POSIBILIDADES INFINITAS

Cuando miras a alguien, ¿qué es lo que ves? Reflexiona sobre lo que piensas de esa persona. Quizás le hayas puesto una etiqueta, la hayas clasificado en alguna categoría interna, conciente o inconscientemente. Y esto es cómodo, es práctico porque te da la ilusión, o mejor, el espejismo de hacer predecible su comportamiento. Te permite entender y te confirma la categoría en la que la hayas situado. Y eso te puede tranquilizar pues hace esperable y predecible el futuro.

¿Cual es el lado oscuro? Pues que es muy probable que te estés cerrando puertas acerca de lo que puedes esperar o no de esa persona. Con ello cerramos la posibilidad de apreciar algo que no encaje con esa categoría pues aquello que no cuadra, lo desechamos inconscientemente para hacer que modelo del mundo continúe siendo válido.

Pero las personas son mucho más de lo que podemos imaginar. ¿Qué pasaría si nos abriéramos y dejáramos de un lado las etiquetas y los moldes que nos hemos fabricado? ¿Cómo veríamos a la otra persona?

El mundo y las personas son POSIBILIDADES INFINITAS.

De eso va el vídeo. Disfrutadlo. A mi me ha encantado y por eso lo quiero compartir con vosotr@s.

Un vídeo para pensar…

Problema o Reto.

En multitud de ocasiones nos decimos la frase “Tengo un problema” y nos nos quedamos ahí, quejándonos y lamentándonos de lo que nos ha ocurrido, dando vueltas en círculo una y otra vez. ¿Tenemos alguna otra opción? ¿Podemos cambiar nuestra relación o nuestra actitud frente a los problemas? En este artículo vamos a tratar sobre ello. Continuar leyendo

Mujer y hombre: ¿Pensamos diferente?

Esto más que un artículo podría llegar a ser un  libro pero mi intención un muchísimo más modesta. Lo que pretendo es poner de manifiesto que quizás tenemos formas de pensar diferentes y que, el tomar conciencia de ello,  nos podría ayudar a gestionar alguna que otra situación conflictiva.

Una vez escuché que una de las diferencias entre los hombres y las mujeres es que los hombres son directos y las mujeres indirectas y lo ilustraba con un ejemplo:

Supón que una pareja van paseando por la calle. Es verano, hace calor. El hombre ve una heladería y le vienen ganas de tomarse un helado. ¿Qué es lo que diría el hombre? “Querida, me apetece tomarme un helado. ¿Vamos a esa heladería a comprar uno?”. La petición de la mujer podría ser: “Querido, ¿No te apetece un helado?”.

Para los hombres que leéis este artículo y todavía no lo hayáis entendido os lo voy a aclarar: lo que estaba pensando la mujer es que le apetecía un helado pero decide preguntarle a su pareja porque supone que, acto seguido, él le preguntara a ella “ Pues sí me apetece (o no), ¿y a ti? “

Ser de una manera u de otra para mí no es lo relevante, pues somos como somos. El que es directo y no es consciente que los otros pueden no serlo, no tiene mayores problemas, sobretodo porque no se da cuenta de qué es lo que está pasando, o peor, qué es lo que NO está pasando. La persona que es más indirecta lo tiene un poco más complicado porque muchas veces sufre por la “incomprensión” de la otra parte. Así, en el ejemplo del helado podría decirse algo parecido a lo siguiente: “mira que no preguntarme si a mí me apetece un helado, ¡con las ganas que tengo de comerme uno!”

Pero tranquilos porque cosas parecidas a estas no pasan nunca en nuestras vidas, ¿verdad?

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