Hasta la fecha, cuando me he decidido a escribir algo en mi blog, lo he hecho a partir de lo que está vivo en mi en el momento de escribir y en las últimas semanas, el conflicto político entre Catalunya y España me está moviendo muuuuchas emociones. Tanto que muchas veces me veo sobrepasado. Así que lo que quiero compartir contigo en este artículo es cómo estoy viviendo el contínuo impacto de informaciones que me llegan a través de las redes sociales y cómo he decidido gestionarlo. Si estás inmerso en algún conflicto, quizás encuentres alguna cosa podría serte de utilidad, o por lo menos, podría satisfacer tu necesidad de curiosidad. ¿Te apetece seguir leyendo?
Gestión de conflictos
Viviendo el conflicto entre Catalunya y España
Escribo después de mucho tiempo sin hacerlo. Hubiera querido recomenzar mis artículos con un tema ligero. Pero no va a ser así, porque te voy a hablar sobre cómo estoy viviendo el conflicto que vive actualmente Catalunya y España. Te diré por qué no es un tema ligero para mí.
Primero porque antes de escribir he pasado por una lucha interna. Por un lado, una parte mía me decía: es una oportunidad y un reto colosal explicar cómo estás tratando de vivir este conflicto que te tanto te afecta, en primera persona y hacerlo desde el enfoque de la CNV (Comunicación NoViolenta). Aplícatela y explica a la gente lo que estás viviendo, muestra tus dificultades, sé auténtico, ponte a prueba…
Y por otro lado otra parte que me decía: ¿de verdad te quieres meter en este lío? ¿pretendes dar tú lecciones a la gente? Ten en cuenta que es un tema muy delicado y que mueve muchas emociones y por mucha intención que pongas en ser cuidadoso es seguro que habrá alguien que se ofenderá o se enfadará contigo. ¿Cómo vas a gestionar esto? No te muestres. ¡Protégete ¡
Pero ya ves, ha ganado la parte que quiere explicarse. Mi anhelo de comprenderme, de comprender a la otra parte, de ser comprendido y de vivir el conflicto siguiendo los valores de la CNV me ha llevado a asumir este riesgo.
Así que si lo que vas a leer estimula en ti sensaciones desagradables quiero que sepas que lo lamento. Me encantaría tenerte delante para escucharte, pero creo que va a ser difícil de gestionar eso. Quiero que sepas que mi intención es sólo mostrar mi visión y mi vivencia de este conflicto teniendo en cuenta que no pretendo ser imparcial. Al contrario, te lo cuento desde el punto de vista de un catalán que ha vivido la jornada electoral del 1 de octubre en confrontación con la policía.
Con estas líneas también trato de mostrarte que quiero salir de los patrones de responder a la violencia con más violencia y avanzar hacia un lugar donde las necesidades de todas las personas sean igual de importantes. Estoy comprometido con los valores de la CNV y me muestran una dirección para caminar. Alguien decía algo así como “ la paz no es un destino, es un camino”. Pues eso, la CNV para mí es un camino, no un destino. Ahí estoy to, caminando ese camino. ¿En qué lugar concreto estoy? … creo que eso te lo dejo para ti.
Cómo tratar con personas intratables en 3 pasos
Hola, En la entrada de hoy voy a hablarte de las personas intratables. Lo voy a hacer desde un cambio de paradigma y mi propuesta es que sigas tres pasos. Además, hoy voy a cambiar el formato y te lo voy a contar con un vídeo ¿Qué puedes conseguir viendolo? Para ser franco, no esperes que … Leer más
El castigo: una mirada más amplia
La entrada de hoy voy a tratar del castigo. Como padre y como miembro de una comunidad, me ha interesado mucho la temática del castigo por ser algo inherente a la educación y a la sociedad. De hecho no es la primera vez que hablo de ello en este blog. En mi artículo Educación, normas, … Leer más
Cambiar de perspectiva no es lo mismo que hacer concesiones
Hay ocasiones en las que, en una discusión, una de las partes decide hacer una concesión para evitar un conflicto. A corto plazo puede ser una buena solución. Sin embargo, el conflicto en realidad no se ha resuelto sino que se ha aplazado. La parte que cede y hace una concesión puede generar resentimiento hacia la otra parte. Si esto se convierte en un patrón que se repite en el tiempo, el resentimiento se acumula y puede pasar que una circunstancia aparentemente insignificante desate un gran conflicto. Es aquello de «traga sapos y vomita dragones«.
