En nuestra vida diaria es habitual hacer y recibir peticiones. Así, hay veces en las que alguien hace algo que me disgusta y entonces le pido que deje de hacerlo. Ahora bien, ¿te has planteado alguna vez los inconvenientes que tiene el pedir las cosas que no quieres que hagan los demás? ¿Cuales podrían ser las ventajas de pedir lo que quieres en vez de lo que no quieres? En este este post voy explicarte cuales son estas ventajas y te propondré un método de dos pasos para ponerlo en práctica. ¿Me acompañas?
Saber pedir
¿Cómo actúas cuando no te tratan con respeto? La respuesta proactiva frente a la reactiva.
En algunos momentos de mi vida he pensado que que no me han tratado con respeto y, en ocasiones, he tenido la sensación de no haber dado con una respuesta satisfactoria. La cuestión que se me plantea es ¿Habría formas eficaces de responder a estas situaciones? En el artículo de hoy voy al tratar de responder a esta pregunta.
Lo primero que me gustaría destacar es que «no me tratan con respeto» es la expresión de un pensamiento cuando alguna persona actúa de una forma determinada. Es una consecuencia de un hecho, así que la primera consideración es tener en cuenta que una cosa son los hechos y otra muy diferente es lo que pienso respecto a lo que me está pasando.
Como ya te he comentado en algún otro post, los hechos son aquello que podría registrar una cámara de vídeo. El resto son los pensamientos que produzco. Así que lo que me gustaría que mirásemos juntos son los pensamientos cuando pienso que alguien me esta faltando al respeto, que es algo sobre lo que sí tengo margen para actuar. Para verlo con más claridad creo que lo mejor es que pensemos un caso concreto en que alguien te haya faltado al respeto.
¿Lo tienes ya? Yo también tengo el mío, así que podemos continuar aplicándolo con un ejemplo concreto. El mío es el siguiente. Estoy en mi lugar de trabajo y al pedir una grapadora a un compañero recibo la siguiente respuesta:
¿te has creído que yo estoy aquí sólo para atenderte a ti?
La respuesta reactiva
Antes esta situación una posible respuesta podría haber sido la siguiente:
¿Será posible que me conteste de semejante forma? Si lo único que he hecho ha sido pedirle que me pase la grapadora. ¡Qué falta de respeto! Quiero contestarle que eso ha sido faltarme al respeto pero no quiero hacer una bronca de este incidente. Ahora bien, la próxima vez que me pida algún favor lo va a tener claro conmigo.
Al cabo de un rato, aún estoy molesto con lo sucedido: estoy resentido ( haz click en El resentimiento, la emoción del esclavo) por su comportamiento. Creo que la relación ha quedado dañada, lo cual no es bueno ni para mi ni para el trabajo que hacemos en el departamento… Además estoy dudando si hubiera sido mejor contestarle de la misma forma para pararle los pies….
Este es el ejemplo de lo que yo llamo una respuesta reactiva. Es una reacción que nace como respuesta a un estímulo ( el comportamiento de la otra persona) y que sigue el patrón de la respuesta a una agresión. Un ataque se responde con otro ataque o huyendo o sometiéndose. En este ejemplo la respuesta ha sido del tipo » huida» aunque también podría haber respondido con otro ataque.
La pregunta que me hago es, ¿hay alternativas más allá de las respuestas reactivas que siguen el patrón ataque – respuesta?
La respuesta proactiva
Este tipo de respuesta se diferencia de la anterior en que surge de un proceso de elección después de disponer de varias alternativas. Así que es mucho más eficaz porque es una respuesta flexible y elegida. ¿te gustaría poder construir una respuesta de estas características?
¿Porqué nos resulta tan difícil pedir? Cómo hacerlo con eficacia
En algun otro artículo te he hablado sobre cómo hacer peticiones como uno de los 4 pasos de la Comunicación Noviolenta (CNV). Como recuerdas, primero se trata de hacer la observación sobre algo que ocurre, dejando momentáneamente a un lado los juicios sobre los hechos. El segundo paso era encontrar que es lo que sientes cuando ocurren los hechos descritos. En el paso tercero identificamos lo que sentimos como un indicador de necesidades no satisfechas (sentimientos desagradables) de las satisfechas (sentimientos agradables). Ahora llegamos al último paso: el de la petición. Pides a alguien alguna cosa que te ayude a satisfacer esa necesidad. Por lo tanto, situar la petición como el último paso me parece muy lógico, ¿no crees?. Entonces, ¿porqué no pedimos cosas que puedan enriquecer nuestras vidas?
Aquello que dificulta el pedir: ¿Qué te pasa cuando pides?
