Equivocarse: una alternativa más allá de la culpa.

Cuando hago algo cuyo resultado no esperaba o resulta que mi acción causa un daño moral y/o material a otra persona, puedo sentir culpa. Lo que me pregunto es, ¿el sentimiento de culpa es la forma más eficaz para aprender de los errores y reparar el daño causado? ¿Hay alguna alternativa más constructiva y respetuosa … Leer más

Lo digo o no lo digo, esta es la cuestión: 3 pasos para resolver un conflicto interno

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Face_Off.jpgEn alguna ocasión me he encontrado ante el dilema de si tengo que expresar  algo que es importante para mi aunque eso pueda incomodar a otra persona que me importa, o es mejor callarme y no decirlo, para tratar de preservar el «buen rollo » de la relación ya sea en el entorno de las relaciones personales como las profesionales.

Lo que me ocurre es que cualquiera de las dos opciones que escoja no me satisface porque, expresar mis necesidades y inquietudes es  a costa de provocar un daño en la otra persona con lo que puede significar eso en la relación. Pero si escojo callarme, cuido la relación a costa de expresar mis propias necesidades.

Lo que me pregunto es, ¿habría alguna manera de actuar que no signifique que tenga que perder algo valioso? Yo creo que sí es posible. ¿Te apetecería saberla?

Leer más

Cómo transformar los pensamientos perturbadores: el mensaje oculto de las «tormentas mentales»

Hola, si leíste la última entrada (Tormentas imaginadas) entonces creo que te diste cuenta que quizás me sea útil dejar de huir de esos momentos en los que tengo pensamientos perturbadores y decidida afrontarlos para averiguar ese mensaje que se supone puede ser tan valioso para mi. Supongo que también quiero cerrar lo antes posible esos momentos de crisis, ya sea porque se han convertido en pensamientos circulares (Los pensamientos tipo «Rueda de Hamster») que no solucionan nada, o bien porque son pensamientos que vuelven a aparecer al cabo de un tiempo de forma más intensa todavía.

Por otra parte, si no has leído mi post anterior quizás te apetezca saber cómo encontrar cual es ese mensaje valioso que hay en los pensamientos perturbadores. Sin embargo, antes de continuar quiero hacerte una advertencia: si lo que esperas as algún método para evitarlos o eliminarlos, ya no hace falta que continúes leyendo. En mi opinión, cuando no les hago frente lo que consigo es una tormenta posterior de mayor intensidad. Por el contrario mi propuesta es que atravesemos juntos la tormenta sin evitarla, porque la clave para superarla está precisamente en la tormenta. Supongo que hay otros caminos, y me encantaría que fueran más fáciles, pero yo no los conozco. A pesar de esto, ¿quieres acompañarme?

Leer más

Tormentas imaginadas

Imagina la siguiente situación. Salgo de un local y está cayendo una tormenta tan fuerte que ni con paraguas me atrevo a salir. Me pongo ansioso porque tengo una cita en otro lugar y no quiero llegar tarde. Entonces miro al cielo esperanzado de ver algún indicio de que la tormenta va a amainar, pero no, y me invade un pensamiento pesimista: «nunca va a parar de llover«.

Entonces me quedo ahí, esperando, con la sensación que estoy atrapado. Entonces ocurre algo inesperado: la tormenta amaina y puedo salir. Entonces me pregunto cómo es que no he tenido más confianza en que iba a parar, cuando es eso lo que siempre me acaba ocurriendo. Es como si tuviera una tendencia a pensar que cuando está oscuro y cae una tormenta, se va a prolongar para siempre. En cambio los hechos son testaduros y mi experiencia me dice que siempre acaba por amainar. Como dice el refrán

No hay mal que cien años dure

¿A ti nunca te ha pasado algo parecido? Te lo digo porque a menudo tengo esa misma sensación cuando me asaltan pensamientos negativos (5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables) que son como una tormenta, pero que vive en mi mente. Al igual que me ocurre con las tormentas naturales, también pienso que nunca acabarán. Así que, a mi me iría bien que alguien me recordara que igual que empiezan, acaban. No hay excepción. Saber eso me daría tranquilidad.

