En la pasada entrada ¿Quieres que te quieran? vimos juntos que si hay una llamada muy fuerte a que me quieran puedo traducirlo a que hay una llamada muy fuerte a quererme y aceptarme de forma incondicional. Recordarás que nos quedamos en ese punto y que te planteé que escribiría otro artículo que intentara responder a la pregunta, ¿cómo se hace esto de quererse y aceptarse de forma incondicional? Así que en este artículo quiero recorrer este camino.
En la entrada ¿Quieres que te quieran? también vimos que si no me acepto de una forma incondicional tiendo a juzgarme, criticarme y a castigarme con mucha severidad. No quiero volver a hablar sobre las consecuencias de ese comportamiento sino que quiero indagar acerca de lo que hay de positivo en este comportamiento.
A lo mejor te parece que lo que te planteo no tiene sentido porque es difícil de creer que haya alguna intención positiva en aquellas cosas que hacemos que nos perjudican. Sin embargo mi experiencia me ha demostrado que, siempre nos movemos para satisfacer alguna necesidad universal indispensable para la vida humana.
Para indagar sobre ello te propongo poner a la luz lo que piensas cuando estás en alguna situación en la que te juzgas, criticas y te castigas con severidad. Te dejo tiempo para que pienses en ejemplos tuyos.
…
¿Los tienes ya?
Yo también en pensado algunos ejemplos. Así, unas veces pienso que en un cierto momento me faltó valentía: no fui lo suficientemente valiente, así que me gustaría serlo más y me digo ¡eres miedoso! Otras veces he podido pensar que actué de una forma en la que no tuve suficiente templanza. Así que es también una cualidad que también me falta. En otras ocasiones me faltó empatía y compasión, y como me faltó quiero tener más y me digo ¡qué bruto que eres! …
Son juicios del tipo «debería ser más…» o «debería haber actuado …» que desde la crítica buscan que sea mejor persona aunque con ello utilizan la vergüenza y la culpabilidad. Supongo que es la forma que conozco y que me ha servido para aprender y avanzar. Así que cuando me hago estas críticas y me trato de esta forma lo que quiero en el fondo de mi corazón es progresar y ser mejor persona. ¿Ves como sí que hay una intención positiva cuando me critico y juzgo con severidad?
Lo que te propongo es un enfoque que busque mi progreso y mi desarrollo personal pero de una forma más cuidadosa y compasiva hacia mi persona. Una forma que suponga un respeto absoluto y una aceptación radical de como estoy siendo ahora y que, al mismo tiempo me impulse a desarrollarme como persona. A que parece que no sea posible. Pues yo sí lo creo. ¿Me acompañas?
Leer más