Escuchar con simpatía y escuchar con empatía, ¿cual es la diferencia?

SimpatíaCuando las emociones son muy intensas, ya sean agradables o desagradables, y nos desbordan buscamos compartirlas con alguien. Por el mero hecho de compartir esas emociones se entienden, se aceptan y de esta forma, se elaboran y transforman en algo que puede ser manejado. Compartir la rabia, la frustración, el miedo, el resentimiento que siento cuando he vivido una cierta experiencia me ayuda a superarlas. Ahora bien, hay personas, o mejor, hay ciertas formas de escuchar, que a mi me alivian más que otras. ¿Te ocurre también a ti lo mismo? Pues mi propuesta este artículo para ti es indagar cual es el tipo de escucha que produce efectos más beneficiosos, ¿te apetece?

Escuchar con simpatía

Para tratar sobre este tipo de escucha me gustaría poner como ejemplo el sentimiento de ira. Ya he tratado en algunas entradas de este bloc cómo manejar estas situaciones y también vimos que tras este sentimiento es habitual que haya un pensamiento sobre cómo alguien debería comportarse. Así, una persona actúa de una manera que estimula alguna emoción desagradable, y como rompe el bienestar, me enfado. Entonces recopilo todas mis razones y se las explico a la persona que me escucha buscando su adhesión a mi causa. Es cuando digo cosas como “Fíjate lo que me dijo esa persona….” o ” ¿Tú crees que esa persona se puede comportar de esta forma?”

Lo que me está ocurriendo es que he entrado en un círculo vicioso: lo que pienso respecto a la situación que acabo de vivir me genera unos sentimientos. Y cuando siento esas emociones, entonces se despiertan más juicios y pensamientos. Y esos pensamientos vuelven a alimentar esas emociones y así sucesivamente. Como vés es un auténtico círculo vicioso. Lo que necesito es escucha, aunque lo que estoy pidiendo es adhesión a mi causa.

Es una situación peligrosa para el que escucha porque le arrastra a una situación del tipo “sino estás conmigo significa que estás contra mi“. No darse cuenta de eso lleva al que escucha a simpatizar con esa persona y sumarme a su causa como la única forma para escucharle y esto no ayuda a salir del círculo vicioso.

La pregunta que me surge es, ¿habría una forma de escuchar que fuera más profunda, y por lo tanto más sanadora, que ayudara de una forma eficaz a que la otra persona encuentre una salida a su situación de bloqueo? Mi respuesta a esto es la escucha empática. Veamos qué significa.

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¿Enfadarse? Sí, pero hazlo de una forma diferente.

Cuando uno se enfada se libera una energía que se reprimía y eso produce una sensación de alivio. Sin embargo, la expresión violenta de la rabia, que puede tener muchas formas y grados, tiene efectos colaterales en las personas que nos rodean. Cuando nos damos cuenta de esto sobreviene el sentimiento culpa por haber actuado de la forma en que lo hemos hecho.

Así que, por un lado es necesario expresar de alguna forma el enfado. Por otro lado, si me enfado de forma violente eso puede afecta a mi relación con los demás y es algo que quiero evitar. Por lo tanto, ¿me enfado o reprimo la ira? Mi respuesta es: enfádate, pero de otra forma. Aquí te propongo un método de cuatro pasos para hacerlo.

Los 4 pasos para transformar el enfado.

Para explicarlo voy a utilizar un ejemplo. La situación que se plantea es la siguiente. Supón que entro en el trabajo y digo “buenos días”. Sin embargo, ninguna de las personas que están en la sala me contesta. Lo vuelvo a repetir, y tampoco me contestan. Entonces me enfado porque pienso que es una falta de respeto no responder a los buenos días. Apliquemos este ejemplo yendo paso a paso.

Paso 1. Encuentra el estímulo del enfado.

Se trata de identificar los hechos y separarlos de los pensamientos que vienen sobre eso que está pasando para identificar qué cuales son los hechos que disparan mi enfado. Aplicando esto al ejemplo, el estímulo es que las personas no contestan cuando yo digo buenos días. Eso y nada más que eso.

Paso 2: La causa del enfado.

