Una noche muy oscura, sin luna …

por | 28/11/2012

Es una noche muy oscura, sin luna. Estás conduciendo por una carretera solitaria. Entras en una recta y pones las luces largas. No hay nadie más que tú, la carretera y las sombras que se crean con la luz de los faros. El final de la recta se acerca y aparece otro vehículo en dirección contraria. También sus faros iluminan la noche. Pones las cortas para no molestar. El otro vehículo no. Cada vez está más cerca y su luz hiere tus ojos. Le haces unas ráfagas pero no hace caso. Te enfadas. A pesar de que la luz te molesta mucho mantienes la vista en la carretera.

Entonces el coche que te deslumbraba te rebasa y puedes ver de nuevo la carretera. Es posible que aun te duelan los ojos, pero es un dolor diferente. Es más, te das cuenta que ahora ves la carretera de otra forma porque se ilumina con otro tipo de luz. No sabes muy bien cómo definirla … quizás sea más serena. Es la misma carretera solitaria, en la misma noche cerrada, y sin embargo te das cuenta que hay otros caminos que ahora ves y que antes no podrías haber visto.

 

Este simple relato para mí es una metáfora de lo que nos pasa con los sentimientos desagradables. Si los miras cara a cara te molestan e incluso te pueden herir. Sin embargo si los aceptas, puedes encontrar en ellos un sentido. Están ahí para decirte que te falta algo que es muy importante: hay una necesidad insatisfecha (Listado de necesidades). Cuando investigas y descubres cual es y lo importante que es para ti, puedes aceptar el sentir lo que sientes, te permites sentirlo. Y cuando lo haces, de repente todo tiene sentido. Te quedas el tiempo necesario para honrar esa necesidad tan importante que no está satisfecha. La aceptación transforma ese dolor en una tristeza serena. Entonces entiendes que puedes estar triste y sereno al mismo tiempo. Esta es la alquimia de la aceptación.

¡Buen viaje!

 

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Un pensamiento en “Una noche muy oscura, sin luna …

  1. Habilidad Emocional

    Muy buen post, me vino esta frase a la cabeza al leerlo.

    La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas. CONFUCIO.

    Sin duda toda persona con la que nos “cruzamos” … nos cambia , o mas bien , nos transforma aunque sea un poco, en nuestra manera de ver las cosas y sobre todo de vernos a nosotros mismos.

    El problema surge cuando te consideras un todo innamovible y no evolucinable, entonces ves cualquier molestia como un ataque frontal hacia tu persona, con el onsiguiente sufrimiento innecesario que ese pensamiento implica.

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