Se egoísta por favor. (3era parte)

Hay una historia que explica Stephen Covey que quiero contarte porque tiene relación con la serie de artículos en los que hablo de cómo ser egoísta de una forma diferente.

Cuenta Covey que estaba viajando en metro cuando al lado suyo unos niños no paraban de jugar saltando y molestando al resto de los viajeros. Su padre lo observaba desde la distancia, con la mirada perdida en el infinito.

Los viajeros cada vez estaban más molestos, incluido el mismo Covey. Pensaba que el padre debería reprender a los niños por comportarse de una manera tan poco respetuosa con los viajeros. El padre lo estaba viendo y no hacía nada. ¡Era indignante! Los juegos y las molestias a los viajeros continuaron un buen rato hasta que al final, saltó y le dijo al padre de las criaturas:

– Sus hijos no paran de molestar a los viajeros y a mí mismo y usted no les dice nada. Desde luego es una mala manera de educarlos.

Entonces, el padre de las criaturas les dijo.

– Mire usted, acabamos de venir del hospital donde su madre acaba de morir. La verdad es que no tengo ninguna gana de reñirles porque quieran jugar.

Leer más

Se egoísta, por favor (2ª parte). Cómo ser un egoísta de una forma diferente.

A veces resulta complicado balancear nuestras necesidades con las de los dos demás. En el artículo Se egoísta, por favor. ya comenté que prefiero que seas egoísta conmigo, que pienses siempre en ti mismo en primer lugar. También te proponía que fueras EGOÍSTA con mayúsculas, en el sentido que lo fueras teniendo en cuenta que formas parte de un sistema de relaciones de personas al cual estas conectado.

Ahora bien, supongo que algunos de vosotras /os se debe estar preguntando cómo se hace esto. ¿Cómo uno puede ser egoísta y, a la vez, tener en cuenta a los demás? Porque parece que sólo haya dos alternativas: o nos comportamos de una forma egocéntrica (que no es lo mismo que ser egoísta) o bien caemos en la amabilidad malentendida y los demás nos pasan por delante con el coste que supone para nosotros. Pues en el post de hoy te voy a proponer una manera en que puedes ser egoísta de una forma ecológica,  o sea, que tiene en cuenta y es respetuoso con las personas que te rodean. Es una tercera vía ¿Te apetece averiguar en qué consiste?

Leer más

Se egoísta, por favor.

Se egoísta, por favor. El título puede parecer una provocación pero te lo digo de verdad. Por favor, se egoísta. Siempre nos han enseñado que tenemos que sacrificarnos por los demás. Pero yo prefiero que seas egoísta conmigo. Y te diré unos cuantos porqués.

Si eres generosa o generoso por obligación, porque hay que ser buena chica o buen chico, por que es lo que hay que hacer o cuando eso supone para ti un esfuerzo o un sacrificio, entonces prefiero que seas egoísta conmigo. El que es generoso por obligación guarda en su corazón esa «deuda». En realidad se trata de un canje del tipo «hoy por tí, mañana por mí» y mucho cuidado si no hay un «mañana por mi», porque entonces, te lo va a exigir y si no se lo das, tendrá todo el derecho del mundo a enfadarse conmigo y a estar resentido (El resentimiento, la emoción del esclavo).

Leer más

¿Hay personas buenas y malas? Una conversación con una adolescente.

Hace unas semanas, la hija de un amigo mío que es adolescente me hizo esta pregunta y me dijo que podría ser un tema para mi blog. Todo un reto. Le he estado dando vueltas y no sabía muy bien cómo podría tratarlo. Al final me he decidido por escribir cómo podría ser un diálogo con una adolescente que me hiciera esa pregunta. Este es el resultado.

Leer más

Simpatía y empatía. ¿Cual es la diferencia?

El otro día, en una conversación con un amigo, me explicó lo indignado que estaba con algo que le había ocurrido en el trabajo. En otro departamento habían hecho algo que, según su modo de entender su trabajo, era una manera muy poco profesional de hacer las cosas. Mientras me lo explicaba notaba cómo se iba enfadando cada vez más, al corroborar lo mal que lo habían hecho. Eran aspectos que para él eran de suma importancia, y precisamente por ello, el hecho que los otros no hubieran actuado así, le hacía indignarse todavía más.

La conversación ocurrió muy deprisa, de una forma improvisada, y la verdad es que en aquel momento sólo supe darle simpatía y no auténtica empatía, que es lo que creo que necesitaba. Y hay una diferencia muy importante. Le doy simpatía si cuando me explica algo, le doy la razón. «Sí, claro, es que no hay derecho con lo que te hacen» podría ser una respuesta típica. Cuando alguien se queja ante nosotros muchas veces es lo que pide, la adhesión a su causa. Pero si lo hacemos no estoy seguro que le seamos de utilidad.