Ya hemos visto que lo que hace la gente puede estimular mi enfado, pero lo que lo causa es lo que yo pienso cuando se produce el estímulo. Utilicemos el ejemplo para ver la diferencia entre estímulo y causa.

Ya hemos visto que lo que estimula mi enfado es que las personas no responden cuando digo buenos días, pero lo que causa mi enfado es que yo pienso que eso es una falta de respeto, ¿ves la diferencia? Una cosa son los hechos y otra cosa diferente son las cosas que yo pienso al respecto de esos hechos. Quizás esto te parezca un matiz poco relevante, pero para mí este matiz hace la diferencia. Así que, antes de ir al paso 3, me gustaría que mirásemos juntos dos conceptos que me parecen muy importantes.

Las emociones son señales de alarma que hay que atender.

En un tablier de un coche hay señales de alarma que se encienden para avisar que hay algo que tenemos que atender, e indicadores que nos ayudan a conducir para llegar a nuestro destino. Pues bien, el enfado, como cualquier emoción, es también una señal que avisa que hay algo que requiere mi atención. Lo que ocurre es que no es tan fácil de determinar cómo las luces de alarma de un tablier de un coche y hay que investigar un poco más.

Lo que quiero decir con esto es que estar enfadado es una señal que me indica que hay una o varias Necesidades o Valores Universales que me están faltando y que son muy importantes y valiosas en ese momento. La intensidad del enfado es un indicador de lo valiosas que son.

¿Qué son las Necesidades y los Valores Universales?

Según la CNV (Comunicación NoViolenta) el término necesidad es todo aquello que es indispensable en nuestra vida y engloba nuestras necesidades vitales, como pueden ser el respirar, comer, beber, dormir y evacuar, nuestras necesidades de seguridad material y afectiva, así como las necesidades de desarrollo del ser humano, como pueden ser la necesidad de contribuir a la vida, la de dar sentido,… Se dice que son universales porque todos los seres humanos, no importa de qué raza ni de qué cultura sean, compartimos estas necesidades.  Con esto podemos ir al tercer Paso.

Paso 3: Transformando la ira.

Hasta ahora hemos visto lo que estimula el enfado y también que la causa del enfado es lo que uno piensa respecto a lo que está pasando. De lo que se trata ahora es avanzar para saber qué necesidades y valores universales están faltando cuando se piensa lo que se piensa. Si volvemos al símil del tablier del coche, de lo que se trata es de darse cuenta que hay una alarma y averiguar su procedencia.

En nuestro ejemplo, la causa del enfado es que me estoy diciendo que cuando no responden, ese comportamiento es una falta de respeto hacia mi. Pienso eso porque saludar por la mañana es mi forma de decir que las personas son importantes, cuentan para mí, y les envío un buen deseo. Así que la Necesidad Universal que hay detrás es la de ver y ser visto y me doy cuenta que eso es algo muy importante y valioso porque, si no fuera así, no me enfadaría en absoluto en el caso que no me contestaran.

Este descubrimiento tiene dos consecuencias muy importantes. Por un lado me doy cuenta que la energía del enfado quiere preservar necesidades universales muy valiosas para mí. En el caso del ejemplo, es la necesidad de ver y ser visto. Por otra parte, este “darse cuenta”, permite que el enfado se transforme en otros sentimientos que son más constructivos.

Por ejemplo, ahora que me he dado cuenta de esto, ya no estoy enfadado sino que estoy un poco triste porque me encantaría que todo el mundo compartiera conmigo eso que es tan importante para mí. De todas formas, no estoy seguro si realmente es eso lo que pasa o simplemente están tan absortos en lo que hacen que no me han oído. Así que también hay una necesidad de claridad.

En resumen, lo que he hecho hasta ahora con estos pasos ha sido aceptar el enfado y eso me ha permitido transformarlo en algo a favor de la vida. ¿No te parece algo maravilloso? Vayamos al último paso.

Paso 4: La petición

Finalmente se trata de completar el proceso y emprender acciones encaminadas a satisfacer esas necesidades y valores que me están faltando. Siguiendo el símil del tablier: ahora que sé que la alarma que se enciende es la del depósito de combustible, habrá que ir a repostar, ¿no?

