¡Alegra esa cara! (2º parte)

Después del último artículo (¡Alegra esa cara!) he recibido algunos comentarios de personas cercanas diciéndome: «¿de verdad respondiste así a esa persona? ¿Esa no es una respuesta muy CNV (Comunicación NoViolenta), verdad? Así que me he decido ha escribir este post para aclarar algunas cosas y también sobre cual fue mi intención al escribir ese … Leer más

Los 4 pasos de la CNV: un breve resumen

Como recordarás, la semana pasada vimos juntos cómo se puede llegar a comportamientos manifiestamente violentos de una forma muy sutil, mediante situaciones que llamé pre-violentas, que forman parte de nuestra forma habitual de interactuar con las personas. También te expliqué que la forma más útil que yo he encontrado para darme cuenta de ello y para … Leer más

¿Se puede responder de forma constructiva a una crítica destructiva?

¿Te molesta cuando alguien te critica? ¿Te pones a la defensiva o reaccionas criticando al otro cuando te critican a ti? ¿Te gustaría poder acoger los juicios negativos de los otros de una manera más respetuosa hacia ti mismo y hacia los demás? A continuación te doy algunas claves para hacerlo. Lo que me gustaría … Leer más

Equivocarse: una alternativa más allá de la culpa.

Cuando hago algo cuyo resultado no esperaba o resulta que mi acción causa un daño moral y/o material a otra persona, puedo sentir culpa. Lo que me pregunto es, ¿el sentimiento de culpa es la forma más eficaz para aprender de los errores y reparar el daño causado? ¿Hay alguna alternativa más constructiva y respetuosa … Leer más

Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpgEn alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el «buen rollo » de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, «te veo y reconozco tu luz«. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

http://i51.tinypic.com/10xhtw4.jpgFíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

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World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta «querencia»(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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La chica anormalmente normal.

El otro día iba en autobús de camino a una formación. No era un recorrido habitual así que, en vez de leer, me coloqué al lado de una ventana y me dediqué a mirar por la ventana. Me gusta dejarme llevar por lo que veo. Es como si el abandonarse a la observación me liberara de pensamientos sobre lo que me espera la jornada. La cuestión es que estaba en este estado de observación cuando vi algo que me sorprendió.

Había una chica joven que, iba caminando. En una mano sostenía un móvil mientras que con la otra empujaba un patinete. La cuestión es que caminaba con toda normalidad. Supongo que te preguntarás qué tiene esto de sorprendente. Pues mira, lo que me llamó la atención es que esa chica tan normal no tenía piernas. Bueno, sí que tenía pero eran de metal. Llevaba unas prótesis metálicas que acababan en unas zapatillas deportivas. El autobús estaba en marcha así que giré la cabeza y mantuve la mirada sobre esa chica todo lo que el recorrido del autobús me permitió. Es como si no me lo pudiera creer. Al final perdí el contacto visual y el autobús siguió su camino, tozudo en llevarme hasta la siguiente parada y ajeno a eso que acababa de ver.

Lo que llamó poderosamente la atención era la normalidad de la anormalidad. Me explico. Estaba claro que esa chica tenía completo dominio sobre cómo caminar con sus prótesis porque lo hacía de una forma natural, sin que parara atención en ello de una forma especial. Ver esa normalidad es lo que no me parecía normal. Entonces empecé a hacerme preguntas…

¿Qué es lo que yo hubiera hecho si me hubiera tocado vivir una circunstancia como esa? Quizás me hubiera resignado a desplazarme sobre una silla de ruedas. Total, lo «lógico» es pensar que, si no tienes piernas, no puedes caminar. Sin embargo, esa chica había sido capaz de desafiar esa conclusión lógica cuestionándose lo evidente. Supongo que se hizo la pregunta ¿no habría alguna manera de caminar teniendo en cuenta mi limitación? ¿Podría caminar con «otras» piernas?

