Escuchar mensajes difíciles sin huir, defenderte ni contratacar

En la entrada de hoy quisiera compartir contigo el episodio de Conecta3 que lleva por título “Acusaciones“. Quizás te preguntes, qué tiene que ver el título del post con las acusaciones. La conexión está en que, en este episodio Alicia comparte una situación en la que alguien le lanzó una acusación y cómo gestionó la dificultad que le suposo escuchar ese mensaje difícil.

Así que te animo a que lo escuches por varias razones. Primero, porque podrás ver un ejemplo cotidiano de cómo la CNV (Comunicación Noviolenta) te podría ser de utilidad para gestionar la situación en la que alguien te dice algo que te es difícil de escuchar y no quieres ponerte a la defensiva y caer en los patrones de huida (abandonas la conversación), o ataque / contraataque (respondes con otro juicio y entras en una escalada de violencia verbal).

También creo que te puede ser de utilidad porque en la tertulia hablamos de distinciones que usamos en la CNV como, diferencia entre sentimientos y evaluaciones ocultas (falsos sentimientos), o la diferencia entre causa y estímulo que resultan de utilidad para este tipo de situaciones.

Finalmente te recomiendo que lo escuches porque te podría divertir escuchar la sección de “La Llamada” en la que el Sr. Emilio hace una acusación en un formato un tanto “literario”…

En fin, esta es la invitación de hoy para ti. El equipo de Conecta3 (Alicia, dani y yo mismo) deseamos que contribuya a tu bienestar.

¡Buen viaje!

Los actos violentos que nos repugnan

Una dResultat d'imatges de gritare las cosas más útiles que he encontrado en la práctica de la CNV (Comunicación Noviolenta) es el principio que dice que cualquier acto humano es un intento de satisfacer necesidades universales. Lo que ocurre es que cuando esos actos son acciones violentas o muy violentas, nos cuesta mucho entender que esa acción esté tratando de satisfacer alguna necesidad humana. Este principio de la CNV está muy próximo a una presuposición de la PNL que dice que cualquier acto humano siempre tiene una intención positiva. Igualmente, esta presuposición puede generar rechazo en estos casos

Quiero tratar este tema contigo porque es una cuestión que me han planteado más de una vez y entenderlo nos puede ayudar a tener mucha más compasión hacia comportamientos violentos que cometemos contra nosotros mismos o contra los demás. Porque si somos capaces de ser compasivos con nosotros mismos en estas situaciones, seremos menos violentos con nosotros y entonces también podremos serlo hacia comportamientos de los demás, lo cual nos acerca a un mundo más compasivo y en el que la violencia no genere más violencia.

Lo primero que me gustaría señalar es que a veces (o muchas veces) actuamos sin ser conscientes de qué estamos necesitando. Sobretodo ocurre cuando estamos en una situación límite, por ejemplo, cuando estamos enfadados y gritamos. Esta emoción implica que estamos sufriendo y no encontramos otra forma de expresar nuestra desesperación por lo que ocurre. Exigimos que los demás hagan algo para ayudarnos pero es muy probable que no nos demos cuenta que lo que estamos necesitando con mucha intensidad y urgencia es escucha y empatía. Si esto es así, significaría que mi forma de actuar para pedir escucha y empatía es gritar, ¿no te parece una expresión trágica de necesidades?

Así que la inconsciencia, es decir, el no saber qué necesidades me están faltando, me puede llevar a lugares a las antípodas de lo que estoy deseando. Por lo tanto, algo que me puede ser muy útil cuando estoy enfadado es pararme para ser consciente que estoy necesitando con urgencia empatía y escucha. Y antes de continuar la escalada que me llevará al grito, es urgente que encuentre escucha en alguien y si no es posible, la puedo en mi mismo (auto empatía) como recurso de urgencia. Después de que me haya dado la escucha necesaria, es probable que encuentre otras necesidades que no estén satisfechas y que me han llevado al enfado.