Para entrar en acción la pregunta que uno se puede hacer es, ¿Qué puedo pedir a la otra persona, o a mí mismo, sabiendo ahora las necesidades que me están faltando? Volvamos al ejemplo para verlo de forma concreta.

Ahora sé que las Necesidades y Valores Universales que están presentes son la de “ver y ser visto” y luego también he visto que necesito “claridad”. Así que lo que podría hacer es una pregunta que vaya encaminada a satisfacer estas dos necesidades. Podría ser algo así:

– Escuchadme un momento, por favor. Os acabo de decir buenos días. Es mi forma de decir que os veo, que contáis para mí y que no formáis parte del mobiliario. Cuando nadie me contesta me da la sensación que sois vosotros los que no me veis a mí. ¿Qué os parece esto que os estoy diciendo?
– Ups, disculpa pero estaba tan absorbido en un asunto que me preocupa que no me había dado ni cuenta. ¡Buenos días!
– Vale, gracias. A mí también me pasa a veces lo mismo.
– Pues lo que a mí me pasa es que no soy persona hasta que no me tomo un café y todavía ni lo he hecho. Te escuché pero no tenía ganas de responder. Espero que no te enfades por ello.
– Entiendo lo que me dices y quiero respetar tu estado de ánimo así que responde sólo si tienes ganas y quieres hacerlo.

Mucha paciencia

Lo que hemos visto es una forma diferente de enfadarse, desde la aceptación y no desde la represión, lo que me permite satisfacer mis necesidades y valores universales y, a la vez, ser respetuoso con los demás.

También quiero decirte que no estoy acostumbrado a enfadarme de esta forma y esto supone un cambio en una costumbre muy arraigada. A veces no lo consigo , y eso me entristece, pero otras veces sí, lo cual me da esperanza y energía para continuar en este camino. Así que considero muy importante ser compresivo con uno mismo para celebrar las veces que lo consigamos y aprender de aquellas ocasiones en las que caemos en los viejos patrones. El esfuerzo vale la pena. Te lo agradecerás. Te lo agradecerán.

¡Buen viaje!

¿Cambiar el mundo?

En el momento de empezar el nuevo año todos tenemos los mejores deseos. Algo que se acostumbra a desear el que el año que ha de venir sea mejor que el anterior. También es ese mi deseo. ¿Hay que esperar que eso suceda o puedo hacer algo yo? ¿Puedo cambiar el mundo para que sea mejor? Cambiar el mundo, quizás eso sea algo muy pretencioso. Esto es lo que he escrito para el 2015.

¡Feliz año y buen viaje!

αααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααααα

Quiero cambiar el mundo

¿Tengo miedo al cambio?
…o quizás tenga miedo a no ser capaz de cambiar.

¿Tengo miedo a perder el trabajo?
… o quizás tenga miedo a no saber encontrar otro.

¿Tengo miedo a envejecer?
… o quizás tenga miedo a no saber vivir la vejez con plenitud.

¿Tengo miedo de la muerte?
… o quizás tengo miedo cuando pienso que no hay nada más.

¿Tengo miedo a no tener la razón?
… o quizás sólo tengo miedo a que no me escuchen.

¿Tengo miedo al conflicto?
… o quizás tengo miedo a no saber recuperar la conexión y la tranquilidad.

¿Tengo miedo a la soledad?
… o quizás tengo miedo a no vivir conectado.

¿Tengo miedo a perderme?
… o quizás sólo tengo miedo a no saber volver.

¿Tengo miedo a lo desconocido?
… o quizás sólo tengo miedo a no saber.

¿Las cosas hacen miedo?
… o quizás sólo soy yo el que tiene miedo a las cosas.

¿El miedo está ahí fuera?
… o quizás sólo vive en mi interior.

Y me digo

¿Tiene que cambiar el mundo para que yo no tenga miedo?
…o quizás sólo basta con que yo cambie.

Cuando yo cambio, El mundo cambia…

Así que

Si quiero cambiar el mundo
Quizás sólo baste que yo cambie.

Yo decido.
Tú decides

ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ

¿Mejorar o desarrollar?

