En este artículo explicaré las diferencias que hay entre estos dos conceptos que aparentemente son muy claros, pero que se confunden muy a menudo, lo cual nos puede comportar algún que otro problema.
Comunicación Interpersonal
Relación de artículos publicados hasta ahora.
Han pasado ya casi cinco meses desde que inicié la andadura de este blog, en el mes de octubre del 2011. Ya son unos cuantos los artículos que he escrito y he creído oportuno que esta entrada sea una relación de los artículos escritos hasta el momento.
He pensado que seria bueno hacer un pequeño alto en el camino y volver la vista atrás para ver la senda recorrida para que, a vista de pájaro, podáis tener un pequeño mapa de lo que hemos caminado hasta el momento. El recorrido no va a seguir la línea del tiempo sino que voy a agrupar los artículos por temáticas. Si hacéis clic en el título del artículo iréis directamente a la entrada correspondiente.
¿Qué son las creencias limitantes? ¿Por qué son importantes?
Una creencia es el sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación personal que consideramos verdadera.
En la definición hay que fijarse que dice una “afirmación personal” y no dice “una verdad absoluta”. Precisamente es éste el detalle importante, que las creencias se consideran, por la persona que las tiene, una verdad absoluta cuando en realidad no lo son. Por lo tanto las creencias afectan directamente a cómo vemos el mundo y por lo tanto, nuestra manera de actuar.
Para entenderlo mejor os contaré una pequeña historieta que a mí me ha ayudado a entender que son las creencias y cómo afectan de una manera determinante nuestras vidas.
Saber decir no.
En muchas ocasiones me he encontrado con personas que me dicen que les cuesta decir “no” a peticiones de la gente, es decir que quieren decir “no” pero acaban diciendo “sí”. ¿A quién no le ha pasado esto alguna vez? Por ejemplo, te invitan a algo que no te apetece para nada y acabas yendo. O los compañeros de trabajo te piden algo y como no sabes decirles que no, acabas cargado con un montón de trabajo que no sabes cómo manejar,…Seguro que a vosotros se os ocurren cosas de vuestra vida diaria.
Ante esto, la pregunta que se me ocurre es ¿Qué nos pasa por la cabeza cuando nos ocurre esto? Posibles respuestas a esta pregunta podrían ser: ¿qué pensarán de mi si digo que no? ¿Pensarán que no sé hacerlo? ¿Pensaran que no quiero hacerlo y se enfadarán conmigo?, ¿Creerán que soy una persona antipática y poco servicial?”
El problema es que nos hacemos este tipo de preguntas casi sin darnos cuenta y lo que nos ocurre es que nos damos cuenta que hemos aceptado algo que no deseábamos hacer demasiado tarde. ¿Desde dónde actuamos cuando nos pasa esto, desde una actitud positiva como podría ser la voluntad de servicio o en realidad lo hacemos desde el miedo ( a que nos rechacen, a que no nos quieran, ….)?
Para qué lo hacemos
Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil
¿Qué es ser vulnerable? Según el diccionario de la Real Academia es la “capacidad de ser herido física o moralmente”. Uf, con esta definición, ¿quién se atreve a ser vulnerable? ¿Qué posibles ventajas tendría admitir ser vulnerable? Lo que podemos ver primero es cuales son las desventajas de no mostrarnos vulnerables y para eso pongamos ejemplos que lo puedan ilustrar.
La Queja.
(Tiempo de lectura aprox. 3 min)
La queja es algo que todos conocemos muy bien. La única diferencia está en la frecuencia en que nos quejamos. Pero aunque lo hacemos continuamente intuimos que no es algo que sea muy efectivo. No es de extrañar que esté teniendo auge la iniciativa “no quejarse durante 21 días”. Con ello aseguran que mejorará nuestra salud. En este artículo os propongo una aproximación a la queja un poco diferente en la cual transformaremos la queja en algo que nos sea de más utilidad.