Asertividad: cómo afrontar diálogos difíciles, 2ª parte

por | 04/09/2013

En la pasada entrada te hablé sobre cómo afrontar diálogos en situaciones que nos resultan complicadas por la carga emocional que puedan tener. Si recuerdas, también te expliqué cuales son los dos factores clave que facilitan o dificultan que se produzca una comunicación efectiva. El primero era que hay un tipo de lenguaje que hace que se levanten murallas que impiden la comunicación eficaz que son el lenguaje evaluativo y los juicios sobre la otra parte. El segundo, ser consciente de nuestras emociones y saberlas gestionar. Pero no nos quedamos aquí sino que te expliqué el método de 4 pasos de la CNV que te pueden ayudar en las dos cosas: a utilizar un lenguaje que elimine barreras y a gestionar tus propias emociones y a ser consciente de la de los demás. Finalmente puse un ejemplo de una situación cotidiana para ilustrar cómo aplicar el método.

Si recuerdas, el ejemplo tenía un final que suponía que la otra parte accedería a nuestra petición ya que el lenguaje utilizado era no evaluativo y seguía estrictamente el método de los 4 pasos. También te dije que te daría una respuesta para el caso en que hagamos una petición y no haya una respuesta positiva a la demanda.

La clave para gestionar esta situación es saber la diferencia que hay entre una petición y una exigencia.  En la petición siempre estamos abiertos a recibir un no como respuesta. En cambio, cuando es una exigencia no contemplamos esta posibilidad (en el artículo Cómo hacer peticiones, diferencia entre petición y exigencia podrás ver una situación en el que la otra parte no accede a nuestra petición).

En la situación que planteé en el pasado artículo, si no estoy abierto a una respuesta negativa y utilizo los 4 pasos de la Comunicación Noviolenta, entonces lo que estaré haciendo es un acto manipulativo, y eso tarde o temprano se nota. Si después de todo el proceso, me enfado porque no accede a mi petición, entonces la otra parte interpreta todo como un proceso para manipular y hacer chantaje emocional y eso supone un precio muy alto: la desconfianza.

Supongo que te estarás preguntando ¿entonces tengo que suplicar las cosas? ¿Dónde quedan entonces mis necesidades? ¿qué ocurre con lo mío? Lo que te propongo es la filosofía de no poner a nadie por encima de nadie. Eso quiere decir que yo soy importante y la otra parte es igual de importante que yo (aunque yo sea el padre y tu el hijo, yo el maestro y tu el alumno,…). Es decir, yo te digo cuales son mis necesidades, te hago una petición y estoy abierto a escucharte, sea cual sea tu respuesta. Eso quiere decir que si tu contestas negativamente a mi propuesta entonces averiguo cuales son las necesidades que quieres satisfacer con tu respuesta negativa. Una vez hecho esto, trataré de encontrar estrategias que satisfagan tanto mis necesidades como las tuyas. Es por esta razón que digo que yo soy importante y por eso pido y también tú eres importante y por eso escucho.

otra cosa importante que hay que tener en cuenta en este proceso es que lo verdaderamente importante son las necesidades ya que las estrategias sólo son un medio para satisfacerlas. En la mayoría de casos los conflictos se producen a nivel de estrategias y no a nivel de necesidades. Es por ello que la clave reside en buscar estrategias de forma cooperativa que satisfagan las necesidades de todos. Puede parecer que esto no es posible. En el artículo Cómo hacer peticiones, diferencia entre petición y exigencia podrás ver un ejemplo aplicado sobre algo cotidiano.

Todo esto me recuerda una cita atribuida a Albert Einstein que dice:

-No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.

Si aplicamos este mismo razonamiento a la gestión de conflictos entonces tendremos que buscar la solución en un nivel diferente en el que se ha producido. Como el conflicto se produce a nivel de estrategia, hay que buscar la solución en un nivel diferente, es decir, en el de las necesidades.

Llegados a este punto quiero resaltar que cuando me refiero a la palabra necesidad lo hago en la acepción que utiliza la CNV (Comunicación Noviolenta) para nombrar todo lo que es indispensable en nuestra vida. Engloba nuestras necesidades vitales (respirar, comer, dormir, evacuar,…), nuestras necesidades de seguridad ( material, afectiva), y nuestras necesidades de desarrollo del ser humano (necesidad de contribuir a la vida, necesidad de dar sentido,…). Aquí tenéis un enlace a un listado más o menos completo de las necesidades universales, comunes a todos los seres humanos->necesidades

También decirte que muchas veces confundimos necesidades con estrategias. Una pista que te ayudará a diferenciar necesidades universales de estrategias es que las primeras son algo a lo que todo el mundo aspira. Si para expresar una necesidad nombramos a una persona, un lugar, una acción, tiempo o un objeto es que en realidad es una estrategia. Así “necesito que tu vengas”, “necesito ir a la playa”, “necesito jugar a fútbol”, “necesito esos zapatos”,… no son auténticas necesidades sino estrategias para satisfacer una o varias necesidades. Para saber qué necesidades hay detrás de estas estrategias te puedes hacer la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que conseguirías si fueras a la playa? Y en función de la respuestas puedes indagar la necesidad. La conversación podría ser algo así:

– Si fuera a la playa tomaría el sol, descansaría, me relajaría y me refrescaría

– Entiendo que lo que necesitas es descansar y refrescarte porque hace mucho calor

– Sí

– Osea, necesitas descanso y comodidad.

– Sí, eso

Por lo tanto, si hubiera conflicto con la estrategia “(necesito) ir a la playa” ya tendrías alguna idea para hacer propuestas para satisfacer sus necesidades de descanso y comodidad y que también satisficieran tus necesidades.

Conclusiones

En este artículo has podido comprobar que no es lo mismo pedir que exigir y que utilizar la CNV para exigir algo se convierte en un acto manipulativo. También has visto como se puede ser asertivo y buscar satisfacer nuestras necesidades sin que ello suponga pasar por encima de nadie. Finalmente has visto que pedir no significa abandonar tus necesidades cuando alguien no acepte tu petición.

¡Buen viaje!

 

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