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En este artículo explicaré las diferencias que hay entre estos dos conceptos que aparentemente son muy claros, pero que se confunden muy a menudo, lo cual nos puede comportar algún que otro problema.

Un hecho es todo evento comprobable mediante la percepción de los sentidos. Es algo observable, verificable y objetivo, es decir, que no depende del sujeto que lo observa. Con las opiniones ocurre algo diferente. Veamos qué dice Wikipedia del término  Opinión: Grado de posesión de la verdad respecto de un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de su validez. Se contrapone a la certeza como posesión plena de la verdad que se afirma sin sombra de duda acerca de su validez.

Así pues un término se refiere a lo objetivo mientras que el otro está en el terreno de lo subjetivo.

 Un ejercicio.

Vistas estas definiciones, parece que está muy clara la diferencia entre uno y otro término. Permitidme que hagamos una pequeña prueba para comprobar si estamos de acuerdo en que sabemos diferenciar una cosa de otra. De las frases siguientes, os propongo que me digáis si creéis que es un hecho o bien una opinión / evaluación sobre algo.

  1. Juan me hizo una pregunta durante la reunión
  2. Sergio es agresivo cuando habla conmigo
  3. Mi jefe se enfadó conmigo sin motivo
  4. Mi hijo, a menudo, deja la ropa tirada en el suelo
  5. Raras veces accedes a mis peticiones

Veamos las respuestas:

  1. Si has contestado que es un hecho estamos de acuerdo. Es una observación sobre algo que pasó en la reunión sin añadirle ninguna evaluación.
  2. Para mí es una evaluación o juicio. Decir que es agresivo es una evaluación. Para ser considerada un hecho  debería decir, por ejemplo, que Sergio zarandeó a su amigo cuando le hizo aquella propuesta.
  3. Si has contestado que es un hecho no estamos de acuerdo por un doble motivo. Decir que se enfadó es una evaluación, porque otra persona podría pensar que estaba herido o asustado. Un hecho sería decir que tiró al suelo el objeto que tenía en sus manos. Lo de ” sin motivo” creo que está claro que es bastante probable que, para la otra persona, hubiera un motivo para enfadarse.
  4. Dejar la ropa en el suelo es un hecho, sin embargo, decir a menudo, es una evaluación. Otra persona, podría considerarlo de otro modo. Una observación sería: los cinco últimos días, al volver de trabajar, me he encontrado tu ropa en el suelo de tu habitación.
  5. Raras veces es, otra vez, una evaluación. Una observación sería, las últimas cuatro veces que te he pedido algo me has dicho que no.

Bueno, ¿Qué tal os ha ido la prueba? No es tan fácil como parecía, ¿Verdad? Ahora os propongo que analicemos que es lo que nos puede pasar si confundimos una cosa con otra.

 ¿Cuáles son los peligros cuando confundimos ambas cosas?

Una confusión entre ambos términos nos puede llevar a situaciones como las siguientes:

1.- Vivir de los juicios que otros emiten respecto a uno mismo o respecto a los demás. Esto nos ocurre cuando alguien hace una evaluación o un juicio negativo (o positivo) con respecto a nosotros y lo tomamos como una verdad inmutable, lo cual hace que vivamos a expensas de las opiniones de los demás. Hacemos y nos comportamos no como nosotros queremos sino que va en función de las opiniones de los demás. Perdemos nuestra referencia interior para ponerla en los demás, en el exterior.

2.- Confundir la sinceridad con emitir juicios continuamente. Es lo que hacen los “Sincericidas “,es decir, esta clase de personas que dicen continuamente “las verdades” y se olvidan, que son “sus” verdades, y se olvidan que los juicios, son sus juicios y no son hechos.

Fundamentación de los juicios.

Hemos visto que no hay juicios ni opiniones que sean verdaderas o falsas, sino que existen juicios que están fundamentados o no. Llamamos fundamento a la forma en que el pasado puede utilizarse para formular juicios de manera efectiva. Los fundamentos vienen del pasado, se emiten en el presente y abren o cierran posibilidades para el futuro.

El futuro es la clave de los juicios. Los formulamos a causa de nuestra preocupación por el futuro. Nos da una cierta sensación de seguridad porque al emitirlo hacemos una predicción acerca de lo que creemos probable, cerramos abanico de infinitas posibilidades y hacemos previsible el futuro.

