Hay ocasiones en las que, en una discusión, una de las partes decide hacer una concesión para evitar un conflicto. A corto plazo puede ser una buena solución. Sin embargo, el conflicto en realidad no se ha resuelto sino que se ha aplazado. La parte que cede y hace una concesión puede generar resentimiento hacia la otra parte. Si esto se convierte en un patrón que se repite en el tiempo, el resentimiento se acumula y puede pasar que una circunstancia aparentemente insignificante desate un gran conflicto. Es aquello de «traga sapos y vomita dragones«.
Así que mi propuesta de hoy para ti es que, en vez de hacer concesiones, lo que hagamos es un cambio de perspectiva que no tiene el inconveniente de generar resentimiento y respuestas explosivas y permite generar soluciones eficaces. Si quieres saber cual es la diferencia y como se puede hacer te recomiendo que continúes leyendo este artículo. ¿Me acompañas?
Hoy quisiera hablarte sobre cuando y cómo interrumpir a una persona cuando una conversación pierde vida y se convierte en algo insatisfactorio. Porque, ¿a ti no te ha pasado alguna vez estar en una conversación con alguien en la que, por no interrumpir, te conviertes en una papelera de palabras? Así que lo que te propongo que miremos juntos cómo podríamos mirar esto desde la perspectiva de la CNV (Comunicación Noviolenta), ¿te apetece?
Con este artículo quiero darte la bienvenida a mi blog después del paréntesis del mes de agosto, que es mi período vacacional. Este año ha sido el primero desde que empecé el blog en noviembre del 2011 que no he mantenido mi costumbre de publicar un artículo cada semana. Espero que seas comprensivo conmigo. En mi blog estan a tu disposición los 253 artículos publicados hasta ahora.
Hoy empiezo con esta cita de Carl J. Jung porque me parece una manera excelente de introducir el concepto de
En muchas ocasiones oigo decir cosas similares a «él me ha hecho sentir mal» o «Me has hecho llorar«… Estos son ejemplos que demuestran de qué forma hacemos responsables a los demás nuestros sentimientos. La lógica que hay detrás de esto es algo parecido a lo siguiente: La otra persona hace algo, yo me siento mal (aunque no sea muy consciente de ello), así que la otra persona es culpable que yo me sienta mal.
En la entrada anterior vimos juntos lo que ocurría cuando alguien nos decía algo parecido a «Eres un inútil«, nos sentíamos molestos por ello y queríamos disponer de alguna respuesta diferente a las ya conocidas. La primera que repasamos fue la de responder al «ataque» con un contraataque, como por ejemplo «Pues mira que tu !«. La segunda que vimos fue, atacarse a uno mismo, por ejemplo decir «Sí, es verdad, soy un desastre, todo lo hago mal«. La tercera que vimos fue la de huir, es decir, irse sin decir nada.