Regálate autocuidado, regálate auto empatía

En mis talleres de CNV y en mi práctica como coach, no dejo de maravillarme del efecto que tiene el recibir una escucha empática profunda. Es como si se produjera un pequeño ( o un gran) milagro delante de mis ojos y yo fuera el testimonio privilegiado este prodigio. Tratar de explicar este proceso con palabras, es como explicar lo preciosa que puede ser una puesta de sol. Lo mejor es que lo experimentes tu mismo. Aún así voy a tratar de explicar porqué me maravillo cuando se produce un proceso de escucha empática sanadora, aún sabiendo que sólo será una burda aproximación a lo que realmente es… Y aún así quiero hacerlo, porque quizás mis necesidades de expresión y de compartir algo que pienso que es un auténtico tesoro son más poderosas que la sensación de fracaso…

Así que, el proceso de escucha profunda se produce en el contexto de una conexión muy auténtica entre el que habla y el que escucha. Una conexión que se hace posible desde una aceptación incondicional del otro, de un respeto profundo a lo que es y a lo que está viviendo. Una mirada y una actitud que muestra que estamos viendo y conectando con el ser humano que más allá de cualquier etiqueta y cualquier pensamiento.

Cuando esa mirada y esa conexión se produce, si el que habla expresa algo doloroso entonces se produce el proceso de alquimia que transmuta el dolor y la insatisfacción en otra cosa que es nutritiva para la vida, y es gracias al poder de la conexión y la presencia de la otra persona. Es como si las personas, en nuestro más profundo ser, supiéramos que tu, yo, nosotros, … que todos y todo, somos en realidad una sola y una misma cosa, que todos somos parte de algo mucho mayor. Desde esa certeza interior, tu sufrimiento es también el mío, tu alegría también es mi alegría,  y sé que si te hago daño a ti, también me lo estoy haciendo a mi mismo. Esta sabiduría interior, que está grabada en nuestro ser más profundo, a veces se nos olvida y es cuando aparece la desconexión y la violencia. Sin embargo la empatía es esa energía que está en nosotros que nos ayuda a recordarnos que todos somos uno. Gracias …

Alguien dijo que el mayor regalo que podemos hacer a otra persona es nuestra presencia (y yo precisaría, nuestra presencia empática). Estoy de acuerdo con esta afirmación y además creo que estar presente para el otro es un auténtico y profundo acto de amor incondicional. Así que mi propuesta de hoy para ti es la siguiente: ¿porque no te haces a ti mism@ este regalo?

Así que cuando te sientas anímicamente mal, en vez de tratar de ignorarlo, o tratar de evitarlo haciendo otra cosa, mi propuesta es que te regales tu propia presencia empática. Al fin y al cabo, eres la persona que tienes más a mano cuando te ocurre algo, ¿no? Si aceptas mi propuesta, entonces te sugiero una forma de hacerlo que quizás te parezca un poco loca. Se trata que busques un espacio de tranquilidad en el que te puedas hablar a ti mism@ en voz alta y no piensen que estás loc@. Entonces te puedes preguntar. A ver (y te dices tu propio nombre) cuéntame que te pasa, que te escucho, estoy sólo para ti.

Es muy importante que te digas tu propio nombre en voz alta, ya que es una forma muy directa para interpelarte. Luego te puedes permitir explicarte todo lo que te pasa por la cabeza hasta que te canses de hablar … y mientras hablas, te escuchas muuuuy atentamente. Y cuando has parado de hablar te puedes preguntar. A ver, <otra vez te dices tu propio nombre>, ¿cómo te estás sintiendo en este preciso momento? Y te lo explicas, o mejor te escuchas en silencio,… permitiéndote sentir lo que sientes en ese mismo momento. Lo que está pasando aquí y ahora es lo correcto y adecuado que pase. Pon toda tu atención en la sensación física, en tu cuerpo, en tu sentir, … si aparecen pensamientos deja que se vayan por donde han venido…

Y cuando te hayas permitido el espacio suficiente para sentir, te puedes preguntar. ¿Te sientes así porque necesitas ….? y te dices cuales podrían ser las necesidades y valores universales no satisfechas que están en la raíz de esos sentimientos. Nómbralas una a una, despacito, escuchando tu cuerpo para reconocer si resuena o no resuena en ti esa necesidad. Escúchate de esta forma para evitar caer en darte la razón y para salir de esa cháchara mental a la que estamos acostumbrados. Eso ya sabes que te lleva a la insatisfacción y el jaleo mental improductivo… y tu te mereces otro tipo de escucha.

Y al final de todo, con la claridad que te produce el saber lo estás necesitando, quizás te animes a dar el último paso para cuidar de ti mism@.. ¿qué es lo que te pides para cuidar de ti para tratar de satisfacer esas necesidades?

 

 

Acompaño a personas y organizaciones a desarrollar formas de comunicarse para que las relaciones sean eficaces, satisfactorias, saludables y sostenibles.

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