Una historia divertida…y alguna reflexión.

Hoy os quiero explicar una anécdota que me pasó la semana pasada y os puedo asegurar que es divertida. ¿Os apetece?

Esto me ocurrió al salir del trabajo. Había sido un día lluvia y con mucho viento y la tarde continuaba igual. Hacía un viento que dificultaba poder utilizar el paraguas. Aunque llovía, por suerte no lo hacía con mucha intensidad. Entonces vi una chica que iba corriendo en dirección a la parada del autobús que está cerca. Es el origen de la línea y el autobús estaba parado esperando a que fuera la hora de salida. Hasta aquí nada extraño. Entonces vi que en su carrera hacia la parada le caía algo al suelo. Pero creo que no se dio cuenta porque continuó hacia el autobús.

Sin pensar mucho más me fui a recoger lo que le había caído. En un principio pensé que podría ser la funda del paraguas. Sin embargo no os podrías imaginar nunca qué fue lo que me encontré en el suelo…

Continuar leyendo

Esfuerzo o entusiasmo. ¿Cual es tu motor?

 

En este artículo hablaré del esfuerzo y la ilusión. Aunque antes de entrar en materia os quiero explicar una clasificación de 3 tipos que es aplicable tanto a personas como a organizaciones. Más adelante veréis cual es la relación con el título del artículo. ¿Os apetece? Entonces, ¡Vamos allá !

Continuar leyendo

Las 4 características de las peticiones eficaces.

Ya he tratado en otras ocasiones que la petición es el último paso en el proceso que nos propone la CNV (Comunicación No violenta): 1. Observación 2. Sentimiento 3. Necesidad 4. Petición

En este post quiero tratar de explicar cómo podemos hacer peticiones que sean más eficaces. Antes de entrar en ello creo que es importante señalar algunos aspectos que pueden ayudar a entender porqué no es un asunto sencillo.

La primera viene, como hemos visto, de que una petición muestra una necesidad nuestra no satisfecha, por lo que, cuando hacemos una petición, nos estamos mostrando vulnerables ante esa persona al demostrar que necesitamos una cosa que no tenemos. (Ser vulnerable no es lo mismo que ser débil)

La segunda, supone que podamos recibir un no cuando hacemos una petición. ¿Qué nos pasa cuando lo recibimos? En algunas ocasiones un NO a una petición lo interpretamos como un NO a nuestra persona, por lo que nos lo tomamos como algo personal. Ocurre muchas veces que las personas que no encajan muy bien un NO tampoco saben decir  NO a las peticiones de las otras personas (Saber decir no).

Finalmente decir que a veces confundimos las peticiones con expectativas cuando esperamos que los otros cumplan algo que nunca hemos pedido expresamente (Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión ….)

En fin, por todo ello, podemos concluir que resulta complicado realizar peticiones. Por este motivo os paso a continuación una lista de condiciones que deben cumplir la peticiones si queremos que sean eficaces. ¿Os apetece?

Continuar leyendo

El poder de ser tu propio gurú

Quisiera utilizar el término figurado de la palabra gurú para designar una persona experta en un tema. Concretamente, quiero destacar la influencia que tiene la opinión expresada por un gurú para crear una corriente de opinión o incluso una tendencia. Para hablar sobre el tema empezaré con un chiste. Es el siguiente.

Había una tribu de indios que vivía en su pradera. El otoño avanzaba y había que empezar a recoger leña para pasar el invierno. Al cabo de un cierto tiempo habían acumulado una cantidad respetable. Sin embargo tenían dudas si el invierno sería suave o especialmente duro. Así que consultaron al jefe de la tribu.

– Para poder decidir necesito hacer una consulta. Dijo el Gran Jefe.

En lo alto de la montaña sabía que vivía un maestro muy sabio, el gurú al cual consultaban las cosas más trascendentes que podían afectar a la tribu. Así que, decidió subir a la montaña para hacerle la consulta.

Continuar leyendo

Transformar o adaptarse, ¿qué es lo mejor?

En ocasiones, cuando estoy viviendo una situación difícil, me he planteado si debo resistirme y rebelarme contra lo que está pasando, o bien abandonar y buscar algo mejor. Me recuerda a la dualidad luchar o huir. Entonces me viene a la memoria un fragmento de una oración que escribió el teólogo y politólogo protestante Karl Paul Reinhold Niebuhr en 1943. Dice así:

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.