La segunda cosa que quisiera señalar es que conviene recordar que la CNV hace una diferencia muy clara entre necesidades y estrategias. Es decir, que pueden haber múltiples estrategias (acciones) para satisfacer una misma necesidad. Curiosamente la PNL tiene una presuposición que nos recuerda la misma idea cuando nos dice que conviene distinguir entre lo que son nuestras acciones y la intención positiva que hay tras ellas. Si nos olvidamos de esta distinción entonces nos es difícil de entender que una acción violenta pueda ser un intento (trágico y seguramente no satisfactorio para el que lo comete) de satisfacer necesidades.

Así que la próxima vez que te cueste buscar las necesidades que podrían estar cubriendo acciones que no te gustan o que incluso te repugnan, ya sean tuyas o de otra persona, recordar esto quizás te ayude a conectar con la compasión hacia ti misma y/o hacia los demás. Eso contribuirá a crear un mundo más compasico en el que la violencia no genere más violencia.

¡Buen viaje !

Cómo tratar con personas intratables en 3 pasos

Hola,

En la entrada de hoy voy a hablarte de las personas intratables. Lo voy a hacer desde un cambio de paradigma y mi propuesta es que sigas tres pasos. Además, hoy voy a cambiar el formato y te lo voy a contar con un vídeo ¿Qué puedes conseguir viendolo? Para ser franco, no esperes que después de ver el vídeo vayas a saber tratar inmediatamente con cualquiera de las personas intratables que conoces.

Lo que sí creo que vas a  conseguir es tener una perspectiva diferente. Además, si sigues los 3 pasos que te propongo en el vídeo y lo aplicas a un caso real tuyo, se te abrirán nuevas posibilidades para interactuar con esa persona. Y si pruebas cosas realmente diferentes, seguro que conseguirás resultados diferentes. Así que la situación de atasco en la que te encuentras se desbloqueará.

Una vez que hayas visto el vídeo y te decidas a probar, mi propuesta es que comiences con casos no muy extremos, para que tengas oportunidad de probar el sistema. A medida que vayas ganando confianza puedes ir probando con casos más intensos. Por cierto, si al aplicarlo te aparece alguna duda sobre alguno de los pasos, déjame un mensaje en el post. De esta forma otras personas se pueden beneficiar de tus dudas.  Si es algo que requiere privacidad, envíame un correo electrónico a francesc.bonada@gmail.com Estaré encantado de atenderte.

¡Buen viaje!

 

“Todo lo que nos irrita de los demás puede conducirnos a la comprensión de nosotros mismos” C. Jung

Hoy empiezo con esta cita de Carl J. Jung porque me parece una manera excelente de introducir el concepto de Necesidades según la Comunicación Noviolenta (CNV) y el papel central que juegan en la comprensión del ser humano. Pero mi propuesta no es una viaje teórico sobre la naturaleza humana sino que voy a tratar de explicarte qué sentido tiene para mi esta cita de Jung. ¿Me acompañas?

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Concierto fallido… o no. La diferencia entre quejarse, rendirse y aceptar

El otro día fui a un restaurante a cenar. Es un local que tiene un jardín – terraza y aprovecha el buen tiempo del verano para ampliar su oferta gastronómica con una oferta musical y, a la vez que cenas o tomas un refresco puedes escuchar la actuación en directo de un cantante o un grupo musical.

La cuestión es que llegamos antes de la actuación y empezamos a cenar. Mientras, el técnico de sonido iba haciendo las pruebas necesarias para que a la hora del concierto estuviera todo a punto. Lo que pasó es que, a medida que se acercaba la hora de empezar vimos que había algo que no funcionaba bien con las pruebas de sonido. El técnico hacía unos ajustes pero el micro y los altavoces se acoplaban.

El concierto empezó con más de media hora de retraso, no había muchas caras de satisfacción y la la cosa no mejoró. Con la primera canción el sonido continuaba siendo pésimo y la cantante decidió parar sin acabarla. Más ajustes, el técnico yendo desde la mesa de mezclas hasta el escenario, más pruebas… pero no había mejora.