Entonces, ¿porque no hacer lo mismo con mis tormentas mentales? ¿Porqué no dejo que descarguen y se vayan? Si quisiera hacer esto ¿Cómo se haría?

Leer más

Cómo evitar malos entendidos con la Comunicación Honesta

Para empezar me gustaría que vieras este vídeo y luego continuamos hablando. Es divertido, ¿te apetece?

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=wUEq4aR-OrU?rel=0]

Quiero aprovechar este vídeo para señalarte las  consecuencias de confundir lo que pienso sobre los hechos con la realidad. Sin ir más lejos el otro día me pasó algo que me recuerda esto. Estaba con una persona contándole una cosa que a mi me parecía importante y mientras le daba mis explicaciones, no paraba de bostezar. Entonces me indigné. ¿Cómo conseguí enfadarme? Pues pensando cosas como las siguientes:

– No hay derecho a que me haga esto. Qué falta de respeto y de consideración hacia lo que le estoy explicando. Yo esforzándome por explicarle algo importante para mi y él bostezando. No me está teniendo en cuenta.

Cada uno de estos pensamientos alimentaba más mi enfado, y cuanto más enfadado estaba, más pensamientos de este tipo se despertaban en mi. (5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos desagradables.) Entonces, no pude evitarlo y le dije:

– No paras de bostezar.

El tono y la intención que tenía ese comentario era de reproche y de molestia. Sin embargo él me contestó:

– Sí, disculpa pero esta noche no he dormido casi nada. Mi hijo se ha puesto enfermo y hemos pasado la noche en vela…

Uf. No es que no le interesara lo que le estaba explicando sino que la noche en vela le impedía seguir mi conversación que, desde luego, requería mucha atención. Vaya, y yo le había juzgado tan severamente y todo tenía una explicación tan diferente a la que yo había imaginado… ¿Como hubiera quedado mi relación con esa persona si no me hubiera dicho qué le estaba pasando?

Seguro que tú me podrías explicar algún ejemplo en que te ha ocurrido algo parecido. Así que me hago la siguiente pregunta ¿Es posible evitar los males entendidos y sus desgraciadas consecuencias? ¿Podría hacer alguna cosa para que esto me pase con menor frecuencia? Yo creo que sí. Si quieres, a continuación te explico una manera que a mi me funciona.

Leer más

El miedo: de enemigo a aliado.

Estas vacaciones de verano mi familia y yo hemos ido de vacaciones con unos amigos. En una de la excursiones tomamos un teleférico hasta prácticamente la cota 3000 m. de una montaña de las Dolomitas, en Italia. Había bastante nieve y aunque no íbamos especialmente preparados para ello, decidimos subir por una ladera completamente nevada. La pendiente era suavemente pronunciada. Mientras ascendía, iba girando la vista hacia el camino recorrido. Observar toda esa pendiente me producía miedo. Me imaginaba que, en caso que resbalase no podría pararme y el final de esa pendiente no alcanzaba mi vista. Así que eso podría ser fatal para mi. Así que decidí no mirar muchas más veces: mejor subir sin mirar atrás.

La ascensión la hice acompañado de mi amigo y sus dos hijos, hasta que llegamos a un punto en el que decidimos parar. Nos hicimos unas fotos. El paisaje era espectacular y la vista de la bajada era impresionante. Entonces los hijos de mi amigo dijeron que iban a bajar corriendo. A mi me pareció una locura. Con semejante pendiente, ¿bajar corriendo? ¿Y si se caen? Pero no dije nada. Su padre estaba allí y él le pareció bien. Entonces empezaron a descender.

¡Cómo bajaban! Iban corriendo y saltando, clavando los pies en la nieve y, de vez en cuando, en vez de saltar, se deslizaban por la superficie de la nieve. Era espectacular y parecía muy divertido. Luego bajó mi amigo de la misma forma. Yo me quedé arriba mirando. Desde abajo me animaban a hacer lo mismo.

Yo tenía miedo. Sin embargo, ¿donde estaba el peligro que había imaginado? Efectivamente hacía mucha pendiente pero, si ocurría una caída el riesgo de bajar rodando de forma descontrolada era prácticamente nulo. Y por otra parte, lo que vi, ¡¡parecía tan divertido !! Así que pensé: me tiro. Y empecé la bajada corriendo y saltando. Mientras bajaba me daba cuenta que era seguro ¡y divertido! así que también probé de deslizarme por la superficie de la nieve. No era tan hábil como ellos pero en algunos breves momentos notaba la sensación de deslizarme sobre la nieve. ¡Qué sensación tan completa! Hasta que llegué al lugar de partida y comentamos juntos lo divertida que había sido la bajada.