Para los que esten incómodos con la palabra Dios la pueden eliminar de la oración sin que por ello se pierda nada de la esencia del mensaje. La frase es simple y por ello, sumamente potente.

Así nos habla de tener serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar. La primera dificultad está en saber distinguir si es algo que puedo cambiar, aunque hay algo sobre lo que no cabe ninguna duda: el pasado seguro que no. Sin embargo nos quedamos lamentándonos sobre algo que pasó, aunque sabemos que no sirve de nada. ¿Significa eso que debamos saltarnos esta fase? Yo opino que no y que es necesaria. Es importante saber aceptar el sentimiento que aparezca en ese momento, ya sea frustración, tristeza, rabia,… y darle espacio, porque aquello que hemos perdido seguro que era algo muy valioso para nosotros. Sólo cuando hemos sido lo suficientemente valientes como para vivir con esa incomodidad podremos pasar a la siguiente etapa.

Continuar leyendo

Cuando la linea recta no es el camino más corto

Muchas veces tenemos muy claro qué es lo que queremos conseguir. Lo vemos claramente y vamos hacia ello.  Esta actitud es muy positiva porque nos impulsa a la acción que es algo que no debemos perder nunca. Ahora bien, también es muy importante para mí no malgastar tiempo y energía. Y lo que nos ocurre a veces es que lo vemos tan claro, o estamos tan decididos que nuestro impulso es de avanzar “todo recto”, como si esto fuera suficiente como para solventar cualquier dificultad.

Y pudiera ser así. Sin embargo el camino más corto no tiene que ser siempre el más rápido ni en el que gastemos menos energía. Y estas son las dos variables que conviene analizar cuando nos enfrentamos a una dificultad, sobretodo si intuimos que es algo que no es fácil ni rápido de solucionar. Ante un reto difícil, ¿qué tal si nos paramos a pensar cual va a ser la mejor forma de superar la dificultad para invertir el menor tiempo y energía posible?
Continuar leyendo

¿Tu actitud ante las dificultades es práctica?

pregunta dificilCuando queremos algo normalmente emprendemos acciones para conseguirlo. Si es un verdadero reto, seguro que vamos a encontrarnos con dificultades puesto que supone moverse fuera de nuestra zona cómoda, que es donde  tenemos todos los recursos. Si aceptamos esto, vale la pena que nos enfrentemos a las dificultades que van a aparecer con una actitud que sea lo más práctica posible.  ¿Qué significa eso?

Si somos capaces de observar nuestros pensamientosen los momentos de dificultad que se nos presentan ante un reto nos daremos cuenta que probablemente hay una cierta queja por lo que nos está pasando y eso es normal. La cuestión es cuanto tiempo nos quedamos lamentándonos, porque si no nos movemos, ¡se acabó el reto!. ¿Qué podemos hacer para salir lo antes posible?

Lo que en mi opinión podemos hacer en primer lugar es permitirnos sentir las emociones (Gestión de las emociones). Para eso nos podemos preguntar qué es lo que estamos necesitando que es muy importante para nosotros y nos está faltando (Necesidades). Quedémonos ahí el tiempo necesario hasta que ya no haya resistencia (¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?, La diferencia entre actuar desde la Tolerancia o desde la Aceptación). Eso lo sabremos porque ya no aparecerán juicios y no culpabilizaremos a las circunstancias de lo que nos ha pasado. Hasta que lo podamos ver como algo que es un estímulo pero no una causa de nuestros sentimientos (Estímulo y Reacción).

Una vez hecho este trabajo ya podremos resignificar lo que nos ha ocurrido. Me explico. Lo que se trata es de encontrar una interpretación que sea lo más práctica posible. Para ello os propongo el siguiente juego.

Imaginaros una habitación con dos puertas, una de entrada y una de salida. La habitación no esta vacía. Hay una mesa rodeada de sillas, un sillón, y también algunos muebles auxiliares. Pues bien, el juego es el siguiente: debéis ir desde la puerta de entrada a la de salida. No parece algo difícil a menos que os diga que lo debéis hacer con los ojos tapados. Antes de nada os dejo el tiempo que creáis necesario para observar la sala. ¿Qué es lo que haríais?

