¿Haces algo a desgana? el poder de escuchar la voz que se queja

Hoy me gustaría compartir contigo algo muy enriquecedor que pasó en una sesión de práctica de CNV. Creo que fue tan rico porque fue fruto de una situación que acababa de pasar justa antes de empezar el taller. Fue lo siguiente. Ese día empezábamos en un lugar nuevo. Era un local con varias salas y … Leer más

Los actos violentos que nos repugnan

Una de las cosas más útiles que he encontrado en la práctica de la CNV (Comunicación Noviolenta) es el principio que dice que cualquier acto humano es un intento de satisfacer necesidades universales. Lo que ocurre es que cuando esos actos son acciones violentas o muy violentas, nos cuesta mucho entender que esa acción esté … Leer más

Regálate autocuidado, regálate auto empatía

En mis talleres de CNV y en mi práctica como coach, no dejo de maravillarme del efecto que tiene el recibir una escucha empática profunda. Es como si se produjera un pequeño ( o un gran) milagro delante de mis ojos y yo fuera el testimonio privilegiado este prodigio. Tratar de explicar este proceso con … Leer más

Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpgEn alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el «buen rollo » de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

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Rindarath y las estrellas. Un cuento sobre la autoestima.

Rindarath era un gurú que vivía solitario en las montañas cerca del lugar donde nació. Las tribus de los alrededores le iban a consultar cuando tenían problemas que no sabían resolver. Era una persona sabia, que además tenía un don que le hacía muy especial: era capaz de hablar con las estrellas. Al menos es … Leer más

Mi juez interior y la aceptación incondicional de uno mismo

En la pasada entrada ¿Quieres que te quieran? vimos juntos que si hay una llamada muy fuerte a que me quieran puedo traducirlo a que hay una llamada muy fuerte a quererme y aceptarme de forma incondicional. Recordarás que nos quedamos en ese punto y que te planteé que escribiría otro artículo que intentara responder a la pregunta, ¿cómo se hace esto de quererse y aceptarse de forma incondicional? Así que en este artículo quiero recorrer este camino.

En la entrada ¿Quieres que te quieran? también vimos que si no me acepto de una forma incondicional tiendo a juzgarme, criticarme y a castigarme con mucha severidad. No quiero volver a hablar sobre las consecuencias de ese comportamiento sino que quiero indagar acerca de lo que hay de positivo en este comportamiento.

A lo mejor te parece que lo que te planteo no tiene sentido porque es difícil de creer que haya alguna intención positiva en aquellas cosas que hacemos que nos perjudican. Sin embargo mi experiencia me ha demostrado que, siempre nos movemos para satisfacer alguna necesidad universal indispensable para la vida humana.

Para indagar sobre ello te propongo poner a la luz lo que piensas cuando estás en alguna situación en la que te juzgas, criticas y te castigas con severidad. Te dejo tiempo para que pienses en ejemplos tuyos.

¿Los tienes ya?

Yo también en pensado algunos ejemplos. Así, unas veces pienso que en un cierto momento me faltó valentía: no fui lo suficientemente valiente, así que me gustaría serlo más y me digo ¡eres miedoso! Otras veces he podido pensar que actué de una forma en la que no tuve suficiente templanza. Así que es también una cualidad que también me falta. En otras ocasiones me faltó empatía y compasión, y como me faltó quiero tener más y me digo ¡qué bruto que eres! …

Son juicios del tipo «debería ser más…» o «debería haber actuado …» que desde la crítica buscan que sea mejor persona aunque con ello utilizan la vergüenza y la culpabilidad. Supongo que es la forma que conozco y que me ha servido para aprender y avanzar. Así que cuando me hago estas críticas y me trato de esta forma lo que quiero en el fondo de mi corazón es progresar y ser mejor persona. ¿Ves como sí que hay una intención positiva cuando me critico y juzgo con severidad?

Lo que te propongo es un enfoque que busque mi progreso y mi desarrollo personal pero de una forma más cuidadosa y compasiva hacia mi persona. Una forma que suponga un respeto absoluto y una aceptación radical de como estoy siendo ahora y que, al mismo tiempo me impulse a desarrollarme como persona. A que parece que no sea posible. Pues yo sí lo creo. ¿Me acompañas?

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