En cambio, empatía sería olvidarse de uno mismo, de si estoy o no de acuerdo con lo que explica y tratar de conectarme con lo que le pasa con lo sucedido. Una manera puede ser simplemente escucharle en silencio. Otras veces, podemos utilizar alguna pregunta. En lo ocurrido con mi amigo, la conversación podría haber ido así:

Yo: Creo que estás muy enfadado con lo ocurrido ….
Amigo: Sí, me pongo de los nervios cuando veo esas chapuzas.
Yo: Ya veo,… Si los demás hubieran actuado de otra forma más acorde con tus criterios de calidad, tú estarías más tranquilo porque para tí es muy importante esa calidad en los resultados.
Amigo: Sí, ya sabes que mi trabajo es algo muy importante para mí. Y los demás no lo valoran.
Yo: Tu trabajo es algo que valoras mucho, y supongo que te encantaría poder compartir esa satisfacción por el trabajo bien hecho con los demás. Eso es lo que te falta y por eso te enfadas, ¿es así?
Amigo: Sí…
Yo: Te encantaría que los demás supieran eso y que contribuyeran a tu necesidad de autorealización y que pudieras compartir esas inquietudes con esas personas para trabajar compartiendo esos mismos criterios.
Amigo: Sí. Creo que es eso…
….

Leer más

Etiquetar a las personas: efectos secundarios.

Hace unos días he escuchado una notícia que me ha impactado. Unos médicos que estaban en misión humanitaria vacunando de la polio a unos niños en un país de África cuando han sido tiroteados y asesinados. Los autores de la matanza creían que lo que en realidad estaban haciendo los médicos era esterilizar a los niños por lo que decidieron asesinarlos para «protegerlos».

Este es para mí un trágico ejemplo de cómo actúan las creencias y las etiquetas que tenemos sobre las personas. Si creemos ciegamente algo sobre alguien, no importa que sea cierto o no, actuaremos con esa persona de una manera que sea coherente con esa idea que tenemos de ella. Es por esto por lo que en esta entrada quiero hablaros de etiquetar a las personas.

Leer más

Las 4 características de las peticiones eficaces.

Ya he tratado en otras ocasiones que la petición es el último paso en el proceso que nos propone la CNV (Comunicación No violenta): 1. Observación 2. Sentimiento 3. Necesidad 4. Petición

En este post quiero tratar de explicar cómo podemos hacer peticiones que sean más eficaces. Antes de entrar en ello creo que es importante señalar algunos aspectos que pueden ayudar a entender porqué no es un asunto sencillo.

La primera viene, como hemos visto, de que una petición muestra una necesidad nuestra no satisfecha, por lo que, cuando hacemos una petición, nos estamos mostrando vulnerables ante esa persona al demostrar que necesitamos una cosa que no tenemos. (Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil)

La segunda, supone que podamos recibir un no cuando hacemos una petición. ¿Qué nos pasa cuando lo recibimos? En algunas ocasiones un NO a una petición lo interpretamos como un NO a nuestra persona, por lo que nos lo tomamos como algo personal. Ocurre muchas veces que las personas que no encajan muy bien un NO tampoco saben decir  NO a las peticiones de las otras personas (Saber decir no).

Finalmente decir que a veces confundimos las peticiones con expectativas cuando esperamos que los otros cumplan algo que nunca hemos pedido expresamente (Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión ….)

En fin, por todo ello, podemos concluir que resulta complicado realizar peticiones. Por este motivo os paso a continuación una lista de condiciones que deben cumplir la peticiones si queremos que sean eficaces. ¿Os apetece?

Leer más

Cómo hacer peticiones. Diferencia entre petición y exigencia.

En muchos de mis artículos he hablado sobre cómo utilizar los sentimientos como una señal para saber si hay una necesidad no cubierta, en cuyo caso hablamos de sentimientos desagradables, y cuando están cubiertas, como sentimientos agradables. Y una vez identificada esa necesidad podemos hacer alguna petición hacia nosotros mismos o hacia los demás. El artículo de hoy va precisamente de cómo hacer peticiones hacia los demás que sean lo más eficaces posibles.

Lo primero que tenemos que distinguir es entre una petición y una exigencia. La primera implica que debemos estar abiertos a la posibilidad de recibir un no. Es lo primero que debemos preguntarnos porque, si no es así, disfrazaremos una exigencia de petición y entonces es un acto manipulativo.

Por ejemplo, si quiero que mi hija ordene su habitación puedo exigirlo disfrazándolo de petición diciendo.

Leer más

Las consecuencias de no darse cuenta de lo que se piensa.

Hoy os quiero hablar de algo que nos ocurre contínuamente y de lo que raras veces nos damos cuenta. Me refiero a la confusión entre los hechos y lo que pensamos respecto a los hechos que estamos observando.  Es decir, que confundimos hechos y opiniones (ver al entrada del  ¿saber diferenciar hechos de opiniones? ) y eso tiene sus consecuencias. Permitirme que lo explique con un ejemplo.

Leer más

Etiquetando a las personas. Cuidado con las primeras impresiones.

En general acostumbramos a etiquetar a las personas. Decimos que una determinada persona es fiable, o bien, egoísta, amable, interesada,…. es algo inevitable. Veamos porqué y cuáles pueden ser las consecuencias.

Podríamos pensar que las etiquetas que «colgamos» a las personas son sólo fruto de nuestras experiencias. Por ejemplo, si alguien te ha engañado varias veces, lo lógico es que acabes pensando de él que es de poco fiar. Es decir, que las etiquetas surgen después de tener unas experiencias. Sin embargo os quisiera plantear la siguiente situación: suponed que os acaban de presentar a alguien. ¿Te atreverías a decirme que no le pones algún tipo de etiqueta casi en el mismo momento en que te lo están presentando? Siempre hay una primera impresión. En este caso, no hemos podido tener las experiencias suficientes como para formarnos una opinión fundamentada. Pero eso no evita que lo hagamos.

Leer más