Por ejemplo, pienso que “Macario es un muy bueno haciendo arreglos caseros”. Este juicio viene de mi experiencia pasada con él que ha sido positiva, lo cual me hace preveer que, si le encargo un arreglo, es muy probable que realice con eficacia su tarea. El juicio con respecto a él viene del pasado, se formula en el presente y me abre unas posibilidades futuras respecto a trabajar con él.

¿Qué condiciones debe cumplir un juicio bien fundamentado? Para ello os recomiendo el siguiente enlace (Cómo se fundamentan los juicios). A modo de resumen, las condiciones que debe cumplir un juicio para que lo podamos considerar correctamente fundamentado son las siguientes:

  1. La acción que proyectamos hacia el futuro cuando lo emitimos,
  2. Los estándares sostenidos en relación a la acción futura proyectada,
  3. El dominio de observación dentro del cual se emite ” el juicio,
  4. Las afirmaciones que proporcionamos respecto de los estándares sostenidos, y finalmente,
  5. El hecho de que no encontramos fundamento suficiente para sustentar el juicio contrario.

Voy a tratar de explicarlo con un ejemplo. Planteemos el siguiente juicio / evaluación: “Juan siempre llega tarde.”  (Quizás alguno de vosotros se quede sorprendido que esto sea un juicio y no un hecho…) y vayamos punto por punto:

1.- se trata de hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué posibilidades te abre o te cierra el pensar que siempre llega tarde? Si pienso que va a llegar tarde pensaré en unas acciones que serán diferentes a que si pienso lo contrario. Por ejemplo, quizás convoque al resto de las persona un poco más tarde, o yo mismo me permitiré llegar un poco más tarde,….

2.- estándares que utilizamos para hacer el juicio que hacemos, es decir, ¿Qué significa para ti llegar tarde? Quizás sea cinco minutos, o diez, o quizás quince minutos sea lo normal en el entorno en el que tú te mueves y puede que ese estándar sea diferente para ti que para él.

3.- dominio de observación. Este “llegar tarde”, ¿Ocurre en todos los ámbitos? ¿En el profesional es diferente que en el personal? ¿Existe algún ámbito en el que no llegue tarde? Pudiera ocurrir que sea un “tardón” en el ámbito familiar pero no lo sea en el profesional…

4.- se refiere a los hechos concretos que sostienen el juicio que emitimos. Por ejemplo,” Juan ha llegado 10 minutos después de la hora de convocatoria en tres de las cuatro últimas reuniones.”

5.- ¿Este mismo comportamiento se podría calificar de otra forma? ¿Existe alguna otra persona que haya llegado tarde en tres de la últimas cuatro reuniones convocadas y hayamos calificado esa persona de otra manera? Por ejemplo, podríamos pensar que está teniendo algún problema que le impide llegar a la hora convenida.

Fijaros que las posibilidades de acción que se nos abren son muy diferentes ya que, si cambiamos este juicio quizás estaríamos abiertos a preguntarle si cambiando la hora de la reunión le facilitaría el llegar a la hora acordada, en vez de recriminarle el haber llegado tarde.

Resumen

Hemos visto que no es lo mismo un hecho que una opinión, y que una de las características que los distingue es su objetividad / subjetividad. También hemos tratado de ver que, a la práctica, no es tan fácil de distinguir unos de los otros. Hemos continuado exponiendo las consecuencias que puede llevar el confundir juicios / opiniones con hechos y el peligro que ello supone. Finalmente hemos visto que los juicios no son verdaderos o falsos y hemos aprendido a fundamentarlos. También hemos visto la función positiva que cumplen los juicios.

 Conclusiones.

A modo de conclusión os quisiera añadir sólo dos cosas más.

Primero, debemos ser cautelosos y aprender a diferenciar juicios de hechos. Tened en cuenta que fundamentar un juicio que hayamos emitido acerca de algo o alguien nos podría abrir unas posibilidades para hacer cosas diferentes, lo cual nos convierte en personas más flexibles, eficaces y eficientes.

Segundo, un juicio fundamentado sigue siendo un juicio, y no un hecho, y por lo tanto, puede cambiar con el tiempo.

 

¡Buen viaje!