Muchas veces me encontrado en el paradigma de esforzarme para ser mejor: mejor persona, mejor padre, mejor esposo, mejor amigo. Es un noble deseo porque implica una necesidad y una voluntad de desarrollarme como persona con todo lo que eso supone para el mundo y para las personas que me rodean. Si yo mejoro significa que cuando me vaya habré dejado un mundo mejor que el que me he encontrado. Hay una voluntad de vivir de una forma que sea en beneficio de todos los seres. Hay también una voluntad de evolución, bondad, de alegría, de progreso, … Es una actitud vital deseable, ¿no crees? Si todas las personas viviéramos nuestra vida desde este lugar el mundo que vivimos sería un lugar digno de ser vivido, y desde luego dejaríamos un mundo mejor a los que nos siguen.

Sin embargo… ¿Qué inconveniente podría haber en vivirme yo y el mundo que me rodea desde esta perspectiva? Fíjate que “ser mejor” implica que “no soy suficiente” lo cual lleva a la idea de carencia, que me falta algo que puedo encontrar ahí fuera y que necesito para ser mejor. En cierta forma hay una idea de depredación porque lo que hay fuera es algo escaso y si lo tomas tu, significa que me faltará a mi.

Por otra parte hay la palabra “esfuerzo” significa que “podría ser más de lo que soy si me esfuerzo”. Hay un “tengo que”, lo que implica que me auto impongo algo y cuando alguien me impone algo, sólo puedo hacer dos cosas: rebelarme o someterme. Así que, en cierta manera, es una actitud violenta.

Finalmente, una vida vivida desde este lugar significa estar en continua insatisfacción. De hecho la insatisfacción es el motor del cambio ya que si no hay insatisfacción no hay motivación para “ser mejor”. De ahí surge la necesidad de esforzarse continuamente.

Así que me pregunto, ¿Hay otra forma de mantener el mismo espíritu y la misma intención sin tener que pagar este precio en forma de violencia, insatisfacción permanente y violencia? Yo creo que sí. ¿Quieres acompañarme para que lo veamos juntos?

La naturaleza como fuerza de inspiración

Hayeda camino a Santa del Montseny. CatalunyaPara encontrar una forma diferente de actuar manteniendo el espíritu de progreso necesito cambiar la forma de verme a mi mismo y al mundo. ¿Desde dónde tengo que mirar para verlo diferente? Antes de responderte a esta pregunta me gustaría que nos fijáramos cómo funciona la naturaleza porque muchas veces es una gran fuente de inspiración. Tomemos el ejemplo de una semilla de haya. Si la plantamos en un lugar propicio, es decir, que tiene agua, sol y nutrientes suficientes en el suelo, la semilla de la haya germinará y saldrá una plantita. Al principio será muy pequeña, pero si las condiciones son las correctas, la plantita se irá desarrollando, y con el paso de los años irá creciendo hasta convertirse en un árbol frondoso y magnífico.

Ahora me gustaría hacerte una pregunta. ¿Cómo hace la semilla de haya para llegar a ser una haya? A lo que me refiero es a cómo ha tenido que esforzarse la semilla para conseguir llegar a ser una frondosa haya si al principio era algo insignificante, porque desde luego no parece un trabajo fácil. ¿O sí? Venga, me espero a tu contestación…

Según lo veo yo, la semilla “sólo” ha tenido que desarrollarse porque siempre ha sido una haya, desde que era una semilla hasta que se ha convertido en un árbol magnífico que da sombra en verano. Desde el principio simplemente es. Si las condiciones son las favorables es inevitable que se convierta en un árbol frondoso. Cuando era una semilla era una haya. Cuando era una plantita de unos pocos centímetros también era una haya. Cuando hacia unos pocos metros, seguía siendo una haya. Ahora que es una árbol frondoso, continúa siendo una haya y de aquí a unos años lo seguirá siendo.

La haya no tiene que esforzarse para ser algo porque ya lo es desde el primer momento de su existencia. La haya está completa siempre, en cualquier momento de su vida. Lo que le ocurre es que pasa por diferentes momentos de desarrollo, pero eso no la hace menos, ni tampoco le falta nada para llegar a ser lo que ya es desde el principio. ¿Cómo sabe la haya lo que tiene que hacer? Está escrito en su interior, es su esencia, algo que pervive siempre y su vida es un despliegue de esa potencialidad.