Así que mi propuesta de hoy para ti es que, en vez de hacer concesiones, lo que hagamos es un cambio de perspectiva que no tiene el inconveniente de generar resentimiento y respuestas explosivas y permite generar soluciones eficaces. Si quieres saber cual es la diferencia y como se puede hacer te recomiendo que continúes leyendo este artículo. ¿Me acompañas?
Es imposible que te falten al respeto
Vale, ya sé que esta frase es una provocación. Efectivamente cuando alguien me insulta o emite un juicio sobre mi utilizando palabras que considero poco respetuosas entonces me están faltando al respeto. Cuando eso ocurre es muy normal que reaccione con otro ataque o me quede a la defensiva sin saber qué decir y maldiciendo … Leer más
¿Porqué somos violentos?

Lo que primero me gustaría hacer es que nos pongamos de acuerdo en lo entendemos por comportamiento violento, porque hay muchos grados de violencia. Seguro que estaremos de acuerdo que matar es una acción violenta. Ahora bien, también me gustaría considerar como violentos comportamientos que no suponen dolor físico y que no son tan claramente violentos porque quizás no causan dolor físico, como por ejemplo gritar a alguien, insultar o amenazar, ¿qué te parece?
Para llegar hasta comportamientos que son claramente violentos, normalmente se pasa antes por una fase que yo llamo de violencia latente, que es un estadio incipiente de violencia de la cual normalmente no somos conscientes porque proviene de una forma habitual de comunicarse que está instalada en nuestra cultura y que nos acerca sin darnos cuenta, a comportamientos manifiestamente violentos.
Así que, mi propuesta de hoy para ti es explicarte algo que te sirva para darte cuenta cuando estás en alguno de estos estados incipientes de violencia, lo cual tiene un doble beneficio. En primer lugar, al darte cuenta que estás en este estadio evitas que vaya a más y rompes la espiral de violencia. En segundo lugar, como es un estado incipiente de violencia, te resultará más fácil manejarlo que cuando la situación ya se ha hecho insostenible.
Resignarse o aceptar: la diferencia entre el punto final y el punto seguido.
Son dos conceptos muy similares pero hay un matiz que marca la diferencia. Si te parece podemos ir primero a ver en qué se parecen y luego vemos qué es lo que marca la diferencia.
La resignación
A la resignación y a la aceptación se llega a través de una situación en la que hay intereses contrapuestos. Por un lado hay unas circunstancias y por el otro estoy yo que considero que esas circunstancias no son aceptables para mi. Sin embargo, la diferencia estriba en el paradigma desde el que actúo para tratar de resolver esta situación de intereses contrapuestos.
A la resignación se llega desde el paradigma que dice que para resolver estos intereses contrapuestos hay que entrar en confrontación o conflicto con ellos, es decir, se trata de emprender acciones con el objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a eso contra lo que estoy luchando. Actúo desde la concepción del conflicto que dice que para que yo gane tu tienes que perder. Es como «los inmortales» sólo puede quedar uno.
Lo que ocurre es que, tras un período de lucha, aquello contra lo que se lucha es más fuerte que yo y decido no emplear más tiempo, esfuerzo y energía en tratar de alcanzar mi objetivo y me someto a su voluntad.
Las consecuencias de la resignación
La parte positiva de la resignación es que se abandona la lucha y se llega a la paz, lo cual puede llegar a ser algo muy importante. Sin embargo hay que tener en cuenta las consecuencias negativas, porque hay un sometimiento hacia aquello que no he podido cambiar lo cual me lleva al resentimiento y seguramente a la amargura. Hay paz pero quizás no hay un verdero descanso.
