos convertir esta frase para que fuera expresión de un sentimiento de la siguiente forma: “Cuando pienso que no sirvo para nada me siento desesperanzado porque lo que necesito es tener más confianza”.
  5. En la frase numero cinco estamos expresando otra vez un juicio. Podemos tratar de averiguar qué sentimientos podrían haber detrás, por ejemplo, podría haber miedo, podría sentirme insegur@, nervios@,…

Lo que quería explicaros con estos ejemplos es que los sentimientos son en realidad algo que nos avisa sobre necesidades básicas. Si se satisfacen, aparecen lo que habitualmente llamamos sentimientos agradables. Por el contrario, si no satisfacen tenemos sentimientos “desagradables”. Por lo tanto, una cosa son los sentimientos y otra cosa diferente son las necesidades que subyacen a esos sentimientos. Identificar la necesidad básica es la clave para poder gestionar lo que nos esté pasando y lo que sentimos nos ayuda adarnos cuenta que algo está pasando.

A continuación os paso una lista de necesidades básicas que son comunes a todos los seres humanos, no importa cual sea su cultura. (  Link a PDF de Necesidades )

Aceptar la responsabilidad de nuestros sentimientos.

Según la CNV, modelo desarrollado por Marshall Rosemberg ” aquello que hacen los demás puede ser un estímulo pero no la causa de nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos son el resultado de cómo elegimos tomarnos lo que dicen y hacen los demás y también de nuestras necesidades.”

Continuando con el mismo modelo, cuando alguien nos transmite un mensaje negativo, como por ejemplo, “Eres la persona más inútil que me he encontrado en mi vida”, tenemos cuatro maneras de recibirlo y de responder a ello:

  1. Tomárnoslo de manera personal. En ese caso la reacción que podríamos tener podría ser algo como. ” Ya está bien, mira que faltarme al respeto de esta forma…”
  2. Hechar la culpa a nuestro interlocutor. La respuesta podría ser: “Ha salido mal porque tú no me has dicho qué es exactamente lo que querías”.
  3. Aportar conciencia a lo que está pasando para ver con claridad nuestros sentimientos y lo que estamos necesitando en ese momento. Podría ser algo así: “Cuando me dices esto, me siento decepcionado y rabioso porque me gustaría que reconocieras el esfuerzo que hago para hacerlo bien.”
  4. La cuarta opción es intentar reflejar los sentimientos y lo que está necesitando la otra persona. Sería algo parecido a lo siguiente. ” ¿Estás enfadado porque te encantaría que la tarea que me habías encomendado estuviera hecha tal y como tú querías?”.

Si nos quedamos en que la otra pesona es la culpable de que yo me sienta de una cierta manera me convierto en víctima y por lo tanto, me impide que emprenda acciones para cambiar esta situación. Si por el contrario me abro a la posibilidad que, a pesar del comportamiento de la otra persona, hay algo mío que hace que yo me sienta de la manera que me siento, me puede mover a emprender alguna acción que cambie la situación en la que me encuentro. Es decir, puedo hacer una petición a la otra persona para tratar de encontrar alguna estrategia que satisfaga tanto mi necesidad como la suya. Y para ello debo averiguar qué sentimiento y sobretodo, que es lo que estoy necesitando y no se está cubriendo, que provoca lo que yo estoy sintiendo en este momento. Como decíamos al principio, reconocemos que las acciones de los demás son un estímulo para que nos sintamos como nos sentimos, pero no son la causa. Trata de preguntarte qué es lo que te pasa a ti cuando el otro actúa como lo hace. Ahí encontrarás las claves para actuar y salir de la situación no deseada en que te encuentras.

Esto también tiene un lectura a la inversa, es decir, que igualmente no nos podemos sentir culpables de los sentimientos de los demás porque no somos su causa, aunque seguro que podamos ser un estímulo para que se sientan como se sienten. Aunque esto lo podemos dejar para un futuro artículo.

También podéis consultar el artículo Las emociones no se pueden controlar, pero sí gestionar. Que publiqué hace unos días.

¡Buen viaje!


Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Sobre nosotros Francesc Bonada

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *