Una historia divertida…y alguna reflexión.

por | 13/03/2013

Hoy os quiero explicar una anécdota que me pasó la semana pasada y os puedo asegurar que es divertida. ¿Os apetece?

Esto me ocurrió al salir del trabajo. Había sido un día lluvia y con mucho viento y la tarde continuaba igual. Hacía un viento que dificultaba poder utilizar el paraguas. Aunque llovía, por suerte no lo hacía con mucha intensidad. Entonces vi una chica que iba corriendo en dirección a la parada del autobús que está cerca. Es el origen de la línea y el autobús estaba parado esperando a que fuera la hora de salida. Hasta aquí nada extraño. Entonces vi que en su carrera hacia la parada le caía algo al suelo. Pero creo que no se dio cuenta porque continuó hacia el autobús.

Sin pensar mucho más me fui a recoger lo que le había caído. En un principio pensé que podría ser la funda del paraguas. Sin embargo no os podrías imaginar nunca qué fue lo que me encontré en el suelo…

Pues lo que me encontré fue un zapato de tacón. Creo que vuestra sorpresa es la misma que la que yo tuve en ese momento. Total, que lo recogí y me quedé de pie, mirando el “sorprendente hallazgo”. Donde había caído era la salida de un parking y en ese momento salió un vehículo. Al verme disminuyó la marcha. Lo conducía una mujer que me miró, me sonrió y se fue. Supongo que debía ser divertido ver una persona parada, de pie, mirando un zapato de tacón que tenía en sus manos.

Total, que el autobús todavía estaba esperando en la parada así que me dirigí hacia allí con mi fantástico zapato de tacón y preguntándome cómo iba a hacer para saber de quien era. Por suerte me había fijado que antes de subirse, estaba plegando un paraguas de color amarillo. Algo es algo.

Al pasar al lado del autobús miré a través de las ventanas para ver si podía identificar a la mujer que había perdido el zapato. Entonces vi una chica que estaba guardando un paraguas amarillo.

Supongo que será ella, pensé. Me dio un poco de vergüenza pensar que me podría equivocar (¿os imagináis que estáis sentadas en un autobús y una persona desde fuera golpea el cristal de la ventana para enseñaros un zapato de que no es vuestro? ¿Qué pensaríais de esa persona?)

En fin, que piqué en la ventana y al girarse le enseñé el zapato ( por cierto, los que estéis empezando a pensar en algún cuento infantil os puedo decir que el zapato no era de cristal). Al principio la chica puso una cara mezcla de precaución y sorpresa que inmediatamente cambió a la de sorpresa radical: había reconocido su zapato. Asintió y se levantó de su asiento. Yo suspiré aliviado y me dirigí a la entrada del autobús. Al entrar me encontré con ella que venía a recoger su objeto perdido. Antes de dárselo le dije:

“Como en el cuento, verdad? Ella sonrió y me dio la gracias. Al bajar del autobús el autobús partió. Ya es bien cierta aquella frase que dice que la realidad supera la ficción…

 

El protagonista de esta anécdota personal podrías haber sido tu. No te quepa ninguna duda. Y esta anécdota tan divertida me sugiere alguna pregunta que os quisiera plantear.

¿Tú también vas corriendo por la vida como la chica del zapato? Piensa en las cosas por las que corres. ¿Para qué vas corriendo? ¿Merece la pena esa prisa?

La chica, al correr, perdió su zapato y no se dio cuenta de ello. ¿Pudiera ser que tú hayas perdido algo en tu carrera por la vida y que no te hayas dado cuenta de ello? Hay cosas que uno que no valora hasta que las ha perdido…¿hay que esperar a perderlas para valorarlas?

La chica, al reconocer su zapato se sorprendió y supongo que también se alegró de que alguien la avisara de su pérdida. ¿Pudiera ser que en algún momento de tu vida alguien te haya enseñado “tu zapato” y tú no hayas hecho como si no fuera tuyo?

Sabiendo lo que sabes y viendo y lo que ves, ¿qué es lo que te pides a ti mism@, concreto y que puedas realizar ahora mismo? Y mañana, ¿que harás diferente? Y la semana que viene, y el mes que viene…

No esperes que alguien te traiga tu zapato perdido. Pudiera ser que nadie lo haya visto y acabara perdido para siempre….

¡Buen viaje!

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

Un pensamiento en “Una historia divertida…y alguna reflexión.

  1. Pingback: Amaneceres perdidos. | Rumbo Interior

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.