No compres su película: la diferencia entre simpatía y empatía

Quiero explicarte esta distinción a través de una conversación entre un jefe y su colaborador, que entra el despacho de su jefe para explicarle una dificultad que tiene con una persona que participa en el mismo proyecto.

-( Colaborador) Durante las últimas dos reuniones la persona que dejó el proyecto y que acaba de regresar se ha dedicado a criticar el trabajo que he hecho durante el tiempo que ha estado fuera. Ha sido muy cansado porque he tenido que responder a esas críticas y me ha costado mucho avanzar. Entorpece el ritmo de avance del proyecto y estoy harto que me critique contínuamente. Además no entiendo porqué antes de irse era muy buen colaborador y ahora no para de criticar.

-(Jefa) ¿Puede ser que hayas comprado su película?

-No sé qué quieres decir

-Digo que has comprado su película, en el sentido que has confundido críticas, que son juicios y opiniones sobre tu trabajo, con la realidad de los hechos. Lo que quiero decir es que has creído como una verdad algo que es un juicio y los juicios no pueden ser nunca ciertos o falsos sino que sólo pueden estar bien o mal fundamentados. Pero incluso una opinión que esté muy bien fundamentada sobre hechos observables, nunca lo convertirá en una verdad. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos y la frontera entre hechos y opiniones a veces muy difícil de encontrar. Puedes entrar a rebatir su opinión sobre si está bien o mal, lo que ocurre es que cuando hay confusión sobre si estamos hablando de hecho o de opiniones, entonces es muy fácil entar en la dinámica de saber quien tiene y quien no tiene la razón. Eso es significa jugar al juego de ser simpáticos (tienes y de doy la razón) o antipáticos (no tienes razón y la razón la tengo yo, claro). Es un juego en que siempre hay uno que gana pero a costa del resentimiento del que pierde. 

-No sé si te entiendo muy bien. Entonces, ¿cómo sería dejar de jugar a este juego?

-Bueno, lo que hace falta primero es darse cuenta de que estamos hablando de opiniones y no de hechos, lo cual no es cosa fácil. Pero si tienes la habilidad de darte cuenta de eso, entonces mi propuesta es que dejes de jugar al “¿Quien tiene la razón?” y que hables y escuches de un lugar diferente: la empatía.

-Eso es muy abstracto. ¿Cómo se hace?

-Una forma es traducir el lenguaje de las opiniones y los juicios al lenguaje de las Necesidades Universales

-Estoy perdido

-Primero déjame explicarte lo que son las Necesidades Universales

-Vale

-Es aquello que tenemos en común todos los seres humanos y que es indispensable en nuestras vidas. Engloba las necesidades vitales (respirar, beber, comer,…) las de seguridad (material y afectiva) y las necesidades de desarrollo del ser humano (contribución, sentido, libertad,…)

-Entendido. Ahora, ¿cómo continúo?

-Vamos a ver. Dime algo que te haya dicho que te molestó.

-Dijo que lo que habíamos hecho el último año estaba todo mal. ¡TO-DO!

-Dijo “todo”…

-SÍ!

-Supongo que estás molesto porque se cargó de un plumazo tu trabajo desde que se fue hasta ahora. Así que supongo que es muy importante para ti ser visto y reconocido por el esfuerzo realizado durante ese año, con todas las dificultades que eso te ha supuesto, ¿no?

-Sí, exacto.

-Así que es muy valioso para tí ser visto. Por eso te sentiste molesto. Si no necesitaras ser visto y reconocido por el trabajo que has hecho, no te hubieras molestado en absoluto.

-Sí…

-Quizás te parezca extraño pero ahora te propongo que te quedes un rato para darte cuenta de lo importante que es para tí ser visto y reconocido. 

(silencio)

-Ahora que sabes cuales son tus Necesidades no satisfechas y te has dado cuenta de lo importantes que son para ti, me pregunto si estarías dispuesto a indagar sobre sus Necesidades, es decir, te propongo traducir sus juicios en Necesidades Universales. Cuando dijo que todo está mal quizás esperaba encontrar el proyecto en un estado diferente en el que está. ¿Qué crees tu que son las Necesidades que le están faltando?

-Que no le cambien aquello que dejó cuando tuvo que irse del proyecto.

-Vale, necesita estabilidad. ¿Qué más?

-No lo sé.

-Te ayudo. Te critica porque quizás necesita …

-No lo sé.

-Quizás decir que está mal es una forma de expresar que lo de antes estaba bien. ¿Qué necesidad hay ahí?

…. (silencio)

-Puede ser que necesite reconocimiento por el trabajo que hizo antes de irse. 

-Si eso es así, significa que los dos necesitáis reconocimiento, es decir, ser vistos por el trabajo que habéis hecho.

-Quizás sea eso, sí. … ¡Ufff! …

-Con esto que has visto, ¿se te ocurre alguna manera diferente de relacionarte con él?

-Desde luego que sí. La próxima vez quizás empiece por interesarme por el trabajo que hizo antes de irse… y también le explicaré todo lo que yo he hecho durante el tiempo que ha estado fuera. Quizás eso sirva.

-Yo creo que sí servirá.

Conclusiones

Bien, después de éste diálogo espero que haya podido explicarte la diferencia entre escuchar desde el tener o no tener la razón (simpatí o antipatía) y escuchar desde la empatía. Desde la empatía no hay uno que gana y otro que pierde, sino que se escuchan las necesidades que hay tras cualquier juicio y opinión. ESo permite que las personas se vean y se reconozcan como seres humanos vulnerables, con necesidades que esperan ser reconocidas íntimamente y recíprocamente. Entonces el conflicto se disuelve y las dos partes pueden ganar, ¿no te parece?

¡Buen viaje!

 

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Sobre nosotros Francesc Bonada

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *