Una forma de responder a los gritos: practicando el «aikido emocional»

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Ō-Sensei Morihei Ueshiba, maestro fundador del Aikido

Todas las personas tienen todo el derecho del mundo a ser como son y a comportarse como se comportan, independientemente que a mi me guste más o menos o me perjudique en mayor o menor forma. Por otra parte, yo también tengo todo el derecho del mundo a comportarme de la forma que a mi me parezca más adecuada teniendo en cuenta mis necesidades y mis valores.

Teniendo en cuenta esto, cuando alguien actúa de una forma que no me satisface y opto por quedarme y afrontar la situación, se me ocurre que puedo actuar de dos formas. Una, de forma reactiva, y la otra proactiva. ¿Te interesaría saber en qué consiste cada una y cual podría ser la mejor para ti? Si tu respuesta es afirmativa te recomiendo que continúes leyendo.

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El apego y la diferencia entre necesidad y estrategia.

Una de las cosas que me resulta muy útil a la hora de encontrar respuestas a situaciones difíciles, ya sea en el campo personal como en el profesional, es la conocer la distinción entre necesidad y estrategia. Las Necesidades según la Comunicación NoViolenta (CNV), son todo aquello que es esencial en nuestras vidas. Así hay necesidades vitales cómo son el respirar, comer, beber, dormir, evacuar; también existen las necesidades de seguridad tanto material como afectiva; finalmente también se incluyen las necesidades de desarrollo del ser humano como son las contribución a la vida, la de dar sentido, etcétera.

En cambio, las estrategias son todo aquello hacemos para intentar satisfacer las necesidades. Es más, nuestras acciones son siempre un intento más o menos exitoso o más o menos “ecológico” para ir al encuentro de una o varias necesidades que están vivas en ese momento. Ahora bien, ¿Porqué es tan importante esta distinción?

No es lo mismo necesidades que estrategias.

Ya he dicho antes que nuestras acciones son siempre estrategias para satisfacer necesidades. Así que las acciones son importantes en la medida que nos ayudan a satisfacer necesidades. La cuestión es que,  si confundo la estrategia con la necesidad entonces la acción deja de convertirse en un medio para convertirse en un fin en si mismo. Esto supone que me aferro a una estrategia porque creo que es la única forma para satisfacer las necesidades, y las necesidades son esenciales para la vida lo cual reduce enormemente mis posibilidades para encontrar la felicidad.

Sin embargo si soy consciente de qué necesidades estoy intentando satisfacer con una determinada acción, desaparece mi apego a esa estrategia y me abro a buscar y encontrar otras estrategias que también sirvan para satisfacer esas necesidades. Para explicarme mejor, me gustaría ponerte un ejemplo. Supón que te digo que estoy muy frustrado y enfadado porque necesitaba ir al cine y ya es demasiado tarde para ir. 

Lo primero a tener en cuenta es que he dicho que ir al cine es una necesidad cuando en realidad es sólo una estrategia. Sin embargo estoy con un amigo que conoce la CNV y me va a ayudar a diferenciarlas. El diálogo podría ser algo como lo que sigue.

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«¿Quieres ser feliz o tener la razón? Las dos cosas a la vez es imposible».

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Freskenzyklus der Brancacci-Kapelle in Santa Maria del Carmine in Florenz, Szene: Hl. Petrus und Hl Paulus im Disput mit dem Magier Simon vor Nero

En el artículo de hoy quiero hablarte de tener la razón, especialmente en una situación de conflicto. Así que supón que he discutido con alguien, estoy enfadado y en conflicto con esa persona y además yo tengo la razón. Fíjate que digo que tengo «la razón» y no «mis razones» lo cual significa que razón sólo hay una, y además la tengo yo. Y si la tengo yo no la puede tener la otra parte, así que el otro está equivocado.

Otra cosa que quiero tener en cuenta es cómo me está afectando la situación conflictiva. En hecho que yo esté en conflicto con la otra persona, ¿me incomoda o me hace sufrir de alguna forma? Para responder a esta pregunta vale la pena ser muy honesto con uno mismo. Yo no sé qué te pasa a ti, pero a mi, los conflictos con las personas me incomodan mucho, y especialmente si el conflicto es con alguna persona que es importante y valiosa para mi. Pero el hecho que me me haga sufrir no hace cambiar el hecho que yo tengo razón y el otro no. Eso yo no puedo cambiarlo, así que, aunque me resulte incómodo me tendré que acostumbrar a eso.

¿Te das cuenta de lo que me está pasando? La única manera que el conflicto se solucione es que la otra persona reconozca su error. Mientras eso no pase, yo no podré hacer nada y por lo tanto, yo continuaré sufriendo por ello. Tener la razón supone dejar en manos del otro que yo deje de sufrir. Así que, tener la razón me encadena a la situación problemática o lo deja en manos de otro. Así que se me plantea el siguiente dilema: ¿quiero tener razón o seguir sufriendo?, o como dice el título del post «¿Quiero tener razón o ser feliz? porque las dos cosas al mismo tiempo es imposible».