Te explico esta anécdota para que pensemos juntos sobre el miedo. Lo que me ocurrió fue que me enfrenté a una situación que yo evalué como peligrosa. Mi miedo me decía: cuidado, eso que quieres hacer te pone en riesgo. No lo hagas. Luego, vi cómo otras personas hacían eso que yo temía de una forma totalmente segura, y además, se lo pasaban bien. Además esa actividad requería unas condiciones físicas y unas habilidades que yo juzgué que tenía. Así que mi evaluación del riesgo fue exagerada.

Ahora quisiera detenerme en el momento justo antes de lanzarme. Por un lado me daba cuenta que eso no era tan arriesgado y que estaba a mi alcance hacerlo. Sin embargo mi corazón no parecía muy convencido con esos argumentos y seguía latiendo con fuerza. Y me lancé. ¿Qué me impulsó a hacerlo? A primera vista parece que fueron los argumentos racionales de que no había tanto peligro. ¿Tu crees que fue eso?

Pues no, o al menos, en mi caso creo que no fue eso lo que más pesó. Desde luego que evaluar que eso tenía un riesgo mínimo es una condición necesaria, pero ese pensamiento no fue suficiente para vencer el miedo. Dar el salto supone un cambio abrupto: estoy en un sitio y en el instante siguiente, ya estoy bajando. Para vencer esa barrera debe haber algo poderoso, y creo que tiene que ver con algo emocional, más que racional, porque la evaluación de los riegos ya estaba hecha: «sólo» había que saltar. Vivía una lucha entre una fuerza que me retenía, el miedo, y otra que me movía a lanzarme: el anhelo de diversión y libertad. Cuando esa sensación fue más poderosa que la del miedo, entonces pude saltar.

3 pasos para abordar un cambio

Leer más

Toma las riendas de tu vida y … vívela !

En el pasado artículo, 5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos desagradables te propuse un método para romper ese círculo vicioso. Pues en el artículo de hoy quiero tratar el mismo tema desde otra perspectiva.

Ya vimos, y creo que estaremos de acuerdo, que ante los mismos hechos, mi realidad vivida, es decir, los sentimientos que experimento, pueden ser radicalmente diferentes en función de mis opiniones y juicios sobre lo que me acaba de ocurrir.

También vimos que los juicios y opiniones sobre algo que me acaba de ocurrir no forman parte de lo que llamé la realidad real si no de la realidad pensada. Emitimos juicios y opiniones en función de lo que somos y de lo que hemos vivido. Sin embargo, no forman parte de la realidad real. Y si no, ¿cuántas veces te ha ocurrido algo en tu vida que opinabas que iba a suponer tu ruina o que creías que era absolutamente perjudicial para ti y, transcurridos los años te has dado cuenta que ha sido algo positivo e incluso algo necesario en tu vida?

Yo no pretendo decir que mis juicios sobre el futuro siempre estén equivocados, pero tampoco son siempre acertados. Una predicción es sólo eso, una predicción y hace falta que los hechos confirmen si fue acertada o no.

Por otra parte creo importante señalar la diferencia entre una predicción sobre el futuro y una profecía, que es una predicción pero que se va a cumplir de forma irremediable.

¿Porqué te digo esto? Porque muchas veces me olvido que una predicción sobre el futuro es sólo eso, una juicio u opinión, más o menos fundamentada sobre lo que me ocurrirá en el futuro. Y cuando me olvido que es un juicio u opinión y lo convierto en un hecho entonces lo que hago es convertir una predicción en una profecía. ¿Te das cuenta de la importancia que tiene darse cuenta de esto? Creer ciegamente que mis juicios y predicciones sobre el futuro van a convertirse inexorablemente en realidad, significa que mi futuro queda ya determinado y el resto de posibles futuros posibles queda eliminado de un plumazo. Me explico mejor con un ejemplo.