Actuar desde un paradigma diferente: la aceptación.
Supón que se produce una circunstancia o un hecho que no puedo cambiar. Por ejemplo, hago planes para el fin de semana y decido ir de excursión. Llega el sábado por la mañana y no me encuentro bien. Estoy resfriado no tengo las fuerzas para salir de excursión y pasar el día en la montaña.
Desde el paradigma de la resignación no me queda más remedio que acatar mi derrota porque las circunstacias (estoy enfermo) son más fuertes que mi deseo a ir de excursión. Las circunstancias ganan, yo pierdo. Efectivamente, desde ahí es probable que entre en la amargura del resentimiento que supone pensar que por culpa de ese resfriado no puedo pasar un fantástico fin de semana. ¿Como sería el paradigma de la aceptación?
Grita, pero de forma diferente: transformando la basura emocional, 2ª parte
Querido lector@, si leíste mi entrada Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono …. verás que me comprometí a darte una alternativa para enfadarte de una forma diferente cuando la situación necesita e nuestra respuesta inmediata y no podemos poner en práctica los pasos que te describí. Así que, lo que trataré de explicarte es cómo enfadarte de otra forma para situaciones de urgencia. ¿Qué podría ser una de urgencia?
Por ejemplo, imagínate que durante mi jornada de trabajo he tenido una discusión con un cliente (… malo) y luego mi jefe me ha dado una bronca (… más malo todavía). Acaba la jornada y sólo tengo ganas de llegar a casa para descansar y para que escuchen mi relato del día tan horrible que he tenido. Me encantaría que me dieran mucha escucha, atención y empatía. Hoy realmente lo necesito porque estoy muy mal… Pues bien, cuando llego a casa lo que me encuentro son mis dos hijas peleándose, gritándose e insultándose ¿te lo imagina?
– Ahh! Brrr! No puede ser, ¡ hoy no! ¡ Esto es demasiado para mi !
Con estos pensamientos en la cabeza y con mi estado de ánimo después del día tan horrible la reacción que me pide el cuerpo es enfadarme con ellas, gritarlas e incluso, si estoy muy enfadado, castigarlas por pelearse e insultarse. Digo reacción porque no hay ningún espacio entre el estímulo (mis hijas están en casa peleándose) y mi respuesta (me pongo yo también a gritar diciéndolas que no saben comportarse, que son unas desconsideradas y que se merecen un castigo)
La reacción conocida tiene un resultado conocido, no podría ser de otra manera. El castigo no me sirve porque lo que consigo es tranquilidad aun precio muy alto ya que me he enfadado todavía más. Al castigarlas y gritar que son unas desconsideradas he conseguido que ellas también se enfaden lo cual afecta a mi relación con ellas, que es algo que quiero evitar porque me intersa cuidar la relación. Además no he conseguido aquello que tanto necesitaba que era escucha, atención, cariño y empatía. Como ves unos resultados muy pobres.
Lo que a mi me gustaría es enfadarme de una forma que provoque en los demás un impulso de ayudar al que está enfadado y darle la empatía que tanto está necesitando. Ya te comenté en el pasado artículo que una persona enfadada es en realidad una persona que sufre. Lo que ocurre es que expresa ese enfado culpabilizando a los demás por sentirse como se siente. Así que las personas reciben un mensaje agresivo y ante una agresión, las reacciones posibles son el contra-atacar, someterse a la agresión o huir. En cualquier caso, la respuesta está a las antípodas de la escucha, la atención y la empatía, que es lo que necesita una persona que está enfadada.
¿Cómo sería enfadarse diferente? Recuerda que lo que quiero conseguir es expresar mi sufrimiento de forma que no sea percibido como una agresión. Para que esto ocurra hay que hacer un cambio de paradigma. La propuesta es cambiar de:
Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional
Hoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.
¿Porqué me enfado?
Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.
El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.
El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.
También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?
Transfomando la basura emocional en abono
Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.