Hubo un momento en el que uno de los miembros de la banda tomó el micro para hacer más pruebas de sonido con el técnico. La cosa es que no sabía qué decir para probar el sonido y se decidió por contar un chiste, o más bien algo que se le parecía, porque nadie rió y además, el micro se continuaba acoplando con el altavoz. Eso fue demasiado para él y con un gesto de rabia, dio un golpe al micrófono que cayó justo encima de un altavoz. El resultado fue de nuevo un pitido intenso de acople que no cesaba. Nos quedamos todos quietos, escuchando ese sonido tan agudo y desagradable hasta que una persona del público se acercó al escenario, apartó el micro y nuestros oídos pudieron descansar.

Todo indicaba que el concierto se iba a cancelar. Entonces la cantante, fue al escenario y prescindiendo del micro y del sistema de amplificación se dirigió al “respetable” diciendo lo siguiente:

-Hola, yo he venido a cantar y voy a hacerlo aunque voy a prescindir de los altavoces. Así que va a ser una mini concierto “unplugged”. Me pondré aquí en medio y así podréis escucharme mejor.

La gente le hizo un espacio y entonces empezó su repertorio. Las personas que queríamos escucharla nos acercamos a ella. Yo no la conocía y al principio no tenía un gran interés por su música pero esa forma de afrontar la situación vivida despertó en mi una gran curiosidad. Así que, como otras personas, nos acercamos para sentarnos muy cerca de ella y así escucharla bien.

Eso creó un ambiente de intimidad y conexión que me encantó. Parecía que estaba cantando para mí y para cada uno de nosotros. Había contacto visual, conexión, comunicación y me parece que no se hubiera conseguido si el concierto se hubiera desarrollado como estaba previsto. Fue un concierto magnífico !

Quizás te estés preguntando porqué te explico todo esto. Pues he decido contarte esta anécdota porque me parece una buena manera de explicarte las diferencias entre quejarse, rendirse y aceptar. Permíteme que te lo explique.

Me imagino que la cantante debió sentir frustración al ver que no podía hacer la actuación que tenía programada por culpa de la mala sonorización. Me hubiera parecido lógico que pensara que el técnico de sonido que se había contratado era un inútil, que no sabía hacer su trabajo y que por su culpa no podía cantar. En ese caso se podría haber enfrentado quejándose por lo mal que hacía su trabajo. Lo más probable es que esa actitud no habría ayudado ya que a mi me pareció que el técnico estaba intentando solucionar un problema que le había sobrepasado.

Supongo que al principio se quejó de alguna forma pero eso no sirvió para conseguir una sonorización lo suficientemente aceptable como para hacer el concierto. La queja es un intento de rebelarse en contra de una situación que no encontramos aceptable con el objetivo de intentar cambiarla. Sin embargo si la queja no consigue ese propósito y nos instalamos en ella entonces la situación se bloquea y además sentimos resentimiento.

Si queremos avanzar hay que dar un paso más hacia la siguiente etapa: RENDIRSE. Veamos lo que significaría eso siguiendo el mismo ejemplo. Si la cantante se hubiera rendido lo que habría hecho es cancelar el concierto, pero no desde el resentimiento sino desde la tranquilidad que da el saber que la culpa fue del del técnico que no hizo bien su trabajo. Fíjate que abandonar significa dejar de luchar contra una realidad que no se puede (o no se sabe) cambiar. Sin embargo esta actitud tiene el inconveniente que nos condena a la inacción porque implica que la realidad nos ha vencido y eso nos convierte en una víctima de las circunstancias. Parece que esto pudiera ser un punto y final, pero no fue así. Veamos la siguiente etapa.

El siguiente paso es la ACEPTACIÓN. Antes permíteme recordarte que la queja supone una mirada hacia el pasado (lo que me acaba de suceder) con una actitud de lucha para cambiarlo. La fase de RENDICIÓN supone también una mirada hacia el pasado pero se diferencia de la queja en que ya no hay lucha sino abandono hacia aquello que no se puede cambiar.
El avance que supone la aceptación es que, a pesar que también hay una actitud de abandonarse a lo que es, ya no se mira hacia el pasado sino hacia el futuro. Me explico.

Cuando se acepta se plantea la siguiente pregunta ¿que puedo hacer ahora mismo que mejore la situación de forma que me acerque a aquello que quería conseguir? Aceptar implica utilizar la realidad que no se puede cambiar como un punto de apoyo para impulsarse hacia el futuro que deseamos, en vez de ser una coartada para no moverse. Como ves es rendirse al presente y mirar hacia el futuro.