Así que ésta ha sido una de las cosas que me llevo de esta imagen tan impactante. La capacidad de no dejarse llevar por lo aparentemente evidente y buscar y encontrar fórmulas imaginativas de sortear barreras aparentemente infranqueables. Supongo que eso sólo es posible cuando soy capaz de aceptar aquello que me ha ocurrido y dejo de luchar contra eso que no puedo cambiar. Sólo cuando soy capaz de abandonar los pensamientos del tipo «… qué injusta ha sido la vida con migo», «… no hay derecho…» «… no puedo aceptarlo…» es cuando puedo hacerme la pregunta ¿cómo puedo vivir lo mejor posible esto que me ha tocado? Así que la imagen de esta chica me parece un gran ejemplo práctico que me ayuda a entender que no es lo mismo aceptar que rendirse.

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Necesito controlar.

La necesidad de control es un tema recurrente, tanto en el ámbito de las organizaciones como a nivel personal. La primera pregunta que me viene es ¿para qué controlo? porque estoy seguro que, si quiero controlar, necesariamente hay algo valioso en ello. Por otra parte, la necesidad de control tiene efectos no deseados, lo cual nos lleva muchas veces al dilema sobre si hay que controlar o es mejor dejarse llevar. Así que, en este artículo vamos a ver en qué consiste el control, para qué lo hacemos y cuáles son sus efectos secundarios. Finalmente trataremos de encontrar estrategias que nos aporten los beneficios del control evitando sus inconvenientes. ¿Me acompañas?

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¿Cómo actúas cuando no te tratan con respeto? La respuesta proactiva frente a la reactiva.

File:Grapadora casco 5l.jpgEn algunos momentos de mi vida he pensado que que no me han tratado con respeto y, en ocasiones, he tenido la sensación de no haber dado con una respuesta satisfactoria. La cuestión que se me plantea es ¿Habría formas eficaces de responder a estas situaciones? En el artículo de hoy voy al tratar de responder a esta pregunta.

Lo primero que me gustaría destacar es que «no me tratan con respeto» es la expresión de un pensamiento cuando alguna persona actúa de una forma determinada. Es una consecuencia de un hecho, así que la primera consideración es tener en cuenta que una cosa son los hechos y otra muy diferente es lo que pienso respecto a lo que me está pasando.

Como ya te he comentado en algún otro post, los hechos son aquello que podría registrar una cámara de vídeo. El resto son los pensamientos que produzco. Así que lo que me gustaría que mirásemos juntos son los pensamientos cuando pienso que alguien me esta faltando al respeto, que es algo sobre lo que sí tengo margen para actuar. Para verlo con más claridad creo que lo mejor es que pensemos un caso concreto en que alguien te haya faltado al respeto.

¿Lo tienes ya? Yo también tengo el mío, así que podemos continuar aplicándolo con un ejemplo concreto. El mío es el siguiente. Estoy en mi lugar de trabajo y al pedir una grapadora a un compañero recibo la siguiente respuesta:

¿te has creído que yo estoy aquí sólo para atenderte a ti?

La respuesta reactiva

Antes esta situación una posible respuesta podría haber sido la siguiente:

¿Será posible que me conteste de semejante forma? Si lo único que he hecho ha sido pedirle que me pase la grapadora. ¡Qué falta de respeto! Quiero contestarle que eso ha sido faltarme al respeto pero no quiero hacer una bronca de este incidente. Ahora bien, la próxima vez que me pida algún favor lo va a tener claro conmigo. 

Al cabo de un rato, aún estoy molesto con lo sucedido: estoy resentido ( haz click en El resentimiento, la emoción del esclavo) por su comportamiento. Creo que la relación ha quedado dañada, lo cual no es bueno ni para mi ni para el trabajo que hacemos en el departamento… Además estoy dudando si hubiera sido mejor contestarle de la misma forma para pararle los pies….

Este es el ejemplo de lo que yo llamo una respuesta reactiva. Es una reacción que nace como respuesta a un estímulo ( el comportamiento de la otra persona) y que sigue el patrón de la respuesta a una agresión. Un ataque se responde con otro ataque o huyendo o sometiéndose. En este ejemplo la respuesta ha sido del tipo » huida» aunque también podría haber respondido con otro ataque.

La pregunta que me hago es, ¿hay alternativas más allá de las respuestas reactivas que siguen el patrón ataque – respuesta?

La respuesta proactiva

Este tipo de respuesta se diferencia de la anterior en que surge de un proceso de elección después de disponer de varias alternativas. Así que es mucho más eficaz porque es una respuesta flexible y elegida. ¿te gustaría poder construir una respuesta de estas características?

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