Ahora es tu turno. Recuerda una situación conflictiva con alguien importante, ya sea en el entorno laboral como en el personal. ¿Que elijes, tener razón o ser feliz?

Si has escogido ser feliz, te animo a que continúes leyendo el artículo. Y también puede ser que hayas pensado algo así como: – Claro que quiero ser feliz,  pero también tengo unos principios y una dignidad. Así que elijo seguir teniendo razón a costa de mi felicidad. Si éste es tu caso entonces también te sugiero que continúes leyendo porque, a continuación, podrás encontrar el tesoro que se esconde tras la actitud de tener la razón y eso te permitirá encontrar alternativas que te permitirán ser feliz. ¿Me acompañas?

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El origen de los conflictos: ¿sabes la diferencia entre necesidad y estrategia?

Peter van der Sluijs.
Peter van der Sluijs.

En algunos artículos ya hemos visto que lo que nos mueve a hacer las cosas son las necesidades y valores universales. También hemos visto que las necesidades son todo aquello que es esencial en nuestras vidas. Así hay necesidades vitales cómo son el respirar, comer, beber, dormir, evacuar; también existen las necesidades de seguridad tanto material como afectiva; finalmente también se incluyen las necesidades de desarrollo del ser humano como son las contribución a la vida, la de dar sentido, etcétera.

También hemos visto juntos en otros artículos que todo lo que hacemos es un intento más o menos exitoso o más o menos «ecológico» para ir al encuentro de una o varias necesidades que están vivas en ese momento.

Quizás te puedas estar preguntando por qué estoy otra vez repitiendo todo esto. La cuestión es que muchas veces confundimos una necesidad con la estrategia que son las acciones que llevamos a cabo para satisfacer esa necesidad y eso tiene una consecuencia que puede llegar a tener mucho impacto. ¿Quieres saber porqué?

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Cambiar las cosas desde la aceptación: el ejemplo de Nelson Mandela

 

La reciente muerte de Nelson Mandela me ha movido a escribir este entrada. Su manera de liderar ha sido y continuará siendo un ejemplo para mí y para muchas personas. Tras 27 años de prisión consiguió unir un país entero que vivía en el odio y el resentimiento a través del poder transformador de su ejemplo. Y lo hizo desde un lugar diferente al del odio y la venganza, a pesar que estaba cargado de muy buenas razones para odiar las personas que tanto sufrimiento habían causado a él y a muchas personas. Sin embargo entendió que el cambio era posible desde un lugar diferente, el de la aceptación de su oponente, lo puso en acción y logró eso que parecía imposible.

Muchos creen que este es el camino para realizar cambios transformadores y sostenibles en el tiempo pero piensan que sólo está al alcance de personas de la categoría humana de Mandela o de Ghandi. ¿Tenemos que esperar a que nazca otro Mandela para poder realizar este tipo de cambios?. Yo no quiero resignarme a esto. Es más, creo que todos podemos hacer cambios desde nuestro ámbito de acción: nuestra familia, trabajo, barrio. Así que no se trata de pedirnos cambiar un país. Esto me recuerda la siguiente cita:

«Debes ser el cambio que quieres ver en el mundo» (Mahatma Gandhi)

El otro aspecto es, ¿cómo se puede cambiar algo desde un lugar diferente al rechazo cuando no se está de acuerdo, o se está radicalmente en desacuerdo con la otra parte? ¿En qué consiste hacer cambios desde la aceptación? Pues precisamente es lo que te quiero explicar: qué es y cómo podemos hacer nosotros este tipo de cambios siguiendo el ejemplo de Mandela.  ¿Me acompañas?

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Dos mapas, una realidad: cómo afrontar los conflictos.

Esta semana he visto en un programa de televisión algo que me ha llamado la atención y que quiero compartir contigo. El programa trataba sobre una persona que hacía una visita a un compañero periodista que estaba de corresponsal en Jerusalén. Durante el programa le acompaña por diferentes lugares conflictivos. Finalmente le lleva al lugar donde prepara sus crónicas. Se trata de un edificio compartido por otros colegas periodistas y al final llegan al lugar donde trabaja. Entonces hubo algo que me llamó la atención: le enseñó dos mapas de la zona y dijo.

– Mira, aquí tienes dos mapas. Uno es el hecho por los Israelíes y el otro por los Palestinos. Corresponden al mismo lugar pero lo explican de forma diferente. Cuando me tengo que mover siempre consulto los dos mapas y así dispongo de más información y voy más seguro.

Lo explica como algo sorprendente. Supongo que nosotros estamos acostumbrados a que a un territorio le corresponde un mapa. Sin embargo, en ese lugar tan conflictivo, un mismo territorio tenía dos representaciones bastante diferentes.

A mi me parece que la estrategia de aceptar los dos mapas como descripciones de la realidad y no descartar ninguno de ellos por incompleto o por falso es muy práctico. Suma la información que le aportan los dos mapas y así tiene una visión más completa de lo que puede encontrarse cuando se desplace a la zona, especialmente teniendo en cuenta que se trata de una zona en conflicto y hay que estar preparado.