Es probable que os quedéis un buen rato intentando registrar en vuestra memoria el mobiliario de la habitación, aquello que os vais a encontrar en vuestro camino desde la puerta de origen a la puerta destino. Cuando lo hayáis memorizado entonces estaréis dispuestos a iniciar la prueba. Os taparán los ojos y avanzaréis con mucho cuidado hasta que os topéis con algo. Trataréis de reconocerlo para identificarlo con vuestra imagen mental de la habitación. Ahora ya tenéis una referencia de dónde estáis y podéis continuar vuestro camino hasta la puerta de salida. Y así hasta que lleguéis a vuestro destino siguiendo vuestro mapa mental de la habitación.

En este caso los muebles os han servido para saber dónde estáis. No os enfadáis porque habéis chocado con ellos sino que los utilizáis como referencia que os permiten saber dónde estáis en vuestro camino hacia la puerta de salida, a pesar que en realidad os están obstaculizando vuestro camino.

Ahora me gustaría regresar a nuestro tema sin olvidarnos del “juego” de la habitación. Ya sabíamos que nuestro reto supondría aprendizaje de cosas que no tenemos y que son necesarias para alcanzarlo. Precisamente por eso es un reto ¿Y si la dificultad nos esté mostrando aquello que nos está faltando? Entonces, las dificultades además de ser un obstáculo, ¿podrían ser también una referencia? Si las entendemos de esta forma, las podemos utilizar para que nos den información muy valiosa acerca de lo que nos está faltando y que podemos aprender o entrenar. Las dificultades son como los muebles de la habitación, más allá de impedirnos llegar a nuestro objetivo, nos están mostrando cual es el camino de los aprendizajes necesarios que debemos adquirir para convertirnos en una persona diferente, con más recursos, capaz de alcanzar aquello que nos hemos propuesto. Y así, nos damos cuenta que sólo podemos conseguir más cuando somos más.

¡Buen viaje!

¿Es compatible el hecho de tener objetivos y ejecutar planes para alcanzarlos con la filosofía del “vivir el momento”?

Durante mucho tiempo he podido comprobar personalmente la utilidad y efectividad que supone fijarse objetivos. He estudiado y probado infinidad de técnicas, algunas veces con éxito y otras veces con resultados más bien pobres. Sin embargo, he llegado a la conclusión que la capacidad de hacer planes y el compromiso para llevar a cabo lo planeado es fundamental para tener la sensación que controlamos nuestras vidas y que no somos unas simples marionetas a merced de las circunstancias de la vida. Y cuando uno descubre algo que funciona y piensa que puede ser muy valioso para el progreso de las personas se entusiasma y tiene la tendencia a pensar que es lo único que funciona.

Durante mucho tiempo este ha sido el paradigma en el que he vivido: fijarme objetivos alineados con lo que entiendo que es misión en este mundo, y hacer planes para alcanzarlos. Y como en todas las cosas, la única manera de aprender es hacerlo, equivocarse, y volver a intentarlo. Llegados a este punto, supongo que alguno de vosotros se podría preguntar: bueno, ¿Y cuál es el problema?

Continuar leyendo

¿Es cierta la frase “Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas”?

Hay una frase que se oye muchas veces y que produce sensaciones y efectos contradictorios. Es la siguiente: ” Puedes conseguir cualquier cosa que te propongas“. En ocasiones, hay comentarios irónicos, como por ejemplo:

– Sí claro, si me lo propongo, puedo a llegar a ser un Messi del fútbol, ¿Verdad que no?. Entonces esta frase es mentira.

Analicémoslo.

Continuar leyendo

¿Sabes la diferencia entre tolerar y aceptar?

Aceptar y tolerar son dos conceptos que podrían parecernos que tienen significados muy similares. Sin embargo hay un matiz que marca la diferencia y que puede llegar a tener mucha importancia, sobretodo en el contexto de las relaciones humanas. Antes de nada veamos las definiciones según el diccionario de la RAL para determinar cual es ese matiz:

Aceptar: Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga.

Tolerar: Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.

La diferencia que os quería hacer notar se refiere a que en la aceptación no hay oposición o resistencia. Sin embargo el término tolerar conlleva la idea de permitir algo que no se considera correcto. Por lo tanto hay un juico y se considera que algo o alguien está equivocado (y nosotros no, claro) y a pesar de ello, se permite.

Continuar leyendo