Otra forma de mirarnos y de mirar el mundo

¿Cómo sería si aplicamos esta mirada a las personas? Desde esta perspectiva las personas cuando nacemos ya somos y estamos completos: no nos falta nada. Nuestra esencia está en nuestro interior desde el primer día y no nos abandona mientras existimos. Nacemos y vivimos con nuestro potencial a la espera de encontrar las condiciones necesarias para que crezcan y se desarrollen.

¿Te das cuenta de lo que eso significa? Tu ahora ya eres completo, no tienes que hacer nada porque has sido, eres y serás siempre. ¿No te alegra el darte cuenta de esto? No hay que perseguir ni añorar nada, ni aspirar a nada porque ya eres un ser maravilloso en este mismo momento.

Por ejemplo, cuando yo pienso que soy miedoso, estoy haciéndolo desde el paradigma de la escasez y la carencia. ¿Y si en realidad soy una persona que está desarrollando su potencialidad de ser valiente? Eso significa que lo que etiqueto como una carencia es en realidad un estado intermedio de un valor que tengo que se está desarrollando. Es decir, en realidad soy una persona que esta desarrollando su valentía. Esta mirada me es más útil.

Así que, ahora mismo, no me falta nada porque ya estoy completo. Simplemente es mi opción y mi responsabilidad crear las condiciones necesarias para que mis potencialidades que llevo desde el día que nací, se desarrollen y crezcan. Todo lo que están siendo ahora ha sido posible porque había algo que ya estaba en mi interior que se ha desarrollado. He cultivado la potencialidad de ser, lo que ha permitido que se manifieste. Me parece fantástico descubrir que tu, yo y todos, somos maravillosos, independientemente de lo que hayamos hecho o conseguido o lo que podamos hacer en el futuro. Me encantaría poder mirarte a los ojos para gozar al reconocer en ti esa esencia que es, ha sido y será, que está en continuo movimiento para desarrollarse y desplegarse.

Nuestra responsabilidad

Una haya, es una haya desde el principio. No tiene que hacer nada para serlo, sin embargo no puede ser un roble o un gato, sólo puede ser una haya. La cuestión que se me plantea es. ¿Qué es lo que potencialmente puede ser una persona? Bueno, mira la historia de la humanidad y podrás ver lo que podemos llegar a hacer las personas. Piensa en pintores, escritores, escultores y científicos ilustres. Piensa en personas anónimas que han hecho cosas increíbles. Eso en realidad son manifestaciones de algo que ya estaba en su interior y que han cultivado y cuidado para que pudiera desarrollarse. Lo que se manifiesta surge de una semilla.

Así que ¿qué hay en tu interior esperando a ser desplegado y manifestado? ¿Cual es tu esencia, la semilla que ha estado desde el principio, que estás desarrollando y haciendo crecer? Este es nuestro verdadero trabajo: indagar para descubrir lo que hay en nuestro interior que es un regalo único disponible para ser entregado a este mundo.

Cierre

Teniendo en cuenta todo esto que hemos visto juntos me gustaría dejarte dos preguntas:
¿Sientes que puedes ser un regalo para los demás y para el mundo? ¿Qué te hace falta para ser un regalo?

¡Buen Viaje!

PD. Gracias a Marita Osés (atrevete camina disfruta ) y Miquel Vidal (@miqvid) por ser fuente de inspiración para poder apreciar la “Alegría de ser” y  a Miriam Subirana (@MiriamSubirana) por hacer posible espacios de reflexión como  “Diálogos Sabio-Logos

¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

En la entrada de hoy te quiero hablar de cómo me afectan las opiniones de los demás. ¿A ti te afectan? Supongo que podrías contestarme que depende. Un primer factor es que depende de la persona que me lo diga. Si es alguien significativo para mi, es muy probable que esa opinión me afecte. Cuando digo significativo me refiero que es alguien que me importa porque significa algo importante en mi vida o bien porque los criterios que le llevan a emitir opiniones merecen mi crédito.

Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Cómo te afectan las opiniones de los demás?