A estas alturas puede que te estés preguntando qué tiene que ver esto de los dos mapas con la gestión de conflictos. Permíteme que te lo explique.

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Gestión de conflictos. Plan de acción

conflictPor fin ya hemos llegado a la última entrega sobre cómo gestionar conflictos. Juntos hemos recorrido un camino que empezó en la primera entrega, cuando vimos cuales son los factores clave para resolver una situación conflictiva. En la segunda parte aprendimos a traducir nuestros juicios en necesidades y en la tercera aplicamos la misma habilidad para descubrir las necesidades que se escondían detrás de un comportamiento.
En esta última entrega, tal y como te prometí, toca dejar de reflexionar y entrar en acción. ¿De qué forma? Pues haciendo peticiones y negociando estrategias que puedan ser adecuadas para todas las partes.
Todo ello se sustenta en que, la inmensa mayoría de los conflictos se producen a nivel de estrategias pero no a nivel de necesidades. Ya vimos que descubrir las necesidades que hay detrás de un comportamiento es muy importante  a la hora de buscar estrategias. Para explicarte con mayor claridad esto que estoy exponiendo te pondré un ejemplo de un conflicto. Para ello haré el proceso desde el principio, para que puedas ver las diferentes fases y etapas por las que voy a pasar aplicándolo de una forma práctica. Vamos allá.

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Gestionar conflictos, 3ª parte. El lugar donde nos podemos ver y reconocer.

conflictBienvenid@ a la tercera parte que trata sobre la gestión de conflictos. Recuerda que en el primer artículo de la serie (Gestionar conflictos (1era parte) vimos juntos  la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo «el tener la razón» puede alejarnos de ello. En la segunda parte (Gestionar conflictos 2ªparte) aprendimos a traducir juicios en necesidades, que son las razones profundas que dan sentido al conflicto y que conviene que no pierdas por el camino y quedamos que en esta entrada íbamos a tratar de mirar hacia la otra parte en conflicto.

Antes de entrar en materia, creo que es muy importante resaltar cual va a ser el marco general de todo el proceso:  la intención de conectar con la otra persona para indagar cuales son sus razones profundas para mantenerse en el conflicto. Recuerda que esas razones las habíamos llamado necesidades (Link a Necesidades). Es aquello que es indispensable en nuestra vida ya que engloba nuestras necesidades vitales (respirar, beber, dormir, evacuar), de seguridad (material y afectiva,…) y de desarrollo (de contribuir a la vida, de sentido,..). Las necesidades son universales y semejantes a todos los seres humanos y precisamente por eso, cuando nos hablamos a este nivel, todos los seres humanos nos podemos comprender. Por eso resulta tan importante llegar a ellas.

Por lo tanto, si son universales y estan detrás de cualquier comportamiento humano, lo que toca ahora es buscar, con la intención de encontrar, cuales podrían ser las necesidades que hay escondidas detrás del comportamiento de la otra persona. Ya hemos visto que este proceso puede no ser evidente pero también sabemos que sólo en este lugar es donde vamos a poder encontrar estrategias que sean respetuosas con las necesidades de ambas partes. Para ello te propongo seguir el mismo proceso que has hecho tú para encontrar las tuyas. Son 4 pasos:

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Cómo gestionar un conflicto: 2ª parte

conflictBienvenidos a la segunda entrada de la serie dedicada a la gestión de conflictos. En la primera vimos la importancia de darnos cuenta de cual es nuestro nivel de compromiso si queremos resolver una relación conflictiva y cómo «el tener la razón» puede alejarnos de ello.

La entrada de hoy, comenzará de la forma en la que concluimos, ¿te acuerdas?: vamos a investigar juntos las muy buenas razones que hacen que te mantengas en la situación de conflicto. Porque si estás asumiendo ese coste tiene que haber algo muy importante que quieres conservar y conviene que no lo pierdas. Quizás pueda parecerte provocador que te diga que quieres mantenerte en el conflicto cuando seguro que es algo que no te gusta. Mi creencia es que las personas siempre tienen razones de peso para hacer lo que hacen, así que,¿cuales son las tuyas?

Te podría ayudar a encontrarlas si escribes en un papel los juicios sobre la otra persona y sobre ti y los transformas en necesidades insatisfechas. Las necesidades según la CNV son siempre bellas, universales. Traducir juicios en necesidades es algo que puede resultar complicado, simplemente porque no estamos acostumbrados a ello, así que creo que lo más fácil va ser explicartelo a través de ejemplos. En algunos verás que los juicios los convierto rápidamente en necesidades. Otros requieren indagar un poco más y hay más elaboración. Te recuerdo que si tienes dificultad para traducir tus juicios en necesidades puedes contactar conmigo dejándome un mensaje en la pestaña de contacto. Vamos a ver los ejemplos.

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Cómo gestionar un conflicto: 1era parte. El coste de tener la razón

Éste va a ser el primero de una serie de artículos destinados a la gestión de conflictos. En esta serie te voy a dar las claves que te van a ayudar a salir de una situación conflictiva que quieres solucionar. Para que te puedan ser de máxima utilidad esta serie de artículos puedes pensar en … Leer más