Cuando tener la razón no es lo más útil …

En ocasiones me encuentro en situaciones en que nos cuesta hacernos responsables de lo que nos ocurre. En mi opinión la dificultad radica en las connotaciones del término responsabilidad.

Para explicarlo utilizaré un ejemplo. Supongamos que soy un jefe de proyecto y mañana tengo que hacer una presentación de un importante proyecto. He dejado encargado la parte de presentación a una persona del equipo. Llega el gran día y voy a la oficina a recoger la documentación: planos y un pen-drive con una presentación del proyecto. Llego a la oficina del cliente, enciendo el computador, conecto el pen-drive y… ¡No hay ningún fichero grabado!

Si os preguntara de quien es la responsabilidad, supongo que me contestaríais que de la persona que debería haber grabado la presentación en el pen-drive, es obvio.

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Los 4 pasos para la expresión de la ira.

 

La Ira por Ane VanillaCulpar, gritar o golpear a alguien, son maneras de expresar nuestra ira. Sin embargo, es un modo muy superficial de manifestar lo que nos ocurre por dentro. ¿Habría una manera más plena de expresar nuestra ira? La CNV (Comunicación No Violenta), al contrario de lo que pudiera parecer, no nos propone reprimirla sino todo lo contrario, nos incita a expresarla de una manera plena. ¿ Os apetece saber cómo?

Lo primero que es útil conocer es la diferencia entre estímulo y causa. Las circunstancias, las personas y sus comportamientos pueden ser estímulos para que nosostros sintamos ira pero en ningún caso podemos decir que son la causa. Es decir, que el primer paso para poder expresar de un modo pleno la ira es reconocer nuestra responsabilidad sobre ella. Este planteamiento puede sonar un poco provocativo pero en realidad no lo es. Mirémoslo a través de un ejemplo.

Supongamos que circulo por la carretera y en mi camino me encuentro un vehículo que circula bastante por debajo de la velocidad que yo acostumbro a circular. Trato de adelantarlo, pero en ese momento pasan vehículos en dirección contraria, lo cual impide la maniobra. ¿Qué es lo que me pasa? Pues que me enfado porque no puedo adelantar y el de delante va muy lento. ¿Acaso podría reaccionar de otro modo?. Continuar leyendo

Tener o no tener expectativas. Esta es la cuestión ….

Cuando uno tiene unas expectativas con respecto a algo o alguien y no se cumplen aparece la frustración, la queja y resentimiento. Ante ello, una postura es eliminarlas aplicando el método “muerto el perro, muerta la rabia”, es decir, no tener expectativas en absoluto. Desde luego es una solución que funciona, aunque sería bueno pensar qué nos podríamos perder con ello. Sin embargo, en este artículo os voy a proponer algunas alternativas más, lo cual os puede dar más posibilidades de acción.

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Las consecuencias de no darse cuenta de lo que se piensa.

Hoy os quiero hablar de algo que nos ocurre contínuamente y de lo que raras veces nos damos cuenta. Me refiero a la confusión entre los hechos y lo que pensamos respecto a los hechos que estamos observando.  Es decir, que confundimos hechos y opiniones (ver al entrada del  ¿saber diferenciar hechos de opiniones? ) y eso tiene sus consecuencias. Permitirme que lo explique con un ejemplo.

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“Me siento sólo” no es un sentimiento.

Una vez un abogado me hizo una recomendación: “Si un día te entregan un documento que en su cabecera diga “contrato” ves con cuidado, porque eso no implica que lo que venga a continuación sea necesariamente un  contrato. Es más, en ocasiones es cualquier cosa menos un contrato.”

Hago este comentario porque creo que, cuando intentamos hablar de nuestros sentimientos nos ocurre algo parecido. Decimos cosas como “Me siento sólo” o “Siento que no me escuchas” y estas expresiones, aunque digan que hablan de nuestros sentimientos, en realidad no lo están haciendo.

Hablar de nuestros sentimientos es algo complicado porque nadie nos ha enseñado cómo hacerlo. Es un terreno desconocido y en el que muchas veces no queremos ni entrar. ¿No os gustaría adentrados en este mundo? ¿No os pica un poco la curiosidad? Si os parece, vamos a tratar de sacar alguna cosa en claro sobre este tema.

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Relación de artículos publicados hasta ahora.

Han pasado ya casi cinco meses desde que inicié la andadura de este blog, en el mes de octubre del 2011. Ya son unos cuantos los artículos que he escrito y he creído oportuno que esta entrada sea una relación de los artículos escritos hasta el momento.

He pensado que seria bueno hacer un pequeño alto en el camino y volver la vista atrás para ver la senda recorrida para que, a vista de pájaro, podáis tener un pequeño mapa de lo que hemos caminado hasta el momento. El recorrido no va a seguir la línea del tiempo sino que voy a agrupar los artículos por temáticas. Si hacéis clic en el título del artículo iréis directamente a la entrada correspondiente. Continuar leyendo

Las emociones no se pueden controlar, pero sí gestionar.

… o cómo transformar una reacción en una acción elegida: el poder de la conexión.

Para hablar de esto vamos a hacerlo con un ejemplo hipotético. Supongamos que estás en una situación en la cual otra persona se dirige de una forma que para ti es agresiva o poco respetuosa, por ejemplo, eleva su tono de voz para decirte alguna cosa. ¿Qué es lo que nos pasa a nosotros cuando alguien hace algo así? La reacción puede ser diferente en función de la persona e incluso la misma persona puede reaccionar diferente depende del momento en que se encuentre. De ello se deduce que el hecho en sí puede ser el estímulo de lo que sintamos en ese momento, sin embargo no su causa, ya que si fuera así todo el mundo reaccionaría de la misma forma. ¿Por qué ocurre esto? La diferencia está en lo que sentimos en ese momento y lo que nos decimos cuando nos está pasando esto.

Hay una parte que no podemos controlar: lo que estamos sintiendo cuando alguien nos grita. Aceptémoslo, las emociones son siempre reactivas, disparadas por algo que nos ocurre, son de corta duración y no se pueden ni evitar ni controlar. ¿Significa esto que nos debemos resignar a simplemente reaccionar y actuar a lo que nos predisponga cada emoción que sintamos?

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La Queja.

(Tiempo de lectura aprox. 3 min)

La queja es algo que todos conocemos muy bien. La única diferencia está en la frecuencia en que nos quejamos. Pero aunque lo hacemos continuamente intuimos que no es algo que sea muy efectivo. No es de extrañar que esté teniendo auge la iniciativa “no quejarse durante 21 días”. Con ello aseguran que mejorará nuestra salud. En este artículo os propongo una aproximación a la queja un poco diferente en la cual transformaremos la queja en algo que nos sea de más utilidad. Continuar leyendo

Problema o Reto.

En multitud de ocasiones nos decimos la frase “Tengo un problema” y nos nos quedamos ahí, quejándonos y lamentándonos de lo que nos ha ocurrido, dando vueltas en círculo una y otra vez. ¿Tenemos alguna otra opción? ¿Podemos cambiar nuestra relación o nuestra actitud frente a los problemas? En este artículo vamos a tratar sobre ello. Continuar leyendo