Imagina que ocurre algo en mi vida que considero que será para mí muy perjudicial. Cuando pienso eso se desencadenan en mi una serie de sentimientos y emociones que no son agradables. Este tipo de sentimientos seguramente determinarán unos pensamientos que seguro no me abren posibilidades. Cuando no veo posibilidades se incrementan mis sentimientos de tristeza y depresión, lo cual vuelve a estimular en mi sentimientos de tristeza. Como puedes ver ya he conseguido meterme en un magnífico círculo vicioso de pensamientos y sentimientos desagradables.

Además, cuando me quedo en ese círculo vicioso lo que ocurre es que esa profecía finalmente se hace realidad porque soy yo mismo el que cierra el resto de los futuros posibles. Convertir una predicción en una profecía tiene este efecto ¿Crees que debo cerrar mis posibilidades de futuro a una previsión que haga de él en un cierto momento?

Tomar las riendas de mi vida

En el post de hoy te propongo una forma de tomar las riendas de nuestra vida y no dejarnos llevar por los pensamientos y sentimientos negativos. ¿Quieres conocerlo?

Leer más

5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y los sentimientos desagradables.

Epicteto

En esta entrada quiero empezar con la siguiente cita:

«Los hombres no se perturban por las cosas,

sino por la opinión que tienen de éstas.»

Epicteto

Lo cierto es que esta cita la he oído muchas veces, infinidad, pero es ese tipo de frase que, a pesar de ser una vieja conocida, siempre me da nuevas perspectivas para aplicarla en mi vida. Me explico. Últimamente he recibido alguna noticia que no me ha gustado, o mejor dicho, que me disgustado profundamente. Entonces he pensado, «bien, así que estoy profundamente disgustado, no por el hecho en sí mismo, sino por la opinión y los juicios que me he formado de ellos.» Uff, ¿cómo es que ahora me cuesta aceptar esa frase que tan cierta veo en otras ocasiones? Antes de contestar a esta pregunta, me gustaría plantearte una cosa.

Lo que pienso sobre los hechos, no son los hechos en sí mismos (¿Sabemos diferenciar hechos de opiniones?). Sin embargo, lo que estoy sintiendo ahora mismo cuando pienso lo que pienso, eso sí que es tan real como los hechos mismos. Así que veo dos categorías diferentes de cosas. Por una parte, tenemos los hechos y los sentimientos asociados a esos hechos, que forman parte de lo que yo llamo, la «realidad real«. Es lo tangible porque se puede tocar y experimentar. Por otra parte existen los pensamientos, juicios y opiniones, que para distinguirlos de los primeros lo voy a llamar «realidad pensada«. Digo que es «realidad» porque yo creo que esos pensamientos son ciertos y por lo tanto forman parte de mi realidad, y también digo que es «pensada«, porque habita en mi mente, no es algo tangible.

Algo que hay que tener en cuenta es que los hechos pueden ser ciertos o falsos, mientras que los pensamientos y opiniones, como pertenecen a otra categoría, no nunca pueden ser ni ciertos ni falsos, sino que sólo pueden estar bien o mal fundamentados.

Apliquemos esto con ejemplo. Si voy en el metro y una persona me pisa el pie (eso es un hecho y por lo tanto forma parte de la «realidad real»), yo podría pensar que lo ha hecho expresamente (eso es un pensamiento y por lo tanto forma parte de la «realidad pensada»). Y si pienso y creo que lo ha hecho expresamente entonces me puedo enfadar con esa persona (el enfado que yo siento es tan real como el hecho que me ha pisado).

Sin embargo, también podría pensar que lo ha hecho sin darse cuenta (realidad pensada) y entonces no estaría enfadado, sino tan sólo dolorido, y ese sensación es tan real como que me acaba de pisar. Así que, ante un mismo hecho mi realidad puede ser completamente diferente en función de mi «realidad pensada«. Esto me recuerda algún experimento de la física cuántica en el que el observador modifica lo observado Erwin Schrodinger- el observador modifica lo observado. ¡Epicteto ya había intuido algo parecido 2.000 años antes !

