Es imposible que te falten al respeto

Vale, ya sé que esta frase es una provocación. Efectivamente cuando alguien me insulta o emite un juicio sobre mi utilizando palabras que considero poco respetuosas entonces me están faltando al respeto. Cuando eso ocurre es muy normal que reaccione con otro ataque o me quede a la defensiva sin saber qué decir y maldiciendo … Leer más

No compres su película: la diferencia entre simpatía y empatía

Quiero explicarte esta distinción a través de una conversación entre un jefe y su colaborador, que entra el despacho de su jefe para explicarle una dificultad que tiene con una persona que participa en el mismo proyecto. -( Colaborador) Durante las últimas dos reuniones la persona que dejó el proyecto y que acaba de regresar se ha … Leer más

Un deseo …

He escogido un texto de Victor Hugo para desearte un feliz año. Se titula UN DESEO «Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar. Te … Leer más

Grita, pero de forma diferente: transformando la basura emocional, 2ª parte

Querido lector@, si leíste mi entrada Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono …. verás que me comprometí a darte una alternativa para enfadarte de una forma diferente cuando la situación necesita e nuestra respuesta inmediata y no podemos poner en práctica los pasos que te describí. Así que, lo que trataré de explicarte es cómo enfadarte de otra forma para situaciones de urgencia. ¿Qué podría ser una de urgencia?

Por ejemplo, imagínate que durante mi jornada de trabajo he tenido una discusión con un cliente (… malo) y luego mi jefe me ha dado una bronca (… más malo todavía). Acaba la jornada y sólo tengo ganas de llegar a casa para descansar y para que escuchen mi relato del día tan horrible que he tenido. Me encantaría que me dieran mucha escucha, atención y empatía. Hoy realmente lo necesito porque estoy muy mal… Pues bien, cuando llego a casa lo que me encuentro son mis dos hijas peleándose, gritándose e insultándose ¿te lo imagina?

– Ahh! Brrr! No puede ser, ¡ hoy no! ¡ Esto es demasiado para mi !

Con estos pensamientos en la cabeza y con mi estado de ánimo después del día tan horrible la reacción que me pide el cuerpo es enfadarme con ellas, gritarlas e incluso, si estoy muy enfadado, castigarlas por pelearse e insultarse. Digo reacción porque no hay ningún espacio entre el estímulo (mis hijas están en casa peleándose) y mi respuesta (me pongo yo también a gritar diciéndolas que no saben comportarse, que son unas desconsideradas y que se merecen un castigo)

La reacción conocida tiene un resultado conocido, no podría ser de otra manera. El castigo no me sirve porque lo que consigo es tranquilidad aun precio muy alto ya que me he enfadado todavía más. Al castigarlas y gritar que son unas desconsideradas he conseguido que ellas también se enfaden lo cual afecta a mi relación con ellas, que es algo que quiero evitar porque me intersa cuidar la relación. Además no he conseguido aquello que tanto necesitaba que era escucha, atención, cariño y empatía. Como ves unos resultados muy pobres.

Lo que a mi me gustaría es enfadarme de una forma que provoque en los demás un impulso de ayudar al que está enfadado y darle la empatía que tanto está necesitando. Ya te comenté en el pasado artículo que una persona enfadada es en realidad una persona que sufre. Lo que ocurre es que expresa ese enfado culpabilizando a los demás por sentirse como se siente. Así que las personas reciben un mensaje agresivo y ante una agresión, las reacciones posibles son el contra-atacar, someterse a la agresión o huir. En cualquier caso, la respuesta está a las antípodas de la escucha, la atención y la empatía, que es lo que necesita una persona que está enfadada.

¿Cómo sería enfadarse diferente? Recuerda que lo que quiero conseguir es expresar mi sufrimiento de forma que no sea percibido como una agresión. Para que esto ocurra hay que hacer un cambio de paradigma. La propuesta es cambiar de:

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Cómo transformar la basura tóxica emocional en abono: la ecología emocional

EnfadarseHoy quiero hablarte del enfado. Cuando me dejo llevar por la ira primero es un alivio, pero luego se puede convertir en vergüenza y culpa cuando me doy cuenta de los efectos perjudiciales que ha tenido la forma como he liberado esa rabia sobre los demás. Así que se me presenta un dilema. Por un lado, enfadarse es liberador porque me permite expresar algo que está muy vivo en mi. Pero por otro lado, si quiero cuidar la relación con las personas debo reprimirlo para evitar el daño que puede causar en los demás la expresión de mi ira. Así que me pregunto. ¿Habría alguna forma de expresar mi rabia a la vez que soy respetuoso con los demás? ¿Puedo convertir los insultos y la violencia verbal contra los otros en algo a favor de la vida? En definitiva ¿Podría enfadarme de una forma ecológica? Mi respuesta es que sí.

¿Porqué me enfado?

Antes de entrar en materia me gustaría explicarte que normalmente me enfado con alguien porque pienso que no ha actuado de la forma que debería. Rechazo su forma de actuar, la califico como errónea y perjudicial y exijo que se comporte de la manera que yo considero como correcta y aceptable.

El enfado también indica que culpabilizo a la otra persona por la forma en que yo me siento. Por ejemplo, si me enfado porque el otro no es comprensivo conmigo indica que estoy exigiendo comprensión y como no la recibo provoca que yo me enfade. Si el otro es la causa de mi enfado significa que es culpable de que yo me sienta mal por lo que se merece un castigo. Así que el enfado puede ser un mecanismo de defensa y de ataque al mismo tiempo.

El problema de esta forma de entender la situación es que la expresión no respetuosa de mi enfado como una forma de castigar se convierte en una forma legítima de actuar. Sin embargo, cuando castigo causo dolor y eso puede dañar la relación. Si valoro esa relación es cuando aparece la vergüenza o el sentimiento de culpa.