Fíjate que esto es lo que hizo la cantante. Dijo que sí a la realidad que no le gustaba (el técnico no podía arreglar el sonido) y se preguntó que podía hacer en ese momento que la acercara a su objetivo (venir a cantar). Desde esa actitud de aceptación se le ocurrió que podía cantar sin altavoces. Como ves, el proceso pudo ser, primero la QUEJA, luego la RENDICIÓN y finalmente la ACEPTACIÓN que la llevo a hacer esa actuación tan maravillosa a pesar (o quizás gracias) a las circunstancias.

Así que la próxima vez que una dificultad te bloquee te puedes preguntar. ¿Dónde estoy, en la queja, la rendición o la aceptación? ¿qué es lo que quiero para mi? ¿cómo puedo mejorar la circunstancia presente? Si el quejarse no funciona, si el rendirse supone un punto y final y tampoco quieres eso, entonces prueba a aceptar. Así quizás puedas encontrar una estrategia que convierta el punto final en el que pensabas que estabas instalado en un punto y seguido de una historia en la que tu eres el verdadero protagonista: tu vida.

¡Buen viaje!

P. D. Por cierto, la cantante protagonista de esta anécdota es Marion Harper. Os recomiendo que la escuchéis.

Eres un inútil, 2ª parte. El enfoque de la CNV

En la entrada anterior vimos juntos lo que ocurría cuando alguien nos decía algo parecido a “Eres un inútil“, nos sentíamos molestos por ello y queríamos disponer de alguna respuesta diferente a las ya conocidas. La primera que repasamos fue la de responder al “ataque” con un contraataque, como por ejemplo “Pues mira que tu !“. La segunda que vimos fue, atacarse a uno mismo, por ejemplo decir “Sí, es verdad, soy un desastre, todo lo hago mal“. La tercera que vimos fue la de huir, es decir, irse sin decir nada.

Lo que planteamos en el último post fue, ¿hay alguna otra forma de responder que no sea, atacar, contra atacar o huir? ¿Hay alguna manera de responder que suponga que yo sea tenido en cuenta sin que ello suponga responder de alguna de estas formas? Yo creo que sí y si me acompañas lo veremos juntos tal y como te prometí en mi último post.

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Gritar “en jirafa”: una forma diferente de enfadarte

En otras ocasiones he tenido la oportunidad de compartir contigo maneras para entender y afrontar el enfado: Enfádate de una forma diferenteEcologia emocional: cómo transformar la basura emocional en abonoEcologia emocional: cómo transformar la basura emocional en abono2a-parte, son artículos que hemos tratado este asunto.

Así que mi propuesta de hoy para ti con respecto a este tema es que grites “en jirafa“. ¿Sabes lo que significa esto? Pues es una forma diferente de gritar más ecológica y eficaz. Si tienes curiosidad por saber más detalles y en cómo se diferencia de la forma de gritar a la que estamos acostumbrados, te invito a que escuches el 10º episodio de Conecta 3, un programa en formato podcast que realizamos Alicia Mánuel, Dani Muxi y yo mismo.

Como en todos los episodios de Conecta 3, tratamos de combinar los contenidos para difundir la Comunicación Noviolenta (CNV), con secciones más livianas como Ojos que ven corazón que siente, o incluso divertidas, como la sección, la llamada del público (en este episodio no te puedes perder la llamada de Ernesto con su “sonotone CNV”)

Puedes escucharnos mientras paseas, vas de camino al trabajo, preparas la cena… Es una invitación a enriquecerte de una forma entretenida, ¿te apetece?

¡Buen Viaje!

Conecta 3: el enfado y la culpa

Lo que hoy me apetece compartir contigo es el último episodio de Conecta 3, que como siempre gravamos Alicia Mánuel, Dani Muixi y yo mismo. Es el capítulo 9 hablamos sobre el enfado y también del sentimiento de culpa. No te pierdas la parte divertida del programa, la sección de “la llamada del público” y la nueva sección que inauguramos en este programa, “Ojos que ven corazón que siente“.