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Así que hay algo que me incomoda cuando alguien significativo en mi vida opina algo sobre mi que no me gusta. ¿Porqué? o mejor ¿para qué me siento mal cuando eso ocurre? Según la CNV (Comunicación NoViolenta), un sentimiento desagradable se produce cuando hay una necesidad o valor universal que es importante para mi que no se satisface. Por el contrario, los sentimientos desagradables se producen cuando hay uno o varios valores y necesidades universales que no se satisfacen. Así que, ¿cual debe ser la necesidad o necesidades que no se satisfacen cuando me entristezco cuando alguien emite una opinión negativa de mi?

Lo cierto es que me cuesta encontrarlas, así que, algo que me funciona es pensarlo en positivo. Es decir, ¿cuales serían las necesidades que se satisfacerían si la opinión fuera positiva? Ahora sí puedo encontrar necesidades tan valiosas como la de reconocimiento y la de belleza: me explico mejor.

Lo que quiero decirte es que, cuando el otro opina algo agradable de mí significa que ha visto una cualidad, la ha reconocido y me lo ha devuelto, como si fuera un espejo que refleja la luz. Como me gusta y valoro la belleza, el hecho que los otros la vean y la reconozcan en mí, hace que me que me sienta bien. Es como si me dijeran, “te veo y reconozco tu luz“. Y eso hace que yo también pueda ver y reconocer mi propia belleza. Así que también se convierte en un momento de auto-reconocimiento. También añadiría que cuando los otros me ven eso me da la oportunidad de darme cuenta que también soy para el otro, lo cual me proporciona sensación de pertenencia, conexión y sentido. Ahora entiendo porque es tan valioso que alguien significativo emita una opinión positiva sobre mi.

Por el contrario, cuando la opinión del otro es negativa lo que hace es mostrarme también algo, aunque en este caso es fealdad en vez de belleza. Así que, hay un también reconocimiento de algo que hay en mi, pero ese algo es sombra en vez de luz. Ese reconocimiento me aleja del otro y dejan de estar presentes las necesidades de pertenencia, conexión y sentido. También hay una falta de aceptación de esa sombra que el otro ve en mi. Así que no me extraña que me entristezca tanto cuando alguien significativo opina algo negativo sobre mi. Ver esto me da mucha claridad porque me ayuda a entender y hacer legítimo eso que estoy sintiendo. Pero no quiero quedarme aquí.

Los otros como reflejo de lo que soy

https://i0.wp.com/i51.tinypic.com/10xhtw4.jpg?resize=417%2C313Fíjate que lo que estoy haciendo es utilizar un espejo para mirarme, es decir, que me veo a partir de lo que me dicen los demás. Con esto hay que tener mucho cuidado porque esto tiene una implicaciones trascendentales.

La primera es que hay un riesgo de olvidarme que los juicios de los demás no son son ni verdad no mentira. Sólo los hechos pueden ser ciertos o falsos. Los juicios y las opiniones sólo pueden estar bien o mal fundamentados. En cambio un juicio, por muy sólidamente fundamentado que esté, nunca podrá ser cierto o falso. Juegan en otra liga diferente. (No es lo mismo hechos que juicios y opiniones)

Este es el problema, que si me olvido de esto entonces confundo las opiniones de los demás, ya sean positivas o negativas, con verdades. Quisiera ahora volver a la metáfora del espejo. Cuando creo como verdadera una opinión de los demás lo que estoy haciendo es asumir que el espejo con el que me miro es perfectamente plano y refleja exactamente la realidad. Pero las personas, todas, tenemos una historia personal, una familia, una educación, unas vivencias, una biología y unos valores que nos hace diferentes. Cada uno de nosotros reflejamos la luz de una forma particular. Somos de cualquier forma menos un espejo plano. Así que me estoy mirando en un espejo deformado.

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

File:World War One; soldier looked after by nurses Wellcome L0009333.jpg

World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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¿Porqué me cuesta dejarme ayudar? Cuidarse para cuidar

File:World War One; soldier looked after by nurses Wellcome L0009333.jpg

World War One; soldier looked after by nurses

No sé si a ti te pasa lo mismo que a mi, pero a mi me cuesta dejarme ayudar. Si me cuesta debe haber algo muy valioso en esta actitud. Así que, si quieres que investiguemos juntos esto, te propongo que me acompañes, ¿te apetece?