También quisiera decirte que siendo no respetuoso con el otro consigo mi objetivo de hacerme respetar. Sin embargo, puede pasar que el otro actúe sólo para evitar el dolor que causa mi forma no respetuosa de expresar la rabia, pero que no se mueva por un verdadero deseo de contribuir a mi bienestar. Entonces, yo me pregunto, ¿es eso lo que quieres? ¿No preferirías que el otro actuara con la voluntad de buscar tu bienestar en vez de que actuara sólo para evitar el dolor de tu castigo? En definitiva ¿te gustaría poder enfadarte de otra forma?

Transfomando la basura emocional en abono

Mi propuesta es que te enfades de una forma diferente. Así que te voy a hacerte una propuesta para que lo pruebes y me digas.

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Las vacaciones y vivir el presente

Estimado lector, estoy ya de vacaciones y mi ritmo de escritura va a bajar hasta mi regreso: es momento de descansar. Quiero aprovechar estos días para bajar el ritmo y saborear cada pequeño momento. Así que este es mi propósito para este periodo de descanso: vivir cada momento presente como el único posible, sea el que … Leer más

Las emociones desagradables: 4 pasos para gestionarlas

Hay muchas cosas que los seres humanos tenemos en común y hoy quiero hablar de una de ellas: las necesidades y valores universales. La Comunicación NoViolenta denomina así a aquello que es indispensable para el ser humano. Efectivamente, una persona, no importa de que sexo, edad, raza o cultura sea, necesita para vivir y desarrollarse, seguridad … Leer más

La valentia es una forma de voluntad

snail-505511_640¿Qué es lo que significa es ser valiente? Lo primero que me viene es alguien que no tiene miedo. Sin embargo, eso para mi no es ser valiente sino que es ser un inconsciente. El miedo, como cualquier sentimiento, es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades Universales, que me están faltando. Así el miedo puede ser que me esté diciendo que me está faltando seguridad, así que lo que el miedo persigue es protegerme de los posibles peligros. Desde este punto de vista, el miedo es algo positivo para mi. Entonces, ¿cual es el problema de miedo?

El miedo se convierte en algo problemático cuando deja de actuar como una señal de aviso y pasa de ser algo que avisa para ser alguien que decide. El problema del miedo es que me suplante y decida por mi.

Algunas consideraciones sobre el miedo.

Antes de continuar quisiera hacer alguna consideración. El miedo es un sentimiento muy desagradable y las personas tenemos una tendencia natural a huir del dolor  y de lo desagradable y buscar el placer y lo agradable. Así que, mi tendencia natural es evitar situaciones que me estimulen miedo.

Este mecanismo de huida ha sido algo muy útil para conservar nuestra especie, porque nos aleja de los peligros que podrían amenazar nuestra existencia. En nuestros inicios, vivíamos en lugares inhóspitos en los que estábamos el peligro de ser devorados por otras especies estaba muy presente. Así que el miedo ha sido un mecanismo indispensable para asegurar nuestra supervivencia como especie.

Sin embargo, ahora el lugar en el que vivimos la mayor parte de nosotros, es un lugar razonablemente seguro y no estamos expuestos a peligros que pongan en riesgo nuestra vida. Así que nuestro sistema de aviso, desarrollado para nuestra supervivencia durante miles de años, todavía no se ha adaptado a este cambio relativamente reciente, si tenemos en cuenta que el género humano tiene unos 2 millones de años de antigüedad. Esto supone que tenemos un sistema de aviso diseñado para vivir en la vida salvaje llena de peligros y no está adaptado a las nuevas circunstancias en las que vivimos en la sociedad moderna.

Por otra parte, me gustaría que pensáramos tu y  yo, cuales son las situaciones que causan miedo. ¿Qué es lo que me causa miedo? Cada persona tienes sus propios miedo aunque hay un tipo de miedo que quiero tratar en este artículo: el miedo a lo desconocido. Culturalmente se nos ha enseñado a temerlo.

El dicho que dice: «Más vale malo conocido que bueno por conocer» es representativo de esta forma de pensar. Otras referencia podrían ser el «Non Terrae Plus Ultra» (‘No existe tierra más allá’) que se utilizaba para referirse Finisterre (España), y también la antigua advertencia de la mitología griega, según la cual Hércules había puesto dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, para señalar el que se creía que era el límite del Mundo, la última frontera que los navegantes del Mediterráneo podían alcanzar. En definitiva, el miedo a lo desconocido es algo ancestral.

Si esto que te he explicado es cierto significa que el miedo, que es nuestro sistema de aviso, nos da alarmas con un nivel que está por encima de lo que corresponde con el peligro real. Eso quiere decir que vivimos como situaciones peligrosas para nuestra integridad personal, situaciones que en realidad no lo son.

Resumen.

Tenemos un mecanismo de aviso de peligro obsoleto porque nos indica situaciones que ponen en riesgo nuestra vida cuando de hecho, no es así. También tenemos otro mecanismo que nos impulsa a huir de lo desagradable. Finalmente, asociamos los desconocido a lo peligroso. Con todo esto, es posible que tengamos una tendencia a huir de las situaciones no conocidas. ¿A dónde nos lleva esto?

Más que llevarnos a ningún sitio, hace que nos quedemos en lo que se llama la «Zona de Confort«. A mi no me gusta llamarla así porque en la «Zona de Confort» aunque no hay miedo, no significa que sea un lugar agradable. Prefiero denominar este estado «la Zona Conocida» porque es un lugar en el que nos hemos acostumbrado a vivir, aunque sea un lugar en el que haya hastío, o esté viviendo el dolor más absoluto. Curioso, ¿no te parece?

La «Zona Conocida» y el desarrollo

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