Como siempre, intentamos combinar la profundidad de los temas tratados, con una parte divertida, para que te enriquezcas de una forma entretenida. Espero que lo disfrutes al menos tanto como nosotros realizando el programa.

¡Buen viaje!

¿Comprender a otro puede ser un deporte de riesgo?

Tengo un amigo que está suscrito a mi blog, así que cada vez que publico recibe un email anunciando que he colgado un nuevo artículo. Nos vemos casi cada día y algunas veces, me hace algún comentario irónico sobre el título del artículo que acabo de publicar. Cuando le pregunto qué le ha parecido siempre me dice que no lo ha leído y además no tiene intención de hacerlo.

Cuando continuamos la conversación me dice que la temática general de mi blog y de la Comunicación No Violenta en particular es para gente “hippy”. El opina que lo que es realmente útil es decir las cosas directamente y si hace falta decirlas de forma contundente. Eso de ser amable no va con él y prefiere ser impertinente o “borde” y huir de un lenguaje que interpreta que puede ser falso, cobarde, blando y poco asertivo.

Cuando me dice esto, tengo la tentación de continuar la conversación para tratar de convercerle que la CNV, dista mucho de ser una comunicación blanda y que por el contrario permite ser muy asertivo a la vez que se es cuidadoso con los demás. Sin embargo nunca lo he hecho porque hacerlo sería como obligar a comer un plato a otra persona simplemente porque a mi parece super delicioso, saludable y nutritivo.

Te cuento esto porque el otro día me enviaron una cita de Carl Rogers que me recordó esta situación que te acabo de contar. La cita dice:

Pocas veces nos permitimos comprender lo que la afirmación del otro significa para nosotros. Comprender al otro es arriesgado porque podría modificarme‪.

Carl Rogers

Me gustaría explicarte porqué conecto una cosa con la otra aunque para hacerlo voy a dar un pequeño rodeo. Si tienes paciencia y me das la confianza de continuar leyendo verás que quizás esté justificado dar este paseo. ¿vienes?

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Un relato sobre la permanente insatisfacción

Mi propuesta de hoy para ti es un pequeño relato. Es una conversación entre una persona que vivía en la insatisfacción permanente y fue a visitar a un amigo suyo que en otras ocasiones le había ayudado a resolver un problema. La conversación que tuvieron fue algo parecido a esto.