Ahora me gustaría volver a la pregunta que me hacía al principio, ¿cómo es que me cuesta tanto aceptar que estoy profundamente disgustado, no por el hecho en sí mismo, sino por la opinión y los juicios que me he formado de ellos? La clave está en los sentimientos.  Para explicártelo te propongo que pensemos juntos en un caso que haya estimulado uno o varios sentimientos desagradables. ¿Lo tienes ya? Si quieres te explico mi vivencia.

Cuando sucede algo que estimula en mí sentimientos desagradables lo que ocurre es que trato de evitarlos. Sin embargo estoy tratando de escapar de algo que existe de una forma tan contundente como los hechos. Son la otra cara de la realidad real, aunque eso no me guste. Por mucho que corra, continúan estando ahí, porque vaya al lugar que vaya, hay alguien que siempre esta ahí: yo mismo, y los sentimientos forman parte de mi.

Por cierto, yo tengo una cierta experiencia buscando estrategias para escapar de los sentimientos desagradables. Una que he utilizado mucho en una época de mi vida ha sido la de tratar de ignorarlos haciendo ver que no existen.  Otra cosa que he probado ha sido aplacar el «ruido» que me produce un sentimiento desagradable con otro «ruido» que sea más fuerte. Me explico: hacer alguna actividad emocionalmente intensa puede ahogar ese sentimiento desagradable … hasta que llega el silencio de la noche. También he probado otras cosas, sin embargo ninguna me ha resultado porque, si una cosa que tiene la realidad real es que es muy tozuda … y sigue estando ahí aunque la ignore.

Después de todo que te he explicado quizás te estés diciendo que, si de lo que se trata es de no escapar de los sentimientos desagradables, lo que tampoco quieres es estar todo el día triste y obsesionado con pensamientos que lo que hacen es aumentar y mantener esos sentimientos desagradables. Así que, ¿hay alguna solución a este lío? Yo creo que sí, ¿te apetece conocerlo?.

Leer más

No es lo mismo aceptar que rendirse.

File:Death of Captain Lawrence. "Don't Give Up the Ship." June 1813. Copy of engraving by H. B. Hall after Alonzo Chappel, ci - NARA - 531087.tif
Death of Captain Lawrence. «Don’t Give Up the Ship.» June 1813. Copy of engraving by H. B. Hall after Alonzo Chappel

A veces, me encuentro en situaciones complicadas en las que me encallo y no consigo tirar adelante, o que me suponen un esfuerzo titánico avanzar. Entonces hay alguien que me dice: tienes que aceptarlo.

Escucharlo me produce una cierta sensación de rechazo porque aceptar una situación me suena a rendirme, y eso a mi no me gusta. Pero ¿qué significa realmente aceptar? ¿En qué se diferencia de rendirse? y sobre todo, ¿por qué es tan poderosa la aceptación para conseguir una acción realmente eficaz?  En este artículo voy a tratar de explicártelo.

Leer más

Necesito que me escuches.

File:Paul Gauguin- Eve - Don't Listen to the Liar.JPG
Eve – Don’t Listen to the Liar (1889) Paul Gauguin

Imagina la siguiente situación. Una mujer llega a casa después de un día muy duro en el trabajo y quiere que su pareja le escuche y le de atención. Sin embargo, no lo consigue a pesar de sus comentarios acerca lo duro que ha sido el día para ella. Entonces piensa: «debería darse cuenta que estoy fatal y tenerme un poco de atención«. Hace algún comentario más en la misma línea, con idéntica respuesta, y decide esperar para ver si de da cuenta. Pasan las horas pero la situación no cambia. Cada vez está más enfadada con su pareja porque sigue sin darse cuenta. Al final le dice:

– Estoy enfadada porque no me escuchas.

– Sí que te escucho. Has dicho que has tenido un día muy malo en el trabajo. Como yo, pero yo no estoy de morros como tú.

– …

En resumen, al llegar a casa tenía una gran necesidad de ser escuchada. Se enfada porque su pareja no se da cuenta de ello, no consigue esa escucha y sin saber cómo ha podido pasar, los dos acaban enfadados.

¿Cómo podría producirse una conversación que fuera más eficaz para conseguir escucha y compresión? En este post voy a tratar de dar respuesta a esta situación concreta como algo aplicable a situaciones en las que alguien necesita ser escuchado y no lo consigue, ¿te interesa?

Leer más