¿Cómo te tratas cuando te equivocas?

libro-de-quejasA veces nos olvidamos que somos seres únicos, dignos de consideración y de ser tratados con compasión. Alguno de vosotros se podría preguntar, ¿a qué viene esto?. Pues que el otro día escuché a una persona decirse unas cosas terribles porque había tenido un descuido. Se decía cosas como “qué desastre soy” ” mira que olvidarme otra vez” ” mira que soy tonto” y cosas similares. Estoy seguro que si otra persona que le importara hubiera cometido ese mismo descuido no habría sido tan severa. Sin embargo, con ella misma se insultó gravemente. Ya sé aquello de que “la confianza da asco”, ¿pero tanto?.

Lo que me pregunté en ese momento es cual podría ser el motivo que lleva a una persona a tratarse con tanta severidad, falta de respeto y de compasión cuando se equivoca (link a “Excelencia y exigencia: qué me pasa cuando me equivoco). ¿Qué os parece a vosotros? ………..

Tengo la creencia que todo comportamiento, por repugnante que nos pudiera parecer, tiene una intención positiva y busca satisfacer una necesidad básica universal ( Link a listado de necesidades). A mi me resulta útil separar el comportamiento de aquello que lo motiva. Por lo tanto, ¿qué intención positiva o qué necesidad busca satisfacer la crítica destructiva hacia uno mismo? Me imagino que es como un castigo, que lo que persigue es que el error no se vuelva a repetir. En ese caso hay una profunda necesidad de ser eficaces la próxima vez. Otro tema muy diferente es que la estrategia que utilizo para ello (la crítica destructiva) consiga lo que quiero o lo haga a un coste muy elevado.

Lo que quiero hacer ahora es, en palabras de Julio Hervás Cercós, buscar el principio homeopático que tiene la crítica destructiva. Es decir, lo que se trata es de mantener esa necesidad de eficacia y de aprendizaje cambiando la estrategia de conseguirla por otra que sea más sostenible. ¿Hay entonces otro camino?

Efectivamente hay una alternativa en 4 pasos que nos permite hacer la alquimia de la autocrítica destructiva manteniendo su intención positiva, que es cubrir nuestra necesidad de eficacia y aprendizaje. Veámoslo:

1er paso. Darnos cuenta de lo que nos contamos cuando nos pasa algo y separarlo de los hechos.

A veces somos tan poco conscientes de lo que pensamos que lo confundimos con los hechos. Está relacionado o muy relacionado, pero en absoluto es lo mismo. Un truquillo para darse cuenta de esto es deciros las siguiente frase:

“Cuando veo lo que me ha pasado, la película que me cuento es que ……”

2º paso.  Destilar los juicios y creencias sobre nosotros mismos para convertirlos en necesidades universales no cubiertas. Toda crítica o insulto (hacia nosotros o hacia otra persona) es una expresión trágica de una o varias necesidades no satisfechas.

En nuestro ejemplo hemos visto que la necesidad es la de ser más eficaces y la de aprender. También podemos tratar de ver cual fue la intención positiva. Si tuvimos un descuido quizás fue porque estábamos pensando en otra cosa que también era importante para nostros en ese momento. Si el nivel de insulto es muy elevado significa que esas necesidades son muy, muy importantes para nosotros en ese momento y no están siendo satisfechas. Esta fase nos sirve para aceptar esa crítica (aceptar no es lo mismo que resignarse).

Esto da la oportunidad de ver eso de otra manera. En ese momento fuimos ciegos en alguna cosa que ahora sí que vemos. Como dice Miki Kashtan,  ¿Podrías culpar a un ciego que ha hecho algo que no quería porque no veía?

3er paso. Hacer el duelo por lo sucedido. El darnos cuenta que esas necesidades son tan importantes para nosotros hacen que podamos hacer el duelo por lo sucedido. Eso significa aceptar los sentimientos de dolor o frustración que ello ha supuesto. Intentar saltarse este paso hace que el sistema no funcione ya que permite hacer la transformación del veneno en un principio homeopático que cura. El dolor amargo se puede convertir en dolor sereno cuando hay aceptación.

4º paso. Petición hacia nosotros mismos. Ahora sois una persona diferente porque sois más sabios. Viendo las necesidades no satisfechas y sabiendo en qué fuisteis ciegos ¿Qué os pediríais o qué haréis diferente la próxima vez que ocurra una cosa similar?

Con este método se consigue el mismo objetivo  es decir, que no se repita el efecto no deseado (otros lo llaman error), pero no lo hacemos movidos por el castigo o la vergüenza sino que lo hacemos desde la aceptación de nosotros mismos como personas en continuo aprendizaje.

Os recomiendo que probéis el sistema de los 4 pasos con cualquier error del que todavía tengáis sentimientos de culpa o vergüenza y podréis comprobar en vuestra piel su potencia transformadora. Si tenéis alguna dificultad con ello, contactar conmigo en la pestaña de contactar (Clica en el link a contactar).

¡Buen Viaje!

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

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3 comentarios

  1. Es todo un tema de aprendizaje interiorzado… el juez interior, la representación de un adulto influyente en tu vida para ti (normalente los padres) que vive dentro de ti y te destroza cuando cometes una falta.

    Lo sé bien porque lo tuve dentro.

  2. Pingback: ¡Me molesta la rigidez! El poder de la aceptación | Rumbo Interior

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