Una primera dificultad tiene que ver con lo que te decía referente a lógica de pedir después de saber qué es lo que necesitas. Puede ocurrir que estés acostumbrado a que los demás adivinen lo que necesitas antes incluso de que tu mismo lo sepas. Así que cuando no aciertan, te enfadas y piensas cosas como: ¡debería tratarme mejor! ¡No hay derecho! ¡Es que hay que explicárselo todo! Entonces te propongo que te hagas las siguientes preguntas: ¿Cómo sería para mi el que me traten mejor? ¿Qué se supone que es lo que debería haber hecho la otra persona? ¿Cómo podía saber el otro lo que yo necesito? y quizás descubras que estás esperando, o más bien, exigiendo que los demás adivinen lo que necesitas. Pedir cuando ni tu mismo sabes muy bien lo que necesitas tiene muchas posibilidades de no funcionar y descargas la responsabilidad sobre algo tuyo en los demás. Así que es mejor aclararse antes de pedir.
Otra posible dificultad tiene que ver con que pedir supone reconocer delante de otra persona que algo nos falta o que no sabemos alguna cosa. Quizás te asalten preguntas como «Si le pido esto ¿qué pensará de mi? Si le pregunto eso ¿pensará que soy tonto?». Pedir o preguntar muestra que somos vulnerables, que somos personas de carne y hueso y que ni lo sabemos todo ni lo podemos todo. Reconocerlo puede resultar difícil porque confundimos ser vulnerables con ser débiles. Aquí tienes un enlace a Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil que trata precisamente de esta distinción.
También pudiera ser que no pidas porque tienes miedo a que te digan que no. Cuando alguien te dice no, ¿a qué están diciendo que no? Fíjate bien que te digo a qué y no a quien, porque precisamente aquí está la clave del asunto. En ocasiones confundimos un no a alguna cosa como un no a la persona y la diferencia es sustancial. Una manera de no perderte en esta confusión es tener en cuenta que cuando alguien dice que no a algo está diciendo que si a alguna otra cosa. Si tratas de averiguar a qué está diciendo que sí con esa negativa evitarás este malentendido que dificulta hacer peticiones. Aquí te dejo enlaces a los artículos Saber decir no y Sé egoísta, por favor que están relacionados precisamente con esto.
Las 4 características de las peticiones eficaces.
Ya he tratado en otras ocasiones que la petición es el último paso en el proceso que nos propone la CNV (Comunicación No violenta): 1. Observación 2. Sentimiento 3. Necesidad 4. Petición
En este post quiero tratar de explicar cómo podemos hacer peticiones que sean más eficaces. Antes de entrar en ello creo que es importante señalar algunos aspectos que pueden ayudar a entender porqué no es un asunto sencillo.
La primera viene, como hemos visto, de que una petición muestra una necesidad nuestra no satisfecha, por lo que, cuando hacemos una petición, nos estamos mostrando vulnerables ante esa persona al demostrar que necesitamos una cosa que no tenemos. (Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil)
La segunda, supone que podamos recibir un no cuando hacemos una petición. ¿Qué nos pasa cuando lo recibimos? En algunas ocasiones un NO a una petición lo interpretamos como un NO a nuestra persona, por lo que nos lo tomamos como algo personal. Ocurre muchas veces que las personas que no encajan muy bien un NO tampoco saben decir NO a las peticiones de las otras personas (Saber decir no).
Finalmente decir que a veces confundimos las peticiones con expectativas cuando esperamos que los otros cumplan algo que nunca hemos pedido expresamente (Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión ….)
En fin, por todo ello, podemos concluir que resulta complicado realizar peticiones. Por este motivo os paso a continuación una lista de condiciones que deben cumplir la peticiones si queremos que sean eficaces. ¿Os apetece?
Cómo hacer peticiones. Diferencia entre petición y exigencia.
En muchos de mis artículos he hablado sobre cómo utilizar los sentimientos como una señal para saber si hay una necesidad no cubierta, en cuyo caso hablamos de sentimientos desagradables, y cuando están cubiertas, como sentimientos agradables. Y una vez identificada esa necesidad podemos hacer alguna petición hacia nosotros mismos o hacia los demás. El artículo de hoy va precisamente de cómo hacer peticiones hacia los demás que sean lo más eficaces posibles.
Lo primero que tenemos que distinguir es entre una petición y una exigencia. La primera implica que debemos estar abiertos a la posibilidad de recibir un no. Es lo primero que debemos preguntarnos porque, si no es así, disfrazaremos una exigencia de petición y entonces es un acto manipulativo.
Por ejemplo, si quiero que mi hija ordene su habitación puedo exigirlo disfrazándolo de petición diciendo.