Captura

– Me fijo objetivos y retos, y cuando los consigo me siento muy feliz.
– Eso suena bien.
– Ya, pero eso me dura muy poco y entonces me siento insatisfecha. Entonces me tengo que fijar nuevos objetivos. Los consigo y vuelvo a estar feliz.
– ¿Porqué es eso un problema para ti?
– La insatisfacción permanente me ayuda a mantenerme en movimiento y eso me hace sentir viva. También me ayuda a progresar, a ser mejor persona. Pero, ¿Cuando podré descansar? ¿Esta carrera tiene un final?
– Parece que estás triste porque te gustaría descansar..
– Sí
– Y también me parece que te encantaría saber que cuando vas a acabar de ponerte retos. Supongo que eso te daría cierta esperanza y descanso.
– Sí
– La insatisfacción me ha ayudado a llegar a donde estoy. Ha sido muy valiosa para mi vida, pero estoy muy cansada y me gustaría poder descansar.
– Así que parece que estás en un dilema. Por un lado, la insatisfacción permanente te conecta con la vida, con la sensación de progreso y eso es muy importante para ti.
– Por otra parte parece como si la permanente insatisfacción te estuviera obligando a moverte a pesar que tú estás cansada y cuando alguien te obliga a hacer algo, o te rebelas contra eso y luchas en contra eso, o te sometes a ella y por lo tanto creas resentimiento.
– Sí. Es un fuerza motora para mi vida, aunque a veces es demasiado “motora” y no me deja descansar.
– Ya veo cual es tu dilema.
– Por cierto, ¿sabes la diferencia entre rumbo y destino?
– No sé muy bien que quieres decir.
– Vamos a ver. Imagina que yo estoy en Barcelona y quiero llegar a Zaragoza.
– Vale
– Zaragoza está en dirección Oeste con respecto a Barcelona.
– Sí
– Así que si quiero llegar a Zaragoza, puedo tomar una brújula, y tomando carretera siguiendo la dirección Oeste, podría llegar a Zaragoza.
– Bueno, más o menos
– Lo que quiero decir es que el rumbo para llegar a Zaragoza es el Rumbo Oeste.
– Vale
– Pero no es lo mismo Zaragoza que el Oeste.
– No claro, vaya tontería.
– Si me confundo y pienso que el Oeste es el destino, ¿qué me puede pasar?
– Que te pases de largo.
– Exacto, y que no llegue a Zaragoza. Bueno, quizás, si persevero y doy la vuelta al globo terráqueo, vuelva a pasar por Zaragoza.
– Sí
– Pero si me olvido que el destino es Zaragoza y no el Oeste, me volveré a pasar de largo.
– No sé porqué que explicas esto…
– Te lo explico por lo siguiente. Me da la impresión que lo que te mueve es la permanente insatisfacción. Entonces, ¿Hacia dónde te mueves?
– Quiero dejar de sentir la insatisfacción
– ¿En positivo cómo sería?
– No sé,…. me muevo hacia la satisfacción.
– Claro, la satisfacción que te la da la conexión con la vida y la sensación de progreso personal.
– Sí, para mi es muy valioso el progreso personal. Saber que estoy en ese camino me da satisfacción.
– Entonces imagina que ese es tu rumbo.
¿Cómo?
– Sí, tú te mueves en la dirección de progreso personal.
– Vale
– Si tu rumbo es el progreso personal, ¿Cual es tu destino?
-…no sé …
– Siguiendo este símil, ¿cuales podrían haber sido tus destinos en la vida?
– …
– No sé,… quizás, … cada reto, cada objetivo alcanzado es como si fuera un destino.
– Claro. Cada vez que alcanzas un objetivo sientes satisfacción porque estás en la dirección del progreso personal. Pero una vez que has llegado a tu destino, es decir, que has conseguido tu reto, enseguida vuelves a sentir insatisfacción…
– Exacto !
– Quizás es que confundes rumbo con destino.
– ¿Otra vez? No entiendo
– Recuerda que mi destino era Zaragoza, y que mi rumbo era Oeste. Nunca podré llegar al oeste, porque el oeste es una dirección, no un destino. Sólo puedo llegar a un lugar no a un rumbo.
– ¿Me estás diciendo que nunca podré llegar al al progreso personal?
– Nunca. Cuando te crees que has llegado, vuelve a alejarse. Es como un espejismo porque persigues un rumbo, una dirección y eso es inalcanzable.
– Eso es una muy mala noticia.
– Pero también tengo muy buenas noticias.
– ¿Como?
– Imagina que saliendo de Barcelona has llegado a Zaragoza. Entonces puedes volver a fijarte un destino que esté en dirección oeste y dirígite hacia allí. Date cuenta que mientras mantengas ese rumbo, cada paso que des, cada ciudad y pueblo que pises, estará en el rumbo oeste. Así que nunca puedes llegar, y a la vez siempre estás allí porque cada paso es el que hace el rumbo.  Es como si buscaras la satisfacción que te da el progreso personal mirando hacia el horizonte infinito, cuando para encontrarlo sólo tienes que mirar debajo de tus zapatos, en el aquí y el ahora.
– Entonces, para encontrar la satisfacción, ¿no hace falta fijarse objetivos?
– No quería decir eso. Fíjate un objetivo que esté en la dirección del desarrollo personal, que es lo que parece que te satisface, pero una vez hecho eso, la satisfacción plena la encontraras en cada paso,… si eres capaz de ser consciente de ello.
– Ya veo, Entonces podré sentarme a descansar cuando me apetezca y correr cuando tengas gana, disfrutando del camino en cada paso.
– Exacto. Pero si te desvías de tu rumbo, es decir, te fijas un objetivo que no busca el desarrollo personal, entonces ya no te funcionará. Así que tan importante es el rumbo con el destino. Lo importante es no confundir una cosa con la otra.
– Me parece que ya lo entiendo. Hasto pronto

FIN

y… ¡Buen Viaje!