En este asunto de dejarse ayudar hay un primera cosa que a mi me parece clave: la generosidad. Mi tendencia a etiquetar las cosas y las personas me lleva a clasificar las acciones y las personas como generosas o no generosas. Siguiendo esta “querencia”(como se diría en el mundo taurino) de continuar con las etiquetas, ser generoso está muy bien visto. Finalmente esto me lleva a que ser generoso está bien y no serlo está mal (más etiquetas…) Ahora que ya tengo el mundo bien clasificado entre los generosos y los no generosos, entre la conducta correcta y la incorrecta, todo me resulta mucho más fácil. Al menos aparentemente, porque me temo que las cosas no son tan simples como a mi me gustaría. Me explico.

¿Qué es lo que me pasa cuando hago un gesto generoso? Pues que me siento muy bien (siempre que sea un acto voluntario). La satisfacción que produce un acto generoso es enorme. ¿Podría eso significar que hago actos generosos porque eso me produce placer? Algo de cierto puede haber. Si eso es así, entonces un acto generoso se convierte al mismo tiempo en un acto egoísta porque busca mi satisfacción. ¿Tiene eso sentido?

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Cómo transformar los pensamientos perturbadores: el mensaje oculto de las “tormentas mentales”

Hola, si leíste la última entrada (Tormentas imaginadas) entonces creo que te diste cuenta que quizás me sea útil dejar de huir de esos momentos en los que tengo pensamientos perturbadores y decidida afrontarlos para averiguar ese mensaje que se supone puede ser tan valioso para mi. Supongo que también quiero cerrar lo antes posible esos momentos de crisis, ya sea porque se han convertido en pensamientos circulares (Los pensamientos tipo “Rueda de Hamster”) que no solucionan nada, o bien porque son pensamientos que vuelven a aparecer al cabo de un tiempo de forma más intensa todavía.

Por otra parte, si no has leído mi post anterior quizás te apetezca saber cómo encontrar cual es ese mensaje valioso que hay en los pensamientos perturbadores. Sin embargo, antes de continuar quiero hacerte una advertencia: si lo que esperas as algún método para evitarlos o eliminarlos, ya no hace falta que continúes leyendo. En mi opinión, cuando no les hago frente lo que consigo es una tormenta posterior de mayor intensidad. Por el contrario mi propuesta es que atravesemos juntos la tormenta sin evitarla, porque la clave para superarla está precisamente en la tormenta. Supongo que hay otros caminos, y me encantaría que fueran más fáciles, pero yo no los conozco. A pesar de esto, ¿quieres acompañarme?

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Tormentas imaginadas

Imagina la siguiente situación. Salgo de un local y está cayendo una tormenta tan fuerte que ni con paraguas me atrevo a salir. Me pongo ansioso porque tengo una cita en otro lugar y no quiero llegar tarde. Entonces miro al cielo esperanzado de ver algún indicio de que la tormenta va a amainar, pero no, y me invade un pensamiento pesimista: “nunca va a parar de llover“.

Entonces me quedo ahí, esperando, con la sensación que estoy atrapado. Entonces ocurre algo inesperado: la tormenta amaina y puedo salir. Entonces me pregunto cómo es que no he tenido más confianza en que iba a parar, cuando es eso lo que siempre me acaba ocurriendo. Es como si tuviera una tendencia a pensar que cuando está oscuro y cae una tormenta, se va a prolongar para siempre. En cambio los hechos son testaduros y mi experiencia me dice que siempre acaba por amainar. Como dice el refrán

No hay mal que cien años dure

¿A ti nunca te ha pasado algo parecido? Te lo digo porque a menudo tengo esa misma sensación cuando me asaltan pensamientos negativos (5 pasos para romper el círculo vicioso de los pensamientos y sentimientos desagradables) que son como una tormenta, pero que vive en mi mente. Al igual que me ocurre con las tormentas naturales, también pienso que nunca acabarán. Así que, a mi me iría bien que alguien me recordara que igual que empiezan, acaban. No hay excepción. Saber eso me daría tranquilidad.

Entonces, ¿porque no hacer lo mismo con mis tormentas mentales? ¿Porqué no dejo que descarguen y se vayan? Si quisiera hacer esto ¿Cómo se haría?

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